Circunstancias.
Capítulo 21: Sonrisas.
Recuperó el aliento sintiéndose sumamente dichosa, al punto de saltar riendo tontamente. Levantó su mirada situándola en el rubio que la observaba con fascinación. ¿Tanto había cambiado su situación?
¿A quién le importaba eso a estas alturas? Ella lo quería y lo demás se hacía humo a su lado.
Sin mediar en palabras, Draco cogió su mano y se la llevo por el callejón, que descubrió luego de sentir el jalón, hasta salir a la parte trasera de un almacén. Pronto Hermione divisó a los lejos el gorrito rojo que Ron llevaba y su cuerpo se sacudió nervioso.
- ¿Qué pasa Granger?– preguntó con voz neutra al sentir su temblor-.
- Mis amigos están cerca…-respondió – Será mejor alejarnos…
Draco corroboró sus palabras al mirar hacia el este y reconocer al Weasley. Sin pensárselo dos veces, reanudo la marcha con la castaña aun ligada a su mano. Siguieron avanzando hasta toparse con una pandereta pero con un ágil movimiento de su varita, Draco la desintegró permitiéndoles seguir. Hermione, pese a ir concentrada en sus movimientos, en sus gestos y su silencio, reparo el muro de concreto antes de alejarse más, desconociendo el lugar por donde iban. Después de unos diez minutos de caminata en línea recta, llegaron a una elevación que mostraba todo el pueblo, lejos de los conocidos y las prohibiciones. Él fijo su mirada en la chica apretando su mano suavemente y ésta le respondió igual. No paso mucho hasta que sus labios volvieron a juntarse bajo la lluvia de copos de nieve que los envolvía gentiles y que les daba su aprobación, que alegremente vitoreaban sus sentimientos. Y es que, ningún sentimiento puede calificarse como bueno y malo en sí, es la manifestación de éste el que marca la diferencia, el valor y poder que les damos genera felicidad o tristeza a nuestros cercanos.
Rodeó su cuello con sus brazos mientras él la rodeaba por la cintura. Si alguna vez habían deseado explotar de felicidad, conocerla al límite, este era el momento y el lugar. Porque todo lo que alguna vez soñaron, desearon fervientemente había estado tan cerca de ellos y fueron incapaces de verlo, estaba ahí, entre la emoción y la dadiva del destino, en lo inesperado y lo ilógico. Encerrado en dos cuerpos que habían nacido para encontrarse y complementarse.
Volvieron a respirar sumidos en la magia del ensueño, aun abrazados mirándose y desnudándose a la vez, no había necesidad de decir palabra alguna, sus ojos reflejaban el sentimiento que ahora regía su presente. Hermione sonrió ampliamente acariciándole la mejilla con mimo y entonces el mantuvo su mano quieta por la presión sutil de la suya, aun embelesado por lo que su pupila reflejaba, porque la intensidad era mutua… el sentimiento en sí era mutuo.
Bajo sus manos a su tronco y lo rodeo esta vez por la espalda, hundiendo su rostro en el cuello, cosquilleándole la suave piel con su cabello salpicado en nieve. La apretó con ganas, no queriendo soltarla nunca porque ello significaría perderla, significaría volver a vivir una mentira. Presiono sus labios en su frente y cerró los ojos agradecido.
Esta sería la mejor excursión a Hogsmeade que nunca tendría.
OoOoOoOoOoO
- ¡Hermione!
- ¿Dónde se habrá metido?
- ¿No habrá ido a la librería?
- Podría ser…
- O quizás se perdió entre la muchedumbre…
- Lo dudo…
El grupo de Harry llevaba cinco minutos buscando a su amiga. Si no hubiese sido por el aviso de Parvati, todos irían relajados maravillándose con las atracciones del pueblo mágico.
Ron por su parte, estaba preocupado. Pese a las palabras tranquilizadoras de Lavender el pelirrojo aun no se resignaba en buscarla.
- Esta bien –hablo Harry- nos separaremos para buscarla- Yo iré a la librería, Ginny irá al correo, Parvati a Honeydukes, Ron a La casa de las Plumas y Lavender…
- Iré por los alrededores a echar un ojo –termino servicial-.
- Bien –acoto Harry algo desconcertado por su actitud- Nos reuniremos en Las Tres Escobas.
Los amigos asintieron y se alejaron rápidamente.
Lavender no tenía necesidad de buscar a la chica. Había visto todo con lujo de detalles o al menos creyó verlo todo. Advirtió a tiempo la presencia de Malfoy en la ruidosa muchedumbre, después de todo, ese cabello rubio platinado era bastante peculiar y no en vano fácil de detectar, el cómo jalaba de ella y se la llevaba a un callejón apartado sin que nadie, salvo ella, se percatase. No por nada era una serpiente.
Su problema era que tenía un dilema. No quería importunar a Hermione pero si no lo hacía las consecuencias serían graves, gravísimas si no actuaba.
Desvió la mirada a los carteles de Zonko y fue entonces que una idea la atravesó fugazmente, debía intentarlo aunque la castaña le chillara toda una semana enfadada por su loca ocurrencia pero, era eso o la enemistad con Harry, Ginny y Ron…
Ron…
Si tenía tiempo podría…
Sacudió la cabeza diciéndose que debía concentrarse en ayudar a Hermione y que después podría soñar despierta con el pelirrojo Weasley, fantaseando sin límites. Enfocada en su labor se dirigió a la tienda de bromas rogándole a Merlín que todo resultase bien.
OoOoOoOoOoOoOoO
- ¿Habéis visto a Draco?
- No, lo perdimos cerca de Tiros Largos
- Vale, gracias.
La morena se alejo del grupo de Slytherins decepcionada. Habían pasado diez minutos desde que Draco desapareciera sin dejar rastro aparente. Judith también había desaparecido dejando aun más desolada a la chica.
Pansy intuía que algo iba mal, pero no podía definir su incomodidad. Era como si algo se hubiese vuelto lejano y a cada segundo se extinguía más y más, era desconcertante y perturbador. Y cuando llegaba al límite de su propia oscuridad, recordaba que era la prometida de Draco y el corazón volvía a latirle feliz. Pero esa manta había ido perdiendo su fuerza en aquel pasado mes, puesto que lo veía poco y eso hacía menos convincente aquel compromiso. ¿Estaría con una chica?
¿Era esa una novedad?
Se había vuelto inmune a esas situaciones, a esos rumores como le llamaba ella porque, sin importar si eran verdaderos o no, Draco siempre acababa con ella, en sus brazos.
Solo debía esperar.
Sí, esperar. Horas, días, meses e incluso años. Simplemente esperar.
¡No!
¡Estaba aburrida de fingir que no sentía nada!
Sabía que su príncipe revoloteaba como un colibrí de flor en flor y que nunca se detenía en la suya sino fuese porque no había otra opción temporalmente. Draco no la amaba, ella sí, con todo.
¿Dónde estaba Judith cuando más la necesitaba?
Necesitaba su hombro, su empatía y comprensión. Necesitaba a su leal y querida amiga. Amiga que ahora luchaba por matar el calor que fluía por sus dedos al sentir los labios de su dueño en el fino cuello, reavivando la marca que la delataba como suya. Mientras más renegaba a ese sentir, a ese embriagador calor más potente se hacía éste, más insoportable, más innegable. ¿Cómo pudo caer?
¿Cómo?
Ella pudo tener a Draco por su cuenta, pudo tener a quien quisiese y no al revés. Porque ahora era su prisionera, su esclava, porque al más leve roce su cuerpo ardía aunque sus labios le lanzasen una maldición, aunque buscasen herirle.
Lo odiaba y a la vez… a la vez…
¿A la vez qué?
Su mente le sugirió una palabra y ella se sacudió violenta al siquiera oírla. '¡Qué tontería!' pensó, pero cuando él la tomo bruscamente de las muñecas y la beso acallando una protesta, su pensamiento perdió validez y se hundió como todo lo demás, no importaba cuanto intentase, cuanto luchase, nadie la oiría y su propia conciencia le haría oídos sordos. Una dualidad había nacido en su interior al estar con Blaise Zabinni, una Jude , como él le llamaba, sin una gota de odio, sin una gota de ambición para con Draco Malfoy… una Jude que era amigable y comprensiva con su intima Pansy… una Jude que ella desconocía que existiese. Una Jude que no odiaba sino que le agradaba.
Y cuando comprendió que no se odiaba por convertirse en otra en los brazos del lacayo, se entrego sin remordimientos y muy dispuesta a sus besos, a sus caricias y deseó sólo ser… Jude.
OoOoOoOoOoO
Esta a gusto. Siente una tranquilidad indescifrable, el corazón feliz y el cuerpo liviano. Esta en las nubes mas no sola.
Sus ojos devoran los suyos en un tierna lucha de sentimientos, en una dulce competencia sobre quien quiere más al otro carente de ganador y perdedor.
La palabra clave la tiene en la punta de la lengua, escondida en esa perfecta sonrisa que solo tiene cuando está con él, bajo aquella sonrisa que creyó incapaz de poseer.
Él también sonríe. Pero su sonrisa es diferente a cualquiera que hubiese tenido antes. Era muy superior a aquellas que denotaban su soberbia, autosuficiencia o astucia, era especial. A nadie le había regalado una así, una que buscaba exteriorizar todo lo que desconocía y guardaba en su interior, pero ésta había nacido para la persona que menos espero que fuese merecedora de ella. Para la chica del cabello enmarañado que se le aferraba con mimo al cuello bajo aquel pino nevado, muy lejos del ajetreo de Hogsmeade, muy lejos de Hogwarts y las diferencias de estirpe y casa.
Él también posee la palabra clave pero no sabe como decirla, se siente torpe y a la vez embobado por ser el centro de atención de esos hermosos ojos marrones.
Y siguen sonriéndose.
Y siguen con la palabra clave atorada en la garganta porque asumen tontamente que el otro ya la sabe o dan por hecho que el otro tiene la certeza.
Entonces, cuando ambos toman la decisión de transformar la palabra clave en sonidos audibles, una cometa se aproxima a gran velocidad a ellos pero no la notan, no pueden.
Se detiene frente a ellos, entonces ahí, frente a sus narices, luego de soñar despiertos, la ven. La curiosidad vence a Hermione y es por esto que, bajo la mirada recelosa de Draco, se anima a alzar una mano en busca de tocarla, al hacerlo, esta empieza a girar descontrolada y a emitir ruidos extraños similares a los que hacen los gatos al tener una riña. La chica se asusta y el rubio la cubre protectoramente con sus brazos dando inseguros pasos hacia atrás, entonces cuando la cometa emite un chirrido agudo, explota sorpresivamente bajo la mirada desconcertante de la pareja.
- ¿Qué rayos fue eso?
- No lo sé…- respondió aturdida- pero sea lo que sea que haya sido, fue… extraño.
El rubio asintió sin que ella lo notase. Miro a los alrededores buscando a un potencial responsable, pero no había nada sospechoso, entonces reparo en el sitio donde debían estar las cenizas de la explosión pero no hallo nada sino una nota.
- Mira, hay una nota…. –se adelantó la chica- pone una frase –dijo recogiéndola-.
Draco se acerco de nueva cuenta a ella, apoyando su mentón en su hombro para leerla.
- Lavender… - susurro Hermione con voz suave-.
- ¿Desde cuando eres tan amiga de Brown? –inquirió perspicaz el Slytherin-.
- Desde que nos descubrió… -respondió campante mordiéndose el labio-.
- ¡¿Qué?! – chilló sorprendido-.
- Lo sabe, nos vio.
- ¿Cuándo? – desconcertado por su pasividad- ¿Dónde?
- En la biblioteca, la noche en que dijiste que yo no…- termino con voz apagada-.
Ahora lo entendía y le dolía que ella se entristeciera al recordar su estupidez, estupidez por la cual la cotilla de Brown les había descubierto.
- Ya te dije que lo siento…. – dijo apresuradamente como si las palabras quemasen al salir por sus labios-.
- Lo sé –respondió enternecida- Lo sé, Draco. Y por Lavender no te preocupes, ella no dirá nada.
- ¿De verdad? –pregunto con una ceja alzada-.
- De verdad, me lo prometió –respondio muy segura.
Suspiro aliviado y la abrazo por el estomago olvidando la alerta de la nota, deseando besarla con ansias renovadas. Entonces una de sus manos enguantada la tomo del mentón para girarla lo suficiente y besarla. Ella se dejo hacer complacida mientras su lapsus tuvo efecto porque pronto, y a regañadientes, se separo del chico que bufó molesto.
- Draco… no – logrando zafarse al fin- Mis amigos me están buscando por el pueblo…
- ¿y eso qué? – acercándose de nuevo- Pueden esperar… -rodeándola nuevamente con sus brazos – Yo no.
- Draco, por favor –rogó sin disimular el gusto al oírle el 'Yo no'- Sé sensato –empezó- si no volvemos pronto empezaran a sospechar…
- No me importa… - dijo terco- Regresaremos de todas formas – inclinándose en busca de sus labios-.
- Escúchame – le detuvo con el dedo índice recibiendo un bufido --Lavender me aviso que están buscándome por todo el pueblo y que Parkinson te esta buscando también – haciendo una mueca de desagrado al nombrar a la morena que le saco una sonrisita al rubio- ¿no crees que sería lógico pensar que es muy extraño que nos estén buscando a la vez?
- ¿A qué quieres llegar Hermione? – atajo mosqueado-.
- A que es peligroso quedarnos aquí un segundo más…
Se negaba a dejarla ir ahora. No ahora que se había sentido capaz de decir esas palabras. Había aprendido la lección y aunque le era sumamente difícil hablar de sus sentir, temía estar lejos de ella otra vez. Y como temía debía reconocer que tenía razón. Ni quería pensar lo que podría pasar si eran descubiertos… no…
- Esta bien –dijo finalmente-.
Hermione notó la resignación en su voz y se sintió triste. Tampoco quería dejarlo, pero era un dolor 'necesario' de lo contrario estarían poniendo mucho en riesgo.
Pero entonces lo recordó. Más tarde podrían verse si salía todo bien…
Se abrazo fuertemente a él para dar paso a un 'hasta luego' que selló con un beso cargado de sentimientos. Antes de que Draco pudiese responder, ella se separo con una suave sonrisa.
- En la biblioteca, sección de pociones
Su mirada confundida le saco una pequeña risita antes de dar media vuelta y perderse entre los demás pinos. Draco se dijo mentalmente que no lo olvidaría porque de seguro, aquella Gryffindor se traía algo entre manos, algo que los beneficiaba a ambos, el estar juntos.
Notas: Hola. Siento la demora pero no tenía ganas de nada. Este jueves mi abuela sufrió un preinfarto y desde entonces está hospitalizada. No he tenido instancia de pensar en fics ni en deberes, menos en videojuego ni en navegar por Internet. Esta semana volví a mis obligaciones cotidianas, así es por eso que no di señales de vida de lunes a miércoles y del jueves hasta ahora, ya saben el porqué.
Si no fuese porque leí los reviews que dejaron en esta semana, no me habría animado a terminar este capítulo que había dejado adelantado con dos páginas. Gracias por eso.
No sé como ha quedado, no sé si esta emocionante, cursi o muy aburrido, lo desconozco. Solo me dejé guiar por algo que no sé como describir, algo que no había sentido antes a la hora de escribir.
Pero deseo con todas mis fuerzas que valga la pena.
Respecto a Malicemoon, los sabañones son inflamaciones de la piel causadas por el frío principalmente en los dedos de las manos, dedos de los pies, la nariz o las orejas. El nivel de agresión hacia la piel no presenta la gravedad de las congelaciones, aunque pueden ulcerarse o agrietarse. Aparecen en invierno a medida que bajan las temperaturas y pueden darse en cualquier persona, aunque suelen darse más habitualmente en personas mayores y en bebes o en aquellas que presentan una mala circulación sanguínea periférica. Yo poseo mala circulación, lo sé porque ya fui al medico, así que ahí la causa de porque padezco de ellos.
Bueno, sin más que hacer que agradecerles a los lectores que me dejaron review en el capítulo anterior, estas son:
Natyta
Io
Darkred-sun
paddyale
Valerya Lisseth
liebre-shindo
Malicemoon
JulesRichards
Anne
Lunna
KARLA
paulina tanamachi malfoy
dayis
¡Saludos!
Maki Nirnaeth.
