N/A: Este capítulo describe escenas no aptas para menores de edad, alias "Lemon", asi que, si no te gusta no lo leas.

Canción para hoy: Sweet child o' mine – Guns n' Roses


Circunstancias.

Capítulo 27: Una noche

Por fin los sollozos habían cesado. Hermione permanecía unida en un abrazo laxo a Lavender y en absoluto silencio. Miles de pensamientos viajaban por su mente: desde el enfrentamiento con Ron, pasando por el que tuvo con Ginny hasta… llegar a Draco. Él formaba el inicio y el fin de aquel interminable ciclo de sentimientos, remordimientos y angustia.

Aun apaleada por el rechazo que sus amigos le manifestaban por estar con el Slytherin, pese a lo mucho que le dolía, sus sentimientos por el rubio no se desvanecían pese a la inseguridad que penetraba su convicción creando algunas fisuras. Era tan fuerte que no tenía palabras para expresarlo en su totalidad, haciéndose así inefable. Y porque era tan fuerte era incapaz de lanzarlo a la deriva porque sería como extraerse el corazón y gozar en el acto, un pensamiento totalmente masoquista que no se adecuaba en nada a su carácter. No lo dejaría pero ello tampoco le haría completamente feliz, sus amigos eran tan importantes para ella como Draco…

- Hermione –llamó Lavender- ¿qué ocurrió?

- ¿eh? –separándose de la chica- ¿a qué te refieres? –haciéndose la desentendida-.

- Tú no estás así sólo por lo que pasó con Ron… -analizando la mirada de la prefecta- hay algo más… ¿verdad?

Aquella mirada sorprendida corroboró sus sospechas. Hermione siempre había sido como un libro abierto, no servía para mentir ni para esconder sus emociones. Era de ese tipo de personas que refleja su alma en la profundidad de sus trasparentes ojos y Lavender había notado a leguas su aflicción.

-Pues… -ahí empezaba otra vez. Su mirada reflejaba la inseguridad de contarle la disputa que había tenido con la pelirroja, pero ¿qué era peor, no saber decirlo o atragantarse con la tristeza? Seguía firmemente convencida de que no había asesinado a nadie como para recibir tal rechazo… Draco no era ningún pan del cielo pero le había demostrado que tan gilipollas no era- Ginny nos vio y… -"…y salio corriendo de la impresión" Su lengua se trabo de solo recordar la rabia que envolvía cada palabra que salio por sus labios, cada mirada de desaprobación que le lanzaba en cuanto trataba de hacerle razonar. ¿Era tan irracional enamorarse? No, ya no para Hermione Granger.

- Puedo imaginarme cómo reaccionó… -hablo luego de meditar un poco- ¿Harry y Ron ya se enteraron?

- Ron lo sabe desde el principio…. –dijo con voz apagada- y, pues, Harry ya debe haberse enterado por Ginny…

- ¿Ron ya lo sabía? –pregunto incrédula Lavender-¿Cómo? –demando la Gryffindor…

- Al día siguiente, después de que Draco me consolase en el lago, Ron me siguió… -cerró lo ojos reavivando el recuerdo- peleamos y yo le corte… -abriendo los ojos- luego Draco me intercepto en un recodo y cuando Ron, que supuestamente ya se había ido, volvió … nos vio besándonos…-sonriendo melancólica- estoy segura que desde entonces sospecho de nosotros pero yo solo lo negaba porque aun no conocía bien a Draco…

"… que resulto ser Él…"

- ¿Qué harás ahora? –inquirió taciturna la castaña. No es que no le preocupase pero, al enterarse de que el pelirrojo sabía qué pasaba entre la prefecta y el Slytherin, una sensación amarga se posicionó de la boca de su estómago. Aun sabiendo aquello, Ron sólo tenía ojos para la chica modelo…

- No lo sé –dijo al cabo de unos segundos- Temo que todo el colegio termine enterándose de nuestra relación- medito un poco- sería muy peligroso, en especial para Draco….

Era cierto, el rubio era el príncipe de las serpientes y si este cayese, cosa que no deseaba por nada del mundo la castaña, todo Slytherin les perseguiría, a Draco por traidor y a ella por incitadora.

Los malos presagios no dejaban de embargarla, tanto era que no se percato de la voz de Lavender que la llamaba. Su compañera de cuarto tuvo que mecerla de los hombros sin mucho afecto para sacarla de su abstracción.

-Hermione –hablo una vez segura de que tenía su atención- por ahora solo debes ser más cuidadosa, y si alguien más se ha enterado pues tendrás que hacer lo posible para desmentirlo –dijo firmemente- no tienes que dejarlo, ni lo pienses, no después de todo lo que han pasado para estar juntos. ¿Eres una Gryffindor, no es así? Pues mantente firme en lo que crees.

-Pero, Lavender… -dijo sorprendida por su discurso. Claro que era una Gryffindor, se sentía muy orgullosa de serlo pero… las cosas se habían tornado muy difíciles- Yo…

- Te ayudaré en lo que pueda-interrumpió con una suave sonrisa- y eso incluye a Harry y los demás… -dijo en tono conciliador- Ya es tarde, así que vayamos a cenar…

- Gracias –dijo con los ojos enrojecidos. La verdad es que la vida es muy curiosa, ya que nos pone a las personas mas inesperadas en nuestro camino en los momentos de dolor- muchas gracias- no podía más que agradecerle y sentirse infinitamente agradecía porque ella era el salvavidas de su aflicción.

Una vez que Hermione se lavo la cara unas cuatro veces a petición de Lavender y su frase "una señorita nunca debe mostrarse en público con los ojos hinchados", se dirigieron al gran comedor a paso lento. Hermione estaba sumamente nerviosa. El solo imaginarse la reacción de sus amigos al verla le aterraba en sobremanera, estaba segura de que no aguantaría una mala mirada sin echarse a llorar. Por otro lado, Lavender le estudiaba en silencio y hacía de vez en cuando uno que otro comentario con el fin de animarla pese a su propio dolor…

Una vez franquearon las puertas, la prefecta sintió una opresión tal en su pecho que creyó desfallecer, los nervios la estaban consumiendo a una velocidad considerable y ella no veía la hora de irse aunque recién hubiese llegado. Su tensión disminuyo un poco al sentir el jalón que su compañera de cuarto le dio para encaminarla a los puestos más cercanos. Se acomodaron al lado de Neville y Parvati ,sin que Hermione lo notara, para luego mirara sus platos vacíos con fascinación impropia. Lavender carraspeo un poco antes de iniciar una amena platica con sus compañeros, incluyendo a una Hermione ausente que balbuceaba "uhm" sin importar el tipo de pregunta que le hiciesen.

Pronto sintió la necesidad de mirar los puestos delanteros de la amplia mesa de los leones y, aunque se contrariaba a ultimo instante, acabo girando tortuosamente su cuello para mirar sigilosamente hacia delante. Pudo percibir, pese a la distancias, la tensión sepulcral de sus amigos que ni siquiera se miraban y jugaban con la comida de sus platos distraídamente. Su cuerpo convulsiono levemente ganándose la atención de Lavender, no podía evitar sentirse sumamente desdichada porque sentía que era la culpable de todo lo malo que había pasado.

Pero entonces…

Aun recibiendo el consuelo de Lavender y las miradas preocupadas de Neville y Parvati…

Aun sintiendo que el mundo llegaba a su irremediable final…

Él se sobrepuso a todo convirtiendo el dolor en nada…

Fue por eso que le busco entre la multitud, fue por eso que dirigió su mirada desesperada y agonizante a la mesa de las serpiente…. Para encontrar la nada, Draco no estaba en su habitual lugar sino que el fantasmagórico recuerdo de su presencia en él.

Hermione bajo la mirada permitiéndose derramar unas cuantas lágrimas silenciosas sabiendo de antemano que era porque le necesitaba…

OoOoOoOoO

Se paso la mano por enésima vez desordenando, a su paso, su cabello rubio. Aun no asimilaba lo que había hecho, pero¡Joder!, la desesperación lleva a los límites a cualquiera, en especial cuando se trata de sentimientos. Porque eso era, él ya no carecía de sentimientos sino que estaba embriagado en ellos al punto de sentirlos brotar por sus poros, y todo por ella…

La amenaza era inminente y tenía que protegerla a cualquier precio, era este pensamiento el que le decía que no había sido estúpido lo que había hecho sino que había valido la puñetera pena después de todo.

Fijo la vista en el reloj del pasillo diciéndose de que ya debía empezar su ronda aunque no le apetecía e absoluto. Mas, luego de asumir que estaba muy tenso, accedió a cumplir su misión de prefecto para alivianar tensiones, siempre podía abusar de su poder para sacarse peso de encima…

"Se molestará si lo hago…"

Oyó la vocecita sintiéndose cabreado. Era cierto, pero las viejas mañanas no cambian tan fácilmente… menos cuando ves a Blaise Zabinni aproximándose aparentemente feliz. Se vengaría por el mal rato que "Jude" le había hecho pasar sacándole esa jodida sonrisa del rostro…

- Hey, no te sonrías tanto cuando las presas se te escapan de las cadenas –escupió con malicia al ver que el chico se había detenido para hablarle-.

- ¿De qué hablas Draco? –dijo aparentemente calmado y soltando una risita torpe- Mi presa está muy bien amarrada…

- Pues no lo parecía cuando está tarde me hizo una patética escena de celos, Blaise –saboreo las palabras al notar como abruptamente desaparecía su sonrisa- Escucha, Blaise –arrastrando las palabras- quita a tu esclava sexual de mi camino o yo lo haré… y no será buena manera… -sentenció el príncipe recibiendo una mirada de rabia contenida de su interlocutor- ¿está claro, Blaise?

Zabinni bufo molesto y se dio por enterado retirándose a paso agigantado, tenía cuentas que arreglar con "Jude" como la tan conocida exclusividad…

Ya sintiéndose satisfecho, Draco se fue a dar unas vueltas seguro de que ya ningún alumno estaría rondando por el colegio sino más bien para hacer hora, se vería con Hermione después de la ronda.

Hermione… Hermione…

Todo era por ella…

Por su cuerpo, por su sonrisa… por sus labios…

¿Qué sentía para tener el corazón tan acelerado?

¡Joder, parecía un estúpido iluso!

Ese cabello cosquilleándole el cuello, los suspiros emergiendo de sus labios y rozándole el oído…

¿Qué era todo eso¿Qué?

No quería admitirlo, pero llevaba días pensando en lo mismo y por eso, pensó, odiaba el mes de diciembre, ya que debido a las próximas navidades habían pocos deberes y mucho tiempo para pensar… para pensar, ahora, en ella…

O quizás no quería admitir lo evidente, porque lo era, lo que él ya conocía por sus antiguas aventurillas… no quería ponerle nombre aunque su mente se lo sugería a viva voz. Era deseo.

la deseaba…

y eso le aterraba…

Le aterraba porque sabía que después de tenerla ya no podría dejarla jamás, no podría dejar de pensarla las veinticuatro horas al día ni menos mirarla sin querer tenerla otra vez. Porque sabía que despertaba lo más profundo en él y por eso tenía la certeza que una vez liberado ya no podría volver a atrás… no podría mirarla con indiferencia para no levantar sospechas ni podría mirarla como el cretino de antaño para reírse en la cara de todo Hogwarts, exceptuando por los ya enterados, y gozar de ello.

Pero ahí volvía de nuevo el dilema: su cuerpo, su voz… los quería para él y eso era inevitable porque tarde o temprano terminaría cediendo a sus deseos.

¿Y si ella le rechazaba en ese aspecto?

¿Podría ser posible? No lo soportaría…

Una vez frente a la puerta de su escondite lanzó una bocanada de aire pesadamente para, luego de observar meticulosamente lo deteriorada que estaba la puerta sintiéndose terriblemente torpe, tomar el pomo e ingresar. Su memoria le hizo saber que el estante con velas estaba a su izquierda y, sin esperar, avanzo para alcanzar una y encenderla con su varita… tal vez debería preguntarle a Hermione el hechizo para hacerla levitar porque en esos instantes le era incomodo avanzar con vela en mano.

Se acomodo en el sillón fijando su mirada en el techo y con los sentidos alerta puesto que no había sellado la puerta esperándola. Porque¿tendría que aparecer, no? Ella nunca faltaba a sus encuentros…

… aunque quizás su enrollo con la Weasley le quito tiempo; ya pasaban de las nueve de la noche…y ella no aparecía.

Pasos lentos y débiles se oyeron por el pasillo, sin duda alguien se aproximaba. Draco apagó la vela de un soplido y se puso de pie con la varita alzada, debía estar listo para cualquier cosa.

La puerta se abrió con parsimonia emitiendo un apagado chirrido, Draco avanzo cautelosamente un poco más hacia el frente para poder distinguir al intruso mas, al sentir un susurro conocido y una voz conocida se propuso darle una sorpresa. Antes de que Hermione pudiese decir lumos él cerró la puerta abruptamente al acorralarla contra ella. Ahora que la sentía contra su cuerpo respirar irregularmente por el susto no podía contenerse, era un hecho que la necesitaba…

La beso profundamente mientras sus manos se aferraban a su cintura quitándole el aliento a la chica. Hermione se aferro a su pecho sintiéndose completa de nuevo, había sido una agonía el no verle en el gran comedor y, ahora, que lo sentía a su lado, solo quería perderse en sus brazos mandando al diablo toda su tristeza y es que, tenía que admitirlo, Draco era la poción que, al principio amarga, endulzaba su día a día. Por eso lucharía aunque eso significara perder mucho en el proceso, total, sabía que terminaría ganando lo más importante.

Su cuerpo tembló un poco cuando el chico coló por debajo de la capa sus manos para deslizarlas por la espalda, era extraño pero no desagradable.

Avanzaron por la oscura y, previamente, sellada habitación hasta acabar sentados en el sillón de la estancia. Se separaron en busca de aire mientras sus miradas se buscaban entre la oscuridad. No le fue difícil encontrar aquella mirada grisácea, que ahora resplandecía a fuerza de su deseo, y eso la atemorizó un poco…

- Draco… -susurro sorprendida y levemente asustada al ser recostada por el chico en el sillón. El Slytherin sonrió tranquilizándola y luego la beso nuevamente. La sentía bajo su cuerpo y era indescriptible la sensación y el nudo en la boca del estomago. ¿Estaba nervioso¿Cómo podría estarlo? No era algo nuevo para él…

… no, lo era. Y porque lo era estaba nervioso. Nunca había sentido algo como lo que sentía por la Gryffindor y por eso, era experiencia nueva para él.

Sus labios se apropiaron de sus mejillas en respuesta a la caricia que ella le ofrecía en sus rubios cabellos¿tampoco era su primera vez¿Habrá estado con Weasley antes?

- Draco – le llamo nuevamente en un susurro. El aludido se separo un poco para centrar toda su atención en ella mas la chica parecía nerviosa- Yo no… antes… no… - balbuceo sonrojándose, cosa que el chico noto pese a la poca nitidez que proporcionaba la ventana que estaba a su espalda. Sonrió aliviado, así debía ser, ella tenía que ser sólo suya.

Beso su mano haciéndola sonrojar aun más y luego llevo una de sus manos a su mejilla en un quedo roce. Hermione suspiro ante el roce y, sentándose, se abrazó al chico temblando.

Quería hacerlo pero tenía miedo…

- Tranquila –susurro respondiendo al abrazo- no tienes qué si no quieres…

- Pero si quiero- susurro bajito sonrojándose al instante- pero… no sé…como…- el sentir al chico tocándola y besándola como lo había hecho había despertado una necesidad desconocida para ella y, porque era desconocida, temía a las repercusiones. Ella nunca había tenido momentos parecidos al lado del Weasley y de ahí su inexperiencia, era imposible no sentirse pequeña junto a él que tenía fama de conquistador…

Levanto la mirada y se perdió en la del chico irremediablemente, esos ojos, ahora casi azulados, la embobaban al instante acrecentando su necesidad desconocida…

Alzo una mano temerosa y la poso en su pálida mejilla, Draco la tomo entre la suyas y la guió al primer botón de su capa sin cortar el contacto visual. Hermione paso saliva con dificultad pero no quito la mano sino que, mordiendo su labio inferior disimuladamente, quito el primer botón de su ojal recibiendo un beso en la frente a modo de incentivo. Luego de acabar con todos los botones, Draco se quito la capa, lanzándola con rumbo desconocido, y tumbo lentamente a la chica de buena nueva. Hermione suspiro nerviosa mientras Draco le besaba la cabeza en tanto que, con manos diestras, se deshacía de su capa. Volvió a mirarla directamente a los ojos buscando una negativa al aflojarle la corbata de los leones mas, en vez de ello, recibió un quedo beso evidenciando estar ya más tranquila. El prefecto hizo lo propio con su corbata en cuanto respondía al beso muy dispuesto.

Pronto las camisas blancas y pulcras se esfumaron bajo los besos y las entregadas caricias quedando así, a cada segundo, más expuestos. El tacto se hizo mas excitante y la temperatura subió llevándose los escombros del nerviosismo que había tomado posesión del cuerpo de la prefecta.

Draco hundió sus labios en la tierna piel de su cuello mientras una mano se colaba por de bajo de la espalda para quitarle el sujetador, en respuesta, la prefecta emitió un leve gemido que le erizo el vello al instante. Luego de quitarlo, sus labios recorrieron la piel expuesta a paso lento y tortuoso hasta llegar a la pretina de la falda de la chica.

Había llegado a un punto sin retorno…

Subió para acomodarse de frente procurando no aplastarla en el proceso y beso su nariz haciéndola abrir los ojos.

- Si no quieres seguir… -empezó esperando una respuesta en particular- ahora es el momento…

- Quiero… -susurro apegando su frente contra la del chico, cerrando los ojos en el proceso- quiero…

Presiono sus labios profundamente para pronto bajar a la descuidada pretina. Se detuvo observándola en detalle, ya no había vuelta atrás y ella había accedido, no había nada que perder ni lamentar…

Coló de nuevo sus manos por la espalda y en una ínfima caricia rozó las caderas de la chica sobresaltándola, encontró el cierre y lo bajo muy lentamente enfocando el rostro de Hermione que estaba tenso por el calor del momento. Sonrió de nuevo y bajo la falda descubriendo la última barrera. Paso su dedo índice por debajo de la banda elástica sacándole suspiros a la chica, ya no podía alargarlo más, no aguantaría…

Deslizo la prenda con cariño acariciando sus muslos tanto por la parte anterior como la posterior pasando por los tobillos hasta quitarla por completo para posicionarse entre sus piernas y besarla en los labios. Se deshizo de sus pantalones en el apogeo del beso e hizo lo mismo con los bóxers.

Hermione se aferro fuertemente a su cuello apretando los ojos cuando sintió como se adentraba en ella, emitió un quejido mientras sus manos se apretaban contra los pálidos omoplatos marcándolos así con sus cortas uñas. Dolía un poco pero Draco lo aplaco repartiendo besos por su rostro. Pronto ella suspiro contra sus labios con los brazos laxos en su espalda dándole a entender que el dolor había pasado. El vaivén entonces no se hizo esperar, transportándolos a ambos a un estado paradisíaco. El silencio que había reinado fue desplazado por los murmullos y gemidos que la danza del amor solo sabía tocar bajo los amantes ocultos y protegidos de la noche. Las caricias y los besos solo fueron parte de el cúmulo de sensaciones que los llevó al clímax para gritarle juntos al mundo que nada de lo que hiciera podría destruirlos ahora que eran uno; esto era más que un acto físico, iba más allá de lo tangible, era la unión de dos almas y dos corazones que se habían buscado por años…

Draco yacía apoyado en su pecho satisfecho, por fin era suya y eso nadie lo cambiaría, por su parte, Hermione enredaba sus dedos con una sonrisa estampada en los labios, nunca pensó que estar con una persona de esta forma era tan maravilloso, no tenía como expresarlo… era como si hubiese viajado a un lugar en donde no existía nada ni nadie más que Draco, un lugar único que creyó inexistente…

Él se removió mas ella lo contuvo, le gustaba sentirlo tan pegado a si, le gustaba sentir su calor embriagando cada poro de su piel y grabándose en ella a vivo fuego…

- Te quiero –dijo acariciando su liso vientre. No pudo reprimir ese impulso, no después de haberla sentido profundamente.

- Te quiero- le respondió depositando un beso en su cabeza que, sin proponérselo, encendió nuevamente su llama. Se alzo sobre ella mirándola fijamente, su deseo circulaba libre por su cuerpo y ya no podía reprimirlo…

- Quisiera…hacerlo nuevamente-declaro ganándose una estupefacta mirada por parte de la Gryffindor. Al cabo de su asombro por su carencia de pudor, sonrió al darse cuenta que, en el fondo, una parte de ella lo deseaba nuevamente…

Fue así que con un beso se sumergieron nuevamente en la pasión para amarse hasta el amanecer.


Notas: Hola¿qué tal?

Ha pasado muchísimo tiempo la verdad…

No ha había escrito nada porque estaba en una depresión artística y eso no me dejaba escribir más de dos oraciones sin sentirme frustrada… bueno, ya estoy de vuelta y con cap un pelín más largo.

¿Qué tal les ha parecido? Me costo horrores describir el "lemon" porque no quería hacerlo obsceno ni muy cursi…. Ya me dirán en sus reviews qué tal.

Hace un tiempo, específicamente en el cap 22, deje una incertidumbre al aire que nadie respondió. ¿Recuerdan? Era sobre el lugar en donde Draco y Hermione se ven… pues, para que sepan, es el mismo que describí en "Noche".

Pues, son las 5.00 am y tengo algo de frío asi que me despido esperando que les haya gustado el fic.

Gracias:

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Maki Nirnaeth.