CAPÍTULO 4: DÍA DE PADRES


Los dos hermanos vieron asombrados como el barco daba la vuelta y regresaba al puerto. Billy se soltó rápidamente del agarre de Tommy, que le había impedido ir nadando tras su novio sabiendo que no tenía mucho aguante en el agua, y esperó pacientemente a que se acercaran.

-¿Queréis dar una vuelta en barco?- Preguntó Bucky desde la proa -Hace un día estupendo para navegar.

No hizo falta que preguntara dos veces, Billy y Tommy subieron. El primero se acercó a su novio para abrazarlo y darle un beso con todas sus ganas. Los carraspeos por parte del resto los obligaron a terminar con el beso, pero Billy continuó sin soltar su agarre.

-¿Cómo lo has hecho?- Preguntó.

-Yo también tengo mis trucos- Respondió Teddy, feliz de volver a ver a Billy sonreír -Se quedan hasta la boda. Ya me lo agradecerás luego- Susurró seductoramente en su oído.

Si por Billy hubiera sido se lo hubiera agradecido en ese mismo momento, pero se daba cuenta de que no era ni el momento ni el lugar adecuado. Se separó del abrazo a regañadientes, solo para darse cuenta de que nadie ya les estaba prestando atención. Bucky y Thomas estaban enfrascados en una conversación sobre en qué dirección podían movese, Stephen miraba el horizonte pensativo, y Víctor simplemente tenía una foto entre sus manos.

-¿Quiénes son?- Preguntó Billy, sintiéndose un poco indiscreto aunque no pudiendo evitar manifestar su curiosidad -Disculpa, no pretendía...

-No pasa nada- Señaló Víctor, quitándole importancia -Son mis hijos -Le tendió la fotografía a Billy, que la tomó con curiosidad. En la foto aparecía Víctor con dos niños pequeños muy parecidos a él, solo que con la piel morena. Eran un niño y una niña -Vivian y Vin. Estoy seguro de que os caerían bien si los conocierais- Sonrió.

Billy sonrió de vuelta y le devolvió la foto. No había previsto que alguno de ellos pudiera tener otra familia, aunque era algo obvio si lo pensaba bien. Si al final Víctor resultaba ser su padre, entonces también habría ganado dos hermanos. Tendría que averiguar si los demás también tenían hijos, aunque lo dudaba.

Se mantuvieron dando vueltas por el océano y hablando sobre distintas cosas, por ejemplo sobre cómo se habían conocido Teddy y Billy, las numerosas novias que había tenido Thomas, o los viajes de Bucky a diferentes partes del mundo después de haber sido expulsado de la marina tras haber perdido el brazo.

Al final decidieron parar en una pequeña isla para poder comer algo. Encallaron el barco en una roca y se asentaron en un pequeño claro que había en medio de la selva. Bucky sacó algunas provisiones y bebidas que tenía de reserva y se pusieron a comer.

-¿Cómo conocisteis a mi madre?- Preguntó Thomas -Ella no nos ha contado muchos detalles…

-La conocí en un verano de hace ya más de 20 años- Contó Stephen -Ella fue como una estrella que apareció para iluminar mi camino. Conectamos casi de inmediato, como si estuviéramos destinados a encontrarnos. También me hizo abrir los ojos con respecto a mí mismo, y siempre le estaré agradecido por ello- Sonrió, recordando viejos tiempos -Vuestra madre era una mujer asombrosa, aunque estoy seguro de que lo sigue siendo, por supuesto.

-También era una luchadora- Continuó Víctor, tomando un trago de agua de una botella -Yo también la conocí en verano, justo cuando murió su hermano- Frunció levemente el ceño, pensativo -¿Os ha hablado alguna vez de vuestro tío Pietro?

Tommy y Billy asintieron. Su tío Pietro había muerto antes de que ellos pudiesen conocerlo, pero su madre siempre les había contado lo buen hombre que había sido. Ellos habían sido muy unidos desde niños, hasta tal punto que cuando murió Wanda entró en una profunda depresión. Fue ahí cuando decidió viajar y conocer mundo, hasta que de alguna manera había llegado a parar a la isla, donde se había quedado tras quedarse embarazada.

-Bueno, la conocí poco después de que él muriera. Ella se sentía muy sola y yo atado a...atado a una vida que no deseaba. Los dos nos dimos apoyo mutuo, así que podría decirse que también conectamos- Su sonrisa flaqueó un poco al recordar lo siguiente -Después...las cosas no acabaron bien, pero siempre he recordado a Wanda con cariño.

-Espera un momento, yo también la conocí durante ese verano- Intervino Bucky, asombrado -Recuerdo lo mucho que sufría por las noches, no paraba de llorar por Pietro. Yo la acompañé a esparcir sus cenizas por el mar, nunca olvidaré aquel momento- Su mirada se perdió en la nada por un momento, pensativo. Después volvió a enfocarse en los chicos –Como han dicho los señores, Wanda era toda una luchadora.

-Las casualidades van aumentando- Murmuró Stephen, evitando mencionar que él también la había conocido justo en esa época -Parece que nosotros también estábamos destinados a encontrarnos.

Billy, Teddy y Thomas tuvieron que forzar unas carcajadas para que no se notara lo nerviosos que se sentían.

Un rato después Víctor comenzó a tararear una canción que Billy y Tommy conocían bien, ya que su madre la había cantado en numerosas ocasiones cuando eran niños. Se miraron entre ellos un momento, hasta que al fin Thomas se atrevió a preguntar.

-¿De dónde conoce esa canción, señor? Mamá nos la cantaba cuando éramos niños para que nos durmiéramos.

Era una canción que hablaba sobre una persona amada que se había visto obligada a partir, pero que esperaba reencontrarse pronto con su otra mitad. En su momento ellos no habían reparado en el tono tan melancólico de la letra, simplemente les había gustado porque era tranquila y los ayudaba a dormir por las noches. Su madre dejó de cantarla cuando crecieron, y hasta ese momento no habían vuelto a escucharla.

-Me la cantaba mi madre cuando no podía dormir de niño, Tommy- Sonrió Víctor –Yo se la enseñé a Wanda, también para calmar sus pesadillas con su hermano. Me quedo complacido de saber que la utilizó con vosotros, eso significa que funcionó.

-Era muy bonita- Señaló Billy, admirado.

Regresaron al barco un poco después, una vez que acabaron de comerse los aperitivos que Bucky había ofrecido. Esta vez el viaje fue en silencio, aunque Billy no dejaba de reflexionar sobre los datos que ahora tenía. No, seguía sin saber cuál de ellos era su padre, pero acababa de descubrir que no le importaba. Fuera cual fuera el que llevaba su sangre, estaría encantado con ello.

-¿Vendréis a mi boda, entonces?- Preguntó Billy una vez que llegaron al puerto.

-Claro, te lo prometemos- Dijo Bucky -Allí nos tendrás a los tres.

El barco comenzó a alejarse de nuevo, aunque esta vez Billy no estaba nervioso, sino más bien emocionado.


Wanda pasó prácticamente todo el día durmiendo y siendo cuidada por Sam, por lo que no fue consciente de la escapada de sus hijos ni de las locuras que sus amigas estuvieran planeando. En un momento apareció Clint Barton, el granjero, para avisarles de que había llegado un nuevo huésped al hotel, y que por sus pintas parecía ser un multimillonario. Bromeó con que podían sacarle el dinero, lo que estresó aún más a Wanda. Sam terminó ocupándose del asunto, aunque Wanda tampoco sabía si fiarse demasiado de su buena voluntad.

Durante la tarde sus amigas despacharon a Sam, que se quejó de ser poco valorado y bromeó con dimitir, y obligaron a Wanda a levantarse para empezar a arreglarse. Ella tenía aún un poco de dolor de cabeza, pero sin duda se encontraba mucho mejor.

-¿Estáis locas? ¡No me pienso poner eso!- Exclamó Wanda, viendo el minúsculo vestido rojo que sus amigas querían que se pusiera -Ya no tengo edad, chicas, es demasiado...

-Sexy- Terminó Nat, con una sonrisa diabólica -Y te lo vas a poner porque esta es tu noche. ¡Vas a demostrarle al mundo que es momento de cometer locuras!

-Natasha no te dejará alternativa, Wanda, lo lamento- Al menos Okoye parecía sentirse culpable de verdad, aunque eso no servía del todo.

Wanda protestó todo lo posible, pero finalmente acabó cediendo ante sus amigas. Una vez con el vestido puesto tuvo que admitir que este se ceñía de manera espectacular a su cuerpo, remarcando toda su figura, y que la hacía ver increíblemente atractiva. Nat se encargó de plancharle el pelo, dejando que cayera en cascada por su espalda, mientras que Okoye se ocupó del maquillaje. Ellas dos se arreglaron después, una vez que se aseguraron de que Wanda ya no podía echarse para atrás. Okoye llevaba un vestido de seda azul claro, mientras que Nat había optado por uno negro casi tan descarado como el de Wanda.

Para cuando bajaron al jardín, Sam ya se había ocupado de organizarlo todo. Los camareros iban de un lado a otro colocando aperitivos en las mesas, así como llevando bebidas para los pocos invitados que iban llegando.

Wanda se cruzó con sus hijos no mucho después. Ellos estaban brindando por alguna razón que ella no comprendió en el momento.

-¿Mamá?- Preguntó Billy, sorprendido cuando la vio -Estás muy guapa.

Tommy se quedó mirándola igual de sorprendido que su hermano. Su madre era hermosa por naturaleza, pero nunca la habían visto tan arreglada. En parte los hermanos se sentían culpables por ello, ya que Wanda había dedicado toda su vida a cuidarlos y nunca se había dedicado momentos para ella misma.

-Está preciosa, señora Maximoff- Dijo Teddy con sinceridad -Gracias por esta fiesta, señora.

-Si Wanda no se cuida, esta noche puede salir un futuro señor Maximoff- Bromeó Nat, ganándose una mirada horrorizada por parte de los gemelos y de la aludida.

-¡Oh, por favor, no!- Exclamó Wanda, ignorando a Nat y dando un beso en la mejilla a sus dos hijos -Los únicos Maximoff que acepto en mi vida sois vosotros -Se giró hacia Teddy para pasarle el brazo por los hombros -Y próximamente tú, estoy deseando que te unas a la familia -Sonrió -Por eso quiero que dejes esa tontería de llamarme señora, te lo he dicho muchas veces, solo soy Wanda.

Teddy bajó la vista, feliz al mismo tiempo que avergonzado.

Aunque no era una despedida de soltero como tal, tanto Teddy como Billy agradecieron el gesto. No habían esperado una fiesta pre-boda, pero si esa estaba siendo tan genial, no imaginaban como podía ser la oficial.

Aunque Wanda seguía un poco bajada de ánimo, Natasha casi la obligó a alejarse de su asiento y bailar con ella. Cuando eran adolescentes habían acudido a clases de canto y baile juntas, por lo que sabían coordinarse en cualquier situación. Poco a poco motivaron al resto de personas, que se unieron a ellas rodeándolas en círculo.

-Tengo que reconocer que esta fiesta es lo que necesitaba- Bromeó Wanda, mientras Nat la obligaba a dar una vuelta completa –Realmente…- Se detuvo de golpe, al ver como tres hombres muy conocidos se aproximaban al lugar. Lanzó un grito ahogado e indicó con un gesto a Nat que mirara en su dirección -¿Qué hacen aquí otra vez?

-¿De verdad te tiraste a esos bombones en la misma época?- Silbó, mirando admirada a los tres hombres -¿Quién es el brazo de metal?

-¡Natasha! Céntrate- Se quejó Wanda, tirando de ella para alejarla de la pista de baile, y sobre todo de los tres hombres que cada vez estaban más cerca -¿Por qué han vuelto? ¡Yo los obligué a marcharse!

Wanda miró a un lado y a otro, preocupada, buscando a sus hijos. No localizó a ninguno de los dos, ni tampoco a Teddy.

Okoye se aproximó a ellas al ver que se habían alejado un poco. No tardó en darse cuenta de cuál era el problema, por lo que lanzó una mirada de disgusto en esa dirección.

-Quizá se han enterado de la fiesta y han decidido volver- Murmuró Nat, sin quitarles la vista de encima -¿De verdad acabaste mal con todos? Digo, sé que Víctor te hizo mucho daño, pero no sé qué pasó con los otros dos.

-Con Stephen todo fue bien, nos despedimos como amigos. Pero creo que Bucky se enamoró de mí, intentó tener más de lo que yo le daba, y te juro que me hubiera gustado dárselo, pero me encontró con el corazón roto.

-Entonces ve y habla con Stephen- Sugirió Okoye -¿Todo fue bien, no? Pues ve y pregúntale porque han vuelto, es tu mejor opción. Y quizá lo convenzas para que se vayan.

Wanda no lo tenía muy claro, pero antes de que pudiera pensar con claridad, Nat tomó las riendas del asunto y fue en su busca. Wanda quiso salir corriendo mientras veía como Nat invitaba a bailar a Stephen, pero Okoye no la dejó. Acto seguido vieron como Nat susurraba algo en su oído, provocando que este mirara en la dirección de Wanda.