Circunstancias .

Capítulo 10: Orgullo.

Siendo arrastrado por Harry y Ginny Ron bajo esa noche al Gran Comedor. La tristeza seguía latente en su memoria y corazón y ver a Hermione pasar por un pasillo perpendicular al que él estaba para ingresar a la torre de Gryffindor no mejoró su estado de ánimo. ¿Por qué ahora que se sentía más miserable que nunca deseaba abrazar a la chica que hace unas horas le corto sin más? Era inútil, para él Hermione era la única chica que realmente valía la pena de todo Hogwarts.

¿Qué implicaba este pensamiento¿Se arriesgaría y pelearía para tenerla a su lado nuevamente? Francamente era una opción, pero para el orgulloso pelirrojo era como lanzarse al suelo y dejar que el equipo de Slytherin le diese una paliza a base de bludgers locas. Ilógico e insoportable.

Pero…

¿Había un pero?

Hermione…

Sin percatarse se había detenido en el pasillo para voltearse a verla pasar hasta que se perdió en un poco iluminado recodo. Harry y Ginny no se habían enterado de nada y seguían bajando hablando de cosas triviales para subirle el animo a un Ron ausente.

- Ron¿qué haces?-acercándose el ojiverde- Si no vamos ahora no encontraremos nada… -sonriendo con dificultad-.

- ya…-mirando a la parejita- vamos.

Avanzo a paso agigantado que pronto se situó muy delante de su hermana y su mejor amigo que se miraron algo desconcertados, si querían animar a Ron tendrían que buscar un buen método, además estaba la conversación pendiente con la prefecta de la cual no se esperaba nada bueno gracias a su carácter algo temperamental en estas situaciones. Instintivamente se tomaron de la mano para alivianar un poco la carga que tenían sobre sus espaldas y adquirir valor para lo próximo, la pelirroja le sonrió de reojo al niño que vivo a la par de apretar un poco más su mano a lo que él hizo lo mismo para luego observar a su amigo, que cabizbajo, parecía arrastrar sus pasos como si en su espalda llevase un mochila de acampar muggle.

Al llegar al Gran Comedor, Harry fijo su mirada en la mesa de las serpientes buscando con una mirada nada amigable la rubia cabellera de Malfoy que para su alivio o desgracia no estaba. Alivio porque no tendría que soportar ninguna burla de él o su grupito de súbditos dirigida a su persona o al pelirrojo y desgracia porque si Ron lo hubiese notado pensaría que estaría con Hermione….

¿Cómo podría su amiga relacionarse con Malfoy?

Sería lo más descabellado que hubiese visto nunca, mas cuando le advirtió al rubio sobre acercarse a la castaña éste le dio a entender que en su vida la miraría más que a un ratón de biblioteca…

¿Ron estaría mintiendo?

Se reprendió al instante. De ninguna manera mentiría en algo como eso¿qué ganaba con aquello? Nada.

La sensación de estar en blanco le desconcertó. Estaba más claro que el agua que Ron no era quien mentía, pero… ¿qué ganaba Malfoy con estar con su amiga y qué pasaba por la mente de la prefecta para estar con el Slytherin? Independiente del asunto, Hermione no era de esas chicas con la mente retorcida como para cobrar venganza ni nada por el estilo… ¿entonces?

La mano de Ginny jalando su manga corto sus cavilaciones. Se había quedado mirando la mesa de las serpientes y algunos alumnos se habían volteado a responderle esa mirada poco amigable con otra parecida o más temeraria.

Guiado por Ginny, se sentó en la parte central de la gran mesa de los leones sin dejar de darle vueltas al asunto.

Quizás Malfoy quiso fastidiar a Ron usando a una Hermione desprevenida.

Sí, aquello era lo más razonable y tenía un "respaldo". Su amigo le había contado que la chica había destacado que Malfoy la había besado sin su consentimiento…

Ron y Hermione eran sus únicos amigos verdaderos en Hogwarts, por lo tanto confiaba y les creía como ellos habían hecho con él innumerables veces… no los defraudaría esta vez y es más, estaba dispuesto a hacer de intermediario para que la parejita volviese a estar junta…

Pero lo que Harry Potter no sabía era que la prefecta no estaba dispuesta y que el pelirrojo estaba herido en su orgullo… y aquellas diferencias no se arreglarían nunca.

Quizá volviesen a ser amigos… pero novios ni en veinte años más, porque el corazón de su amiga estaba siendo ocupado a paso acelerado por su peor enemigo y el ex – prefecto había sido vencido por su orgullo Weasley y aunque la quisiese demasiado no le pediría volver a estar juntos.

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Estaba hastiada. Pansy Parkinson seguía llorando en su regazo y parecía que estuviese absorviendo el lago del gran calamar para verterlo en su falda.

Para su desgracia, la morena no había averiguado nada porque Draco se había encerrado en su habitación luego de volver de quien sabe donde. Sus ojos azulinos destellaron unos instantes antes de sobar fingidamente la espalda de la chica por vigésima cuarta vez.

Pansy balbuceo algo incomprensible y volvió a ahogarse entre hipidos y gemidos de dolor esta vez arrugando la falda de Judith con sus manos temblorosas.

La castaña hizo un ademán de apartarla pero la chica no vario ni un ápice su posición, ahogo un bufido de fastidio y siguió sobando su espalda resignada.

Fijo su mirada en el reloj de la salita y comprobó que la hora de comer casi había acabado.

Rayos…

Había perdido un tiempo valioso para nada… quizás no…

Blaise Zabinni se había pasado mirándola durante todo el día… ella lo había notado…

Quizás Zabinni le ayudaría mucho más que Pansy…


Notas de la Autora: Pues... nada que decir salvo "Gracias"

Saludos!

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