Hi, veo que les gustó el fic y pues…a petición de los lectores les dejo la continuación pero ésta vez con la historia de Al

Hi, veo que les gustó el fic y pues…a petición de los lectores les dejo la continuación pero esta vez con la historia de Al.

¡Dejen reviews pliz y gracias por comentar anteriormente!

Nota: el fic es un Al´s POV (creo que así se dice o.ô) lo que significa, que el fic está redactado como si el mismo Al lo relatara.

Yo también fui papá (Capt.2)

"Nunca había visto a mi hermano tan preocupado. Es decir, sé que ahora está muy nervioso por eso de ser padre…pero… ¡Empieza a preocuparme demasiado! Me ha preguntado cosas realmente extrañas, como ¿Crees que traer el cabello largo daría un mal ejemplo como padre? ¡Eso en verdad es realmente extraño! Claro, si eres mi hermano, ya que difícilmente deja que alguien le toque el más fino de sus cabellos, además de que nunca discute con eso de que si desea cortárselo o no…jeje les digo, me preocupa demasiado.

Sí, lo sé, yo también he pasado por eso de padre primerizo. Recuerdo que cuando le conté que muy pronto se convertiría en tío, se puso histérico…."

- ¿Cómo que vas a tener un hijo?- gritó desesperado después de una vez contarle la noticia.
- Pues…Estefanía me dijo que así será.- le respondí apenado; traía una cara que difícilmente se le quitaría.
- S-si pero…..- tartamudeó.- ¡Siempre me ganas!- refunfuñó haciendo un poco de coraje que resultaba cómico.

"Debo decir que para mi hermano Ed, lo que exista entre él y yo, todo parase serle un juego u estrategia, en donde él quiere llevarme la delantera, dice que es para protegerme y así dar la cara primero, pero en estos casos, como cuando éramos niños, solía ser una competencia en donde yo siempre le ganaba…"

- ¡Eres más pequeño que yo y ya vas a ser papá!- me gritaba como si no me hubiese dado cuenta.
- Lo sé.- reí apenado.
- Uh…eso significa que tú y Estefanía ya…- decía él con una cara socarrona y juguetona.
- ¡Guárdate tus comentarios!- le susurré ruborizado al tiempo que le daba un golpe en la cabeza.
- ¡Ah yo quería ser papá primero!- se lamentaba un poco ofendido y cruzando los brazos.

"Yo sólo suspiraba, definitivamente mi hermano nunca cambiaría, aún veía en él al chico alegre y travieso con el que solía jugar y que a veces se burlaba de mi ingenuidad, pues a pesar de los años sobresalía en él cierto comportamiento infantil que en momentos de tensión me sorprendía con su rara madurez.

Cuado mi hermano vivía aquí en Alemania, adquirió cierto aire serio que pocas veces denotaba su verdadero carácter, pero al unirme a él y estar de nuevo juntos, volvió a ser el Ed que yo conocía y al que tanto cariño le tengo.

¡Cierto! Lo olvidaba, seguramente se preguntarán quién es Estefanía, bueno…ella era una monja que posteriormente de tantos enredos y problemas decidió unirse conmigo, pero esa es otra historia en donde Lily y Ed también se ven involucrados. Estefanía y yo nos casamos antes de que mi hermano se casara con Lily, esto debido a que Lily es un reconocida escritora que tiene una agenda muy apretada al asistir a conferencias y cosas de ese tipo, por esa razón ella y mi hermano decidieron aplazar su boda.

¡Uff! Eso me hace recordar inmediatamente que el día de mi boda, preparándonos en casa para asistir a la ceremonia, mi hermano lucía elegante con un traje café que para su desgracia le quedaba un poco ajustado ¡Si tan sólo me hubiese escuchado!…"

- Hermano, ¿No te probarás el traje?- le pregunté cuando estábamos comprando las prendas y yo estaba pagando. Mi compañero se encontraba sentado en una caja de mercancía con una cara de aburrimiento total.
- ¡Bah! Ésas son tonterías.- dijo con mal gesto.- ¡Sólo paga y vámonos!- dijo poniéndose de pie y casi huyendo de la tienda.

"Ahora, se encontraba quejándose mientras yo le miraba como de costumbre. Pero ya no era el traje, sino la corbata…"

- ¡Grrr! ¡Estúpida corbata ya verás lo que te haré cuando…
- Hagas lo que hagas no la jales hacia tu cuello.- le dije mientras me acomodaba el traje, pero ya era demasiado tarde.
- ¡Me asfixio…- gritó mi hermano dando vueltas por toda la habitación.
- ¡Hermano!- corrí detrás de él para luego batallar con la corbata que estaba muy ajustada a su cuello. Después de luchar con la corbata finalmente pude quitársela.
- Muchas gracias Al.- me agradeció con respiración agitada.

"Sé que no era el momento, pero tuve un mal presentimiento respecto a la respuesta…"

- ¿Tienes los anillos?- le pregunté.
- ¡Si están aquí!- respondió seguro.
- Menos mal.- suspiré aliviado.
- Están en…- empezó a buscar inútilmente en sus bolsillos. Yo sólo puse cara angustiosa.- N-no te preocupes Al…- trató de calmarme.

"Mi hermano, el padrino de bodas, no tenía ni idea de dónde estabas los anillos. Lo peor de todo es que empezó a refunfuñar…"

- ¡NO SÉ DÓNDE DEMONIOS ESTÁN LOS ANILLOS!- gritó corajudo.
- ¿CÓMO QUE NO SABES?- le pregunté mirándole directamente a los ojos.
- ¡No lo sé! Recuerdo que fui a buscar el pastel…por cierto, se veía muy apetitoso jejeje.- recordó algo que él sabía que yo ciertamente supondría.
- ¿Le diste un dedazo al pastel, verdad?- le pregunté un poco molesto.
- Uno muy chiquito…-río.
- ¡HERMAAANO!- le regañé por tantos descuidos.
- Tranquilo, nadie se dará cuenta.- dijo con poca importancia con ese gesto que sabe que me molesta.
- ¡Pero sí se darán cuenta de eso!- dije queriéndome referir a los anillos, que por alguna rara razón había señalado, según yo, a la nada, pero al ver que mi hermano veía asombrado hacia donde yo apuntaba me percaté de lo que veía.

"Un gato. El gato gris callejero que yo había adoptado, gracias a que Estefanía no le molestan las mascotas a diferencia de mi hermano, había señalado. El gato se lamía los bigotes, pero en su cola, inexplicablemente, estaba atada una cinta que en la parte final envolvía y arrastraba un cajita negra ¡Los anillos!..."

- ¿Cómo llegó eso ahí?- preguntó mi hermano sorprendido y alzando una ceja.
- No lo sé…- le dije también atontado.
- Gatito…- susurró a continuación con gesto astuto, sólo buscaba aventajarse del gato. Pero como mi hermano había sido tan "dulce" con mi linda mascota, ésta por supuesto al verlo casi abalanzarse sobre él salió corriendo a toda velocidad.
- No creo que esa sea la forma correcta de atraerlo.- le dije tratando de hacerle ver una mejor manera.

"Pero como saben, mi hermano es tan terco que ni caso me hizo y hecho carrera detrás del gato. Un revoltijo se hizo por toda la habitación mientras yo le gritaba que parara…"

- ¡Ya déjalo, no lo alcanzarás!- le grité.
- ¡Claro que lo haré!- gritó al tiempo que tomaba al gato de la cola y le quitaba la cajita de los anillos, no sin antes recibir una gran rasguñada en la cara.
- Iré por alcohol.- le dije acostumbrado a que saliera herido.
- ¡Al sube al auto!- gritó tomando las llaves del coche y su chaqueta.
- Pero estás lastimado, no querrás que nadie te…- empecé a decirle.
- Al…- suspiró profundo.- es tu boda y me he comportado como… ¿Sabes? Se hace tarde, luego me disculpo contigo.- dijo y me arrastró hacia al coche para luego manejar a toda velocidad.

"Afortunadamente llegamos a tiempo y la ceremonia se dio como esperábamos: maravillosamente bella. Claro, no faltó quien le preguntara a mi hermano por las heridas que llevaba en el rostro. Y lo del pastel…digamos que no fue un dedazo…tuvimos que explicar que se accidentó y que por eso le faltaba un gran pedazo.

Tiempo después de la boda, como había mencionado, llegó la noticia de que pronto sería papá. Al principio me alegré demasiado, era algo que no puedo expresar con palabras, pero luego, vino el revés. Mi querida esposa Estefanía, que es muy linda y dulce, debido al embarazo sufrió un gran cambio de actitud, en especial conmigo, se volvió agresiva y grosera…"

- ¡Al! ¿Lavaste los platos?- me preguntó una mañana en la que ella estaba de muy mal humor.
- S-si.- le dije amigable para no hacerla enojar más.
- ¡Bien ahora lava la ropa, vas al supermercado y de paso me compras unos chocolates! ¡Pero qué esperas! ¡No te quedes ahí de bobo esperando a que te pida más!- me gritaba mientras me rompía el corazón.
- Si…ya voy.- le decía con todo el afán de querer satisfacerla porque la quiero mucho.

"Me trataba como su sirviente, sino fuera porque aún guardaba el recuerdo de su angelical rostro, no creo que hubiese soportado tanto. Lo peor, es que sólo conmigo era así, podíamos estar rodeados de personas, pero si se dirigía a mí cambiaba completamente…"

- ¡Hola Lily!- saludó alegre a mi cuñada una vez que la recibimos por visita acompañada de mi hermano mayor.
- Hola Estefanía, qué gusto verte.- le respondió Lily amigablemente.
- Hace frío…-dijo mi esposa exagerando un poco, luego se dirigió hacia mí y me exigió muy de mala gana.- ¡Alphonse ve y tráeme una frazada!
- Pero…no hace frío…- le dije de lo más normal.
- ¡AHORA!- susurró con una mirada que me aterraba.

"Lily quedó atónita por el comportamiento de Estefanía. Y mi hermano…bueno, pues mi hermano estaba distraído viendo revolotear una mariposa, ni cuenta se dio de mi tortura. No le comenté nada, probablemente diría que estaba exagerando, además, no quería alarmar con mi situación, preferí guardármelo. Menos mal sólo fueron nueve meses.

Por fin, el día de nacimiento de mi hijo llegó. Esperábamos en el hospital, en la sala de espera, pero yo estaba que me comían los nervios…"

- Al….- me decía mi hermano al ver que mis manos temblaban.
- ¿Q-que?- le tartamudeé.
- Deja de temblar, estás sudando y empiezas a preocuparme.- me dijo un tanto interesado.
- ¡No lo puedo evitar!- le dije casi llorando. La verdad es que estaba que me derretía de la emoción e intriga.
- ¡Ya cálmate! ¡Deja de temblar!- gritó mi hermano y me tomó de las manos tratando de frenar mis nervios.
- ¡Noooo!- le gritaba confuso.
- ¿Pero qué demonios te sucede?
- No lo sé…-jadeaba viendo los pasillos del hospital.- tan sólo mira a ésa gente… ¡Mírala! Está enfermaaaaa….- dije delirando.
- ¡AL REACCIONA!- me abofeteó en lo que yo estaba blanco como cadáver y me encontraba ido.

"Luego vino lo peor…."

- Alphonse Elric, su esposa lo espera en la habitación 912.- dijo una enfermera con una impecable sonrisa que decía que ya me había convertido en padre.
- Vamos Al…- me dijo emocionado mi hermano. Yo había entrado en pánico.
- ¡NOOOOOOOOOOOOO QUIEEEROOOO!- pataleé mientras él me retenía.
- ¿Cómo que no quieres?- me gritaba.
- MIEDOOOOO.- le gritaba muy nervioso.
- ¡AAAH! ¡VIENES PORQUE VIENES!- gritó enojado y me arrastró hasta la habitación donde nos esperaban mi esposa y Lily.

"Al llegar frente a la habitación, arañé la puerta para no entrar…jeje…"

- ¡Ya basta Al! ¡Es tu hijo!– exclamó mi hermano empujándome a la habitación.

"Finalmente, después de tanto alboroto, entré a la habitación y me puse de pie junto a mi esposa que en brazos cargaba a nuestro recién nacido hijo. Yo estaba que me moría, me quedé helado al momento que me ofreció cargarlo..."

- Al…toma al bebé.- me susurró Ed al ver que no me movía para nada.
- ¡S-si!- dije y extendí mis brazos para cargarlo.

"Al tenerlo en brazos pude ver que era un varón que descansaba tiernamente, luego, inesperadamente abrió los ojos y noté que eran dorados como los de mi hermano, pero poco más opacos, como los míos…"

- Se parece a ti Al.- me dijo mi hermano con una gran sonrisa, tal vez recordando el día cuando nací.

"No recuerdo qué más pasó, pues…jeje, me desmayé. Hasta hoy en día mi hermano se sigue burlando de mí, yo simplemente me lamento por mi comportamiento. Pero ahora el que sufre es otro. Debo admitir que me resisto a burlarme de mi hermano, lo entiendo en cierta forma, pero sólo hay que ver cómo se comporta para que uno llegue a preocuparse. Lo único que sé, es que su "tortura" durará tan sólo nueve meses, mientras que la alegría de ser padre, el resto de su vida."

¿Continuará? jaja XD lo dejo de nuevo en sus manos