Notas de la Autora: Hola. Siento la demora, todo se traduce a problemas. Quisiera dedicarle este capítulos a todos aquellos ángeles bajo la forma de personas que nos levantan el ánimo cuando todo se ve muy gris.
Saludos a Dryadeh y a todos los fieles lectores.
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Circunstancias.
Capítulo 14: No escaparás.
Graham estaba molesta. ¿Y cómo no estarlo después de semejante desdén que la serpiente mayor le había plantado en la narices? Pero ella no se quedaría de manos cruzadas, claro que no. Como buena Slytherin estaba ideando una forma de averiguar en que pasos se encontraba el príncipe de su casa. Camino por los pasillos poco concurridos flameando su capa con elegancia. Sus labios rojos como una manzana surcaron una sonrisa antes de susurrar al viento
- Zabinni...
Antes solo había analizado la idea de usarlo para sus fines, pero ahora estaba decidida y cuando Judith Graham estaba decidida nada la hacía desistir.
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Inspeccionó los corredores con su grisácea mirada antes de surcarlos rumbo a la biblioteca. Tenía la impresión que Graham, por ser "amiguita" de Pansy, tuviese la misma mala costumbre que la morena, fastidiarle. Pero cuando volteó a ver por décima vez sin hallar nada extraño caminó tranquilamente hasta la biblioteca. Al entrar encontró a la señora Pince sentada en su sitio con un gran volumen que bajó para mirarlo severa. El rubio ignoró aquella mirada y observó superficialmente el lugar, a simple vista, vacío.
-"Rayos"- maldijo en silencio- "si la impertinente de Graham no me hubiese detenido..."
Entonces, avanzando a paso lento, diviso una mata de cabello castaño esfumarse tras una estantería.
-"Te encontré"-sonriendo satisfecho-"No puedes huir de mi Granger"
Miró de reojo cerciorándose de que Pince no estuviese husmeando y al comprobar que la bibliotecaria había vuelto a internarse en su lectura, dio grandes pero cautas zancadas hasta quedar en el lado puesto de la misma estantería. Movió algunos libros empujándolos de los lomos y acomodando su vista en el espacio. Frente a si la chica revisaba distraídamente algunos libros de Historia de la Magia hojeándolos con cuidado.
El Slytherin quedo anonadado con aquella suave pero significativa sonrisa que sus labios formaban al avanzar por las paginas llenas de conocimientos valiosos para la Gryffindor. Había acomodado su cabello de forma que estaba atado en su nuca con un lazo escarlata dejando algunos mechones acaracolados enmarcando sus mejillas dándole un aire natural y sereno. La tentación de alargar su mano y acariciarle las mejillas y cubrir su frente con sus labios fue casi irrefrenable de no ser porque la chica acercó sus dedos al lugar en que él se encontraba. Contuvo la respiración esperando paciente que la prefecta sacase el libro que estaba su izquierda. Vio como sus dorados y pequeños dedos tomaron del lomo el libro que se hallaba en la primera fila de las dos filas que contenía el estante. Quiso tocar sus dedos pero se contuvo diciéndose a si mismo que ya tendría la ocasión perfecta para acercársele. Hermione alzo la vista mordiéndose el labio pensativa lo que provoco un destello fugaz en su mirada. Él había visto aquel detalle más de una vez pero no tan cerca como ahora y la ternura que ello le causaba se había duplicado o triplicado haciéndosele más difícil la tarea de no plantársele de frente y besarla sin preámbulos.
Hermione lanzó un suspiro decepcionado antes de colocar el libro en su lugar tapándole un poco el campo visual al rubio quien apoyo su espalda contra el estante alistándose para interceptarla. La chica dio unos pasos sintiéndose observada, hacía un rato que sentía un aroma familiar circundando su entorno. ¿Qué podría ser? Tranquilizándose y llevando una mano al bolsillo de su capa para sostener dentro de él su varita reanudo el caminar sin imprimirle rapidez sino lentitud. Sus ojos marrones se entornaron mirando de reojo su espalda sin reparar en que el chico estaba asomando su rostro a su delantera. Centró su mirada nuevamente haciéndosele más latente aquel aroma a cada paso que daba pasando la estancia donde se encontraba sin mirar a Malfoy que se había ido al final de la corredera de libros atento a cualquier cambio de opinión de la leona a la posibilidad de que se adentrase en ese lugar. Cuando la chica estuvo alejada unos centímetros él se apoyo en la estantería que estaba al frente pegando su espalda a ésta y asomando nuevamente su mirada para ver la espalda de la chica que había detenido su marcha momentáneamente, ya que había ingresado en el otro pasillo situándose frente a la estantería donde él, desde el otro lado, se encontraba apoyado. Draco sonrió tranquilamente, aquello se le estaba haciendo muy divertido.
- ¿Hasta cuando piensas jugar a las escondidas Malfoy?
El rubio soltó una casi imperceptible risita antes de salir de su escondite y aparecer frente a la Gryffindor. Hermione le miraba neutra, cosa poco habitual en ella. Malfoy se le acercó un poco más con aquella sonrisa seductora tan característica en él que la chica encontraba que le hacía ver tan...bien.
- ¿Estabas espiándome Malfoy?-pregunto la chica empinándose para alcanzar un libro- Déjame decirte que fuiste algo descuidado en tu labor...
- No, no estaba espiándote Granger-mirándola fijamente- todo el mundo es libre de venir a la biblioteca¿no?
- Pues sí -abriendo un tomo de Aritmancia- pero no parece que estés buscando algún libro...
La chica centro su mirada en el texto y se aproximo al rubio para salir, pero no advirtió que el chico lejos de moverse, había apoyado una mano en el pilar de la estantería, esperando. No paso mucho hasta que la chica topo de lleno contra el pecho del chico. Levanto la mirada y sus labios se unieron irremediablemente a los del Slytherin.
El pesado ejemplar de Aritmancia cayo haciendo eco en el lugar. Algunos rayos solares se filtraban por los imponentes ventanales de la biblioteca realzando el tono castaño almendra del cabello enmarañado de la chica quien había perdido su conciencia en dos segundos bajo el influjo de Draco.
Extasiado, llevo sus manos a su cintura y nuca para sentirla aun más cerca, cosa casi imposible porque ya respiraban el mismo aire. El vello se le erizo al sentir como los labios de Granger le respondían con suavidad y mimo mientras sus manos se aferraban con urgencia en sus antebrazos alzando aun más su rostro. Inclinó su rostro para explorar otro ángulo de aquella cavidad bucal que tanto le obsesionaba irrumpiendo con su lengua las pocas barreras que la Gryffindor tenía hasta entonces, embargándola de si, llevándola a un estado de aturdición placentera donde su sentido común había caído dormido desde que su olfato detecto el aroma de su colonia.
La joven lanzo un suspiro y él solo pudo apretarla más creyendo casi inútil contenerse más al hecho que le traía sin cuidado si Pince se aparecía por el alboroto que habían causado debido a la estrepitosa caída de uno de sus valiosos libros o si San Potter y la Comadreja depresiva los veían.
Volvió aun más lenta la caricia apreciando el descontento de la Gryffindor al intentar regresar el ritmo anterior sin éxito, pero se adaptó jugueteando el labio inferior del príncipe y separarse casi el punto de perder la unión labial.
Ya notando un ligera sensación de asfixia, ambos fueron alejándose de apoco hasta simplemente mantener sus labios presionados sin ninguna profundidad.
Hermione abrió los ojos y encontró la mirada grisácea escudriñándola sin ningún sentimiento, solo observándola. Se sorprendió a hallarse prendada de esos ojos que volvía a apreciar a sus anchas, descubriendo que ya no reflejaban la frialdad de antaño.
-¿Para esto viniste a la biblioteca?-pregunto con voz neutra-.
-Podría ser...-respondió para volver a acercarla- Podría ser Granger...
-¿Qué hay de Parkinson?-mirándolo fijamente envuelta en sus brazos- Es tu prometida...
- No me importa Pansy -acoto sonriéndole- ¿Preocupada Granger?
- Para nada... –frunciendo un poco el ceño- lo que hagas o no con Parkinson no me interesa-zafándose del abrazo-.
- ¿No estarás celosa, Hermione?-arqueando una ceja con una mirada juguetona-.
- Eso quisieras-haciendo una mueca-pero no, ya te lo dije, no me interesa.- pasando por su lado para recoger el libro y disponiéndose a salir-haz lo que te plazca con tus conquistas Malfoy...-dándole la espalda-.
- si tú lo dices Granger...-tomándola de una mano para girarla y acorralarla contra la estantería-.
-¿Qué haces?-le espeto- Suéltame...
-Me dijiste que hiciera lo que quisiera con mis conquistas y eso hago-sonriendo travieso-.
-Yo no soy una de ellas Malfoy-entornado los ojos-.
- No lo creo Hermione...-acercando su rostro al de la joven-.
-Ya deja...-siendo cortada por los labios de Draco-.
Entonces sus brazos rodearon el cuello del Slytherin mientras volvía a derretirse bajo sus labios hacía solo unos instantes como ya había hecho.
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