Capítulo Ocho
Y luego dicen que las mujeres somos chismosas...
-Bueno, pues dejame buscar mi bolso y las llaves del carro, y nos vamos.- gritó la chica desde su cuarto.
-¿Y desde cuando tú tan muggle?- iróneo el rubio.
-Desde que tuviste dos horas, peliando con Jack, para que me consiguieran un auto.-gritó todavía desde el cuarto.-Perdón, una guagua, comfortable, cómoda, y que se viera bien, pero que sobre todo espaciosa, para que mi futuro primogénita, vaya cómodo.-dijo mofandose a el ex slytherin.
-No fueron dos, fue una, lo que pasa que la primera hora estaba echando cuento con Jack.-dijo él, sentando en el mueble cómodamente.
-Y luego dicen que las mujeres somos chismosas.-murmuró ella, ya volviendo de su cuarto, con su bolso.
-No es lo mismo, chismear, que me contará algo que pasó en San Mungo.-replicó él, mientras se paraba para irse.
-No que va!- negó ella sarcásticamente.-¿Nos vamos?.-A lo que él asintió.
Cuando ya estaban en el centro comercial
-Ven Draco, vamos a comprar la cuna.- dijo jalando al ex slytherin, que andaba con miles de bolsas en la mano.
-¿Cómo es pósible que con ocho meses y medio, y dos días...
-Gracias a Dios que no llevas la cuenta de mi embarazo- iróneo la morena, interrumpiendo al rubio.
-No me cambies el tema,...¿por qué no haz comprado la cuna?.- terminó él su pregunta, para luego sonreír, como si la respuesta le hubiera llegado de pronto.
-Bueno, es que...no sé...-dijo ella sin saber que decir.
-No me digas que esperabas por mí para comprarla- dijo Draco conmovido.
-Bueno, es qué cuando llegué aquí, una de las primeras cosas que hicé, luego de ordenar mis cosas en el apartamento, fue venir a ver una, para comprarla, pero es que no me decidía por ninguna, todas estaban hermosas. Y me dijé "Mariangel, Draco quizás venga a Londres, espera un poco más, así el te ayuda a decidir"- dijo algo sonrojada al decir esto último.
-¿Y si se te adelantaba el parto¿en dónde iban a dormir las niñas¿en una caja de cartón?.- reprendió el rubio.-pero luego la vió y dijo-Hay Maringél (así le decía el rubio de cariño)- dijo mirandola, como si quisiera encontrar algún indicio en sus ojos verdes azulados, de que todo eso que le había dicho, había sido mentira.
-Eh...¿entremos, no?- dijo ella sientiendose un poco incómoda, al ver como el rubio la miraba.
-Eh...sí. Vamos-. Los dos entraron a la tienda, compraron, la cuna más bella según Draco, y la más cara según Mariangel¿pero quién discutía con Draco, en comprar una más económica?, sí lo único que repetió en toda la tienda cuando veía el precio, era "Una Malfoy, no puede dormir en una cuna, si no le costó un ojo de la cara a su padre".
El encargado de la tienda, dijo se la haría llegar en tres días.
Luego de salir de la tienda, dejando al encargado muy contento por su compra, se fueron a comer un helado. Mariangel compró uno de tres bolitas de vainilla, con caramelo, almendras, chocolate caliente, crema batida y una fresa por encima.
-Qué poco comes...-iróneo Draco.
-Ja Ja Ja-rió sarcásticamente.-Una Malfoy tiene que comer mucho, porque si no es caro el recibo del mantecado, no es una Malfoy.-dijo ella imitandolo.-Pero hablando enserio, no sé porque, pero me he vuelto adicta al helado.
-Ya veo...
-¿Y tú por qué no pediste uno¿no quieres del mio?-preguntó ella. A lo que el rubio abrió la boca, en señal de que lo diera en la boca.-Ahí va la escoba nimbus 2010...-dijo está complaciendolo.-¿Mi bebécito quiere otra cucharada?.
-No, ahora me toca a mí, darle de comer a mis tres bebés.-dijo pícaronamente.
-Draco...- regañó Mariangel.
-¿Qué?- preguntó inocentemente.-No estamos haciendo nada malo, ahora abre la boca.- ordenó simpáticamente el ex mortífago.
-Bueno.-dijo ella no muy convencida. Draco le dió una cuchara grande a la morena.
-¿Ese no es es Draco Malfoy¿y...y esa no es la ex Novia de Ron¿Mariangel Rucci?- preguntó un muchacho de cabello marrón y ojos negros. Bien formado y muy guapo.
-Dean, vamonos. Tenemos que ir a comprar, el regalo de boda de Ginny y Harry- reprendió una chica rubia de ojos azules saltones, pero muy atractiva.
Un día después...
-Te lo juro Ron, los ví, muy acaramelados, dandose no se qué cosa en la boca, el uno al otro.-relató él.
-No me interesa Dean. Si eso es lo que me venías a contar, con tanta urgencia. Gracias, pero te puedes ir.- dijo el pelirrojo cortante.
-Pero no te enojes, Ron. Yo sólo quería que supieras...-dijo apenado, y al parecer arrepentido de lo que había comentado.
-Ya te dije Dean, sí era eso lo que me venías a contar, te puedes ir.- dijo sentandose en su escritorio, "para seguir trabajando". Pero al Dean irse, lo lejos suficiente, el pelirrojo tiró todo lo que estaba encima de su escritorio al piso. Luego tomó el retrato en el que se encontraban él y Mariangel y lo tiró al piso, rompiendolo. Al hacer esto, se fue como alma que lleva el diablo de su currículo. Cuando estaba saliendo de la sala de los aurores, se encontró con su hermana, que venía muy contenta.
-Ronald!!!!. Por fin!!. Por fin terminé de dar las invitaciones, las que me faltaban las mandé por correo, y las que podía entregar rápido las llevé hoy, y ya gracias a Merlín, terminé!.-dijo dando saltitos como una quinceañera. Mientras caminaba a la par con él.-¿Qué te pasa?- preguntó preocupada, al ver la cara de su hermano.- ¿Pasó algo?.
-Nada.-dijo cortante.
La pelirroja se paró y dijo:
-No sé para tí, pero para mí, eso parece mucho, para ser un nada.- comentó ella.- Pero bueno, si no me quieres contar, no importa ya lo harás. Ahora quiero que me prestés atención, quiero contarte algo, que sé que te cambiará, el ánimo, tu pensar, y por su puesto tu humorcito...por completo.
-...-fue lo que Ron contestó a esta gran introducción, que Ginny le había hecho sobre su noticia. Seguro era sobre la boda, y él, en esos momentos no estaba como para escuchar nada sobre bodas, ni sobre nada.
-Hay cuánto interés!.-exclamó sarcásticamente. -Ayer me encontré en Senza Parlare con Mariangel.-¿Mariangel?!?!?!?!. Lo menos que quería escuchar el pelirrojo era sobre ella, todo, menos sobre ella.
-Ron, si yo sé que no quieres escuchar nada que yo te pueda decir sobre ella, pero lo que te voy a contar, quizás cambié tu forma de parecer.
-No me cuentes nada de esa ramera!, que no quiero saber- dijo volviendo a caminar.
-RON!- gritó confundida, mientras corría, para seguirle el paso acelerado, que llevaba.-No te tienes que expresar así, es mi amiga, por si no te acuerdas.
-Pues, si no quieres que siga insultandola, no me hables de ella.
-Pero Ron. ¿Qué te hizó¿No me digas que estás así, por qué ya te enteraste?.-Ron paró en seco y preguntó en shock.
-¿TÚ LO SABÍAS Y NO ME DIJISTE NADA?!?!?!!?.
-Bueno, si yo lo sabía, por eso era que les mandé la carta, pero según Harry tú no quisiste saber...Así que no me vengas con reproche, que yo traté de avisarte...
-NO ME DIGAS NADA, NO ME INTERESA SABER. ERES UNA TRAÍDORA, SE SUPONE QUE A MI ES QUE ME TENGAS LEALTADES, NO A ESA CUALQUIERA.
-Ronald! que no le digas así.-reprendió ella.
-Pero si es lo que es...!!!-se defendió él. Empezó a caminar aceleradamente otra vez.
-Ronald! Ronald! esperame, necesitamos hablar- dijo tratando de alcanzarlo, pero se rindió y solo pudo quejarse diciendo.-HOMBRES!-.
Cuando pasó por el espacio de Ron, encontró todo tirado, lo empezó a recogerlo todo con un hechizo, no quería que sus superiores lo regañarán, o peor que lo despidieran. Cuando de repente encontró el portrato de Mariangel y él, roto.-Reparo!-La foto volvía su estado natural. Inmediatamente, terminó, fue donde Harry, a preguntarle que pasaba con su malhumorado hermano. Fue a su currículo, y allí estaba el moreno, trabajando en la computadora.-
-¿Amor?.- dijo entrando al currículo de su novio, y futuro marido.
-Hola, mi amor- dijo tiernamente el moreno, parandose y dandole un dulce beso. Ya estoy terminando, para así podernos ir a almorzar- pero al ver la cara de la ex gryffindor preguntó.-¿Pasó algo?.
-Bueno, eso es lo que tenemos que averiguar. Me encontré a Ron, en el pasillo, y le iba a contar sobre el encuentro que tuvimos Mery y yo, ayer. Y también le iba a contar, del embarazo de ella, pero el sólo me dijo "No me hables de esa ramera".
-Sabes muy bien, que él no quiere saber nada de ella.
-Si mi amor, pero jamás la había insultado, y menos de esa forma. Y se fue fúrico. Y cuando pasé por su espacio, encontré todas las cosas de su escritorios en el piso, y el retrato este que se sacaron en Mar de Plata¿te acuerdas?.
-Sí, si.
-Pues, estaba en el piso, roto. Así que algo le tuvo que haber pasado, para que este así, y debió de ser muy grave.
-¿Tú crees?.
-Sí.
-¿Y me dijiste que salió fúrico, no?.- preguntó el moreno.
-Ajá.
-Bueno, creo saber donde se encuentra, en cuanto sepa algo te avisó. Ok?- al decir esto, le dió un beso.
-Ok mi amor, te cuidas.
Harry salió de su currículo, creeía saber dónde se encontraba, o mejor dicho dónde se escondía, ese pelirrojo furibundo, por el que Ginny estaba preocupada. El moreno se dirigió hacía la cafetería de Elyon. Y efectivametne. Allí estaba en la mesa más cerca al cristal de la puerta, bebiendose un whisky, con la mitad de la botella al frente.
-¿Y de cuando acá en una cafetería venden alcohol?- preguntó Harry.
-No venden. Se lo compré a Elyon, lo tenía guardado.- dijo desganado.-Harry se sirvió de la botella, en un vaso, que discretamente hizó aparecer.
-¿Y por qué brindamos?- dijo dando un sorbo.
-Ja.- rió con amargura.- Brindamos porque mi vida es un asco, por la gente falsa, por la gente cínica, por la gente mentirosa. Brindamos porqué la mujer que amo, en este momento esta con el oxígenado de Draco Malfoy. Brindamos por que es una cínica, por eso brindamos.- dijo alzando el vaso.
-¿Y cómo sabes eso?.
-Porque Dean fue a decirmerlo, que los vió dandose, no se qué de comer en la boca, el uno al otro.- haciendo una mueca mientra decía esto.-Y que estaban muy acaramelados.
-Hermano, pero tú mismo fuiste la que rompiste con ella.
-¿Por qué quisé, no?- dijo irónicamente.
-Pero no pretenderás que después de casi un año, ella te siga esperando, y mucho menos después de que le dijiste duro y claro que estabas casado, y que pensabas tener hijos pronto.
-Ahora sé yo, que estás del lado de ella.- dijo siriviendose otro vaso.
-Pues claro que no, pero tienes que ver la realidad, tal y como es.- aclaró el moreno.
-La única realidad que yo veo, es que ella no me quiere, y no me quisó nunca. ¿Quién sabe?. Quizás me engañaba con la serpiente "disque" arrepentida desde que empezaron a estudiar la carrera juntos.
-Lo dudo.
-Harry¿qué no me escuchaste?. MARIANGEL Y DRACO ESTABAN EN EL CENTRO COMERCIAL, COMO SI FUERAN NOVIOS. ¿Quién sabe? quizás hasta estén casados.- dijo histérico, tanto solo de pensar la idea.
-Ron cálmate.
-No puedo Harry, NO PUEDO. La rabia que siento por dentro, me carcome, y tengo que sacarla de alguna manera.
Después de tres rondas más de whisky, Harry convenció a Ron de que se fuera a su apartamento y que tratara de asimilar las cosas. Cuando el moreno llegó a su casa, llamó a Ginny, de un aparato muggle, llamado célular. Este no lo llevaba consigo, porque en el ministerio, no dejan pasar con objetos muggles, al menos que estén encantandos.
-¿Ginny?- dijo él por el artefacto muggle.
-¿Sí?.
-Soy yo, Harry.
-Mi amor...¿pudiste encontrar a Ron?.-dijo con precupación en su voz.
-Sí, estaba en la cafetería de Elyon.
-Me imaginé. ¿Y supiste que era lo que le pasaba?.
-Que Dean, le comentó, que vió a Mariangel con Draco, acarameladitos en el centro comercial, dandose de comer no sé que cosa el uno al otro. (N/A¿Cómo corren los chismes no?.)
-No puede ser!- exclamó.
-Pues sí, puede ser.
-Pero si yo estaba ayer con ella, y me djo que Draco estaba en Italia.
-Pues parece que te mintió.
-¿Quién fue quién te dijo eso?- preguntó la pelirroja.
-Dean.
-Y después dicen que las mujeres somos chismosas...
Perdón! Perdón! por tardamente tanto, pero por finnnnnnnnnnnnn!!. xD. Me daba tanta paja re-editarlo, porque me gusta que quedé con los menos errrores ortógraficos posible, y no sé, no tenía ganas de re-editarlo ayer, pero bueh, hoy lo hice!. Les tengo otra pregunta, asi por preguntar, con quién les gustaría que terminará Mariangel?. No sé, yo ya sé con quién termina, pero por curiosidad, con quién prefirirían ustedes?.
