Advertencia l AU. BL. EreRi. OoC.
Notas l Fanfic con trama basada en The Beauty and The Beast. Con unos cuantos arreglillos para que encajen mejor los personajes.
¡Espero sea de su agrado!
Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de Hajime Isayama.
Capítulo 9
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Antes de ingresar al comedor principal para la cena navideña, Levi pidió un momento para regresar a sus aposentos y guardar la rosa entregada por Eren en un lugar seguro. No lo diría, pero tampoco quería que el resto de subordinados vieran su obsequio. Era solo suyo.
La Bestia aceptó y decidió esperarlo para cenar.
El mayor se dirigió rápidamente a su habitación, entrando con cuidado para no despertar a Mikasa, aunque esto era bastante improbable debido al sueño profundo que la caracterizaba. Colocó la caja de cristal en un rincón seguro en la mesa de noche, asegurándose que pase desapercibida para la chica.
Una vez hecho esto, se tomó un minuto para contemplar la rosa nuevamente y una ligera sonrisa se formó en sus labios.
Eren seguía siendo un joven inocente y de corazón puro, a pesar de todo. No quería admitirlo pero un calorcito reconfortante se instalaba en su pecho cada vez que pensaba en él desde el preocupante suceso de su desmayo por fiebre alta. No sabía muy bien a qué se debía esto pero quiso atribuirselo a la costumbre de verse todos los días.
Sí, nada le estaba ocurriendo. Todo en perfectas condiciones.
O eso quería creer.
Sacudió la cabeza en un intento de alejar esos pensamientos confusos y con paso rápido emprendió camino al comedor principal.
Una vez allí, se encontró con una tierna escena. Hanji, Armin, Jean, Marco, Sasha y otros subordinados de los que no recordaba muy bien sus nombres, estaban sentados alrededor de la mesa, mientras conversaban muy animados. En la silla principal se encontraba la Bestia, riendo alegremente por algo que alguno de ellos dijo.
Parecían una familia feliz, muy peculiar al tratarse de objetos pero familia al fin y al cabo. Eren se veía tan vivo con esa sonrisa. Sus ojos tenían un brillo especial que resaltaba entre tus toscas facciones. Se veía radiante.
Ahora entendía lo que le había dicho Hanji aquel día. A pesar de estar envueltos en esa terrible maldición, seguían siendo humanos en el alma. No importa lo malo que sea el momento, se tenían el uno al otro y eso era suficiente.
Por un momento sintió que no encajaba en esa escena. Todos se veían tan contentos, en su propio mundo, mientras él se encontraba aislado de su familia. No podía guardarle rencor a Eren por eso puesto que la Bestia solo había tenido buenas atenciones con él y jamás hizo algo que lo perjudique. Incluso le dio una manera de seguir viendo a su padre y hermanos. Ahuyentó esos pensamientos negativos de su cabeza y carraspeó un poco para llamar la atención de los presentes.
La Bestia se percató de su presencia y, de inmediato, le señaló un asiento a su lado para que se ubique. El mayor no lo pensó demasiado y se reunió con todos a la mesa.
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El banquete había quedado espectacular, y no era por decir menos. Sasha realmente se había lucido con los exquisitos manjares. Pudo ver con asombro que aquellas platzchen* que había preparado se encontraban al centro de la mesa, en una hermosa bandeja decorada. Eso le enterneció. Seguramente Eren había sido el tonto que tuvo la idea de hacer resaltar unas simples galletas solo por tratarse de unas preparadas por el mayor.
Sintió un leve toque a su lado y vio que La Bestia estaba extendiéndole una copa con el tradicional vino dulce caliente. Levi no era muy fanático de la bebida pero aceptó la copa.
- Brindemos, Levi. Por ti y por darme la oportunidad de pasar este día contigo - dijo, chocando su copa con la del mayor.
Levi no sabía muy bien qué responder a esas palabras. Por suerte, Hanji interrumpió el momento para bromear sobre lo mucho que extrañaba beber alcohol.
- Doy gracias a cualquier divinidad el que no haya tenido la desdicha de presenciar esos momentos, tetera alcohólica. Suficiente tengo con la Hanji sobria como para tolerar a una ebria - admitió en tono burlón el mayor.
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Estuvieron bromeando un tiempo más hasta que Levi se percató que en la mesa había demasiada comida como para dos personas únicamente, dado que ninguno de los subordinados podía comer al estar transformados en objetos.
- Oye, mocoso. Sé que ambos somos varones con mucho apetito y, sinceramente, muero de hambre pero salvo que todos los presentes en la mesa podamos ingerir alimento, creo que es demasiada comida. ¿No crees que es un exceso? - Levi no pudo evitar preguntar.
- Esperaba que dijeras algo así, mi astuto Levi. Deja que te explique - comenzó la Bestia - Pasa que esperaba tu llegada para que puedas escoger los bocadillos más deliciosos y podamos enviarlos como obsequio a los orfanatos más pobres del pueblo. Hacemos eso todos los años. Hay tanta comida en el palacio que sería un pecado no compartirla. - finalizó para luego tomar otro sorbo de su vino caliente.
- ¿Y por qué requieres mi opinión? - preguntó
- Demasiado obvio, Levi - respondió la Bestia - Confío plenamente en tu buen paladar. Y ahora que sabes la razón estoy seguro que escogerás solo lo mejor para esa causa.
Esta revelación sorprendió al mayor. No esperaba que el corazón de Eren se mantuviera tan puro a pesar de todo lo que había sufrido. Sin duda era una virtud digna de reconocer.
Luego de la aclaración brindada por la Bestia, la cena transcurrió con bastante tranquilidad. Entre bromas y pláticas sin sentido, todos en palacio pudieron olvidar por un momento sus penas y disfrutaron de una cálida noche buena.
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Una vez terminada la cena, todos los presentes se retiraron a descansar. Todos excepto Eren y Levi. Ambos prefirieron continuar la plática junto a la chimenea del salón principal.
Ninguno lo admitiría en voz alta pero no querían separarse.
Estaban bajo la luz de la luna, en el mismo balcón donde se dieron los obsequios. Ambos tirados en una alfombra que habían traído para que, en palabras de Levi, no se les congele el trasero. Buscaron mantas gruesas para protegerse del frío. Salir del balcón no estaba en discusión. La madrugada era preciosa y definitivamente no podían ignorarla.
Habían improvisado un refugio confortable para poder observar las estrellas y platicar en paz. La Bestia había llevado consigo las galletas preparadas por Levi para compartirlas. Tan cursi como solo él podía llegar a ser, pensó Levi.
Un silencio cómodo se instaló en el ambiente. Ninguno quería romper el mágico momento.
Fue Levi quien inició una conversación.
- Cuando era pequeño, antes de quedarme a cargo del estúpido de Kenny, solía venir a ver las estrellas con mi madre. Nunca tuvimos demasiados lujos pero ver las estrellas me hacía sentir el rey del universo. - confesó con una ligera sonrisa de nostalgia.
La Bestia quedó enternecida ante la repentina confesión del mayor y se sintió en confianza como para revelar su más profundo anhelo.
- Sabes, Levi. Admito que siempre he querido ver el mar - admitió - Puedes pensar que es imposible que no lo haya hecho antes pero mi vida como príncipe no era un cuento de hadas. Mi padre estaba ocupado con los problemas del reino y casi nunca teníamos tiempo para salir en familia. Puedes ver que el palacio queda un tanto alejado de todos y ver el mar fue algo que anhelé cumplir desde que leí en un libro lo espectacular que era contemplar una puesta de sol directamente - terminó por confesar.
- Yo he ido un par de veces con mis hermanas, Farlan y Erwin. No es la gran cosa pero si tanto quieres cumplirlo, algún día iremos. Es una promesa - finalizó el mayor, mirando al horizonte. La nieve cayendo era un bonito espectáculo.
Eren quedó sorprendido ante la inesperada promesa que le acababa de hacer el mayor. Realmente no esperaba aquello. Sintió la nostalgia llenando su pecho. Imaginar a Levi pasando momentos familiares como ese al lado de sus seres más queridos le hacía extrañar más aún a su madre.
La Reina Carla y él tenían un vínculo especial desde siempre. El Rey Grisha no era una mala persona pero dejó que su corazón se llenara de pensamientos egoístas en la búsqueda de obtener más poder y más riquezas. Por desgracia, ese egocentrismo y superficialidad lo arrastró a él y a todo palacio en la maldición que los envolvía ahora.
Eren lo culpó por un tiempo. Si no hubiese sido por su frívola manera de juzgar a la anciana, tal vez las cosas serían diferentes ahora y él aún estuviese con su madre.
Sin embargo, estar solo tanto tiempo le ayudó a pensar con más sensatez. Era joven aún, es cierto, pero no podía permitir que su corazón guarde rencor. Era lo único que quería mantener puro. Perdonó a su padre por el error cometido. Y lo hizo de corazón.
Mentiría si dijera que eso no le quito un enorme peso de encima.
- Oye, mocoso. ¿Puedo preguntarte algo? - La voz de Levi, tan oportuna como siempre, lo sacaba de sus abrumadores pensamientos.
- Por supuesto que sí, Levi. No hace falta que preguntes - respondió
Levi tomó aire y dejó salir la duda que le invadía desde hace ya algún tiempo.
- No soy una persona que juzgue por las apariencias. Pero me llevo cuestionando por un tiempo ¿Qué demonios es lo que me ves como para decir que quieres casarte conmigo?. Soy un varón. Y por más que el maleficio acabara, no podré darte una familia feliz como deseas. Tengo un carácter terrible y te aseguro que no dudaré en patearte el peludo trasero si alguna vez me haces enojar o te acercas más de la cuenta. - dijo.
La Bestia no pudo evitar reír ante esa pregunta que se le hacía muy tierna por parte del mayor. Tuvo que calmarse pronto pues lo que menos quería era que Levi tome su risa como una burla. Con cuidado, tomó la casi perfecta mano del mayor y acarició la tersa piel con sus toscas garras. Levi lo observaba directamente y con semblante serio. Sin duda necesitaba escuchar la respuesta.
- Entiendo tu duda, Levi. Pero así es el amor. Maravillosamente ilógico. Me enamoré de tu forma de ser, por más jalado de los pelos que suene. Eres una persona maravillosa y por eso quiero estar contigo hasta que la vida se me vaya - respondió con calma.
- Eso suena lindo, Eren. Lástima que no esté interesado. El amor es algo que no necesito en mi vida. - contradijo el mayor.
La Bestia no respondió nada ante eso. No quería atosigar a Levi con una charla de ese tipo. El solo hecho de estar de esa manera, juntos, observando las estrellas, ya era bastante para lo que alguna vez pudo pensar.
Decidió entonces cambiar de tema y nuevamente se enfrascaron en una amena plática sobre literatura, música y gastronomía.
Así pasaron las horas hasta que, sin darse cuenta, ambos se quedaron dormidos, sentados uno al lado del otro, acurrucados para no perder calor.
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El primero en despertar fue la Bestia, al sentir el ruido que hacía un ave picoteando los restos de galletas que dejaron a un lado. Abrió los ojos y espabiló un poco al darse cuenta de la suerte que tenía de poder despertar con Levi a su lado. Sin duda era algo que atesoraría por toda la vida. Quiso ahuyentar al ave para que no despertara al mayor pero al mirar al horizonte él mismo se encargó de hacerlo.
Levi despertó con molestia, esperaba dormir un poco más pero la voz insistente y las sacudidas que le daba el menor no se lo permitieron. Con molestia, abrió los ojos y se encontró con la mirada insistente de Eren y sus ojos brillando de alegría. Un ligero rubor coloreó sus mejillas al percatarse de la situación en la que se encontraban.
La Bestia pareció no percatarse de aquello por estar entusiasmada en lograr que el mayor vea el hermoso amanecer que se levantaba frente a ellos.
Levi quedó mudo. Verdaderamente era hermoso. Los opacos tonos azulados y rojizos inundaban el paisaje. Débil y lentamente, escasos y tímidos rayos dorados iluminaban el cielo. Los sonidos matinales llenaban los alrededores, encabezados por el cántico alegre de los pajarillos que parecían saludar a la fresca aurora. Sin duda, hermoso.
- "El amor es algo que no necesito en mi vida". ¿De verdad piensas eso?.
La voz del menor lo sorprendió. Ya pensaba que era demasiado raro que se haya quedado conforme con la respuesta que obtuvo anteriormente.
- Eren, ya te había dicho que-
- Deberías solo intentar enamorarte de la manera correcta. Todos necesitamos el amor, Levi. - interrumpió la Bestia
- Tengo a Erwin y a mis hermanos. No necesito más amor que ese, mocoso. Además, dices eso porque seguramente he sido la única persona que ha interactuado contigo después de tanto tiempo. He visto amores fracasar; relaciones en las que uno de ellos tiene que cambiar su forma de ser para satisfacer a la otra persona. Si eso implica enamorarse, déjame decirte que yo paso.
- Entonces elígeme - respondió seriamente - Si un testarudo como tú se va a enamorar de alguien, permíteme decirte que soy el ser hecho a tu medida; mucho más que cualquier otra persona en el mundo. Soy una bestia y probablemente no pueda dejar de serlo, pero creo que es una ventaja, personalmente. Además, aceptaré cualquier cosa sobre ti. No tienes por qué cambiar tu manera de ser ni un poco.
Eso, sin duda alguna, no se lo esperaba. Quiso dar de inmediato una nueva negativa, mas no pudo. Algo en él realmente quería creerle e intentarlo. El mocoso se había ganado a pulso los confusos sentimientos que ahora tenía.
Soltó un gran suspiro, derrotado.
- No lo sé, Eren. Dame tiempo; necesito pensarlo.
Los ojos de la Bestia se iluminaron.
- Te daré el tiempo que desees, mi buen Levi. El solo hecho de considerarlo ya es bastante para mí - finalizó. Tomando nuevamente la mano del mayor y besando el dorso para luego mirar nuevamente las estrellas y decidir que ya era tiempo de dormir apropiadamente.
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Luego de aquella conversación, las cosas entre ambos jóvenes avanzaron con rapidez.
Levi se mostraba más abierto a las demostraciones de afecto de la Bestia e incluso una que otra vez le permitía un abrazo. La confianza hacia la Bestia se había fortalecido. Al principio tuvo miedo de que nada de eso sea real y que Eren tuviera sus propios motivos para pretender estar enamorado, sin embargo, ese pensamiento era llevado lejos de su mente al no tener motivo alguno para pensar así sobre el menor.
Por otro lado, la Bestia no podía contener su felicidad después de que Levi al menos dejara una posibilidad de corresponder seriamente a sus sentimientos. Se esmeraba en llenarlo de detalles que le hicieran sentir lo más cómodo y en confianza como fuera posible.
Hablaban a diario, se hizo costumbre caminar por los jardines mientras dialogaban sobre sus más locas experiencias. Estaban formando un vínculo muy hermoso y todos en palacio pudieron notarlo. Ambos lucían frescos y felices.
El amor se sentía alrededor de ambos.
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Lástima que este también conlleve sufrimiento.
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Nota de autor
Si aún hay alguien aquí, quiero decir que lo lamento. El tiempo siempre es algo que me falta :(
Estuve bastante tiempo debatiendo cómo terminar este capítulo. Actualizo por el cumpleaños de mi precioso Eren y no quería arruinar la felicidad de la fecha. Lamento si quedó un poco/muy corto.
Estamos a muy poco de terminar la historia.
Ya saben lo que viene. Así que espero no excederme x) Ando muy depresiva en estos días y quiero calmarme antes para no brindarles algo tan triste y de mala calidad (si a lo que escribo se le puede llamar adecuado xd)
Me alegraron muchísimo con sus comentarios en la actualización anterior, de verdad. No esperaba que aún haya personitas hermosas leyéndome.
A todas ellas. ¡Infinitas gracias! ¡Lxs amo! Prometo seguir esforzándome y terminar esta historia de la mejor manera.
Besitos en sus ojitos lindos c:
Nos vemos en la siguiente actualización.
*Platzchen - galletas navideñas
