-Así que debería sentirme afortunado, ¿no?

-Así es. Sólo dos Malfoys han conocido el amor, así que sólo dos personas han tenido el privilegio de ser amadas por un Malfoy. Tú y yo somos los terceros.

-Así que tengo el gran honor de ser amado por ti. O lo que es lo mismo –y puso voz de falsete- ¡Tú, Draco Lucius Malfoy admites profesarme eterno y puro amor! ¡Oh!, no soy digno – y puso cara de fingida humildad.

-¿Te estas riendo de mi, Potter? –frunció el ceño.

-Yo también te quiero –dijo el moreno con ojitos juguetones y voz melosa.

-Más te vale.

Allá fuera tras los gruesos cristales de las ventanas del castillo, el cielo y la tierra seguían librando su batalla. Estaba siendo un invierno duro. La nieve cubría la tierra como un manto blanco, y a pesar de ello, aun no había dejado de caer.
Esa noche lo hacía con especial violencia. El viento lanzaba los copos blancos, como proyectiles, en una velada guerra contra el suelo arrasado.
Pero ellos estaban a salvo en la habitación privada del rubio. Desde su "boda" y la improvisada "luna de miel" (que había durado lo que duro ese fin de semana), habían cambiado su hogar y lo habían trasladado al cuarto del slytherin, convirtiéndolo en una especie de refugio privado. La habitación estaba un poco alejada de la casa Slytherin, lo que hacia que Draco no tuviera visitas imprevistas y que Harry pudiese escabullirse a su cama con facilidad.

Esa noche no tenían ganas de dormir. Se habían puesto sus pijamas y estaban sentados en la enorme cama que poseía el rubio. Harry apoyado contra la cabecera y Draco sentado entre sus piernas. Los brazos morenos le rodeaban por la cintura, mientras que los suyos, pálidos y delgados, abrazaban los de Harry.

-Cuéntamelo.

Draco no necesitaba preguntar que es lo que Harry quería que le contase. Era parte de su unión. Sabían lo que pensaba el otro, casi de forma instintiva. El amor, y también el odio que durante tantos años atrás se habían profesado, habían hecho que se conociesen de tal modo que pocos eran los secretos que el uno podía ocultarle al otro.

-Sólo dos Malfoys han sido capaces de amar...

-Eso ya lo se.

-Potter, cállate.

-Pero eso ya lo sabía. Lo acabas de decir.

-Estaba intentando comenzar la historia como dios manda.

-No quiero que me cuentes un cuento como si fuese un niño que no puede dormir. Quiero que me cuentes esa leyenda negra de tu familia, nada más.

-No se para que me molesto –comento Draco entre dientes- En fin, veamos... Los Malfoy somos una familia muy antigua. Nuestro nombre se remonta a muchos años atrás. Mi familia ya existía en la antigüedad, e igual que hubo una Edad Media muggle, también la hubo mágica. Los Malfoys ya en ese tiempo contaban con gran poder, tenían grandes posesiones y mayor influencia que ninguna otra familia mágica. La heredera era Elizabeth Malfoy, Lady Elizabeth. No se mucho de ella, supongo que era hermosa, con cabellos rubios, ojos claros, cuerpo esbelto, aguda inteligencia, gran ingenio,... , los típicos rasgos Malfoy –dijo Draco lanzando una mirada muy significativa.

Harry puso los ojos en blanco.

-Muy bien Adonis, sigue con la historia.

-¿Adonis, Potter? Te recuerdo que mis múltiples cualidades exceden los meros rasgos físicos.

Harry lo miro con la boca abierta.

-Modestia, Draco. ¿Has oído hablar de ella?

-Pues claro, Potter. Al igual que ella de mi.

Harry suspiro. Sabía cuando no merecía la pena contestar En momentos así, Draco tenía respuesta para todo.

-El que calla otorga. No es que me hiciera falta tu aprobación, claro esta. ¿Quieres que te cuente la historia si o no?

-Continua de una vez, Malfoy.

Draco sonrió, Punto para Slytherin- pensó. Después se puso serio.

-En mi familia es tradición concertar los matrimonios. Con una buena unión aseguras un buen futuro, y un aumento considerable en la fortuna familiar.

Harry apretó su abrazo y también se puso serio.

-¿Te han prometido con alguien?

-¿Pensé que querías oír la historia?

-Draco –dijo Harry con un gruñido.

-Pansy Parkinson –fue la única respuesta.

-¿Cuando?

-Nos prometieron siendo niños. Harry, no me mires así, nunca la he soportado. No voy a casarme con ella –cambio el tono por uno divertido- Sería bigamia.

-Nuestra unión no es valida legalmente.

-A la mierda con lo legal. Te has entregado a mi, y yo me he entregado a ti, no hay nada más sagrado que eso. Ahora cállate de una jodida vez y déjame acabar la historia.

No había conseguido darle a sus palabras el veneno esperado, pero el moreno había callado y podía continuar.

-Lady Elizabeth fue prometida, pero ella ya tenia hecha su elección. Al parecer se había enamorado de un joven sirviente de la casa. Que puedo decir, parece que ambos tenemos debilidad por las causas perdidas – miro a Harry con fingida inocencia.

-¿Y? – el moreno no estaba dispuesto a caer en las provocaciones de su chico, que esa noche parecía especialmente dispuesto a ponerle de los nervios.

-Y..., pensó que la única manera de evitar un matrimonio concertado era con otro deseado. Hablo con el muchacho y este consiguió que un buen sacerdote oficiara la boda. A la salida de la iglesia su padre la esperaba. La unión fue declarada nula, a ella se la llevo a la fuerza a casa y el muchacho fue torturado y ejecutado. Llevaron su cuerpo a la capilla donde se habían casado y al amanecer el padre de Elizabeth la llevo ante el cuerpo de su esposo. Ella se abrazo a él, y lloro mientras su padre le recordaba que no debía mezclarse con los eran inferiores a ellos. Se la llevo de allí y la encerró en su habitación. Cuando su doncella subió a su cuarto, encontró su cuerpo sin vida tirado en el suelo. Se supone que había tomado un brebaje y se había envenenado a si misma. Tenia en su dedo su anillo de casada y sobre el, el de su esposo.

-¿Elizabeth? ¿Estas seguro que se llamaba así y no Julieta?

-Aja. No se, ..., quizás Shakespeare se inspirara en mi familia para escribir la obra –Harry puso los ojos en blanco.

-¿Y los segundos quienes eran? ¿Tristan e Isolda?

-Ja, ja, ja, y otro ja. Que chispa tienes Harry. Pues no, siento desilusionarte. Se llamaba Lord Isaia Malfoy. Se había desposado con un tal Lord Carbyn, o algo así. Al parecer fue amor a primera vista. Se casaron por poderes, sin haberse visto ni una sola vez. Según tengo entendido, Carbyn tenia problemas con otro Lord, así que sencillamente había invadido sus tierras y autoproclamado su nuevo señor. El caso es que con el ajetreo no llegaba a su propia boda y tuvieron que casarse de ese modo. No me mires así, a mi tampoco me parece muy romántico. El caso es que cuando por fin saco tiempo para conocer a su nuevo esposo (sarcasmo) Eros ejerció su magia y... digamos que se prendaron el uno del otro. No se mucho más, sólo que durante un tiempo fueron muy felices y comieron muchas perdices pero aquello acabo mal. El otro Lord, el que había perdido sus tierras, tenia un único hijo que ante el agravio a su padre decidió vengarse. Consiguió entrar como siervo en la casa de Carbyn, supo pasar desapercibido, y estudio a su "señor". No se muy bien como, sólo que una noche, después de la cena enveneno su vino y lo mato. Isaia lo ejecuto con sus propias manos y después mando colocar el cuerpo de su esposo en la capilla familiar. Lo amaba de verdad, tanto que el mundo no tenia sentido sin él, así que fue a la capilla, le quito la alianza al cadáver de su marido y la puso en su propio dedo junto a la suya. Lo encontraron a la mañana siguiente recostado en uno de los bancos de madera de la capilla. Se había envenenado y tenia las dos alianzas en su dedo.

Un incomodo silencio se extendió por la habitación.

-Vaya no se que decir.

-Lucius siempre dice que un Malfoy no debe amar. Que el amor es debilidad.

Draco se levanto del regazo de su marido y se sentó en la cama, recostándose contra el cabecero.

-Yo no me siento débil, nada, nada débil –había usado una voz muy sensual y ahora tenia una expresión felina en los ojos mientras avanzaba hacia Draco como un depredador hacia su presa.

-Sólo tú podías encontrar algo erótico en un momento como este –le replico no del todo enfadado.

-La vida es un instante Draco, y hay que tomar lo que nos ofrece cuando lo hace sin preguntar porque si o porque no. ¿Sabes que creo yo? Creo que en realidad sólo habido dos Malfoys valientes en todo vuestro árbol genealógico. Sólo dos tomaron lo que se les ofrecía, el resto dejo pasar la oportunidad encorsetados en vuestras estrictas reglas familiares. Es cierto que ambos acabaron mal, pero también lo es que si más Malfoys hubiesen aprovechado el momento, la proporción hubiese cambiado. No creo en leyendas, sólo en actos.

Mientras hablaba había recostado a Draco suavemente sobre la cama y se había colocado sobre él, fundiendo sus cuerpos de tal manera, que a lo lejos se distinguían como un solo ser.

El fuego que ardía en la chimenea luchaba ya con sus últimas fuerzas antes de extinguirse, provocando como resultado, que la luz de la habitación se volviese tenue, suave y apagada.

-Vive el momento Draco.

-Carpe diem –susurro el rubio- ¿Soy el tercer valiente?

-Somos. Estamos juntos en esto.

-No quiero acabar igual –bajo la cabeza. No estaba acostumbrado a las muestras de debilidad.

-Entonces no acabara así. Nosotros escribimos nuestra historia –puso su mano en la barbilla de su chico y alzo su rostro para que lo mirara directamente a los ojos- Te quiero –y no sólo hablaban sus palabras, sino también sus ojos verdes.

-No podría vivir sin ti –dijo el rubio, y lo abrazo fuertemente enterrando su rostro en el cuello del moreno.

-Entonces tendremos que vivir los dos siempre juntos.

Separo a Draco de su cuerpo lo justo para sellar sus labios con los de su esposo. Lo beso dulcemente, sin prisa, de forma lenta, para después mordisquear suavemente su labio inferior y aprovechar el jadeo de Draco para deslizar su lengua en la boca amada y rendir homenaje a cada rincón de ella con la devoción de un peregrino a su santo1.

-Sabes que mi padre podría hacer lo mismo que hizo el de Elizabeth,¿verdad? O que Voldemort podría arrebatarte de mi lado como hicieron con ese Carbyn o como se llame. Harry, no soy muy dado a hablar de mis sentimientos y no me gusta hacerlo, pero cuando dije que no podría vivir sin ti lo decía en serio. Te quiero, lo sabes, ¿verdad? –y los ojos se le llenaron de lagrimas para su profunda indignación. Pero poco le importaba ya eso. Hablaba en serio como pocas veces en su vida.

-Hasta un Griffindor tonto como yo lo sabe –le dedico una sonrisa dulce- Cuando llegue el momento nos enfrentaremos a todo eso, hasta entonces, pienso seguir el consejo de cierto príncipe prepotente encantador... de serpientes, claro.

-Vaya Potter estas gracioso esta noche, ¿no?

-Aja, ya he traído de vuelta a mi Draco querido. Ahora, amor, vete preparándote porque pienso demostrarte lo mucho que voy a aprovechar el momento.

No espero a una replica por parte de Draco. Lo beso, lo beso, y lo volvió a besar. Y aquella noche hicieron el amor no sólo con sus cuerpos, también con el alma y con todo lo que tenían, tomando cada segundo como si fuera el último.

1Ya que he mencionado "Romeo y Julieta", aquí hay otra pequeña mención a la obra. -

AN: Siento mucho haber tardado tanto en actualizar jijiji