Capítulo 6: El padre de ella.

Al día siguiente se levantaron temprano para ir al entierro de Amanda. Jessica había dormido con Hermione, ya que su casa estaba destrozada. Al apagar el fuego solo se salvaron unas cuantas cosas que recogieron y llevaron a casa de Harry.

- Buenos días – dijo Harry al entrar en la cocina - ¿Sabéis donde esta Ginny? No estaba en mi cuarto cuando me desperté.

- Está en el cuarto de baño – dijo Hermione – se encuentra mal, ya sabes, reacciones normales en su estado.

- ¿En su estado? – preguntó Jessica - ¿Está embarazada?

- Sí, pronto tendremos aquí a Potter Junior – dijo Ron con cara de malas pulgas mientras miraba a Harry.

- Oye, si no queréis ir a trabajar a mí me da igual, pero si queréis conservarlo tendréis que ir el lunes con una buena justificación – le dijo Harry a Hermione para cambiar de tema.

- Sí, bueno esto es una buena justificación.

- ¿Y qué le vas a decir "lo siento señor pero hemos ido a un colegio de magia a evitar que unos mortífagos mataran a los niños magos y cuando volvimos uno de ellos mató a nuestra vecina"? – preguntó Harry bajándo el tono de voz en la ultima mitad de la frase por respeto a Jessica – Bueno, vosotras veréis, voy a ver que tal está Ginny. Y tras dejar a Hermione con la palabra en la boca se dirigió al aseo que había junto al salón.

- ¿Ginny? ¿Estás bien?

- No mucho – contestó ella mientras le habría la puerta.

- No se que le pasa a tu hijo, pero apenas he dormido hoy.

- Será por la presión que tuvimos ayer.

- ¿Has pensado algún nombre?

- No, ¿y tú?

- Bueno, he pensado que si es niña se podría llamar Lily, y si es niño, James, por tus padres.

- Eres maravillosa – le dijo dándole un beso - ¿salimos?

- Sí.

- Cuando llegaron a la cocina ya todos se habían vestido de negro. Jessica tenía muy mala cara, estaba pálida y tenía ojeras. Harry y Ginny subieron rápidamente, se vistieron también de negro y bajaron ya listos para salir. La misa fue muy tranquila, ya que sólo habían ido los cinco, y Jessica se preguntaba una y otra vez donde estaría su padre. Los otros no le preguntaron nada acerca de su padre, pensando que si no les habían contado ya nada sobre él sería porque no llevaban muy buena relación. Pero cuando llegaron al cementerio y Jessica lloraba al pensar que su padre no había recibido la noticia o tal vez no quería saber nada de ella, tuvieron que preguntarle.

- ¿Quién es tu padre? – le preguntó Harry.

- Se llama Tom, él fue el que me contó todo sobre la magia, aunque no fuera un mago, sabía muchas cosas, nunca me dijo donde las había escuchado.

- ¿Se divorciaron tus padres?

- Bueno, él abandonó a mi madre cuando se enteró de que estaba embarazada, fue a mi nacimiento y se volvió a marchar. Hace pocos años contactó con mi madre y le dijo que había sido un estúpido por haberse ido y me invitó a cenar una noche para conocerme. Ahí fue cuando me contó todo lo de la magia. Siento haberte engañado Harry, no tuve amigos magos.

- No te preocupes – contestó éste. Y tras contar algo más de su familia, Jessica se fue junto a la tumba de su madre y dijo unas palabras. Cuando estaban a punto de marcharse un hombre apareció a lo lejos.

- ¡Es mi padre! – gritó Jessica – se ha acordado, tal vez ahora nos conozcamos más – dijo emocionada.

Cuando el hombre llegó abrazó a Jessica y los chicos miraban esa escena tan tierna, esperando que se separaran para verle la cara. Al poco tiempo se separaron y cuando Harry iba a mirar la cara del hombre y a presentarse, un dolor en la frente le hizo caer al suelo de rodillas. Su cicatriz le abrasaba la cabeza, pero consiguió levantar la vista y vio al padre de Jessica, era Lord Voldemort. Mientras Jessica le hablaba, el señor oscuro les hizo una seña con el dedo, "chitón", mientras su rostro se ponía más blanco de lo que ya estaba. Ron, Hermione y Ginny estaban petrificados, al igual que Harry, que no podía creer lo que veía. Se quedaron allí, sin hacer ni decir nada, Harry hacía lo posible para poder levantarse. Ginny se acercó a Harry y se arrodilló junto a él.

- ¿Te has caído Harry? ¿Estás bien? – le preguntó Jessica.

- Debo irme, nos veremos pronto – dijo Voldemort, y se fue.

- Siempre hace lo mismo – comentó Jessica - ¿qué os pasa? Ni que hubieseis visto a un muerto. Ese es mi padre, Tom. Lástima que no os haya podido presentar.

- Sí, lástima – dijo Harry sin poder creer aun lo que había visto.

Volvieron sin decir nada en todo el camino, y cuando por fin estuvieron lejos del oído de Jessica comentaron lo que había pasado.

- ¿Cómo es que quien-vosotros-sabéis tiene una hija? ¡Y una hija no mágica! – exclamó Ginny.

- No lo se, pero no me parece muy buena idea tener a la hija de quien-vosotros-sabéis aquí en casa – dijo Ron.

- Bueno, ella no sabe quién es su padre. Ella sabía algo de magia, o eso le dijo a Harry… - dijo Hermione.

- Sí, me lo dijo un día que nos encontramos por la calle, dijo que sabía quién era yo. Pero, ¿cómo va a saber quien soy yo y Voldemort si él ha estado ausente desde que… bueno, desde que mató a mis padres? Está claro que tenemos que averiguar qué es lo que pasa, pero por ahora creo que deberíamos dejarla aquí. – los demás asintieron.

- ¡Se nos hace tarde para ir a la boda de Bill, es a las 17:00 y son las 16:00! Tenemos que arreglarnos. – dijo Ginny.

- ¿Y qué vamos a hacer con Jessica? No la podemos dejar aquí sola - razonó Harry.

- Que venga con nosotros, ya sabe algo de magia – dijo Ron.

- Sí claro, solo por eso, ¿no besucón? – respondió Hermione poniendose celosa.

- ¿Tienes una idea mejor? – le reprochó él.

- Mejor que llevar a la hija de quien-tú-sabes a la boda de tu hermano, seguro.

- ¡Basta! – gritó Harry – Hermione, no podemos dejarla aquí sola, creo que es lo mejor.

Con esto, Harry zanjó el asunto y todos se fueron a sus dormitorios a vestirse, una vez estuvieron arreglados bajaron a la cocina y desde allí se desaparecieron llevando de la mano a Ginny y a Jessica. Llegaron a la Madriguera, donde se celebraba la boda. El jardín estaba decorado con muchas flores blancas, pero aun no había llegado nadie.

- Guau – dijo Jessica aun recuperándose de la aparición.

- Cuesta acostumbrarse – le dijo Ron sonriendo.

- ¿Puedes venir un momento? – le preguntó Hermione a Ron.

- Claro – le contestó él desconcertado. Hermione se lo llevó a un sitio apartado en el jardín y Harry y Ginny se acercaron para escucharlos mientras Jessica merodeaba por el jardín.

- ¿Eres consciente de que te has liado con la hija de quien-tú-sabes? – escuchó Harry decir a Hermione.

- Pero si tú la has defendido, has dicho que era una víctima más, que se quedase. ¡Fue tuya la idea de que se quedase con nosotros! – le contestaba Ron enfadado.

- Eso no quita que te hayas besado con su hija.

- Venga ya Hermione, todo esto es por tus celos. Estás celosa de Jessy.

- ¿Celosa yo? ¿Yo? De una estúpida y de la hija de Él… si seguramente estaré celosa – dijo Hermione irónicamente.

- Vamos, acéptalo.

- ¿Sabes? No se como pude tener nada contigo, eres el ser más estúpido de la Tierra.

- Pues porque te gusto, me deseas – dijo Ron acercándose a ella.

- No empieces otra vez, ya te aclaré que entre nosotros no habrá nada más, todo acabó el día que decidiste besar a otras.

- Y yo también te deseo – dijo Ron ignorando las últimas palabras de Hermione, se acercó a ella y la besó. Hermione no puso resistencia, sino que le siguió el beso con más pasión. Harry y Ginny ya habían visto suficiente, se fueron para dejarles intimidad y fueron a por Jessica para entrar en la casa a saludar a los padres de Ginny.

Cuando entraron, todos los hermanos Weasley estaban dentro y Harry les presentó a Jessica como su vecina. Fred y George empezaban con sus bromas de ligoteo con ella, parecían dos perros en celo.

- Venid – les dijo Harry a los gemelos. Se los llevó a un rincón. – yo de vosotros no me hacía muchas ilusiones, está enamorada de Ron.

- Si pero Ron está colado por Hermione – dijo Fred – por cierto, ¿dónde están?

- Fuera, hablando – mintió Harry.

- ¿Ves? Tenemos oportunidades – dijo George.

- Vale, os voy a confiar algo. Ayer murió su madre.

- ¿Eso es un problema? – se burló Fred.

- No me habéis dejado acabar – dijo Harry irritado – Hoy hemos estado en el entierro y ha aparecido el padre de Jessy, y su padre es…

- ¿Nuestro padre? ¿Somos hermanos? – bromeó George.

- Es Voldemort – terminó Harry.

- ¿Cómo? ¿Voldemort tiene una hija? ¿Pero ella es bruja? Nunca la hemos visto por el callejó Diagon, y créeme que nos habríamos dado cuenta.

- ¿No os dais cuenta de la gravedad del asunto? Ella no es bruja, sabe de la existencia de la magia y sabe quien es Voldemort, pero no sabe que es su padre. Aparte de lo que le ha contado su padre, ella ha investigado y sabe cosas de mí y de él. No podéis salir con la hija de Voldemort.

- Captado – dijo Fred decepcionado - ¿y por qué la habéis traído aquí?

- Bueno, no podíamos dejarla sola en casa, sabiendo que Voldemort sabe que ella esta allí y sola. Ella no sabe nada, no creo que sea peligrosa.

- Vayamos con los demás – dijo George aun sorprendido de lo que acababa de escuchar.

La señora Weasley preparaba la cena, Bill se repeinaba en el espejo del salón y Ginny y Jessica hablaban de cómo alisarse bien el pelo. Harry observaba a Ginny, estaba preciosa. Tal vez fuese por aquel vestido rojo ajustado y escotado, esa melena lisa que caía por sus hombros, esas pestañas alargadas o tal vez fuese por el embarazo. "El embarazo" pensó Harry. Tenía que contarle al resto de la familia lo de su hijo con Ginny.

- Ginny – le susurró.

- ¿Qué quieres? – preguntó ella molesta.

- He pensado que deberíamos decirles a tus hermanos que estás embarazada.

- ¡¿Qué estás que?! – gritaron los gemelos al unísono.

- Ya no tenemos que decir nada – se lamentó Harry.

- ¿Quién es el padre? ¿Quién es el responsable de semejante irresponsabilidad? – dijo fred enfadado – voy a partirle la cara.

- Chicos, tranquilos – les dijo Ginny – yo quiero tener este hijo, no es algo indeseado.

- ¿Quién es el padre?- dijo Charlie también enfadado. Se habían acercado todos al oír gritar a los gemelos.

- Yo – asumió Harry.

- ¿Tú? – dijo Fred – Te vas a arrepentir de haberte aprovechado de nuestra hermanita.

- ¿Aprovechado? – se defendió Harry – Yo no la obligué.

- De hecho fue idea mía lo de, bueno lo de eso – dijo ella mirando de reojo a su madre.

- Como vuelvas a hacer cosa semejante te arrepentirás el resto de tu vida Harry – dijo George ignorando las palabras de su hermana.

- ¡Basta ya! No soy una niña, se perfectamente lo que hago y si pasó fue porque los dos quisimos, así que parad ya de echarle la culpa a Harry. He crecido, aceptarlo – dijo ella furiosa.

- Tiene un buen carácter, ¿eh? – le dijo Charlie a Harry – pero no se como dejas que una chica te defienda – bromeó.

En ese momento entraron Ron y Hermione. Ron llevaba pintalabios en los labios y el de Hermione se había corrido alrededor de la boca. Todos los miraban.

- Vaya, parece que tenemos todos las hormonas un poco revueltas – rió Bill.

- No se a que te refieres – se defendió Ron.

- Sí lo sabes – le respondió.

- Vale ya – dijo la señora Weasley – vuestro padre va a bajar enseguida y no quiero que vea este espectáculo. Además es la boda de Bill, dejemos este tema para otro momento – zanjó – Vamos, están llegando los invitados – dijo mirando por la ventana.

Salieron al jardín y se sentaron. Bill se puso en su sitio, junto al altar y la señora Weasley de madrina. Fred y George no paraban de echarle miradas asesinas a Harry. Cuando todos los invitados se sentaron, la música empezó a sonar y Fleur apareció con un vestido blanco precioso, su velo caía hasta el suelo y la cola del traje debía medir tres metros. El escote llevaba brillantitos y en su cintura se dibujaban unas flores que Harry no había visto nunca. La ceremonia pasó muy tranquila y Harry vio llorar a Ginny cuando se prometieron amor eterno.

El banquete fue muy variado, había comida inglesa y francesa, aunque Harry, al igual que Ron, no probó nada de la comida francesa, tenía una pinta muy rara. Por fín llegó la hora del baile y Harry cogió a Ginny para bailar. Bailaban suavemente, con sus cuerpos pegados y Harry podía oler el aroma del cabello de Ginny.

- Te quiero – le susurró al oído.

- Yo también – le respondió ella.

Ron había sacado a bailar a Hermione, Charlie bailaba con Jessica y los gemelos con Gabrielle y una prima suya. La pareja de baile más acaramelada parecía ser la de los padres del novio, que no se separaban en ningún momento y no dudaron en mostrar sus dotes como bailarines.

- Ven – le dijo Harry a Ginny. Se la llevó a un estanque que había cerca – Ginny, ahora que nuestras vidas están más unidas que nunca y vamos a formar una familia, me gustaría formarla al completo. Te quiero, te amo y quiero estar siempre junto a ti. – en ese momento se arrodilló y ella pegó un gritito – Ginebra Weasley, me harías muy feliz si quisieras compartir tu vida con la mía. ¿Quieres casarte conmigo?

Perdón por hacer eso con jessica! La hija squib de Voldemort!! ¿Qué os parece? La cosa se va a poner chunga. Por otro lado Harry se ha declarado, Ron y Hermione parecen haberse reconciliado y los hermanos de Ginny estan muy enfadados con Harry. ¿Qué pasará ahora? ¡dadle al Go!