Capítulo Nueve

Senza Parlare

-Cuando el dijo que se había enterado, pensé que era lo del embarazo.-dijo la pelirroja.-Y que se había enojado porque, no se lo habíamos contado, pero la verdad es que el ahora cree que yo sabía que Mariangel "lo engañaba" con Draco. Con razón se enfureció tanto conmigo.

-Y con razón se iba a enojar contigo.-dijo el moreno, del otro lado del celular.

-Y no me quiero imaginar que hará, cuando vea a Mariangel con el embarazo, porque de que la va a ver, la va a ver. Entonces va a pensar que es de Draco, y ahi si que se va armar la de troya.

-Sí. Es verdad. No quiero imaginarme, su reación si la llega a ver...

-Oye amor, creo que hice algo mal. Ahora que hablamos de Mariangel y Ron.-dijo algo nerviosa por la reacción que podría tener Harry.

-¿Qué hiciste?.- preguntó el moreno, pidiendo que no fuera lo que se imaginaba. -¿No te habrás echado para atrás con lo de la boda, verdad?.

-¡No!. Mi amor¿cómo crees una cosa así?.-preguntó ofendida la ex gryffindor.

-¡Ah!-. Suspiró aliviado.-¿Entonces que era?

-Que invité a Mariangel ayer, a la cena de mañana con la familia. ¿Crées que hice mal?.-preguntó arrepentida.

-No me digas...-a Harry no le gustaba mucho la idea, de que Ron viera a Mariangel, y mucho menos después de que lo que había pasado hoy.

-Pues sí.

-Bueno, si ya la invitaste, ya no se puede hacer nada.

-Bueno si... Aunque ya Ron tiene que decidir, y dejar de ser tan inmaduro, o la perdona y vuelve con ella, o que la deje hacer su vida.

-Ahí si tienes razón. Quizás si la ve, puede definir sus sentimientos, de una vez por todas.

-Ujum¿quizás quién sabe?. ¿La llamó y le preguntó si va a venir?

-Llámala. Bueno amor, te cuidas hablamos mañiana.

-Te amo

-Yo más. Bye. - se colgaron. Ginny marcó para la casa de Mariangel, ella le había dado el número cuando se vieron en el restaurante.

-Ja ja, no...-contestó una voz risueña y agitada.- Buenas noches.

-Buenas noches¿Mariangel?.

-Si. ¿Quién es?.

-Ginny.

-¡Ah!. Perdona Ginny, Draco, estoy hablando por teléfono, deja de hacer eso, y sirvete la comida que se enfría.- Perdóname Ginny.

-¿Draco esta ahí?-. preguntó algo molesta, pero disimulándolo.

-Si, llegó ayer. Cuando llegué a mi casa ayer, del encuentro contigo, llegó él. Te lo dije que no aguantaría mucho tiempo.

-¿Ustedes salieron ayer al centro comercial?- preguntó inquisitívamente.

-Ajá. ¿Por qué preguntas?.- dijo la alegre morena.

-Porque ayer los vieron, muy acaramelados en el centro comercial.

-¡Por Merlín!.- dijo poniendose seria.- Simplemente me acompañó a comprar las últimas cosas de la bebé.- defendió de ella.

-Si yo sé, y te creo, pero que el que se lo dijo a Harry, no lo tomó de esa manera, dice que los vió dandose de comer, el uno al otro.

-Pues si...¿pero que tiene eso de malo?.-se defendió, algo molesta.

-Nada, pero ya vez como son la gente.

-Pero olvida eso, te llamaba para acordarte y volverte a preguntar¿vas a ir a la cena de mañana en la noche?.

-Bueno no sé, porque Draco esta aquí. Y dudo que caiga en gracia que me acompañara, y tampoco me atrevería a dejarlo solo. No se lo merecería.

-Pero llévalo eso no importa. Además como dijiste, es como tu hermano.- dijo Ginny no muy segura de lo que hacía.

-¡Pues claro!. Pero es que no sé Ginny, no creo que se vería bien que fuera Draco, con lo mal que se lleva con tu familia. Es mejor que yo me quedé, porque la verdad no lo podría dejar.

-¡Pero es que quiero que vayas!-admitió la pelirroja.- Es un momento importante para mi, y quiero que estés presente.

-Y no dudes, que a mi me fascinaría ir, pero es que sé que me voy a sentir muy incómoda, entonces¿qué hago si me preguntan de quién es mi hija?.

-Pues dices la verdad...

-Pues ahí esta el problema, que si digo que es de Ron, después le van con el chisme y luego alegará que le estoy achacando la muchacha. Y si no respondo la pregunta, la gente automáticamente, dirá que es de Malfoy. Mejor me evito problemas y me quedo.

-¡Ay Mery!.

-Bueno está bien. Pero a la boda si que no puedes faltar.

-Esta bien.

-Nos vemos, que Draco está muy callado, me asusta, quizás se envenenó con la comida, es alérgico a estar solo, asi que dejame ver.- dijo riendose.- Te cuidas, gracias por comprenderme.

-No te preocupes.- Cuando se colgaron, Ginny estaba indecisa, quería que fuera, porque era su amiga, la apreciaba mucho, y quería que estuviera en ese momento de su vida. Pero también le daba miedo, que su hermano la viera, y hiciera algo de que lo después podría arrepentirse.

-¿Draco, Draco?.-dijo Mariangel entrando a la cocina. Draco estaba leyendo el periódico.- Perdona que te dejara tanto tiempo solo.

-No te preocupes¿y quién era?.

-Ginny-.

-Oh. ¿Y qué quería?.-preguntó curioso.

-Preguntarme si iba a ir a la cena que va a ver mañana en su casa...

-¿Tú piensas ir?.-preguntó interrumpiendola.

-La verdad es que no sé, quiero ir, quiero estar con Ginny en esos momentos. Pero no quiero encontrarme con él.

-¿Aún lo quieres?.-preguntó el ex slytherin, no quieriendo saber la respuesta.

-Bueno no, bueno no sé.- admitió indecisa.

-Draco, me voy a dormir, estoy cansanda, ha sido un día muy ajetreado.

-¿Me estás botando?- dijo finjiendo estar ofendido.

-No, no, claro que no. ¿Tú vas a dormir aquí no?. Te puedo preparar un lindo sitio donde dormir. El mueble es muy cómodo.

-No, no Maringél¿cómo crées?, yo me estoy quedando en un hotel.

-¡Ah bueno!. ¿Pero no es peligroso, que estés en la calle a esta hora?.

-¡Mariangel!. A veces creo que te olvidas que somos magos, y que cuando yo salga del edificio, me aparezco en la entrada del mío.

-¡A verdad!- se ruborizó por ser tan tonta.-Es que con tanta cosa que tengo en la cabeza, a veces se me olvida.- Lo acompañó a la puerta.- Gracias por todo Draco, duerme bien.

-Tú también, descansa.- Al cerrar la puerta, ponerle un par de hechizos, de seguridad, se fue a su cuarto, y no salió hasta el otro día. Por la mañana, ya lista, con un pantalón negro y una camisa roja de cuello alto. Estaba embarazada, pero todavía mantenía su figura. Por lo menos la que puede mantener una primeriza. Salió en su toyota hacía San Mungo. Igual que ayer, le tocaba trabajar hasta las cuatro de la tarde. Estacionó su carro, dos esquinas antes de llegar a la calle donde se escontraba disfrazado San Mungo. Saludó a la recepcionista, a lo que ella respondió.

-El sanador Malfoy, ha llegado hace unas horas, pidió que cuando llegara, le avisara que por favor fuera, a la cuarta planta, consultorio cinco.

-Muchas Gracias, Doris.- dijo siguiendo su camino.- Se topó con varios cólegas. Subió a la cuarta planta y tocó la puerta.

-Entra.-dijo una voz desde el otro lado de la puerta.

-¿Sabías que era yo?.-dijo entrando. A lo que Draco asintió. Mientras terminaba de escribir un reporte.

-La mayoría de veces, por lo menos hoy, solo abren la puerta, y me dicen ¿se puede?.

-Si, estamos algo ajetreados. Sólo estabamos Annasophia y yo, los demás son prácticantes.

-Oye¿me querías decir algo?.-dijo sentandose.- O sólo querías echarme en cara tu nueva oficina.

-Ja ja, no. Simplemente te quería ver.

-Draco...-regañó ella.

-¿Qué?- se defendió el ex slytherin.

-Bueno nos vemos, que me tengo que cambiar...

-¿Por?.

-Pues porque si no te habías dado cuenta, estoy en ropa muggle,

-Y dejame decirte, que te queda muy bien...-interrumpió él con una cara pícara.

-Porque-, siguió ella ignorando, el comentario de Draco-, tengo que dejar la guagua dos cuadras atrás del hospital, y ni modo que me venga con el uniforme.

-A bueno si tienes razón.-La morena se fue. Se cambió y en empezó a atender a sus pacientes.


-Hola- dijo una voz, asomandose por el currículo de Harry.

-Hola- contestó sin mirar, tenía que terminar lo que estaba haciendo antes de el mediodía si quería ir a comer con Ginny, y todavía le faltaba mucho.

-¿Así es que saludas, a una persona a la que no vez en tres años?.-preguntó ofendida la voz.

-Eh.. perdón, es que...-pero se quedó sin voz, era... era... era... ¡era Cho!. Y se veía como una diosa. Y para colmo se sonrió al ver la expresión de asombro de Harry.-Perdóname, es que estaba ensimismado, con el reporte, que estaba haciendo.

-Ya veo.

-¿Y qué haces por aquí?.-preguntó más calmado el ex gryffindor.

-Pues tuve que venir a hacer unos arreglos con Gringotts, ya sábes, que en el banco de Rumania, tiene conexiones con el de acá, y pues me mandaron. Y a ti¿cómo te va?.

-Pues muy bien, aquí trabajando.

-Harry, quisiera invitarte un café, no sé esta tarde¿quizás?.

-Bueno sí...no...digo no sé.- dijo confundido.

-Dale, acepta, sólo un café.- lo miró seductoramente la asiática.

-Está bien, pero sólo uno.

-Esta bien. Nos vemos a la hora del almuerzo.

-¿Esa era, quién yo creo que era?- preguntó una voz masculina.

-¿Eh?... ¡ah! sí, si crées que era Cho, entonces si era la que creías que era.

-Está lindisíma.

-Muy linda. -recalcó Harry.

-¿Y a que vinó?.- preguntó interesado.

-Pues no sé, el hecho fue que me invitó un café...¡Ginny!-dijo de momento.- ¡Ginny¡Ginny!. Me va a matar, si se entera que acepté tomarme un café con mi antigua novia.

-Eres hombre muerto..

-¿Por qué eres hombre muerto, Harry?- dijo una muchacha de pelo rojo y de muy buen cuerpo, que se acaba de llegar.

-Bueno, los dejó- dijo Dean apurado por irse.

-Eh...eh... no sé, ya sábes como es Dean.

-Bueno...- dijo la pelirroja no muy convencida.

-¿Vamos a comer siempre juntos al mediodía?.

-Bueno, no.

-¿No?.

-No. Lo siento amor, tengo que terminar este trabajo, y quizás tenga que salir hacer otras diligencias, antes de lo de hoy por la noche.

-Bueno esta bien.-dijo algo triste la pelirroja.

-Mi amor, pero ve con Hermione.

-Hermione, está con Ron, comprando unas cosas para lo de hoy.

-¿Y eso que Ron se dejó convencer, de irse de compras?- preguntó curioso, pero lo hizo, más bien para que Ginny olvidara lo sucedido segundos antes.

-Como tuvo el día libre hoy, y luego, de lo que pasó ayer, Hermione lo convenció de que la acompañara a comprar unas cosas que hacía falta para la boda.

-Ah bueno.

-Quizás me vaya a casa a comer, y arreglar algunas cosas.-dijo Ginny no muy convencida.

-Perdóname mi amor.-dijo el moreno dandole un suave beso. Pero ni eso contentó a la pelirroja.- Cuando Harry salió, algo nervioso, cabe decir, se encontró con la asiática que antes, le quitaba el sueño. Ésta la esperaba afuera del ministerio. Al verlo, la chica sonrió y cuando Harry llegó donde ella, esta le plantó un beso. El moreno no se esperaba eso. ¡Y menos tan cerca de donde estaba su prometida!-¡¡¡CHO!!!. ¡¿¡¿¡¿Por qué haces eso?!?!?!


-¿Doctora Maringél?.-dijo asomando la cabeza tras la puerta.

-¿Si?.-dijo sonriendo al ver el rubio.

-¿Estás sola?.-A lo que ella asintió, mientras terminaba de llenar un memo, y lo hechizaba, para que fuera a su destinatario.- ¿Quieres ir a comer?

-¿Comida muggle?.

-¡No!!!.-dijo el rubio sentandose en la silla, con cara de asustado.-Comida de nosotros, por Merlín!.

-Okey¿pues a donde vamos?

-No sé, elige tú. Pero comida, no mantecados, C-O-M-I-D-A.

-Okey...podemos comer en el restaurante en el que, Ginny y yo nos encontramos el otro día.-dijo guardando unas carpetas en los archivos.

-¿No será muggle verdad?. Porque no me extrañaría de la zanahoria...-Pero fue interrumpido por la muchacha.

-Draco...-lo miro severa.- ¿Qué te he dicho?.

-Perdón.-dijo apenado.-¿Pero es muggle, si o no?.

-No.-

-Bueno pues vamos.-Nos vemos en un par de horas.

A las cuatro y media ya estaban cambiandos, y camino a buscar la guagua de la muchacha, para ir al restaurante.

-Pues porque me gustas...-dijo Cho.

-Eso no importa, no lo vuelvas hacer, porque bien sabes que estoy comprometido y que en unas semanas me caso.

-Hay Harry, no seas tonto, tú no amas a esa pelirroja de la Ginny, porque si asi fuera, no estuvieras aquí...conmigo.-dijo súspicaz.

-Quizás no fuera una buena idea haber venido aquí-dijo dudoso.

-Ya, ya, perdón. Vamos a tomar el café y te prometo que te voy a "respetar".

-Esta...bien.- dijo todavía dudoso.

Los dos fueron a un restaurante cerca, a un restaurante llamado Senza Parlare, en el callejón Diagon, el moreno se aseguró, que no hubiera nadie que lo conociera, ni que pudiera delatar, su salida con Cho.

-¿Te pasa algo?-preguntó Cho después de verlo mirando para los lados en varias ocasiones.

-¿Eh?...¿A quién a mi?-preguntó despistado el moreno.

-¡Pues claro que a tí!- dijo como si fuera obvio. -¿A quién me podra referir, si no es a ti?.

-Perdón- dijo un poco sonrojado.

-Bueno, Cho, me tengo que ir. Tengo cosas que hacer.-dijo algo nervioso.

-Pero si no tenemos ni dos minutos aquí, nisiquiera haz mirado tu café.- objetó ella.

-Es que bebí en el trabajo, lo siento.

-No, no Harry, no te pongas tan nervioso.-dijo Cho poniendo la mano sobre la del moreno.-Simplemente nos estamos tomando un café.

-Cho, por favor, no hagas eso...-dijo arrepentiendose de haber ido allí, pero estaba decidido a irse, antes de que pasara algo que pudiera lamentar. Se paró de la silla, la ex ravenclaw lo imitó.-Perdoname pero me tengo que ir.

-Harry...-susurró. Lo agarró del brazo y para que este lo mirara. Y al este mirarla, le plantó un beso.

-Yo no había visto nunca este restaurante.-coementó el rubio observandolo todo.

-Si, es nuev...¡Harry!.-Al escuchar su nombre, el moreno reaccionó¿qué estaba haciendo?. ¡Se estaba besando con Cho!. Se apartó de la morena, que tenía una cara de que había logrado su próposito. Mariangel se acercó a ellos, furiosa. Estaban a días de la boda¡y él hacía esa cochinada a su mejor amiga!.-¡Harry James Potter Evans!-exclamó furiosa la morena.- ¿Se puede saber, que haces tú, besándote con ésta...-la miró con desprecio.- mujer, a días de tu boda?.

-Mariangel yo...

-Mariangel nada. Mariangel nada.-exclamó furiosa.

-Tranquilizate, Mariangel.-Eso no le hace bien a las bebés.- dijo el ex slytherin tomandola del brazo0.

-¿Y tú?, mosquita muerta, quita esa cara de triunfo, porque si no lo sabes, este hombre que esta aquí, se va a casar con Virginia Weasley Prewett (N/A: Según mi libro es Virginia, asi que al diablo con Ginevra )¡así que ni pienses que vas a conseguir algo de ese beso insignificante!.

-Mariangel, no es lo que crees...-dijo el moreno. Harry sabía que estaba en serios aprietos, seguro ella iría a contarle todo a Ginny, y él estaba frito.

-Pero que me estás hablando tú, exactamente tú. Que según sé, no hace ni un año que rompiste con Ron, y mírate, estás embarazada, y de Malfoy. ¿Qué me estás hablando tú?, si eres una cualquiera...-Mariangel le dió una calletada.

-¡No te permito! que me insultes...-Cho le quería caer encima, pero Draco y Harry salieron en su denfensa.

-Mira Cho, si no quieres ver un ex mortífago enfadado, más te vale que no le toques una hebra de cabello a esta mujer, si no quieres salir expedida de aquí.-dijo Draco furioso.

-Lo mejor es que te vayas- dijo Harry por fin. - La muchacha lo miró ofendida, pero tomó su bolsa y se fue, al poner un pie fuera del restaurante desapareció.

-Mira Harry, yo no le voy a contar nada a Ginny, porque no voy a dañar su matrimonio por este désliz, pero te voy a estar vigilando.-dijo Mariangel antes de darse la vuelta.-Vamonos Draco.

Harry se sentía aliviado, pero a la misma vez, culpable y frustado¿Cómo había sido posible, que hubiera traicionado a Ginny de esa manera?. ¿Cómo le había dado esa calletada a la mujer con la que iba a compartir toda su vida?. Ginny no merecía eso, no merecía que la traicionaran así. Y menos a un par de días de su boda.

-Mariangel tienes que calmarte...-decía Draco conduciendo en la guagua de la morena, ya que si quería conservar su vida y la de ellas, debería conducir él.

-¿Calmarme?. No puedo, me siente tan impotente, el haber visto al novio de mi mejor amigo, con esa largatona. ¡Me pone histérica!.

-Pero no logras nada bueno poniendote así.

-Tienes razón, vira aquí.-dijo la morena más calmada.-Lo estaré vigilando.


¡Perdonenme!. Yo sé que tengo milenios que no escribo, pero es que no encontraba ni inspiración, ni tiempo. Quisiera a agradecer a PolicpMalfoy, por siempre leerme y dejarme comentarios!. Y a los que leen y no dejan, tb!.