Notas de la Autora: Pues bien, acá está el capítulo 12, dedicado a todos los fieles lectores que han seguido esta humilde historia.
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Circunstancias.
Capítulo 12: Fin del juego.
Le miro indiferente en un vano intento de ocultar su propio nerviosismo pero le era imposible no pensar que sus piernas parecían gelatina oscilante gracias a su cercanía.
- ¿Por qué sigues burlándote de mi?- le espeto la chica- Si querías humillarme, ya lo has conseguido…-lanzando una bocanada de aire- te has burlado de mi y de Ron así que date por satisfecho.
El rubio arqueo una ceja mostrando su confusión. ¿Ella creía que le había besado para humillarla y fastidiar a la comadreja? Bueno, en parte lo último era verdad… pero solo en parte.
- ¿No crees que si hubiese querido desde el principio humillar a la comadreja y a ti lo hubiese hecho –mirando distraídamente hacia el techo- mejor?-fijando nuevamente su mirada en la chica-.
- ¿Qué quieres decir Malfoy?- sonriendo cínicamente- ¿Acaso dejaste de odiar a los sangre sucia?-fingiendo sorpresa- Porque te recuerdo que desde segundo año me has recordado cuanto te agradan… -ironizando-.
- Tú sabes lo que quiero decir Granger – entornado los ojos- no finjas desdén conmigo porque no te resulta…
- Oh, no estés tan confiado- acercando a sus labios a centímetros de besarlos- no soy otra de tus conquistas-alzando la voz-.
Draco curvo una sonrisa traviesa que la desconcertó, se sentía como una chiquilla tonta que había contado un mal chiste. El Slytherin, en un movimiento brusco, la rodeo con sus brazos esperando reacción por parte de la castaña quien, débilmente, se movió bajo su mirada.
- A mi me parece que… -rozando su nariz con la propia- en cierta forma ya lo eres, Hermione-hablando con suavidad-.
- Ni en tus sueños, Malfoy- moviéndose mas energéticamente- y ahora suéltame, tengo cosas mejores que hacer que perder el tiempo contigo…
- ¿Por qué el apuro? –apretando su agarre- El pobretón ya no te controla la hora¿o sí?
La castaña sintió como un fuego se encendía en su interior. En cierta forma Malfoy había desencadenado su quiebre con el pelirrojo y el que se lo recordará la enfurecía en sobremanera.
- No vuelvas a hablar así de Ron-hablando firme- no le llegas ni a los talones-furiosa-.
-¿ah no?- frunciendo el ceño- Pues qué poco valdrá al liarse a la estúpida de Brown en tus narices-.
La Gryffindor sintió como un frío la calaba por completo, las ínfimas esperanzas de que Malfoy fuese muy en el fondo alguien dulce se fueron a un abismo sin fin. Arrugo los labios sintiendo un nudo en el pecho, como si una vieja herida se abriese por completo hasta que… un calorcito en forma de líquido cristalino bajo por sus tiernas mejillas: lágrimas.
El Slytherin abrió los ojos desmesuradamente, acto que paso por alto a la Gryffindor, acababa de cometer un grave error del cual él se había prometido no caer: hacerla llorar. Sintió como su mal humor se disipaba y le daba paso a una desesperación silenciosa, él nunca había medido en aquello con alguna chica, de hecho le traía sin cuidado desde que Pansy lloraba en su patético teatro con frecuencia. Pero ella no era Pansy o cualquier otra chica que suspiraba por él… ella era Hermione.
No podía mirarle a la cara, estaba segura que si subía la mirada rompería a llorar a todo lo que da. No entendía como había sido tan ilusa al dejarse llevar por lo aparente: Malfoy solo la había tratado bien para lastimarla a ella y a Ron y ella le había ayudado al dejarse llevar por su mirada, sus brazos y su aroma varonil que sentía tan cercano..
¿Cercano?
Levanto con cautela la vista solo para darse cuenta que él la tenía abrazada con dulzura, su pálida mano yacía en su nuca acomodando su rostro en su hombro, reconfortándola. Un escalofrío le azotó la espalda al sentir su aliento acariciándole el lóbulo de la oreja izquierda por mera casualidad y entonces él apretó su abrazo creyendo que tenía frío.
Cualquiera que pasase por aquel corredor y vislumbrara aquellas siluetas pensaría que era una pareja de enamorados compartiendo un minuto de intimidad y quizá no diferiría mucho, pero si hubiese visto por segunda vez… ¿Pensaría lo mismo al ver un Slytherin y una Gryffindor, los eternos rivales, compartiendo un poco de calidez? Sería algo sumamente ilógico, pero era real.
Y fue más real cuando Hermione Granger se separó para besar a Draco Malfoy en la oscuridad de aquel corredor…
… sumamente real…
Aquellos labios suaves y dulces rozándose con delicadeza con los labios del príncipe de las serpientes quien se sentía vulnerable a aquella Gryffindor que inexplicablemente le puso la tierra boca abajo con su mera presencia. Entonces, en aquel momento, ambos se confesaron en silencio que esto lejos de ser un juego iba tomando peso en sus mentes y corazones…
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Hacía mucho que la había visto por última vez. Le pareció que estaba muy bien pese a que no había pasado mucho desde su quiebre. No había comido mucho aunque Harry y Ginny le llamaban la atención constantemente porque se dedicaba a contar cuanta comida había en la mesa.
- Ron¿Podemos hablar?
El aludido giro mecánicamente su cabeza para central su mirada azulina en la chica que le hablaba. Lavender Brown le observaba afligida y con un deje de culpa. El pelirrojo asintió en silencio y se excuso con su amigo y su hermana saliendo así del gran comedor.
La caminata sin rumbo aparente fue en extremo silenciosa cosa extraña en Lavender quien estaba conciente, gracias a Parvati, que hablaba hasta por los codos cuando se lo proponía en serio.
- Lo siento.
Ron se detuvo en medio de la escalera para mirar a la chica cuyo rostro no podía ver gracias a que él estaba tres escalones más arriba que ella.
- ¿Por qué te disculpas?-pregunto el pelirrojo- Ya no hay nada que hacer... disculparse no sirve de nada.
- Pero yo... -levantando la mirada- sé que hice mal, me disculpe con Hermione, le dije que yo había tenido la culpa pero aun así...
- No te impongas toda la culpa- taciturno- yo también la tengo... y esto me paso por creerme el rey del mundo, perdí lo más lindo que había tenido nunca...
- Ron...
- Lavender... solo nos dejamos ir por un mero e insulso impulso.. y nos jugo en contra...
- Yo no me deje ir por un mero impulso.-acercándose al chico-.
- ¿Qué?-sorprendido-.
- Si te bese es porque me gustas Ron.
Ron la miro con comprensión mezclada con melancolía. Él la entendía bien porque conocía lo que era querer sin ser correspondido y como prueba podía evocar las veces en que odio a Víktor Krum por estar con Hermione?
La comprensión lo abordo aun más cuando recordó las veces en que había deseado llevarse a la prefecta a algún lugar y robarle miles de besos para así calmar su dolor por no tenerla?
Pero vino también a su mente el como se volvieron novios? y el creciente dolor en su pecho por haberla perdido. Le dolía aun más porque ya había conocido la magia de querer casi sin límites y ser correspondido de igual forma?
Pero ¿Quién estaba más herido, Lavender o él?
- Perdóname Ron-abrazándole- Perdóname
No entendía porque tanta disculpa, pero cuando la chica le beso suavemente en los labios mojando sus mejillas con sus lágrimas lo entendió y perdono sin dudar.
Notas de la Autora: Gracias por su tiempo.
