PARTE 3:

Kimonoto, entró en la cocina, abrió el cajón de los cubiertos y sacó tres tenedores y tres cucharillas de postre. Las miró pensativo durante un instante antes de cerrar el cajón y las dejó sobre la encimera. Realmente no deseaba volver a aquella habitación. Apenas unas horas antes, su mayor preocupación era encontrar las palabras adecuadas para declararse ante su amigo pero ahora que había descubierto que su hermana también lo quería, no sabía como podría olvidarse de lo que sentía por él.
Tôya se apoyó en la encimera y resopló.
-"Esta bien."- Pensó. –"Yo no puedo culpar a Sakura por enamorarse de él. Ella ya no es una niña y Yuki… Yuki es… él es…" Touya se pasó los dedos por el pelo, frustrado cuando una mano en su hombro lo sobresalto haciendo que se volviera.
-¡Yuki!
-To-ya… Llevas todo el día muy extraño. ¿Estas bien?
-Claro que si. No tienes nada de que preocuparte. Estoy perfectamente.- Le respondió regalando al otro chico una de sus inusuales sonrisas. – Ten. Será mejor que te lleves los cubiertos o Sakura empezará a comerse el pastel con las manos.
-Que malo eres. ^^
El joven de cabellos plateados agarró los utensilios y marchó junto a Sakura. Mientras el muchacho se iba Touya no pudo evitar mirarlo fijamente. No sabía como lo sacaría de su corazón pero tenia que conseguirlo como fuera.

****

Ñan, ñan, ñan. Se le oía hacer a Tukisiro mientras disfrutaba de su merienda, bajo la atenta mirada de su anfitriona.
-¿Yukito, sabias que el mes que viene haremos una función en el cole?
-¿Si? Eso es genial. Tienes que decirme que día es para poder ir. Me venderás una entrada ¿verdad? La última función fue muy divertida- Comentó el risueño joven.
-¡Claro que si! Te conseguiré todas las entradas que quieras.- Sakura estaba más contenta que nunca. Su Yukito estaba frente a ella impresionándola con aquella hermosa sonrisa y sus preciosos ojos. Ese día él era solo para ella y probablemente a partir de aquella noche lo seria para siempre.
(Sí, Touya también estaba en el salón pero no parecía participar mucho de la conversación)
-¿Qué haréis este año?
-La cenicienta
-¡Que bien! To-ya y yo la representamos hace poco en el instituto.
-Ya lo recuerdo.- dijo Sakura al tiempo que una enorme gota de sudor caía por su frente ante la visión de su hermano vestido de princesa y actuando sin ninguna gana.
-Tu hermano estuvo fantástico, ¿verdad?
-¿Quieres un trozo más de tarta, Yukito?- preguntó ella alzando la bandeja donde aun quedaban un par de pedazos. Evitando así tener que responder.
-¡Oh! No se si debo… ya comí tres trozos. Además habrá que dejarle algo a tu padre y tu hermano todavía va por el primero.- Dijo señalando el plato de su amigo donde un distraído Touya revolvía su contenido sin ningún interés.
-¡¿Qué?!- preguntó el joven Kinomoto al darse cuenta de que ambos habían clavado sus ojos en él.
-¿No te gusta el pastel, hermano?
-Si. – dijo llevándose un trozo a la boca. -Mmmm. Es extraño pero cada vez te sale mejor.- Habló con la boca llena.
-Ja, ja, ja. Y tú decías que envenenaría a Yuki.
-Sabía que si te decía que estaba buenos se te subiría a la cabeza.- la respondió con los ojos en blanco.
- ¡Oniichan!
- No discutáis.
- No, no discutimos.- Se apresuró a aclarar nerviosa.
- Sakura, ¿podrías traer un poco más de té, por favor? Casi no queda nada.- Le pidió su hermano.
-Claro.- La joven cogió la tetera y salió hacia la cocina. Cuando él sintió que estaba lo suficientemente lejos miró al sonriente muchacho.

- Cada día el monst… Sakura se parece más a nuestra madre. Además, últimamente cocina mucho mejor. Ha cambiado mucho.-
- Si la verdad es que tienes razón siempre a sido muy simpática y agradable se nota que ha crecido pero… yo creo que no es la única que ha cambiado.
-¡¿Qué quieres decir?!
- Veo que últimamente intentas dejar de tomarla el pelo.- Le dijo consiguiendo que Touya gruñera.
-No se te ocurra contarla nada de lo que te dije.- Le amenazó apuntándolo con el dedo.
- ¡Eres tan vergonzoso!- ^_^
-Estoy seguro de que pronto alguien la alejara de nosotros pero no me importara si ese alguien ere… - Kinomoto, miró de reojo la puerta y mando guardar silencio al otro chico. A los pocos segundos Sakura regresaba con la tetera humeante en su mano.