Capítulo 4: El proyecto

Era jueves por la mañana, habían pasado cuatro días y Hermione se encontraba sola en la habitación, llorando y llorando. Ron y Jessica no se habían vuelto a ver y él no decía nada con respecto esa noche y Hermione tampoco quería hablar del tema. En realidad Harry y Ginny se habían enterado un poco de lo que pasaba por una discusión que escucharon a escondidas entre Ron y Hermione en la que ella decía que como se le ocurría besar a otra y él sostenía que no tenían nada serio y cada uno podía hacer lo que quisiese añadiendo que suspuestamente nadie sabía nada de ellos dos, y Hermione evitó contarle que Harry y Ginny los había descubierto. Desde aquel día no se habían vuelto a dirigir la palabra y si querían decirse algo, del tipo "pásame la sal" utilizaban a Harry o a Ginny como mensajeros y éstos ya estaban hartos.

Era 31 de agosto y faltaban dos días para la boda de Bill y Fleur, mientras que faltaba solo un día para el supuesto ataque de los mortífagos en Hogwarts, el mismo día que llegaban los alumnos.

Eran las 7 de la mañana y Hermione no podía volver a dormirse, durante varias noches la imagen de Ron con Jessica le pasaba por su mente continuamente y la desvelaba. Decidió bajar a desayunar. Al llegar a la cocina descubrió una carta encima de la mesa, la cogió, la abrió y la leyó.

Mientras tanto, Harry y Ginny estaban acostados, desnudos como todos los días. Ginny se había despertado, era el primer día de trabajo de ella y de Hermione en una cafetería de la zona y no quería llegar tarde. Ella y Harry no habían vuelto a discutir, pero era obvio que a Ginny le pasaba algo, aunque ella lo negase, y eso irritaba a Harry. Le irritaba que no confiase en él y le irritaban las miradas cómplices entre su novia y su mejor amiga. Parecía que pasaba algo que le inmiscuía a él pero se negaban a contárselo, como a un niño pequeño. Tras algunos días así, decidió pasar del tema y esperar a que alguna de las dos fuese tan considerada con él como para contárselo.

- Harry, despierta – le susurraba Ginny al oído.

- Buenos días, ¿preparada para tu primer día de trabajo?

- Sí, y tú ¿preparado para ir a la cita de Grimmauld Place?

- Sí, aunque no me apetece volver a ver la casa de Sirius – dijo Harry preocupado por la visita. El día anterior había recibido una carta de Remus Lupin (actual jefe de la Orden) para ir a hablar con los miembros de la Orden sobre su sueño y las medidas que iban a tomar. Su preocupación se basaba en la idea de que tomaran una decisión excluyéndolo a él, ya que no podría ir a luchar a Hogwarts y estar cuidando de Ginny a la vez, necesitaba que pusieran protección en su casa.

- Tranquilo, todo saldrá bien – le contestó Ginny como leyéndole el pensamiento. Se quedó callada unos instantes y suspiró.

- ¿Sucede algo?

- Es Hermione, me tiene preocupada. Apenas duerme, apenas come, apenas sale y esta mañana la he escuchado como lloraba en su habitación.

- Hay que hablar con ellos seriamente, no pueden seguir así o nos volverán locos a nosotros y a ellos mismos.

En ese momento alguien llamó a la puerta.

- ¡¿No será mi hermano?! ¡¡Vístete Harry, que nos mata!! – decía Ginny.

- No creo que tu hermano esté despierto a esta hora.

- ¡Abridme, soy Hermione!

- Alohomora – dijo Harry tras sacar su varita del primer cajón de su mesilla.

- Mira Harry, ha llegado esta carta del ministerio. ¡Ay Harry por favor, tápate más con la sábana! – dijo Hermione mientras se tapaba los ojos con ambas manos.

- Vale, vale. A ver que dicen ahora los del ministerio.

"Señor Harry Potter:

Hemos sido informados por un empleado que le habría gustado terminar sus estudios para ser Auror, y puesto que no pudo seguir, en parte por nuestro descuido de no prestar total atención a Albus Dumbledore cuando decía que quien-usted-sabe había vuelto y que usted fue el único en presenciar su vuelta, hemos considerado los miembros de la Junta Mágica la oportunidad de darle clases exclusivas de defensa y ataque para convertirse en Auror. Si está usted interesado envíenos su respuesta lo antes posible.

Atentamente:

La Junta Mágica

Ministerio de Magia"

Harry tuvo que leer la carta tres veces para entender lo que en realidad querían los del ministerio.

- ¿Qué vas a hacer? – le preguntó Ginny tras revisar la carta.

- No lo se, se han portado mal conmigo y con Dumbledore y la idea de trabajar para ellos sería rebajarme. Pero por otro lado se cumpliría mi sueño profesional y ganaría más dinero que el muggle que pueda conseguir.

- Haz lo que creas conveniente Harry, pero yo de ti no desaprovecharía esta oportunidad. – le decía Hermione.

- ¡Que llegamos tarde! – exclamó de repente Ginny.

- Vaya, es cierto, vamos a arreglarnos no vaya a ser que nos echen el primer día.

En realidad, la idea de que Ginny se pasara el día con un uniforme poniéndole café a los hombres, no le hacía mucha gracia a Harry, pero no podía replicar porque necesitaban el dinero. En verdad Harry estaba muy bien económicamente por la herencia de sus padres, pero sus amigos se negaban a ser "unos mantenidos", como había dicho Ron. También trató de persuadir a Ginny alegando que era su novia y quería mantenerla, pero ésta le puso la excusa de que no quería dejar sola a Hermione trabajando, aunque lo que en realidad quería era tiempo para hablar de ese secreto entre ella y Hermione, que ya habían empezado a llamar "el proyecto".

Las chicas se fueron y Harry se metió a la ducha. Cuando salió, Ron acababa de despertarse y se estaba vistiendo. Se acercó a él y le dijo:

- ¿Qué os pasa a Hermione y a ti? – preguntó haciéndose el tonto.

- Mmmm, nada. – contestó Ron molesto.

- Mira, no voy a ir con rodeos, esto nos esta distanciando a todos. Bien, ahí va…. Se lo que pasó la noche en el Caldero Chorreante, se que había algo entre vosotros y se que Jessica y tú os habéis besado. – terminó Harry.

- Yo no me meto en tus asuntos Harry – dijo Ron para desviar el tema.

- Porque mis asuntos no atañen a nuestro grupo de amigos.

- O sí. He estado escuchando cosas entre Hermione y Ginny, y parece que pasa algo.

- Sí, lo se. No me quieren decir de qué trata.

- Pues tiene algo que ver contigo, así que ocúpate antes de tus asuntos que los míos.

- Muy bien, como quieras, me voy a Londres, ahora vuelvo – y se desapareció dejando a Ron bastante perplejo.

Había llegado a la puerta de Grimmauld Place. "Número 12 de Grimmauld Place" pensó, y surgió una casa entre el 11 y el 13. Llamó a la puerta y esperó. Enseguida abrieron y unos brazos lo rodearon entero y lo pasaron hacia dentro. La señora Weasley no lo dejaba apenas moverse.

- ¡Harry! – decía emocionada.

- Hola señora Weasley, ¿le importaría soltarme un momento? – intentaba decir Harry entre sus brazos.

- Si, claro, pasa. Remus está en la cocina y los demás en la salita.

Harry se acercó y saludó a Lupin, quien le devolvió el saludo con un gesto de mano.

- Espero que estés bien Harry – dijo Lupin preocupado, pero ante el asentimiento de Harry le dijo – pasemos a la reunión.

- Bien, ya ha llegado el que faltaba. Vamos a tratar varios asuntos importantes. – comenzó Lupin – Para empezar necesitamos escuchar lo que Harry nos tiene que contar sobre un sueño que tuvo con respecto a quien-vosotros-sabeis. Pero si me lo permitís, debo leer antes algo que ha encontrado Minerva en su despacho. Esta carta nos va a cambiar la percepción de las cosas, ya veréis. Comienzo:

"Miembros de la Orden del Fénix:

Como sabía lo que me iba a suceder, aunque no cuando y he querido dejar esta nota para que cuando falte podáis seguir bien con la asociación que fundé hace 25 años. El señor Harry Potter sabe más cosas que vosotros, por lo que ya que yo no estoy para poder actuar en consecuencia con esas cosas que sabíamos él y yo, os pido que consideréis más importante su opinión que antes. Para que se pueda cumplir todo esto, creo conveniente que pueda ser admitido como miembro de la Orden cuando cumpla los 17 años si él quiere.

Atentamente: Albus Dumbledore"

Hubo un gran silencio, nadie se esperara este mensaje. Todos observaban a Harry como si fuese a convertirse en Dumbledore de repente. Lupin carraspeó para cortar el silencio y continuó.

- Bien, ahora si creo que estamos preparados para escuchar lo que Harry tiene que decirnos. Por favor Harry – dijo Lupin cediéndole la palabra.

Harry les relató su sueño, punto por punto. Quería que se dieran cuenta de la gravedad del asunto y no lo trataran como a un loco. No fue interrumpido por nadie, todos lo miraban expectantes y al terminar se sentó en la silla como el que ha echado todo lo que tenía dentro.

Se volvieron a quedar callados, hasta que Lupin habló:

- Haremos guardia en la estación, en el tren, en el camino hacia Hogwarts, en el castillo y nos quedaremos toda la noche si hace falta. Harry tú puedes hacer lo que quieras, también podremos guardias en tu lugar de residencia, pero permanentes. Bien, mañana nos reuniremos en King Cross temprano. Ahora si me permitís tengo que hablar en privado con Potter. Harry, sígueme por aquí por favor. – Harry se levantó y siguió a Lupin hasta el dormitorio donde dos años antes había dormido con Ron. - ¿qué piensas hacer?

- ¿A qué te refieres?

- A todo

- Pues en cuanto a pertenecer a la Orden claro que acepto – dijo Harry con una tímida sonrisa – y lo de mañana, pues me gustaría ir, y me quedo más tranquilo si hay alguien vigilando mi casa, pero no me hace gracia tener escolta permanente, se cuidarme solo.

-Lo se Harry, se que sabes cuidarte solito, pero yo me quedo más tranquilo sabiendo que tienes un apoyo pase lo que pase.

- Esta bien, pero que no sea Dung – respondió Harry riéndose, recordando la noche del ataque de dementotes dos años atrás.

- Tranquilo, Dung ahora solo se encarga de pasarnos información. En cuanto a todo lo que ha dicho Dumbledore en su carta, nosotros ya nos hacíamos una idea, ¿sino por qué te iba a proteger tanto? – le susurró Lupin. Harry dudaba en si contarle lo de la profecía y los Horrocruxes.

- Señor, creo que como Jefe de la Orden deberías saber qué es exactamente. – le dijo Harry mirando a Lupin a los ojos. Éste asintió y cerró la puerta con pestillo.- ¿Recuerda la profecía que Voldemort intentó robar hace un año? Bien pues se rompió antes de que nadie pudiese escucharla, pero resulta que el que la escuchó en su día, en directo fue Dumbledore y me la contó. Decía algo así como que a finales de julio de ese año iba a nacer el único que podría derrotar a Voldemort, nacido de aquellos que lo han enfrentado tres veces, y que lo marcará como a su igual y que ninguno de los dos podría sobrevivir mientras el otro viviese – contó Harry de carrerilla, y sin dejarle decir nada siguió hablando – Resulta que investigando entre Dumbledore y yo el curso pasado descubrimos que está utilizando Horrocruxes – y ante la mirada de desconcierto de Lupin le explicó – que es como separar tu alma en dos partes a través del asesinato de una persona. Creíamos que la había separado en siete partes, descontando su diario que yo destrocé e segundo curso, su primera alma que murió cuando intentó matarme a mí, por eso sobrevivió, una caja que buscamos Dumbledore y yo que resulta que la tiene otra persona y un anillo que destruyó Dumbledore. Así que solo quedan tres por descubrir – dudó en contarle lo de la carta anónima, pero prefirió que eso quedase para él, al fin y al cabo era él el que debía acabar con Voldemort. Lupin se quedó pensando unos instantes.

- Pues ahora más que nunca necesitas escolta, si Voldemort sabe algo de eso no parará hasta matarte.

- Lo se, y no se como acabar con él, porque es muy poderoso y yo no tengo tanto poder. Me estoy volviendo loco, yo solo tengo 17 años y ni siquiera he terminado mis estudios, mientras que él lleva años de experiencia. – dijo Harry desplomándose en la cama.

- Nunca subestimes tu poder. Yo he visto cosas que tu has hecho y que algunos magos adultos no saben, como el patronus, que lo aprendiste con 13 años.

- Sí pero solo eso, y Él era ya poderoso en su época de estudiante.

- Mira, ahora vete a casa a comer, siempre que no quieras quedarte aquí, claro. Ya hablaremos de todo esto. Mañana a las 20:00 en Hogwarts, irás escoltado por Tonks.

Harry aceptó, se despidieron y en un pestañeo de ojos ya se encontraba de nuevo en su casa. Hermione calentaba unas pizzas, Ron leía el Profeta y Ginny veía la tele.

- Hola Harry - saludó Ginny - ¿tienes un momento?

- Sí claro, vamos a mi habitación.

Subieron a la habitación de Harry y se sentaron en la cama.

- No te dije nada porque no era seguro, pero ahora estoy totalmente segura. Me ha dicho Ron que sospecháis que algo pasa y es cierto. Hermione aun no sabe si es seguro, por eso he querido hablar primero contigo.

- Bueno, dime qué es, me estas preocupando – dijo Harry que nunca había visto a Ginny tan seria.

- Es delicado.

- ¿Pero te sucede algo? ¿Estás enferma?

- No exactamente. Estoy embarazada.

Bueno, ya esta contado el secretito, ¿qué pasará ahora? ¿cómo se tomará Harry la noticia? ¿qué pasará en el ataque de Hogwarts? ¿se hará auror? Hay muchas cosas que resolver!!! Intentaré poner el prósimo pronto. Besos a todos y en especial a Nimue – Tarrazo.