Capítulo 8: La vuelta
Se quedaron petrificados, no podía ser, era Sirius. Tenía la piel amarilla, los ojos hundidos y parecía confuso.
- ¿Sirius? – preguntó Harry.
- ¡No Harry! Puede ser un mortífago con la apariencia de Sirius – dijo Hermione asustada.
- ¡Tiene que ser él! Los mortífagos no tenían nada de él para poder hacer la poción multijugos.
- ¿Quién eres? – preguntó el que parecía ser Sirius muy confundido - ¿Harry? ¿Eres tú?
- ¿Qué le regalaste a Harry en su tercer curso? – preguntó Hermione aun en su posición de desconfianza.
- ¿A Harry? ¿Regalar? – seguía diciendo confuso – Yo … una escoba – terminó decidido – sí, creo que sí. Una muy buena. - ¿Vosotros tres quiénes sois?
- Sirius, somos Hermione, Ron y Ginny, ¿nos recuerdas? – le preguntó Hermione preocupada.
- Sí, ahora recuerdo más.
Harry le dio un abrazo.
- ¿Qué ha pasado? – preguntó Harry con lágrimas en los ojos – Sirius, tú estabas muerto.
- Voldemort nos rescató en su intento de conseguir más seguidores y más poder.
- ¿Te refieres a los que estabais a través del velo?
- Sí, descubrió como sacarnos. ¿No ha salido nada en el periódico?
- ¿A qué te refieres exactamente con "sacarnos"? – preguntó Hermione.
- Bueno, descubrió que el velo no te mata, sino que pasa al otro lado tu cuerpo sin alma. El alma se queda atrapada en el velo.
Harry se había adelantado a leer el periódico. Efectivamente había un pequeño artículo que decía: "Roban un artilugio del departamento de misterios". Siguió leyendo.
- No dice nada de quién lo hizo. Sólo dicen que han robado una cosa en el departamento de misterios ayer por la noche.
- ¿Y qué haces así vestido? – preguntó Hermione mirando su capa negra propia de mortífagos, el sobretodo y la máscara.
- Mirad, esto es complicado, debo estar a órdenes de Voldemort. Tiene la mitad de nuestra alma, ahora solo tengo media y debo servirle para poder recuperarla.
- ¿Tú sirviendo a Voldemort?
- Si nos hubiera dejado allí no me habría importado, no se trata de vivir a costa del sufrimiento ajeno, se trata de luchar por mi ahijado – dijo mirando a Harry – sus padres me encargaron cuidarlo a costa de todo y si para poder velar por su vida tengo que causar daños lo haré, aunque intentando que sean pocos – añadió esto último tras la mirada de reproche de Hermione.
- ¿Tú qué opinas Harry? – preguntó Hermione.
- Ya es hora de que piense un poco en mí, pero el que va a salvar a alguien voy a ser yo. No voy a dejar que estés a merced de Voldemort.
- No Harry, mira todo lo que pasó la última vez que intentaste salvarme.
- ¡Me da igual! ¡Eres lo más parecido a un padre que tengo! Voy a sacarte sea como sea, y no voy a permitir que tengas que hacerle más daño a nadie por mi culpa. No quiero que nadie salga perjudicado por mí.
- Tú siempre con tus ideales de salvar al mundo – comentó Sirius.
- No se trata de eso Sirius, lo sabes.
- Sí, sí lo es, has crecido los últimos años con la presión de ser el niño que sobrevivió, la gente espera mucho de ti y lo sabes y crees que no puedes fallarles. Mira, ahora no puedo hablar, tengo que volver o sospecharán.
- ¿Por qué tenías que llevarte a Jessica? – preguntó Ron hablando por primera vez – ¡es la hija squib de Voldemort!
- Es mucho más que eso, pero ahora no os lo puedo explicar, tengo que irme o me echarán en falta. No se qué excusa le pondré por no llevar a Jessica. Por cierto Harry, bonita casa – y sin decir más, Sirius se desapareció.
- ¿Qué habrá querido decir con que es más que su hija? – preguntó Ginny aun sorprendida.
- No lo se, pero tenemos que averiguarlo, tal vez sea algo importante para derrotar a Voldemort o un arma tal cual buscaba hace dos años – sugirió Harry.
- Una persona no puede ser un alma – aclaró Hermione.
- Sea lo que sea tenemos que averiguarlo, id a por Jessica a la Madriguera – zanjó Harry, que tras decir esto se subió a su dormitorio y se tumbó en la cama.
No podía ser que Sirius hubiera vuelto. Él sabía que había algo extraño en el velo, pero Lupin no le dejó atravesarlo. Tras tanto llorar, tras tanta rabia, tras tanta tristeza, ahora aparecía Sirius de nuevo en su vida. Parecía un sueño, un recuerdo lejano el haberlo visto, no parecía verdad, pero sin embargo lo era. Tenía que salvarlo. Él murió por Harry, por ir al ministerio a rescatarlo y le debía lo mismo. Se sentía raro, como si todo lo vivido los últimos años hubieran sido una pesadilla Por otra parte Jessica no era una hija secreta de Voldemort, era algo más. Pero ¿el qué? ¿Qué podía ser esa chica? ¿Una especie de atracción del poder? O algo mucho más importante, algo tan importante como...
Bajó las escaleras rápidamente.
- ¡Reunión! – gritaba - ¡Vamos, todos al salón! Jessica, prefiero que esto no lo escuches tú, lo siento, entiéndelo
- Claro, iré a mi cuarto – dijo ella molesta.
- Bien – dijo ante la mirada inquisitiva de sus amigos – es algo más importante que su hija ¿hay algo más importante para Voldemort que una hija squib?
- Claro, él mismo – contestó Ron.
- ¡Exacto! – dijo Harry nervioso y entusiasmado a la vez – Es algo de él mismo.
- ¿Puedes ser más concreto Harry? – preguntó Ginny, pero Hermione dio un gritito.
- ¡¿No pensarás que puede ser un Horrocrux, verdad?! – preguntó Hermione gritando.
- Shhh. Sí, eso es exactamente lo que creo.
- Pero Harry, una persona no puede ser un horrocrux – razonó Hermione.
- ¿Por qué no? Apenas sabemos nada de ellos y muy poca gente conoce de su existencia. Además Voldemort podría haber descubierto como hacerlo. Pensadlo bien, nadie pensaría que Jessica es un horrocrux, ¡es un plan perfecto! Ni el mismísimo Dumbledore lo sospecharía.
- No lo creo – dijo Ron pensativo – es prácticamente imposible.
- ¿Por qué no confiáis en Harry? Al fin y al cabo ha sido él quien salvó la piedra filosofal, me salvó a mí, a Sirius de los dementotes, escapó de las garras de quien-vosotros-sabéis y otras muchas cosas. Ahora sabemos que la humanidad depende de él y si no confiamos en él, ¿en quién vamos a confiar? – dijo Ginny como apoyo a lo que Harry respondió con una sonrisa de agradecimiento.
- Tienes razón Gin. Harry, cuentas con mi apoyo – dijo Ron. Los tres miraron a Hermione inquisitivamente.
- Está bien – aceptó ella – cuenta conmigo también. Lo primero que tienes que hacer es responderles a los miembros de ED.
- ¡Es verdad! Con todo lo de Sirius y Jessy se me había olvidado – Harry cogió un trozo de pergamino y escribió:
"Queridos compañeros, nosotros también os echamos de menos. Hemos hablado sobre el tema de volver a abrir el ED y nos ha parecido buena idea. Hay algunos problemillas, como las reuniones, que si estáis en Hogwarts no podemos hacerlas. ¿Se os ocurre algo? Por favor, hacer que esta carta les llegue a todos los miembros del castillo"
Luego cogió más pergaminos y copió lo siguiente para los miembros que ya no estuvieran en Hogwarts:
"Quedamos el 20 de diciembre a las ocho de la tarde y hablamos"
- ¡Hedwig! – llamó Harry y al poco tiempo apareció su lechuza – dale ésta a Luna Lovegood y las otras a Fred, George, Angelina, Katie y… Cho – le susurró.
- ¿CHO? – exclamó Ginny mientras Hedwig salía por la ventana- ¿Qué tu querida exnovia, de la que estuviste enamorado casi tres años también va a venir?
- Tú lo has dicho, mi ex, de la que estuve enamorado, si se puede decir así. Ahora estoy contigo, vamos a casarnos y vamos a tener un hijo. ¿Crees que tienes razones para ponerte celosa? Sabes que yo te quiero a ti. – le dijo Harry dándole un beso.
- Bueno, está bien, todo sea por acabar con quien-tú-sabes – dijo Ginny resignada – pero les voy a enseñar mi anillo de compromiso y les voy a decir que estoy embarazada de ti.
- Como quieras cariño, a mí no me importar que lo sepan, solo que me molesta que no confíes en mí.
- Hablando de la boda, ¿cuándo será? – preguntó Hermione emocionada.
- Aún no lo sabemos exactamente – dijo Harry cogiendo la mano de su novia – pero esperamos que sea pronto. Ginny no quiere ser una novia con barriga – Ron y Hermione rieron a este comentario de Harry.
Después de mucho reir y gastar bromas acerca de la barriga que tendría Ginny en unos meses se fueron a dormir. Hermione solía dormir con Ron pero aquella noche se quedó con Jessica por si acaso volvía a aparecer un mortífago.
Harry se despertó a mitad de noche, miró el reloj, eran las tres de la madrugada. Miró a Ginny y la vio plácidamente dormida. Se levantó con mucho cuidado de no despertarla, sacó el libro Venganza Personal de la tabla suelta, bajó al salón y siguió leyendo. Practicó algunos de los hechizos, pero esta vez intentando concentrar su magia en varios cojines que había situado frente a él. Algunos de ellos reventaron, otros salieron volando, Harry solo tenía que seguir las instrucciones de concentración y la magia salía de su interior, aunque en el libro decía que había que tener la varita sujeta con la mano derecha, él no la necesitaba. Pensó en lo que podría llegar a hacer si consiguiera canalizar ese poder, podría vengarse al fin por la muerte de sus padres, todo el dolor que había causado Voldemort podría serle devuelto. Miró el reloj, eran las seis de la mañana y decidió volver a la cama para que Ginny no sospechara.
Pasaron unos días en los que cada noche, Harry bajaba a escondidas para practicar ese poder. Había llegado a elevar una pluma, canalizando el poder y diciendo en su mente "Wingardium Leviosa" y cada día que bajaba la necesidad de poder le comía por dentro. Aquél poder sería su arma contra Voldemort cuando al fin hubiera acabado con sus Horrocruxes. Había tenido varias reuniones más de los ED VIP's, pero pocas noticias tenían. La Señora Weasley les invitó a los cinco a pasar las navidades en La Madriguera. Por otro lado, Jessica estaba saliendo oficialmente con Charlie y Harry y Ron no se atrevían a contarle lo que habían descubierto de Jessica, se les veía muy bien juntos. Ron Y Harry ascendieron a aurores oficiales, cosa que les daba más oportunidad de investigar acerca de Voldemort. Lo malo era que tenían que hacer guardias en algunos sitios, investigar acerca de la vida de algunos supuestos mortífagos e incluso seguirlos.
- ¡Harry! Despierta cariño, tenemos que irnos – le decía Ginny a Harry en el oído.
- ¿A dónde? – preguntó él frotándose los ojos.
- ¿Cómo que a dónde? – dijo Ginny enfadada – ¡a San Mungo! Hoy nos dicen si es niño o niña.
- Ay sí, perdona mi amor, se me olvidó.
- Últimamente tienes muy mala cara Harry, ¿duermes bien por las noches?
- Sí, lo que pasa es que tengo pesadillas y me despierto un poco confuso – mintió Harry para ocultar la verdadera razón de su aspecto.
- Vamos Harry, se hace tarde, vístete, te preparo el desayuno.
Harry se levantó, se lavó la cara y se miró al espejo. Sí, era verdad que tenía muy mala cara, debía encontrar otros momentos para practicar su poder oculto.
Estaba emocionado por saber el sexo de su bebé. En realidad le daba igual, solo quería que naciera sano, pero tenía curiosidad por saberlo. Una pequeña Lily o un pequeño James. Había sido un gran detalle por parte de Ginny el haber propuesto esos nombres para el bebé.
Bajó a desayunar y tras terminar se aparecieron los dos en la entrada de San Mungo.
- Buenos días – saludó la recepcionista - ¿qué querían?
- Tenemos cita con el señor Bratman – dijo Harry.
- ¿Es usted la señorita Ginny Weasley?
- Sí, esa soy yo.
- Pasen por aquí por favor, el señor Bratman les espera.
Harry y Ginny pasaron a una sala a mano derecha, la cual estaba decorada con fotos de bebés.
- Buenos días – les dijo el señor Bratman – siéntese aquí – le indicó a Ginny – Bien, esto es muy sencillo, debe beber esto y hacer pipi a los cinco minutos, si es niño saldrá azul y si es niña rosa. Ahora le voy a hacer unas pruebas para cerciorarnos de que todo está bien.
Ginny bebió la poción que el doctor le había dado y tras someterse a un par de pruebas que señalaron que todo iba perfecto volvieron a casa.
- ¿Han pasado ya cinco minutos? – preguntaba Ginny impaciente.
- Casi – respondió Harry – faltan cuarenta segundos.
- Ay, yo quiero saberlo ya.
- No seas impaciente, además queda muy poco. Sea lo que sea saldrá tan guapo como su madre. Mira, ya es la hora.
Ginny fue al cuarto de baño mientras Harry esperaba fuera. Al fín Ginny salió con una sonrisita.
- ¿Qué es? – dijo Harry nervioso.
- Vamos a tener una preciosa Lily Potter.
Hey! Una niña! Gracias a todos por leer mi historia, de verdad que sois los unicos que me dais fuerzas de continuar escribiendo cuando estoy cansada. Muchas gracias y quiero sugerencias y comentarios, asi que dadle al Go!
