Circunstancias.

Capítulo 23: Quiero decirlo.

Él, con quien había soñado más de una vez, él, a quien deseo volver a ver, él, él… ahora estaba ahí, a su lado robándose su aliento dolorosa y dulcemente.

Sintiendo como todas sus fuerzas eran absorbidas por el Slytherin, libero sus manos y rodeo con ellas el pálido cuello, apegándose aun más a su cuerpo.

Era un poderoso e inefable sentimiento el que ahora controlaba su cuerpo, su mente y su corazón. No le hallaba nombre, pero su corazón le susurraba que era amor.

¿Qué otra cosa podía ser?

Las últimas noches se había pasado en vela pensándole, viendo el modo desesperado y urgente que le perdonase por algo que pese a todo encontraba absurdo, pero aun así quería el perdón. ¿No era eso una prueba de peso¿Cuándo la perfecta e intachable Hermione Granger había deseado con tanto fervor ser perdonada por un error que no era error? No hasta ahora, no hasta que probó los labios de la prohibición, del sentir más puro que hay. Porque las cosas se ensucian, la moral va desgastándose pero ese sentimiento es intocable, imperturbable, es amor y nada más.

Suspiro al separarse por falta de aire y escondió su rostro en su cuello aspirando su aroma tan varonil, ese que tanto le gustaba, agua marina, tan profundo, tan suyo. Él la apretó con fuerzas feliz de que por fin recordase quien era, porque él no había tardado mucho en reconocerla, ella había tardado un poco más.

Sonrió con ganas sintiéndose libre sin saber porqué. Draco fue, era y sería siempre él y aunque aun no redescubriese esa verdad, el destino de igual forma se las habría ingeniado para llevarle a su lado.

Recordó la sensación que le provoco verla aquella tarde y eso le bastó para darse cuenta que aunque aun no recordará aquel encuentro de todas formas la amaría como ya la hacía.

¿Lo hacía?

Sí, era algo tan fuerte que no podía explicarlo con palabras, era algo tan poderoso que le hacía olvidar todos sus miedos e inquietudes por estar a su lado.

- ¿Por qué no me lo dijiste antes? –acomodando sus manos en su espalda- Porque¿ya lo habías recordado, verdad?

- Sí, lo recordaba – contesto avanzando con ella apegada hacia si hasta el sillón-.

- ¿Entonces por qué? –pregunto en un susurro restregando cariñosamente su mejilla contra la suya- ¿Por qué no me dijiste que eras él?- sentada en sus piernas-.

- No estaba seguro- enredando una mano en su cabello- No lo estuve hasta ese día en que…

- En que yo estaba en la biblioteca con Neville –acabo separándose para mirarle a los ojos- ¿verdad?

- Así es – dijo mirándola calidamente, Hermione se sorprendió por la humanidad de su mirada y se sonrojo cuando apoyo una mano suya en su mejilla- Te busqué…. Por mucho tiempo. Me cuesta creer que… estuviste tan cerca y no te pude ver – susurró.

- Draco… - suspiró frágil. ¿Cómo pudo ser tan ciega¿Cómo pudo? - ¿Aquel día, cuando me viste junto al lago, ya sabías que era yo?-inquirió ansiosa apoyada del pecho del rubio, aun sentada en sus piernas- Respóndeme Draco – suplico al ver su silencio.

- No –dijo luego de unos segundos- solo tenía la leve sensación de que…

- ¿De qué? – atajó con curiosidad- Dime.

- De que te quería.- dijo después de unos segundos de lucha interna.

Silencio.

¿Qué había dicho?

¿Qué la quería¡¿Cómo?!

- ¿Qué has dicho? – susurró lentamente impactada por lo que implicaban esas palabras-.

- Lo que has oído –dijo firme en su característica pose de Slytherin- Te quiero-.

Su rostro se hizo borroso y su contorno confuso. Algo en su pecho se apretó y las palabras fueron incapaces de salir. Su cuerpo tembló furiosamente sin que ella pudiese controlarlo. Draco… Draco.

Por fin, de sus ojos, se liberó aquel fluido que viajo por sus mejillas con un caudal calmo, las lagrimas. Pero no de tristeza sino de felicidad, de emoción.

Y entonces sintió aquella necesidad, puesto que sentía algo atorado en su garganta. Bajo la atenta y preocupada mirada del rubio, movió los labios un sin fin de veces para decirlo, pero su voz se había esfumado momentáneamente bajo la emoción y la alegría.

"¡Quiero decirlo!" – grito su corazón.

Draco alzo una mano retirándole, como una vez ya había hecho, las lagrimas. Hermione sintió un pinchazo en su corazón, conectándose inmediatamente al primer encuentro que tuvieron sin hostilidades, sin apariencias.

"Ya no llores"

- Ya no llores –susurro Draco suavemente- no me gusta verte así.

Se arrojó a sus brazos sintiendo como las lágrimas de triplicaban o cuadriplicaban al oírle decir aquella frase que la marco profundamente. Porque antes él era la causa de sus lágrimas con sus malos tratos y burlas pero ahora, él era quien curaba sus heridas, quien limpiaba sus lágrimas con tanta dulzura… él.

Y la necesidad se hizo más fuerte, hasta el punto de luchar con la felicidad de las lágrimas y hacerse notar.

Respiro profundamente, llamando firmemente a su valor Gryffindor y una vez segura se separo lo suficiente de Draco como para mirarlo a los ojos. El chico se sintió levemente intimidado por la determinación de su mirada pero… a la vez ansioso.

Ella lo diría.

Diría aquellas palabras que tanto anhelaba, aquellas que confirmaban que aquel corazón, el corazón de ella, latía así de rápido por su causa.

Espero paciente fijando su mirada, ahora azulada, en su rostro, en sus labios conteniendo las irrefrenables ganas de besarle. Estaba preciosa con el cabello algo desordenado enmarcando su rostro, con los labios tan sonrosados, las mejillas tan coloreadas y la mirada intensa.

- Draco –empezó en un susurro acercándose a su boca- Te quiero –susurro por fin.

- ¿Qué dijiste? –con una sonrisita traviesa- No te oí Hermione…

- Que te quiero –dijo un poquito más fuerte.

- ¿Qué¿Qué mi dedo? –entornando los ojos divertido-.

- ¡No! Dije que… -sonrojándose furiosamente- ¡Te quiero! – exclamó vaciando el aire de sus pulmones-.

- Vaya, no tenias que gritar –arqueando una ceja- Te oigo bien¿sabes?

- ¡Draco! – dándole golpecitos en el pecho- ¡lo hiciste a propósito!

- ¿el qué? –haciéndose el desentendido y acercándose sigilosamente a sus labios-.

- Me hicis… –se freno al notar la gran cercanía- ..te decírtelo… tres… veces- acabo apenas.

- ¿no es ese acaso un dicho muggle?-susurro contra sus labios- ¿la tercera es la vencida, no es así?-.

- Sí…-pasando saliva con dificultad- lo es.

- Bien – inclinándose para romper las distancias- ustedes tienes cosas buenas después de todo – acallando una protesta la besó por fin-.

OoOoOoOoO

- ¿Y ahora donde está? –preguntó fastidiado-.

- ¿Por qué no le preguntas a Lavender? – respondió el moreno- ahora pasan mucho tiempo juntas… - arrugando las cejas al recordar el episodio en las Tres Escobas con su novia porque la aludida fue la que más se rió cuando se lo contaron-.

- Sí, tienes razón –acepto agotado- No sé que le pasa, se desaparece muy a menudo y no dice nada…

- Creí que habían vuelto como amigos –acoto perspicaz Harry- Pareciera que no es así en tu caso Ron…

- Harry, sabes que la quiero –dejándose caer pesadamente en el sillón frente al del niño que vivió- no han cambiado mis sentimientos…

- Me lo supuse – dijo al cabo sin sorpresa- la miras igual que antes…

- Pero para Hermione no ha vuelto a ser lo mismo –argumento melancólico- ella ha vuelto a verme como el amigo de antes…

- ¿Por qué lo dices? –preguntó con interés- ¿Cómo lo sabes?

- Por como me trata –dijo enseguida- No hay ni una cuota de afecto en sus palabras o miradas… en cambio yo… -apagando su voz-.

- ¿Por qué no se lo dices? – sentándose a su lado- Quizás Hermione si sienta cosas aun por ti…

- No lo sé, Harry – cabizbajo- creo que ya le he perdido, creo que Hermione tiene otro chico.

- ¿Y si hablas con Lavender? – animándolo- Ella te podría confirmar aquella suposición…

-Puede ser pero… -ligeramente más alegre- ella está enamorada de mí, recuérdalo. Sería muy cruel de mi parte preguntarle eso, Harry-.

- Es verdad…

-Ron…

Ambos voltearon hacia el origen de la voz descubriendo a Lavender Brown. Ron palideció en el acto y Harry dejo entrever su incomodad removiéndose un poco del sillón hasta que se excuso dejándolos solos.

- Lavender, yo…

- No tienes que decir nada Ron –le corto serenamente- acepte estar a tu lado sin esperar nada y así he seguido – sonriéndole- no te estoy pidiendo que me quieras Ronald Weasley, solo que me permitas seguir a tu lado como a una amiga-.

- Lavender… -balbuceo sintiéndose culpable- lo siento.

- Descuida –dijo con toda naturalidad, como si hablasen de cosas triviales y no de sus sentimientos- Pasando a Hermione, creo que deberías preguntárselo a ella. Soy su amiga y la tuya pero no por eso te contaré su vida privada, ya no soy así -terminó firme-.

- Esta bien –acotó aun apesadumbrado- no te pediré que me cuentes nada.

- Bien –comento ligeramente- Voy a dar un paseo¿Vienes?

- Esto… claro – acepto dubitativo- Vamos.

- Se vienen las navidades – entablando conversación rumbo a la salida de la sala común- ¿qué te gustaría recibir?

- Cualquier cosa estaría bien – respondió distraídamente – si crees que será útil, todo vale.

- mmmh… - pensó Brown – de acuerdo, creo que sé que es lo que necesitas Ron.

- Genial.

- Sí

Silencio.

"Harry, sabes que la quiero"

"no han cambiado mis sentimientos…"

"¿Y si hablas con Lavender? Ella te podría confirmar aquella suposición…"

- Lo siento –susurro bajito-.

- ¿Qué dices? – preguntó Ron saliendo de su letargo-.

No obtuvo respuestas mas si un quejido angustiado. El guardián de Gryffindor tembló levemente al imaginar el significado de ello, ella estaba llorando.

- Lavender… - rodeándola por los hombros-.

- ¡No me veas! –exclamó restregándose bruscamente la manga izquierda de su capa por los ojos- No me mires así… -susurro más calmada-.

Siempre ella era la segunda, la última opción. ¿Por qué había aceptado a vivir de ese modo? Estaba conciente de que el Weasley no tenía sentimientos más que para Hermione y aun así estaba a su lado… Patético, se sintió patética armando ese numerito frente al chico que ahora la observaba preocupado. ¿Pero que podía hacer? No veía forma de arrancarse el corazón y dejar de sentir como lo hacía, con tanta fuerza y profundidad…

- Lo siento.

Lavender giró el rostro atraída por la voz del Gryffindor, dejando a la vista sus ojos ligeramente enrojecidos y las mejillas bañadas en sus lágrimas.

- No tienes que seguir a mi lado, yo – titubeo- Te mereces a alguien mejor que yo, no comprendo como puedes quererme sabiendo lo que siento por Hermione…

- Quisiera saberlo – girándose completamente hacia él- pero no lo sé. Simplemente te quiero y nada más.

Y otra vez la necesidad ganó al sentido común, al miedo y tomo control de su cuerpo abrazándola fuertemente, queriendo confortarla. La Gryffindor abrió desmesuradamente los ojos sorprendida por aquel arrebato, Ron no solía comportarse así.

Sintió su aroma permitiéndose responder al abrazo, rodeándolo efusivamente con sus brazos, sin llorar, sin lamentarse por aquel error no tan equivoco. Su mejilla le rozó la propia en un desenfrenado pero sensual impulso dándole escalofríos a Lavender quien, controlada por sus sentimientos, le apretó aún más. Pronto el Weasley logro zafarse un poco y, con los ojos cargados de un brillo deslumbrante, entorno la mirada dirigiéndose a sus labios.

El tiempo comenzó a estancarse, yendo cada ve más y más lento hasta que Lavender, entre la espada y la pared, eligió la pared y detuvo sus labios a milímetros que tomaran los propios.

- Por favor, no –suplico- No si estas viendo a Hermione en mí…

El Weasley se separo lentamente de ella forzando a su cerebro a trabajar de nuevo después de tal descanso. ¿Qué rayos estaba pensando¡No podía hacerle eso!

Lavender simplemente se soltó de su agarre y salio corriendo por la puerta de la sala común que en ese instante daba paso a una radiante Hermione que apago su sonrisa al ver así a Lavender.

- ¡Ron¿Qué le hiciste? –increpo molesta-.

- Yo… ¡arruine todo! –exclamo furioso-.

- ¿qué le dijiste para que saliera así? –exigió poco amablemente-.

- ¡le dije que te quiero, maldita sea! –vociferó abruptamente-.

Hermione se llevo las manos a la boca incapaz de aceptarlo. Ella ya no le veía como un chico sino como su hermano¿cómo era posible que Ron aun tuviese sentimientos por ella si había tomado preocupaciones para no darle falsas esperanzas?

- Pero yo… - balbuceo apenas- yo te quiero como si fueses mi hermano, como mi amigo y…

- ¡Eso ya lo sé! – declaró desesperado- me tratas distinto, como si me evitaras a posta –dándole la espalda- ¿Qué nos pasó Hermione? Dime qué fue…

- Ron – rodeándole afectuosamente-.

Era patético. Se sentía confortado pese a que le rodease como si fuese un chiquillo, como su mejor amigo. Pero se sentía feliz y no podía evitarlo, no quería.

Pero los momentos gratos son escasos para Ronald Weasley y el tiempo le daría la razón porque, cuando la chica que más había querido en su corta vida se le acercó, éste noto una fragancia masculina emanar de su cuello poniéndolo en alerta. Ella ya lo había olvidado, su corazón pertenecía a alguien que no era él.

- Hueles a chico – sentenció con voz grave y seca-.

Hermione le soltó como si fuese a matarle, alarmada por sus palabras. No, que no la descubriese.

- ¿Ya tienes a otro? – avanzando a paso extremadamente lento hacia las escaleras que dan a los cuartos de chicos- Veo que es fácil deshacerse de mí-.

- No… no es así Ron –dijo sin saber que hacer o decir- No digas eso.

- ¿Quién es? –pregunto deteniendo súbitamente el paso-.

- Creo que estas sacando conclusiones apresuradas- tratando de ser convincente-.

- ¡Dime quien es! – exclamó furioso- ¿Es Malfoy?

¡Rayos!

Sus pupilas se achicaron de inmediato mostrando la tensión y el miedo que ahora sentía. Su labio inferior temblaba levemente y sus manos estaban empuñadas en un esfuerzo inútil de calmarse debido a la mirada acusadora de Ron.

Parecía que… Hermione había sido descubierta.


Notas: Hola. ¿Cómo están? Espero que muy bien.

Pues, ayer revisé el foro Hp Hogwarts y me encontré una grata sorpresa, el shoot "Mírame bien" había sacado la máxima votación junto a un shoot de xgiselax (que ahora no recuerdo el nombre). Pues eso me motivo mucho y ayer me puse a escribir este capítulo y… aquí lo tienen.

¿Qué opinan?

Por fin se han dicho que se quieren (Draco tomó la iniciativa, es tan lindo en su propio estilo de ser) y están viviendo en su nube de amor.

Por otro lado Ron se ha pasado con Lavender. He notado que últimamente es simple y casi natural dejarse llevar por el momento, como si esto fuese un gran Carpe Diem, es por eso que redacte esa escena. Pensaba en esto y cuando me di cuenta Ron estaba a punto de besar a Lav, pero la chica no es tan manejable y se ha resistido. Buena chica.

Pues, de momento les cuento que el concurso "Santiago en 100 palabras" publicará sus resultados en el diario nacional "El Mercurio" los resultados por ahí del 20 de noviembre. Falta mucho por ahora. Espero que todo resulte bien, ya que aun puedo enviar otro microcuento. Veré que me sale.

Muchas gracias por su apoyo, buenos deseos y constancia.

Significa mucho para mí.

Gracias a:

paddyale

Priinciipessa

Malicemoon (es de tematica urbana el micro cuento ) ;)

Tania

Pau tanamachi Malfoy

miapottergranger

tatis

liebre-shindo

Anne

¡Saludos!

Maki Nirnaeth.