Circunstancias.
Capítulo 9: Una nueva serpiente.
Llegó a su sala común con una felicidad palpable. Draco Malfoy no era predecible al cien por ciento, pero raras veces mostraba aquel brillo en sus ojos o curvaba completamente sus labios en una sonrisa como ahora.
Con aquel aire de realeza tan característico en él, franqueo el umbral de la puerta mirando con desden a sus súbditos que con la mirada parecían venerarle. ¿Qué pasaría si todas esas serpientes descubriesen lo que él acababa de hacer? No le importo ni quiso cuestionárselo, se sentía muy bien como para arruinarse el momento con estupideces de ese tipo.
Blaise Zabinni le observo analizando su mirada, él creía conocerlo lo suficiente pero acababa de darse cuenta que no. Jamás le había visto así, ni siquiera después de una de sus tantas conquistas en el campo femenino con alguna presa difícil. ¿Qué podría tenerlo tan feliz? Pero no sólo él percibió esa peculiaridad en el rubio, sino también Judith Graham. Eterna amiga de Pansy Parkinson, oculta enamorada del príncipe de las serpientes.
Su cabello castaño liso y sedoso, sus labios rosados y sus ojos azules que centellaban cuando lo miraban pasar ahora lo observaban con reproche sin que él lo notase. Seguramente se había liado a otra chica y se sentía satisfecho por ello. Maldición.
Desde primer año quedo prendada de él pero era muy orgullosa para reconocerlo. Meses después conoció a Pansy e hizo amistad con ella solo para tenerle cerca. Pero, a diferencia de Pansy, ella no besaba sus pisadas ni se le lanzaba en algún patético intento de conquistarle, ella simplemente esperaba la ocasión para llamar su atención y en más de alguna vez había sido recompensada bajo las escaleras que llevaban a los dormitorios de los chicos. Furtivos besos y ligeras caricias sobre la ropa, nada importante. Pero la Slytherin no se conformaba con eso, no después de haber sido besada por su príncipe.
La estupida de Pansy nunca se enteraría de nada, no la necesitaba de enemiga, aunque le traía sin cuidado, pero no significaba que tendría consideración de sus sentimientos a la hora de arrebatarle al chico frente a sus narices.
Meció su corta cabellera con gracia ganándose la mirada atenta de Zabinni antes de subir a su dormitorio, mañana se enteraría de lo que le había pasado a Draco, la tonta se Pansy se lo contaría haciendo otro drama con su cara de dogo bañada en lagrimas.
Blaise la siguió con la mirada hasta que se perdió por las escaleras. Judith era realmente apetecible. Su cuerpo lleno de incitantes curvas no pasaban desapercibidas para ningún Slytherin y menos para los demás chicos de Hogwarts. Ella no era como las demás chicas, ilusas y estupidas que suspiraban con una mirada o un gesto, ella era única. Su aire serio y seguro le daba su atractivo, astuta y calculadora, una digna serpiente que siempre estaba al acecho. Perfeccionista a la hora de realizar una tarea, ella más de una vez le había dado una reprimenda cuando hacían alguna broma o emboscada a los Gryffindor si él cometía el más mínimo error.
Salio de sus pensamientos al escuchar como otra vez Pansy chillaba porque Malfoy la había rechazado. Admiraba al rubio, él no habría dudado deshacerse de la chica en aquel minuto más el príncipe solo la ignoraba mirándola con desden luego de ver su cotidiano llanto de cocodrilo.
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No podía explicar lo que sentía. Aun estaba confundida, pero eso no quitaba que sintiese cosquillas en el estomago al recordar el ultimo encuentro con Malfoy.
"Porque quise"
"Nos veremos, Granger"
Cielos. Llevaba más de media hora intentando leer un tomo de Aritmancia pero cada ver que retomaba el primer párrafo la voz del chico irrumpía sus sentidos.
A pesar de que la biblioteca estaba vacía porque los alumnos estaban cenando se reprimió un gritito.
Era demasiado.
Se sentía una chiquilla boba que acababa de ver a algún actor muggle pasar. Ella no era así, ella era una chica seria, responsable y centrada…
¿Verdad?
Su conciencia callo un instante. Recordó fugazmente algunos besos con Ron… y descubrió que ninguno de los miles besos con el pelirrojo se comparaba con los dos besos que había compartido con Malfoy.
¿Por qué? No lo sabía.
¿Sería posible que ella, la prefecta, la estudiante modelo, la Gryffindor, la sangre sucia, la amiga del niño que vivió sintiese atracción por Draco Malfoy, el príncipe de Slytherin, el sangre limpia, el mortifago y su peor enemigo?
Ni en broma.
Él carecía de sentimientos, solo sabía odiar y hacer daño…
Un segundo.
¿Sólo hacer daño?
Recordó ese calido abrazo cerca del lago. Su voz suave y reconfortante pidiéndole que ya no llorara, sus dedos pálidos secando sus lágrimas.
Eso probaba que quizás no era tan malo.
¿Solo quizás?
Vale, no era tan malo como pintaba. "Maldita conciencia" pensó al cabo.
No podía obviar su atractivo. ¿A qué venia eso? Qué importaba. Ese pelo platinado rubio, su aroma tan varonil como a agua marina y relámpago, sus labios suaves y la embriagante calidez de sus brazos entorno a ella.
El pelirrojo ataco su mente de nuevo.
¿Cuándo había pensado en él como ahora lo hacía con el Slytherin?
¿Traición? Quizás. Para su dolor, Ronald Weasley, a quien creía amar por sobretodo, no provoco emociones tan fuertes en ella como pensaba y lo comprobó al sentir como irreal la infidelidad del chico con su compañera de habitación.
Se sintió mal. No era posible echar por la borda una relación de un año, pero quizás nunca estuvo enamorada en verdad y con Ron jugaron a ser novios ya que si el chico decía amarla tanto debió pensar dos veces antes de encerrarse en un aula vacía con Lavender.
Sacudió la cabeza diciéndose que ya no valía la pena recordar nada de lo que tuviese relación con el pecoso. Eso ya había acabado y ella no se quedaría estancada en el pasado, no cuando aun tenía que averiguar que pasaba con Malfoy. Se levanto con el libro de Aritmancia acunado en su pecho y se despidió de la señora Pince antes de salir.
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Notas de la Autora: Hola¿qué tal?
Pues lo que es yo, contenta. Ayer recuperé Internet, la compañía se retraso mucho en reponerlo… pero bueno, me dio tiempo de escribir con calma.
Por lo visto, Hermione tropezará con una gran piedra en su camino: Judith Graham. Quise incorporar una chica Slytherin en la historia porque esta trillado que sea Pansy la única slytherin conocidísima que babee por Draco… y aquí la tienen, intente que se pareciese un poco a mi… aunque físicamente es así, psicológicamente no tanto. Ya verán porqué.
Bueno, como siempre muy agradecida de su tiempo y constancia para con mi relato.
Saludos!
