Advertencia l AU. BL. Ereri. OoC.

Notas l Fic con trama basada en The Beauty and The Beast. Con unos cuantos arreglillos para que encajen mejor los personajes.

Espero sea de su agrado!

Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de Hajime Isayama.


Capítulo 7


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Los días en el palacio transcurrían con normalidad, el frío imponía su fuerte presencia y, con este, la celebración más añorada por muchos se sentía cada vez más cerca: la Navidad.

Dicha fecha en el palacio de Eren no pasaba desapercibida. Ellos se decían que, a pesar de ser objetos o monstruos, Navidad era una celebración que les hacía recordar que seguían siendo humanos en el interior y los mantenía con esperanza de salvarse algún día.

-¡¿Qué?!¡¿Por qué nadie me dijo nada sobre eso?! – exclamó una ofuscada Bestia, pasando sus garras por el pelaje de la cabeza, en un gesto de frustración.

-Nunca lo preguntó, amo – contestó divertida la tetera

Había estado conversando con sus queridos subordinados sobre los arreglos que podrían hacer y los platillos que deberían servir para que Levi no extrañara demasiado su hogar, mas grande fue la sorpresa cuando Hanji le soltó la noticia del cumpleaños del mayor, el cual caía el mismo día de Navidad.

Eren no podía creer que Levi no le haya tenido confianza suficiente como para confesar tan importante dato sobre él, sin embargo, luego de meditarlo un momento, se dio cuenta de que, tal y como lo había dicho la tetera, él nunca le preguntó al mayor sobre eso; todo lo contrario que debió pasar con ella, puesto que curiosidad era su mayor virtud.

-Entonces esta definitivamente tiene que ser una Navidad especial – afirmó, al mismo tiempo que comenzaba a dar vueltas por su habitación cual ratón encerrado.

Decidió entonces que esta sería una doble celebración y haría todo lo que esté a su alcance para que sea inolvidable. Faltaban pocos días para dicha fecha y se encargaría de prepararla como era debido.

-Cuenta con ello, Eren – contestó Armin, haciendo un gesto para que el resto del grupo asienta y relajen un poco a su amo.

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Luego de la charla, la Bestia se dirigió al comedor principal para su acostumbrado desayuno en compañía de Levi.

Llegó puntual como siempre y a los pocos minutos lo vio, tan pulcro y delicado sin irse a lo afeminado, con ese toque preciso de masculinidad que a Eren se le hacía fascinante.

Tanta perfección en las facciones humanas debería ser pecado, pensó.

No se había dado cuenta que había quedado mirando fijamente a Levi y esto pareció incomodar al mayor.

-¿Qué tanto me miras, mocoso impertinente? –

-Buenos días, Levi - saludó la Bestia - Lo siento si te incomodé. Solo pensaba en cómo alguien puede ser tan lindo y varonil al mismo tiempo - Había hecho el comentario con clara intención de avergonzarle y, al parecer, lo estaba consiguiendo.

-Tch. Cállate - bufó, volteando el rostro hacia un lado.

Eren juraría que era un sonrojo lo que cubrían las lindas mejillas del mayor y lo encontró aún más adorable, si eso pudiera ser posible. No pudo evitar que se le escapara una pequeña risa, la que calló instantáneamente al ver la expresión enfuruñada del contrario.

Aún así, continuó de buen humor. Levi, aunque malhumorado, seguía siendo encantador.

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El desayuno transcurrió con calma, entre conversaciones mundanas sobre el día a día en el castillo y algún comentario particular sobre el crudo clima que azotaba.

La Bestia no sabía cómo plantear el tema de la celebración y el mayor pareció notar que algo no andaba bien.

- ¿Sucede algo, mocoso?. Te noto distraído y es molesto - preguntó

- ¡Ah!¡No-no es nada!. Bueno, sí.. es solo que-

- ¡Argh! ¡Suéltalo ya, bestia tonta! - El mayor ya se había levantado de la mesa y estaba dispuesto a arrancarle las palabras del hocico a la Bestia de ser necesario.

Eren no tuvo opción más que hacer su propuesta.

- Faltan pocos días para Navidad.. Y quería pedirte que nos acompañes en la pequeña celebración - soltó algo apenado

Pocos segundos después, se arrepintió de haber formulado siquiera esa pregunta.

La mirada de Levi pareció oscurecerse.

- No cuentes conmigo para ello, Eren - dijo para luego retirarse sin decir adiós o mirar atrás.

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- ¿Quién demonios se cree esa bestia estúpida? - bramó, claramente ofuscado luego de cerrar de un tirón la puerta de sus aposentos.

La pregunta de Eren lo había descolocado bastante. Es decir, su actual familia era muy entusiasta respecto a las festividades y aún más por Navidad. Erwin les había instruído hasta el cansancio con largos sermones sobre lo importante que era celebrar la fecha en familia y otras tantas tonterías que Levi consideraba innecesarias pero que no le quedaba otra opción más que adaptarse a ello, puesto que no deseaba ver triste a su padre ni a alguno de sus hermanos por su falta de 'espíritu navideño'. Sin embargo, ahora que se encontraba alejado de ellos, lo que menos quería era volver a fingir que le interesaba la festividad.

No era que le desagradara o tuviera odio hacia esa fecha, en realidad era su total carencia de interés hacia algo más que no fuera su actual familia. Eso, sumado al hecho de estar lejos de ellos y siendo consciente de que, probablemente, lo consideren muerto a estas alturas.

Odiaba cada vez que era consciente del hecho de haberle causado sufrimiento a sus hermanos y a Erwin. Estaba seguro de que en esa fecha causaría más de una lágrima por parte de su pequeña princesa y alguno que otro suspiro de Farlan. Historia y Petra estarían tristes por él pero no lo demostrarían por su enorme orgullo y ni que hablar de Erwin, quien seguramente seguiría culpándose por haber partido solo.

Ya estaba lo suficientemente frustrado por todo eso y había querido apartar esos pensamientos de su cabeza durante el desayuno pero ahí estaba de nuevo Eren y sus inoportunos comentarios que solo lograron incomodarlo aún más. Por eso prefirió cortar la conversación de raíz e irse inmediatamente de allí, antes de emitir algún comentario hiriente hacia el menor.

No quería causarle sufrimiento a él también...

Se vio interrumpido en sus pensamientos por el insistente sonido de golpeteos en la puerta.

Sabía perfectamente de quién se trataba.

Con un claro gesto de fastidio, arrastró los pies hasta la entrada y abrió la puerta, encontrándose a aquella impertinente tetera que siempre llegaba en el momento menos oportuno.

- ¿Qué quieres, loca de mierda?. Sabrás que no me encuentro de humor para soportar tus tonterías hoy.

La tetera, lejos de ofenderse por el saludo tan hosco por parte del mayor, se mostró animada y con muchísimas más ganas de saber qué era lo que perturbaba al pobre Levi.

- Pero qué agresivos amanecimos hoy, enanín - saludó -

- Ya suelta de una vez lo que sea que hayas venido a preguntar -

La tetera estaba perfectamente enterada de lo que había pasado hace rato en el comedor principal y deseaba saber la razón del comportamiento del joven.

- Hace rato, en el comedor..

- Olvídalo, no participaré en festividades estúpidas - cortó en seco el mayor.

- ¿Festividades estúpidas? También es tu cumpleaños, tontín.

- ¿Y eso qué?. Encuentro absolutamente innecesaria mi participación en festividades que no son de mi interés. Además, recuerdo que prometiste no soltar la fecha de mi cumpleaños a nadie, tetera chismosa.

Hanji suspiró, esperaba que fuera difícil hablar con él y venía preparada.

Levi era su amigo pero Eren era su Señor y, prácticamente, la única familia que le quedaba. Había visto su estado luego de que el mayor se retirara ofuscado a su habitación y no quería volver a encontrarse con esa expresión tan triste en los lindos ojos de su amo.

- Quédate tranquilo, pequeñín. Ni una palabra sobre tu cumpleaños ha salido de mí - mintió y esto pareció tranquilizar un poco al contrario.

- Tch. Da igual. No pienso participar en su fiestecilla boba. Antes lo hacía por insistencia de Erwin y de mi pequeña hermana pero ahora no veo motivo para seguir fingiendo interés.

- No es una 'fiestecilla boba', Levi - respondió un tanto incómoda la tetera. Estaba comenzando a perder la paciencia ante tanta terquedad - ¿Siquiera sabes el por qué nosotros, objetos parlantes y carentes de esperanza, seguimos celebrando esta fecha como si nada hubiese pasado?.

Al ver que el mayor quedó mudo ante la pregunta, decidió continuar.

- Todo ha sido por órdenes de Eren. Para él, celebrar una festividad tan familiar como lo es Navidad, significa que, en el interior, todos nosotros seguimos siendo seres humanos, con sentimientos, inseguridades, defectos y virtudes. Es su manera de hacernos saber que no estamos solo y que aún hay esperanza de volver a ser quienes éramos antes de que todo esto pase.

- ¿Y hay esperanza? - se atrevió a preguntar el mayor.

- No - volvió a mentir la tetera. Eran órdenes explícitas de su amo el no contar nada a Levi sobre la verdad del maleficio de la hechicera, para no presionarlo - Pero, así como tú fingías interés en esta festividad por tu familia, nosotros lo hacemos por Eren. No tienes una idea de lo mucho que ha pasado en soledad y es doloroso para nosotros darnos cuenta de que aún se sigue culpando por todo lo sucedido. Lo menos que podemos hacer por él en esta fecha es cooperar e intentar de esa manera aligerar la pesada carga que lleva sobre sus hombros.

- Él nunca me dijo que se culpaba por lo sucedido... - admitió Levi - Es decir, es tonto hacerlo. Él no fue el causante de nada.

- Claro que no lo es. Pero es tan terco como tú en admitir ciertas cosas y, si está en nuestro poder lograr darle aunque sea un momento de tranquilidad sincera, ten por seguro, Levi, que ni tú ni nadie lo impedirá - retó Hanji - Ahora, habiendo dicho todo esto. ¿Podemos contar contigo para esto?¿O tengo que pedirle a Jean que queme esos lindos utensilios de limpieza que tienes escondidos?

- Tch. Para ser una tetera eres bastante insolente - se burló Levi - Está bien. Lo haré. Pero no por eso te sientas con poder sobre mí.

Hanji sonrió, vaya que le había costado convencer al mayor, pero lo logró y eso era lo importante. Ya iría luego a contarle a Armin sobre su hazaña y esperar una buena dote de hierbas aromatizantes para hervir.

Se despidió de Levi, prometiendo pasar luego para dejar el té servido en su habitación.

Este, por su parte, se dirigió a la habitación de la Bestia para disculparse por su actitud en el desayuno.

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Una vez en la puerta, tocó tres veces y esperó.

- Eren, soy Levi. Disculpa la molestia, debo hablar contigo -

Oía pequeños murmullos al otro lado y juraba que escuchó un grito de Armin, seguido de un fuerte ruido, como si alguien se hubiese caído, y luego nada.

Dos minutos pasaron y se abrió la puerta, dejando ver a la Bestia de enormes ojos verdes con un hilo de sangre que escurría por la frente y a su lado se encontraba Armin, quien solo dio un saludo formal para luego despedirse y desaparecer por los pasillos.

- Hola, Levi. Pasa, nunca es molestia recibirte - saludó Eren mientras se hacía a un lado para permitir la entrada del mayor.

Ingresaron a la habitación y el silencio incómodo se hizo notar al instante.

Levi decidió romperlo primero. Después de todo, él mismo había ido a buscarlo.

- Disculpa mi comportamiento de la mañana, Eren - soltó - No fue intención mía causarte molestias. Admito que ya venía estresado apenas desperté.

- No necesitas disculparte, Levi. Si te incomodó solo puedes olvid-

- No, Eren. No quiero olvidar nada. Venía a decirte que acepto la invitación para festejar Navidad contigo y todos en el palacio.

Esas palabras fueron como música para los oídos de la Bestia, quien inmediatamente cambió la expresión triste que traía encima y en su lugar, esos ojos esmeralda brillaban de emoción.

- ¡Eso es genial, Levi! - celebró, permitiéndose abrazar efusivamente al mayor.

Inmediatamente, las mejillas del mayor adquirieron un fuerte tono carmesí.

- Tch. Aléjate, mocoso maleducado. Vas a matarme - se quejó Levi, apartándose rápidamente de los enormes brazos que lo sujetaban.

Su rostro estaba tan colorado que a Eren se le agitó el corazón nuevamente.

Dos sonrojos en un día, debo estar de suerte, pensó.

Se despidieron con la promesa de verse en el comedor principal para la cena y comenzar los preparativos navideños.

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El calendario ya marcaba veinticuatro de diciembre y en el palacio de la Bestia de ojos esmeralda estaba casi todo preparado para la gran cena.

Levi despertó temprano para terminar de ayudar en la decoración del salón principal, sin embargo, su camino fue interrumpido cuando pasó por la cocina y percibió un olor terrible que emanaba del lugar.

Entró rápidamente y lo que encontró lo dejó sin palabras.

A un lado se encontraba Eren, con un ridículo mandil que, se notaba, era demasiado pequeño para sus grandes proporciones. Sostenía una bandeja visiblemente quemada y algún contenido encima que había corrido la misma suerte. Junto a él se encontraba Sasha, la estufa, gritando una serie de improperios hacia la Bestia por haber dañado su hermoso lugar de trabajo.

- ¡Le dije que dejara esto a mi cargo, Señor! - vociferó, encendiendo sus hornillas en claro gesto de molestia, y luego dirigió su mirada asesina hacia la el otro extremo de la cocina, donde se encontraban Hanji, Armin, Jean y Marco. Todos sobre el pobre de Moblit, quien, al parecer, los había llevado hasta ese lugar para protegerlos de algún otro accidente - ¡Ustedes debieron detenerle! -

- Lo siento mucho, Sasha - se disculpó Eren - fui yo el que insistió en aprender a hornear unas buenas Platzchen*. No culpes a mis pobres subordinados.

En ese momento, Levi decidió intervenir.

- ¿Qué demonios pasó aquí? - preguntó, aunque ya sabía la respuesta.

- ¡Levi, buen día! - saludó Eren - disculpa si te asustó el olor a quemado. Tan solo era yo intentando hacer un buen movimiento en la cocina.

- Por poco ardemos todos en llamas, Señor - intervino la estufa.

El mayor cogió un delantal del gancho en la puerta y se lo ató inmediatamente, para luego tomar lugar al lado de Eren.

- Así que.. Platzchen, ¿eh? - se burló Levi, tomando una de los restos quemados de las masitas en la bandeja - ¿Por qué no dejas que te enseñe un profesional?

Esto pareció asombrar a todos los presentes, en especial a la Bestia.

- Espera.. ¿Sabes cocinar, Levi? -

- Subestimas mucho mis habilidades, mocoso insolente. Sabrás que preparo el mejor Stollen** de todo Alemania.

- Ver para creer, enanín - intervino Hanji con burla.

Levi frunció el ceño y dio una fuerte mirada a la Bestia. Se había tomado muy enserio el reto de la tetera.

- A un lado, mocoso. Ya sabes lo que dicen.. 'Viele köche verderben den brei'***-

Fue así entonces que Levi, con ayuda de Sasha, y teniendo como espectadores a los demás presentes en la cocina, terminaron preparando exquisitos manjares que serían servidos en la cena navideña.

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Una vez terminados los preparativos para esa noche, Levi regresó a sus aposentos para darse un buen baño antes de reunirse con todos para la celebración. Abrió la puerta de su habitación y encontró una pequeña nota sobre su cama con una delicada caligrafía.

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"Siete en punto en el salón principal, querido Levi.
Si no sabes qué vestir, Mikasa te ayudará con gusto.
Te espero con ansias".

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Acomodó con cuidado la nota en la mesa de noche a un lado de su cama y esbozó una ligera sonrisa.

Dirigió su camino hacia el baño y, mientras llenaba la tina, se permitió pensar en voz alta.

Esta Bestia idiota.. Supongo que también me encuentro algo ansioso...

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Aprendiendo Alemán con Bluebeard-san

Platzchen* - galletas navideñas

Stollen** - pan de navidad con frutillas dentro

Viele köche verderben den brei*** - Conocido refrán que dice: Muchas manos en la olla echan a perder la sopa

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Nota de autor

*Se cubre antes de los tomatazos*

¡Hola a todos mis queridos lectores!

Sé que no tengo disculpa por tardar tanto en actualizar.. Pero.. ¡Vaya, que ha sido más de un mes lleno de cosas!

Estuve demasiado atareada con la universidad (suerte que ya terminó todo eso). Cuando me había propuesto terminar el capítulo, tuve un bajón emocional terrible. Culpa de las hormonas(? Nah.. En realidad fue un cúmulo de eventos que estallaron, para buena suerte mía, la misma semana...

En fin, pasó y nuevamente quise terminar de escribirlo.. Y me ponen mil tareas pendientes en otro lugar... ¡Les juro que casi explotaba!

Y para cerrar con broche de oro.. Se me presentó un problema familiar.. Mi mami se puso mal y eso ya terminó de bloquearme...

Sinceramente, en un momento pensé abandonar el fic... No tenía idea de cómo continuar y mi ánimo estaba por los suelos... Luego pensé en que no me sentía bien cuando cancelaban algún fic que me interesaba y no pude hacerles esto a ustedes que me han alegrado varias veces con sus lindos comentarios.

Así que nada, me senté en el ordenador, respiré hondo y dije: 'Has salido de peores situaciones, querida. Recuerda lo que decía el capitán Kirk: "No creo en escenarios invencibles". Repite como mantra'.

Y bueno, aquí me tienen. Aunque hay otra razón.. Me voy de viaje un mes y será imposible actualizar en ese tiempo. Estaré prácticamente incomunicada así que me estoy esforzando en terminar el siguiente capítulo para subirlo antes de irme.

Uhmm.. Es todo, creo.

Gracias si leyeron hasta aquí. Y nuevamente mil disculpas por la demora.

Espero disfruten el capítulo! Falta muy poquito para que nuestros queridos niños bailen juntitos ~

Los quiero muchísimo y les mando besitos a todos :*

Nos leemos ~