Circunstancias.
Capítulo 26: Se fuerte.
El aire le escaseaba notablemente y la punzada en su costado a cada segundo se volvía más aguda e insoportable. Sus pies perdían fuerza mientras su mente se volvía un cristal trizado a punto de romperse.
Ella era su mejor amiga, siempre deposito su confianza en ella contándole sus más íntimas vivencias, lo menos que esperaba era la misma actitud por su parte.
Quizás no estaba tan molesta de que se hubiese enamorado de Draco Malfoy pero, al menos, si le hubiese contado, no se sentiría tan podrida por dentro.
-¡Ginny! –grito -¡Espera por favor!
Sabía que era Hermione la que corría tras de ella, pero simplemente no quería oírla, mucho menos verla. Pero una parte de ella deseaba entender, deseaba saber el porqué no confió en ella, porque no le dijo algo tan importante como estar enamorada del peor enemigo.
Su acelerado corazón agradeció la disminución del paso hasta detenerse a una escalera de la sala común de los leones. La pelirroja se volteo lentamente hasta centrar su mirada apagada en Hermione.
- Ginny… - llamó sin saber cómo empezar, la mirada de la Weasley no le ayudaba ni incentivaba mucho que digamos. Acorto las distancias con pasos cortos e impresos en duda más, como Ginny no se alejaba, poco a poco fue avanzando con más seguridad – Ginny, yo… tiene explicación – hilo con dificultad. Solo a Lavender había contado la situación pero ahora trataba con Ginny, quien había sido su confidente y mejor amiga todo este tiempo. Estaba segura que estaba más que dolida por no habérselo contado.
- Hermione… -dijo apenas- ¿Por qué Malfoy¿Por qué no otro? –dándole la espalda y sentándose en un escalón- No puedo entenderlo, lo intento, pero créeme que no puedo –abrazando sus piernas con fuerza- Todo este tiempo mi hermano ha estado haciéndose ilusiones de que ustedes volverían a estar juntos pero, ahora…
- Ginny, nunca quise lastimar a Ron… -sentándose a su lado- Menos a ti o a Harry –buscando su mirada sin resultados- Entiéndeme, sé que puedes hacerlo.
- ¿Cómo pretendes que lo entienda si no fuiste capaz de confiar ni un poco en mí?-soltó con rabia- ¡Se suponía que éramos amigas! pero ¡fuiste incapaz de decirme nada! –alzo la voz con énfasis- ¿Lavender lo sabe? – pregunto- Lo sabe¿verdad?
- Sí –acepto cabizbaja- Lo sabe. Pero fue porque nos descubrió, no porque yo quisiese contarle…
- Pero a ella si le dijiste… -atajo con ahínco- ese es el hecho.
- Ginny…
- Hermione, no me pidas que lo entienda porque no puedo ni quiero hacerlo por ahora… -moviendo la cabeza negativamente-.
-Pero…
- Malfoy se ha encargado de hacernos daño en lo mas posible todos estos años – mirándola fijamente, suplicante- ¿Por qué le quieres si él fue quien más daño te ha hecho?
- Porque simplemente le quiero –respondió decidida- Cuando descubría a Ron y a Lavender en aquella clase, pensé que nada valía la pena realmente, que el año junto a tu hermano había sido solo una ilusión y que nada bueno era posible. Fue ahí cuando Draco apareció –recibiendo una mirada confundida por parte de la Weasley- No me humilló ni se burlo de mí, simplemente me abrazó y me dijo "Ya no llores"…
- Es decir que¿desde ese día que estas con Malfoy? –preguntó debatiéndose entre la confusión y la incredulidad-.
-No, cuando dije que me había besado a la fuerza, dije la verdad- arrugando las cejas tristemente – Ginny, le quiero y mi sentimiento no es tan distinto al que tu tienes por Harry…
- No vengas con esas excusas- corto violentamente- yo no estado coqueteando con el enemigo¡no metas a Harry en esto! –levantándose abruptamente- No hay punto de comparación entre Harry y Malfoy, Hermione. No me pidas que entienda algo tan descabellado- termino caminando hasta el cuadro de la señora gorda escupiendo la contraseña de mala gana. La mujer soltó un bufido despectivo y dejo entrar a la pelirroja murmurando por lo bajo.
Hermione suspiro pesadamente sintiendo como las lágrimas iban escurriendo por sus mejillas a paso agigantado. ¿Por qué no podían entenderlo¿Tan malo era enamorarse de alguien aparentemente malvado? Draco le había mostrado que no era el déspota elitista que reflejaba ser sino que en el fondo era una persona que respiraba como todo el mundo. Entonces¿por qué sentía que a cada instante su corazón se fragmentaba más?
Si ahora, que sus amigos lo sabían era terrible¿cómo sería cuando todo Hogwarts se enterase? No quería ni pensarlo porque de seguro el más perjudicado sería Draco. Pese a todo, él seguía siendo un Slytherin y para las serpientes sería una deshonra que su líder estuviese enredado con una sangre sucia….
Por primera vez deseo que, aquel día en el lago, Draco Malfoy nunca le hubiese consolado.
OoOoOoOoOoO
- Era verdad –dijo a penas divisar las miradas questionantes de Harry y Ron- Los vi cerca de la estatua de la bruja jorobada, estaban besándose.
Harry permaneció mudo durante minutos. Algo le había dicho en su interior que podría ser verdad, pero, pese a ello, no terminaba de comprenderlo. Tenía la intención, pero le costaba mucho imaginarse a Malfoy a su amiga como su novia les había descrito. Era algo que simplemente no le cuadraba.
Ron, por su parte, no vario ni un ápice su expresión de cadáver andante. Era un hecho que, aunque doloroso y objetivo, no terminaba de creer. El solo imaginarse a Hermione en los brazos de Malfoy le descontrolaba hasta el punto de no saber si quería llorar o matar a golpes al hurón, pero, más que nada, no sabía si odiar a Hermione o seguir hundiéndose en sus sentimientos no correspondidos.
Por otro lado estaba Lavender. Aun no volvía y dudase que lo hiciera en algunas horas más. Era un cretino, no había otro nombre para lo que casi le había hecho. ¿Acaso estaba tan desesperado por tener cariño que a todas las chicas que se le crusasen les ponía el rostro de Hermione? No, no era eso. Era simplemente que necesitaba sentirse querido pero no quería entregar cariño a nadie que no fuese la prefecta.
¿Hasta cuando estaría así?
Hermione ya no le quería, era hora de aceptarlo y de dejarla ir de una buena vez pero, estaba seguro, sería más fácil si no tuviese que dejársela a Malfoy.
- Siento haber dudado de ti –se disculpo Ginny buscando la atención de su hermano-.
- Ya no importa… -dijo abatido el pelirrojo- Ya la perdimos…
Ginny se abrazo a Harry fuertemente rememorado las palabras de Hermione: "…mi sentimiento no es tan distinto al que tu tienes por Harry…"
Se apretó más contra el cuerpo del moreno diciéndose que ya nunca más podría vivir sin sentir su calidez porque él había pasado a ser parte importante en su día a día.
"…no es tan distinto…"
No podía respirar sin sentirse invadida por su profunda mirada, por el destello de sus esmeraldas acogedoras, simplemente ya no podía.
Harry bajo la mirada preocupado por la actitud de la pelirroja¿qué era lo que le sucedía?
- ¿Ginny? – hablo suavemente con un deje de duda mientras frotaba su espalda por encima del sweater- ¿estas bien?
- Harry… - clavando de lleno su mirada en él- Te quiero…
El buscador proceso las palabras algo inquieto, no es que no le gustase que la Weasley se lo dijese, le encantaba de hecho, pero su rostro serio y la sequedad de su voz le hizo pensar que algo ocurría por su cabeza, algo que él, quizás, entendía muy bien.
- Yo también –respondió en un susurro – Yo también…
"…mi sentimiento no es tan distinto al que tu tienes por Harry…"
OoOoOoOoOoO
Se seco las lágrimas con vehemencia recordando que debía buscar a Lavender, ya que ella también debía estar pasándola mal. Miro por ultima vez el retrato de la señora gorda diciéndose que lo mejor era no ver a sus amigos por ahora, no se sentía capaz de enfrentarlos por el momento, aun se sentía muy vulnerable.
Rápidamente pensó en los lugares en donde su compañera de habitación podría estar. Pronto vinieron imágenes de su disputa en el baño de niñas y entonces, sus pies reaccionaron automáticamente llevándola a aquél lugar.
Sus pies parecían flotar por la velocidad con la que se dirigía hacia aquel lugar mas las circunstancias ameritaban el apuro. Pronto se halló de frente a la puerta recuperando el aliento perdido, buscando un descanso para su acelerado corazón. En el instante en que se sintió preparada, su diestra se levanto por voluntad propia dispuesta a envolver el pomo del baño de niñas de la cuarta planta, pero nada más al abrirlo se encontró con un sitio desierto…
¿Dónde más había un baño?
¡Claro! En la segunda planta, el baño de Myrtle la Llorona, pero ¿por qué estaría ahí?
Salio pronto dirigiéndose a toda prisa bajando escalones a paso agigantados sin medir que en más de tres ocasiones casi se había caído por su precipitación.
Una vez más, con la respiración agitada y el cabello alborotadísimo, arribo frente a la puerta. No espero y abrió bruscamente hallando a la aludida inclinada en un lavabo mientras Myrtle la merodeaba soltado risitas torpes.
- Lavender…
La castaña se volteo enseñándole sus hinchados y enrojecidos ojos sacándole unas estrepitosas risas a la fantasma mientras Hermione quedaba estática.
- ¿Q-Qué sucedió? – soltó en un susurro acongojado- ¿qué te dijo Ron? – acercándose precipitadamente la chica-.
- No es nada – dijo sin más mientras cerraba el grifo del lavamanos- descuida – sonriéndole falsamente-.
- ¿cómo puedes decirme eso? – inquirió molesta- ¡Mírate! –señalándole el desgastado espejo frente a ella- Esa no es la cara de alguien que esta bien, Lavender…
- Tal vez… -susurro limpiando la irregularidad del delineador corrido- Pero, ya pasó – curvando sus labios en una sonrisa rota-.
- Dímelo, dime que paso… por favor –suplico apoyando una mano en su hombro- no te lo guardes, te hará daño…
- ¿de verdad quieres saberlo? –volteándose bruscamente- ¿quieres saber lo que Ron casi me hace por verte en mí?-acercándose a la prefecta amenazadoramente- Casi me besa… ¿lo entiendes? Casi me besa solo para desahogarse, no porque me quisiese a mí o porque quisiese darme un beso a mí… sólo quería besarte a ti… solo quería usarme… -declaro finalmente abatida- solo eso, usarme y nada más…
- Lo siento… -se disculpo bajando la mirada- todo es mi culpa… si yo no... si yo no me hubiese enamorado de Draco ahora mis amigos no estarían enfadados, Ron no estaría sufriendo… y… tú no estarías mal. Lo siento, Lavender – abrazándola –perdóname –sollozando- yo no quería, te lo juro…
Lavender correspondió el abrazo dándose cuenta, por la forma en que la premio anual sollozaba, de que Hermione no era la culpable de su infortunio sino el destino que le había puesto a Ronald Weasley en su camino.
OoOoOoOoO
- Hey, principito – llamo una voz femenina que le erizo los vellos de la nuca por mero disgusto-.
- ¿Qué quieres Graham? – inquirió molesto Malfoy mirándola despectivamente- ¿Zabinni ya te soltó las cuerdas?
La castaña arrugo los labios notablemente, aun cuando ya lo tenía a su merced era tan fastidioso, era cuestión de que ella corriera un poco, entrase a la sala común que no estaba muy lejos y hablase para que el engreído fuese destruido, pero, ahí estaba con sus aires de grandeza, ajeno a todo lo que ella le tenía planeado.
- Puede ser – dijo con sorna- pero al menos no apesto a sangre sucia…
Eso fue una alerta y una muy directa.
¿Acaso ella…?
Se acerco a Jude como un gato dispuesto a cazar despiadadamente a un pequeño e indefenso ratoncito, acorralándola contra la pared aniquilándola con la frialdad de su mirada.
- ¿Qué insinúas, Jude? –dijo peligrosamente con voz suave-.
- No te hagas el tonto, Malfoy –respondió apretando los labios- tú estas liándote a Granger, te vi esta tarde con esa impura…
Draco golpeo la pared sobresaltando a la Slytherin¿Cómo pudo ser tan estúpido¡Debió ser más cuidadoso! Si no hacía algo pronto, Hermione correría peligro…
¡No te atrevas a llamarle así! – dijo amenazante zandeando bruscamente a la chica-.
- No lo niegas¡no puedes! –dijo triunfal con una sonrisa insana en los labios- ¡Eres un puto traidor!
- ¿Y… qué harás al respecto, Jude? –cuestiono con una sonrisa macabra en los labios, sacado elegantemente su varita de la túnica- ¿Irás a contárselo a todos?- incrustándole la varita en el cuello-.
- Sí, y nada me hará desistir de ello – mirando con desprecio al rubio- menos tus estúpidas amenazas principito, no te temo-.
- Si eres inteligente no dirás nada –aumentando la presión de la varita en su cuello, haciéndole difícil respirar- nadie te creerá…
- ¡Jude!
Draco se separó aun matándola con la mirada y se guardo distraídamente la varita mientras Pansy se acercaba a él.
- Draco… -llamo feliz la morena-.
- No molestes, Parkinson- escupió con asco-.
La chica arrugo los labios conteniendo un sollozo mirando suplicante al rubio, quien, ajeno a su insignificante presencia, la ignoro olímpicamente. Pansy acelero el paso hasta la castaña en busca de consuelo mas ésta le miro con reproche antes de abrazarla para consolarla.
Al parecer la morena no se percató de lo que el rubio y ella discutían, pero no había prisa, ya se lo haría saber y nadie se lo impediría, mucho menos las amenazas del rubio.
Si él quería pelea, ella le daría la guerra y nada se lo impediría.
Todo Hogwarts se enteraría de la relación de Draco Malfoy, el príncipe de Slytherin, con la sangre sucia de Granger, todos.
