Capítulo tres

El compromiso

-Bueno... Está bien, ¡no te lo digo!.- dijo convencido de que luego se lamentaría de no escuchar lo que tenía que decirle.

-Oye y ¿Qué tal, tú y Ginny cuando se casan?- dijo arqueando una ceja.

-Pues cuando ella venga de Italia-

-Gracias- dijo Ron a Elyon que traía su desayuno.

-De nada- dijo ella y se fue.

-A ver, ¿Y ya compraste el anillo?- preguntó un poco intrigado.

-Si, pero no se lo vayas a decir- dijo Harry entrándose a la boca un pedazo de huevo frito. -Pues si, si lo compré, pero no te lo voy a enseñar.

-Já.-rió irónicamente- ¿Y qué crees tú? ¿Qué se lo voy a decir o qué?-

-No. Espera a que llegue, y cuando sea el compromiso, pues lo ves.

-Bueno...- dijo resignado echándole syrup a su pancakes.

Los chicos desayunaron hablando de cosas sin importancias, en varias ocasiones Harry trató de decirle a Ron algo acerca de Mariangel, pero el pelirrojo terco como mula se negó a oir. Así que Harry desistió... por el momento.

Después se fueron a buscar la ropa que se iban a poner para el compromiso, los dos se veían muy guapos. Aunque Ron tuvó algo de problema, ya que se quería poner unas corbata violeta con una camisa naranja. Pero después de que se combinaron, o mejor dicho los combinaron, salieron con un par de bolsas de la tienda.

Cada vez que se acercaba el día de Ginny regresar, Harry se ponía más nervioso. Se hubiera comido las uñas, si tuviera.

-¿Y si se arrepiente?- preguntaba Harry subiéndose al acensor. del ministerio de magia

-¡Qué se va arrepentir!, si Ginny te ama desde que te vió en la estación King Cross- dijo Ron que miraba unos memorandún que entraban.

-¿Qué sabes si conoce a un italiano, y se queda vivir allá?- decía algo nervioso.

-Pues quizás...

-¡Ron!- exclamó incrédulo.

-¿Qué?- exclamó saliendo del ascensor, para salir al atrio, donde saludó con la mano a Padma Patil que pasaba cerca de la fuente.

-¡Se supone que me estás dando animos!.

-Pues es que ya me tienes un poco sacado de quicio- admitió el pelirrojo. -Si dejarás de ser tan negativo...

-¡Es que no puedo!- interrumpió Harry- y no se de que hablas tú, porque cuando te comprometiste parecías un manojo de nervios...-

Ron paró y la cara se le afligió un poco.

-Ron... hermano perdona... es que se me salió.

-No te preocupes- empezó a caminar.

-Bueno, pues tenemos que salir arreglarnos porque el compromiso es en un par de horas.- dijo tratando de arreglar la metida de pata.

-¿Cuándo es que llega Ginny?- preguntó el moreno.

-Llegó el mediodía, te lo digo por enésima vez.

Se dirigieron a la casa de Harry, donde estaba los trajes de gala. Una hora y media después los chicos estaban vestidos. El moreno tenía una camisa de vestir azul cielo, y la corbata y el saco negro con rayas azules intermitentes. Se había quitado los espejuelos, tenía un hechizo de visión hecho por Hermione, que duraba una noche; ¡Qué suerte que su amiga fuera tan bueno con los hechizos!. Tenía su pelo rebelde como siempre, no había poder humano que se lo peinara. El pelirrojo sin embargo tenía una camisa de vestir naranja pastel, y las corbata y el saco negro. Ron se había peinando el pelo para atrás. Los dos se veían guapisímos.

-¿Tienes el anillo?- preguntaba Harry antes de salir de su apartamento.

-¡Si!- exclamó el pelirrojo algo exasperado.- Te lo digo por enésima vez.

-Sólo quería estar seguro...-añadió.

-¿Llamaste a tu madre, para que se acordará de recoger a Ginny?-

-¡Si!. Si mamá estaba desesperada porque volviera, Ginny es su única hija y además la única que todavía vive en su casa. ¿Cómo vas a pensar qué se le va olvidar?

-!Ah¡... si si.- masculló algo avergonzado.

-¿Será que podemos salir?- ironeó él.

-Si.

Bajaron por el ascensor. Y cuando se aseguraron que nadie estaba cerca se desaparecieron. No se desaparecieron en su casa, porque la casa de Harry tenía mil hechizos, para que no se apareciera nadie en ella. Los chicos llegaron en un santiamén a la residencia Weasley.

-¡Ah!. Llegaron. Puntuales- dijo la señora Weasley con júbilo. Ella estaba algo canosa, pero su pelo rojizo todavia dominaba entre las canas, tenía una falda y un saco rosa contrastado con una camisa blanca. Cargaba un collar y unas pantallas de perlas, que su marido le había regalado.-Pero entren, entren- Le dió un beso a cada uno, y le arregló la corbata con un toque de la varita a los dos.

-Tengo que aprenderme ese hechizo- dijo el pelirrojo.

La casa de la familia Weasley ya no era la misma, ya que ahora todos sus hijos trabajaban, y sólo Ginny vivía con ellos, pues tenían más dinero, se habían mudado hace dos años. Su casa era espaciosa, era de cuatro pisos, y tenía una habitación para cada uno de sus hijos y sus esposas. La sala de estar, estaba llena, llena de invitados, deseosos de compartir con los prometidos. Estaba Remus Lupin que no se le veía ojeroso, ni canoso, y mucho menos andrajoso, al contrario, se le veía con mucha vida y andaba muy elegante, a su lado estaba su esposa Nymphadora que tenía el pelo rubio, la cual también estaba muy elegante, tenía una túnica y accesorios turquesa.

-¡Sirius y James sientensen!- decía Nymphadora severamente.

-Siii mamá- dijeron con un tono cansón al unísono.

Sirius y James, estaban jugando con las porcelanas de Molly. Los dos eran casi dos gotas de agua. La única diferencia era que James era bajito y con los ojos marrones de Remus. Sirius sin embargo era más alto y tenía los ojos oscuros y brillantes, que suponemos que los sacó de Nymphadora. Harry le hizó un cariño a los dos.

En esa sala también estaba Hadgrid que ocupaba el mueble entero con su esposa, Madame Maxime. Ella hizó un hechizo para que pudieran caber los dos, mientras un niño que podría ser del tamaño de Harry, estaba sentando en el piso hablando con una niña que tenía una belleza algo ensordecedora. Tenía el pelo anaranjado, tirando a rubio. Y unos ojos azules parecidos a los de Charlie. Fred y George estaban iguales, como si los años no pasarán por ellos. Estaban muy guapos con su traje de gala; Fred con la camisa de vestir amarilla y George con una verde lima. Al lado estaba el moreno de Bill, que también estaba engalanado con su camisa roja, ya no quedaba rastros de su accidente en Hogwarts. En el brazo del mueble donde estaba Hadgrid y Maxime estaba sentada Fleur que se veía algo contrariada, pero eso no le impedía irradiar una belleza ensordecedora, que llenaba el aire. Miraba de vez en cuando al hijo de Hadgrid hablando con su pequeña princesa. Mientras el señor Weasley algo canoso, hablando muy animadamente con Charlie que estaba con una camisa rosa pastel. Harry los saludó a todos con la mano, estaba muy nervioso para ponerse entablar una conversación.

-Harry cariño tránquilizate, voy a ver que le pasa a esas chicas que no bajan- dijo la señora Weasley dándole unas palmaditas en el hombre. Subió.

Minutos después apareció la señora Weasley, seguida detrás de la morena Alicia Spinnet que tenía un vestido rojo, con escote alfrente en V, también tenía el pelo recogido en una coleta de lado, se veía muy linda. Algunos aplaudieron. Detrás de ella bajó Katie Bell con el mismo vestido, pero en violeta. Luego vinó Hermione que venía con el vestido rosa claro, y tenía el pelo lacio. Luego bajó una muchacha morena, con los ojos verdes, llevaba el vestido amarillo pastel. Y la siguiente era la que todo el mundo esperaba, Ginny. Tenía un vestido blanco, con un escote a mitad de espalda y con el pelo suelto en bucles (rizos). Estaba hermosísima, a Harry casi se le sale los ojos al verla.

Cuando las cincos bajaron, los chicos las esperaban al pie de la escalera. Alicia se fue con George; Katie con Fred, que le dieron un besos a sus esposas respectivamente. La muchacha morena, que respondía por Cádiz, se fue con Charlie, su esposo. Hermione se fue con Ron, y Harry con Ginny. Ella le dió un inocente beso a su novio.

-Bueno ahora que bajaron las chicas podemos comenzar- dijo Fred sonriendo.

-Hoy como saben- dijo sonriendo el señor Weasley.- Es el compromiso de mi hija, Virginia Weasley Prewett. Harry Potter nos hizó reunir hoy para pedir su mano. Sin más que decir... Harry puedes proseguir.

Harry se arodilló al frente de Ginny le dió un beso en la mano.

-Ginny, tú que haz sido la mujer que más he amado en esta tierra. Haz estado en los peores y mejores momentos de mi vida. Te amo con todo mi ser. El universo se queda corto al frente de mi amor por ti.- dijo decidido.

-Harry... tú que haz sido el único hombre que amado. Que me enseñaste a creer, que el amor a primera vista existe. Tú que me salvaste la vida, sin bien conocerme. Mi amor por ti esta grande... como la profundidad de los océanos.

-Señor y señora Weasley les pido la mano de su hermosa hija- dijo dirigiendose a ellos.

-Nosotros te damos la mano de nuestra querida Virginia, esperamos que la cuides y que la hagas feliz- dijo el señor Weasley. La señora Weasley no pudo contener un par de lágrimas.

-Harry, si antes te consideraba como un miembro de la familia; ahora serás como mi hijo- masculló Molly entre lágrimas, tratando de contenerse.

El moreno volvió su atención hacía Ginny, sacó el anillo de su saco y lo abrió, tenía una esmeralda bellísima.- la sacó y se la pusó a Ginny delicadamente.-La escojí verde esmeralda como tus ojos...

-¡Oh Harry!- fue lo único que pudo articular Ginny.

Unos minutos después de que el compromiso estuviera sellado, pasaron al comedor, se sentaron en una mesa inmensa. Ginny y Harry se sentaron en la punta de la mesa cada uno, era una tradición mágica.

Al lado izquierdo de Ginny estaba el señor y la señora Weasley; seguido, por Charlie y Cádiz; Fred y Katie; Hadgrid (estaba de frente con su esposa); Bill, Fleur y su pequeña hija que estaba sentanda al lado de Harry. En el lado derecho de Ginny estaba Nymphadora, Lupin, Sirius y James. Madame Maxime y su "pequeño hijo"; George y Alicia; una silla vacía y despues Hermione y Ron que estaba sentado al lado de Harry. Había muchos murmullos hasta que Hermione hizo un tintineo con la copa y un cuchillo.

-Quiero hacer un brindis...- dijo Hermione- Un brindis, por mis dos mejores amigos; no te pongas celoso Ron- dijo sonriéndole al pelirrojo-. Espero que su matrimonio sea dicha y salud. Que sea muy felices y que tengan muchos niños. -Todos aplaundieron-.

-Yo también quiero hacer un brindis- dijo Hadgrid que tuvo que echarse para atras con la silla, para no virar la mesa- Por dos buenos alumnos; Fueron uno de los mejores alumnos que tuve, yo también espero que sean felices.

La cena fue muy amena, entre brindis, las chicas estaban muy emocionadas con lo de la boda. A Harry ya se le habián bajado un poco los nervios.

-Ahora sólo falta que te cases tu Ron- comentó Ginny que tuvo que alzar la voz porque Ron estaba en la otra esquina. Ron se pusó rojo de verguenza, ya que cuando Ginny alzó la voz, en ese momento todo el mundo se había callado, y habían escuchado. Su madre le echó una mirada severa a su hija.

-No, no creo que me casé...

-No digas eso Ron- dijo Hadgrid.- Eres un muchacho con muy buenos sentimientos.

-Y tambien eges muy guapo- agregó Madame Maxime. A lo que Ron se pusó rojo.

Después de este incidente nadie mencionó nada sobre si deberia o no casarse el menor de los chicos Weasley. El compromiso se acabó a altas horas de la noche.

Este capitulo me quedó algo cursi, pero es un compromiso, se supone que sea cursi!. Bueno espero que les guste.

Este capitulo me quedó algo cursi, pero es un compromiso, se supone que sea cursi!. Bueno espero que les guste.


Este capitulo me quedó algo cursi, pero es un compromiso, se supone que sea cursi!. Bueno espero que les haya gustado.