Advertencia l AU. BL. Ereri. OoC.

Notas l Fic con trama basada en The Beauty and The Beast. Con unos cuantos arreglillos para que encajen mejor los personajes.

Espero sea de su agrado!

Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de Hajime Isayama.


Capítulo 6


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¿Dispuesto a dormir había dicho? Y una mierda, pensó. Levi no había podido conciliar el sueño en toda la noche; el insomnio y él se habían divorciado casi por completo desde que comenzó a acostumbrarse a vivir con la Bestia. Ni en su hogar había podido eliminar este mal hábito, despertándose en varias oportunidades y manteniéndose en vela, lleno de pensamientos sobre su antigua vida antes de formar parte de los Smith, y ahora todo cambió. Él mismo se había sorprendido de que sus sueños sean cada vez más largos y lo encontraba raro pero gratificante, por lo que retroceder nuevamente a esa mala costumbre había despertado más de un sentimiento de incomodidad en él. Pero es que simplemente no podía dormir. Cada vez que cerraba los ojos pensaba en Eren, en esa mirada intimidante; esos cautivadores ojos esmeralda lo descolocaban cuando se posaban fijamente sobre él.

Sin duda la primera vez que le propuso matrimonio fue algo descabellado y lo pilló desprevenido, pero no lo tomó como cosa seria y pudo recomponerse rápidamente, aprendiendo a vivir con las innumerables propuestas que recibió a partir de ese día, mas un asunto completamente distinto era ver a Eren, con esos ojos verdes llenos de resolución, decirle que lo amaba y de la manera más natural que pudo haber visto alguien. Por más que intentaba no podía adivinar lo que pudo haber pasado por la cabeza del menor para confesar tan suelto de huesos semejante barbaridad.

- ¿Enamorado? -pensó en voz alta - Me conoce un par de meses, no de la mejor manera, y cree que puede andar pregonando a los cuatro vientos que me ama. Vaya idiota

Se levantó de la cama, estresado, y dirigió sus pasos hacia el baño. Debía lavarse la cara antes de bajar a desayunar, de lo contrario, Eren notaría inmediatamente que trasnochó y prefería evitar preguntas incómodas. Con este pensamiento tomo una reconfortante ducha fría y, al salir del baño, se encontró con ropa pulcramente doblada sobre su cama. Tuvo que hacer una nota mental para agradecerle a Mikasa, en cuanto despierte de su larga siesta matutina, por considerar acomodar ropa más abrigadora entre su guardarropa. Diciembre había llegado y conforme pasaban los días, las temperaturas bajaban cada vez más.

Estaba terminando de acomodar sus ropas cuando sintió que tocaban a su puerta.

- Toc toc ¿Enanito? -

Demonios, esta loca no me deja en paz, pensó el mayor en cuanto escuchó la muy bien conocida voz y abrió la puerta de su habitación, encontrando a la alegre tetera delante suyo.

- ¿Molestando tan temprano, tetera entrometida? - saludó Levi.

- Pero qué gruñón, mini amo. Yo que venía con las mejores intenciones a ofrecerle un té súper caliente para combatir esta fría mañana y me recibe con esa cara de pocos amigos. ¿Acaso no durmió bien? - cuestionó

- Tch. Eso no te incumbe, no obstante agradezco la cortesía y acepto el té - respondió, tomando una taza de la pequeña mesita rodante que vino trayendo a Hanji y dejando que esta vaciara parte de su contenido en ella.

- Gracias por el aventón, Moblit. Ahora, puedes retirarte - dijo la tetera a la pequeña mesa.

- No es nada, querida Hanji. Con su permiso, amo Levi - se despidió, para luego poner en marcha sus rueditas, Levi asintió y lo vio desaparecer por los pasillos.

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Mantuvo una incómoda plática con la tetera mientras terminaba la taza de té caliente que le había llevado. Hablar con ella se había vuelto prácticamente una costumbre, por lo que bien acostumbrado se encontraba a sus desafortunados comentarios sobre tal o cual cosa y, por supuesto, a sus para nada respetuosos apodos. No lo admitiría en voz alta, pero Hanji se había vuelto lo más cercano a una amiga que pudo tener en todo ese tiempo, sin contar a Eren, por supuesto.

Una vez terminado el té, emprendió camino junto a la tetera hacia el comedor principal, para su, ya habitual, desayuno con la Bestia, mas grande fue su sorpresa cuando no encontró al menor en su asiento principal y en su lugar se encontraba el pequeño reloj con una expresión que no supo descifrar del todo. Pudo percibir preocupación.

- Buen día, amo Levi. Mis disculpas por la intromisión tan temprano. Tengo un recado de nuestro señor para su persona - comunicó - Solicita lo disculpe por su ausencia pero amaneció algo indispuesto

- ¿Se encuentra bien?

- Sí, amo. No es nada grave. Mandó decir también que no se perderá por nada el almuerzo junto a usted, a la misma hora de siempre.

Dicho esto, Levi agradeció al pequeño reloj por el recado y lo vio retirarse junto a Hanji por los pasillos. Desayunó en completo silencio y con una extraña sensación opresiva en el pecho. Era la primera vez después de tanto tiempo que comía solo y esto le traía algunos malos recuerdos de su antigua vida, por lo que trató de terminar lo más rápido posible para regresar a sus aposentos a distraerse un poco con una buena lectura.

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En cuanto ingresó nuevamente a su habitación, automáticamente tomó camino a su preciada biblioteca y optó por una buena obra clásica, para calmar a sus pensamientos. Tan abstraído se encontraba que con el libro que no notó la hora y tuvo que desprenderse rápidamente de este para bajar, casi corriendo, las escaleras e ir al comedor principal para su hora del almuerzo con Eren.

Apenas llegó, sintió alivio. Eren estaba allí, sentado, en su lugar habitual, conversando con Armin, al que pudo distinguir que le estaba reclamando algo a la Bestia, sin embargo, apenas notaron su presencia, Eren le dijo algo con ceño fruncido y voz muy baja y Armin se retiró, derrotado pero sin abandonar el gesto de preocupación.

- Buenas tardes, Levi. Mis disculpas nuevamente por no poder acompañarte en el desayuno esta mañana.

- Tch. Buenas tardes, Eren. ¿Todo bien? Ese reloj parecía disgustado.

- ¿Armin? No es nada. Amaneció de mal humor y se desquita con su buen amigo.

Levi sabía que la Bestia no estaba siendo sincero con él, mas no quiso incomodar preguntando nuevamente y decidió dejar el tema allí.

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Durante el almuerzo, el mayor pudo notar que algo extraño le pasaba a Eren. Tenía una expresión de cansancio extremo que se podía distinguir entre sus feas facciones. Quiso preguntar también por eso pero decidió seguir pretendiendo ignorancia y continuó relatando lo entretenida que había sido su lectura anterior. Lamentablemente, no llegó a terminar de contarle sus partes favoritas porque lo vio pararse repentinamente, en dirección a la salida del comedor.

- ¿A dónde crees que vas, mocoso? Es de mala educación dejar con las palabras en la boca a tus invitados

- Lo siento, Levi. Solo voy por un vaso con agua. No voy a demo…

El joven saltó de su asiento, y con paso veloz se dirigió al menor, quien yacía tirado en el piso, con expresión acongojada. Fue entonces que Levi recién reparó en el problema. Eren estaba ardiendo en fiebre. Tonto, tonto, tonto, ¿Cómo no lo notaste?, se reprendió mentalmente. Su pecho se llenó de una angustia tremenda, y se permitió sentir preocupación por el menor allí tendido.

- Maldición, Eren, despierta. No me dejes aquí solo - pidió, pasando sus pequeñas manos por la cabeza de la Bestia y peinando sus cabellos, con frustración - ¡Hanji, Armin, Jean! ¡Quién sea! ¡Ayuda! Por favor...

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- ¿Cree que mejore pronto? - preguntó Armin, angustiado.

Eren se encontraba recostado en la cama de su habitación, aún desmayado. Levi cambiaba paños de agua fría cada que podía para hacer bajar la fiebre en lo mayor posible.

- ¿Por qué se preocupan tanto por él? - preguntó, un tanto ofuscado.

Apenas había gritado por ayuda, aparecieron los subordinados, presurosos y en cuanto vieron a Eren tendido en el piso, lanzaron un grito angustiado. A Levi le había costado calmarlos y hacerles entender que necesitaba ayuda para levantarlo y llevarlo a sus aposentos, y una vez que lo consiguió, los preocupados amigos llamaron a un caballo para poder subir a su amo en él y poder transportarlo rápidamente. Luego de eso, no habían parado de formular preguntas al mayor sobre el estado de la Bestia.

- Toda su vida hemos cuidado del amo - respondió la tetera

- Pero los arrastró a su hechizo de alguna manera. ¿Por qué? Si ustedes no tuvieron culpa de nada - cuestionó, sin entender aún la actitud tan preocupada de todos ellos

- El amo tampoco fue culpable - Esta vez era Jean el que hablaba

- Cuando el trágico hecho sucedió, y el amo perdió a sus padres, nosotros no pudimos hacer nada por él. Tal vez hubiésemos podido evitar que sufra tanto, mas no lo hicimos.. - Marco, quien se encontraba al lado de Jean, contestó

- Aún así, él nunca nos abandonó y nos ha tratado como a su familia - Hanji mostraba una increíble seriedad en sus palabras y Levi evitó emitir un comentario.

- Quedarnos con él es una pequeña manera de poder compensar nuestra falta - finalizó Armin.

Las palabras de sus sirvientes habían sido más que suficientes para callar a Levi, sin duda había subestimado la fuerza de voluntad y el cariño de todos aquellos subordinados del palacio para con Eren. Acompañó al pequeño grupo a la salida y prometió cuidar de él esa noche.

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Se encontraba en el palacio, sentado en el jardín. Trató de recordar qué había pasado para llegar allí pero una delgada y conocida silueta se encontraba cerca al rosedal que cuidaba con tanto esmero. Sintió que los ojos se le aguaban, al reconocer la figura que giró a verlo.

- ¿Mamá? - preguntó con voz temblorosa

- Eren, mi querido Eren.

No lo podía creer, Carla, su madre, se encontraba parada justo allí, a unos escasos pasos de él. No pudo soportar el sentimiento que lo embargaba y se lanzó a sus brazos.

- ¡Mamá! ¡Mamá!¡Te extrañé tanto, mamá! - sollozó contra los cabellos de su madre. Seguía en su estado de Bestia y evitaba ejercer demasiada presión para no lastimarla.

- Lo sé, mi amor. Mamá también te echa de menos - respondió la Reina con voz calmada

- ¿Por qué me abandonaste, mamá?¿Fui un chico malo?¿Me odias? - preguntó, liberando un poco el agarre y observándola detenidamente, con expresión herida.

- Shh, bebé. No digas cosas tan horribles - pidió su madre, colocando dos de sus dedos en los labios de la Bestia, haciéndolo callar.

- Horrible soy yo, madre. Me he convertido en una bestia horripilante. Me viste aquella vez. Mírame ahora - señaló, apartándose para que pueda observarlo por completo. Temiendo nuevamente por el rechazo de esta.

- Eren, hijo - llamó Carla, esta vez, tomando con cariño la cabeza del menor y dejando leves caricias sobre esta - Recuerda, la verdadera belleza está en el interior.

- Tengo miedo, Mutti* - confesó

- Tranquilo, cariño. Mamá está contigo ahora. Recuerda que, pase lo que pase, cuidaré de ti. No me iré mientras me conserves aquí - dijo, haciendo presión con uno de sus delicados dedos en el corazón de su hijo.

- Mamá…

- Ich liebe, mein Kind* - susurró su madre. Se dieron un último abrazo y ella le dedicó una de esas hermosas y auténticas sonrisas, colmadas de amor, esas que hacían a Eren confiar en que todo estará bien, para luego comenzar a desvanecerse, tan lento y mágico como apareció.

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Abrió los ojos y tardó un momento en reconocer sus propios aposentos, con la respiración agitada y rezagos de lágrimas derramadas que surcaban el verde brillante. Un sueño, solo eso había sido. Suspiró, y talló sus ojos, quiso levantarse, mas sintió un peso extra sobre sus piernas. Se apoyó sobre sus brazos para poder recostarse sobre el respaldar de la cama y fue entonces que lo vio. Era Levi, estaba allí con él, pero ¿Por qué?. Inmediatamente, recuerdos del día anterior vinieron a su mente. Él, observando al mayor almorzar, escuchando sobre su día y luego.. nada. Todo se volvió oscuro. Seguramente se había desmayado por la fiebre que lo azotó desde muy temprano.

No había querido comentarle nada a Levi por no hacerlo preocupar, sin embargo, subestimó su propia resistencia y ahora lo tenía ahí, recostando sus pequeños brazos sobre sus piernas y Eren tuvo que contener las ganas inmensas de abrazarlo allí mismo. Algo bueno había venido de enfermarse, pensó.

Con cuidado, apartó los brazos del joven y safó sus piernas para poder levantarse. Ni bien consiguió estar en pie, tomó una de las cobijas que tenía y arropó a su cuidador.

Se veía tan lindo cuando dormía, con esa expresión de paz que bien podría cautivar hasta all más escéptico. Se dedicó un momento más a observarle y luego se dirigió a la ventana, contemplando el bello paisaje que recién despertaba con los rayos del sol. Se permitió soltar un suspiro más audible y pensó en su sueño, las palabras dichas por su madre le hicieron recordar un pasaje de una comedia clásica que había leído tiempo atrás.

- "A lo que es grosero, deforme y vulgar Amor puede darle forma y dignidad. Amor ve con la mente, no con la vista - habló en voz alta - por eso a Cupido..

- "Dios ciego lo pintan."

Se giró, impresionado y vio al dueño de esa encantadora voz. Levi había despertado y estaba allí, mirándolo desde la silla en la que se encontraba, sosteniendo la cobija que aún lo cubría. Decidió no romper la evocación que había hecho y continuó.

- "Y no es que a su mente la guíe el cuidado…"

- "Que alas y ceguera hablan de arrebatos."

- "Por eso se dice que Amor es un niño..."

- "Pues ha errado mucho con quien ha elegido."

- "Y si los muchachos jugando se mienten.."

- "Así el niño Amor es perjuro siempre" - finalizó el mayor.

Ambos se quedaron observándose largo rato, sin emitir palabra alguna, permitiendo a sus ojos reconocerse y examinando cada detalle del contrario. Pecado debería ser amanecer tan hermoso, pensó Eren, mirando al joven que luchaba por desperezarse.

Finalmente, Levi decidió que ya era suficiente de miradas y rompió el silencio, que comenzaba a incomodarle.

- No sabía que te gustaba Shakespeare, mocoso.

- Qué puedo decir, soy un romántico - respondió la Bestia, con una sutil sonrisa

- Al menos tienes buen gusto - dijo - ¿Te sientes mejor?

- Sí, Levi. Lamento hacerte preocupar - se disculpó la Bestia

- Tch. ¿Y quién dice que me preocupaste, mocoso altanero? Que sepas que solo te cuidé porque tus estúpidos lacayos no dejaban de gritar angustiados y no me iban a dejar descansar - respondió el mayor, tratando de ocultar el ligero sonrojo que ahora cubría sus mejillas.

Eren dejó escapar una ligera risa, asintiendo. Acción por la que se ganó más de un reclamo por parte de un ofuscado Levi, que reclamaba su actitud egocéntrica.

Sí, definitivamente enfermar había sido lo mejor, pensaba la Bestia. Si eso significaba estar así de cerca y bromeando con Levi, colapsaría otras mil veces. ¿Qué más podría hacer? Estaba enamorado y uno hace locuras por amor.

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Ich liebe, mein Kind* Significa Te amo, mi niño en alemán

Mutti* Hace referencia a mami o mamita, también en alemán

Nota de autor

Actualización! Y más temprano que antes! Yupi!

Gracias por tenerle paciencia a la historia, estamos pasando ya la mitad así que supongo que me da penita irme despidiendo de esta.

En fin, espero lo disfruten :)

Nos vemos pronto!