Hola a todos! aquí les traigo un fic de KuramaxBotan y HieixMukuro!
A todos los que al menos conocen la existencia de mi otro fic de FMA, les prometo que actualizaré, tengan paciencia! Les juro que este fic no me quitará tiempo para actualizar allá!
En lo que a este fic se refiere, se ubica en el Japón Meiji, de acuerdo? es un AU (Universo Alterno) donde Kurama y Mukuro son hermanos, además que Koenma y Botan también lo son. He cambiado unas cuantas cosas, pero es por el bien de la trama, no se asusten!
En fin, les dejo de molestar para que puedan leer el 1er capi y recuerden siempre: VIVA KURAMA xD!!!
Capítulo uno: El pasado oscuro.
"Malditos. Este mundo está lleno de malditos y asesinos. La sangre corre sin parar y todos se hacen los que no ven nada. Montón de ciegos e hipócritas, lo saben todo pero al mismo tiempo no saben nada. Eso es todo lo que hay en este sucio mundo, podrido por las personas que habitan en él."
Un pequeño niño de no más de siete años corre por las calles solitarias, teñidas de anaranjado por la caída del sol. Se encuentra sucio y desaliñado, su cabello rojo creciendo desigualmente hasta sus hombros, muy despeinado. Sus ojos verde esmeralda reflejan cansancio y rabia, al igual de frustración y miedo. En sus manos lleva dos trozos de pan. Unos metros detrás de él, corren tres fornidos hombres agitando palos de madera y gritando cosas que no deberían ser oídas por personas sensibles.
El niño apresura el paso, cruzando en la primera esquina que encontró, donde milagrosamente había un cubo de basura detrás del cual se escondió. Los hombres que le perseguían siguieron de largo por esa calle, cosa que el niño aprovechó y escapó por el jardín de una casa.
-¡Fuera de mi jardín, pequeño demonio! – gritó una anciana desde la ventana de la casa, mientras el pequeño Kurama se escabulle por la cerca y entra a un callejón.
Como lo esperaba, una pequeña niña de cabello anaranjado estaba durmiendo sobre un trozo grande de cartón en una esquina.
-Mukuro… Mukuro, despierta, traje algo de comer – decía Kurama mientras sacudía suavemente a la niña.
-Que… ¿Kurama, onii-chan¡Qué bueno que estás aquí! – exclamó la pequeña una vez que se hubo despertado (NA: Sí, en este AU, Mukuro y Kurama son hermanos).
Ambos hermanos comieron en silencio sus trozos de pan, y una vez que no quedó ni una sola miga, Mukuro empezó a llorar, y Kurama la abrazó para calmarla.
-Onii-chan, extraño a oka-san y a otou-san… - decía ella entre sollozos - ¿Hasta cuando durará esto?
-No lo sé, Mukuro, quizás para siempre… - respondió el niño con tristeza – Pero hay que ser fuertes y guardar la esperanza.
-Tengo miedo, onii-chan… - dijo Mukuro, aferrándose a su hermano mayor.
-Saldremos, de esta Mukuro, te lo prometo. – dijo el pelirrojo, acariciando suavemente el cabello de su hermana menor.
En ese momento, tres hombres entraron al callejón, eran los mismos que estuvieron persiguiendo a Kurama.
-Ahí está ese mocoso, y está con una niña – dijo uno de ellos.
-Ja¿Una niña¡Eso parece otro mocoso más! – dijo el del centro, que parecía se el jefe. Ese comentario hirió profundamente a Mukuro, quien comenzó a llorar, cosa que enojó al pelirrojo.
-¡No permitiré que insultes a mi hermana! – exclamó furioso el niño.
-¿Ah si? Jeje a ver que me puedes hacer, pequeño insolente – dijo burlonamente el jefe.
Kurama se lanzó hacia el hombre dispuesto a golpearle y sacarle todos los dientes, pero éste lo interceptó con un puñetazo en el estómago que lo lanzó como dos metros más allá. Asustada, Mukuro corrió y se arrodilló al lado de su hermano, quien se encontraba inconsciente. Las lágrimas corrían cada vez más violentamente por el rostro de la niña, mientras observaba impotente como los tres hombres los rodeaban y se acercaban con sus palos. Ella cerró los ojos esperando el momento del impacto de los golpes, cosa que no sucedió. Al abrir lentamente sus ojos, se encontró con la espalda de un hombre que llevaba un traje negro y el cabello también negro en punta. No era precisamente muy alto, pero la pequeña Mukuro sentía que era un gigante que, aparentemente, estaba ahí para protegerla.
-Vaya que me he encontrado un montón de cobardes, amenazando y golpeando a un par de niños – dijo el hombre, con una voz reprobatoria pero serena.
-¿Quién te crees que eres, enano? – dijo uno de los malos, burlándose.
Mukuro pudo sentir una gran energía que provenía del hombre parado frente a ella, quien de la nada (NA: xD) sacó una espada y apuntó con ella al jefe de los otros tres. En ese momento, la niña supo que no quería ver lo que sucedería a continuación, así que cerró los ojos.
-Lamentarás haber dicho eso. – alcanzó a escuchar, seguido de gritos aterradores, y al final, mucho silencio.
Cuando Mukuro abrió los ojos, se encontró directamente con un par de serenos ojos rojos, visión ante la cual dio un respingo.
-Dime, niña¿Cuál es tu nombre? – preguntó el hombre, quien se encontraba hincado hasta la altura de la pequeña.
-Mi nombre es Mukuro, señor – respondió ella casi por inercia, no podía dejar de observar esos ojos, estaba algo así como hipnotizada.
-¿Y tu hermano?
-Kurama. – volvió a responder ella. Al escuchar ese nombre, Hiei Jaganshi sonrió.
-Así que estos son los hijos de Youko y Shiori… - murmuró. La pequeña se sorprendió, porque esos eran los nombres de sus padres. Quería preguntar de dónde los conocía aquel hombre, pero sentía temor.
-¿Ustedes tienen una casa? – preguntó Hiei de un modo más amable.
-No, señor. Mi hermano y yo vivimos en la calle desde la muerte de nuestra madre. – Al escuchar esta respuesta de la niña, los ojos del hombre se abrieron con suma sorpresa. Obviamente, no se esperaba que la madre de esos niños estuviera muerta. Pero luego su semblante se tranquilizó un poco, para luego ponerse de pie.
-Mukuro¿Qué me dirías si te pido que tú y tu hermano vengan conmigo a mi casa? – preguntó con una sonrisa, ante la cual la niña se quedó sin palabras, pero la roja mirada del hombre le obligaba a responder
-Por supuesto que sí, señor.
Con estas palabras en el aire, Hiei cargó en un hombro al inconsciente Kurama y le ofreció la otra mano a Mukuro, quien la aceptó al instante, y los tres se alejaron por las calles del antiguo Tokio. En un momento del viaje, la niña sacó el valor para preguntar
-Disculpe, señor…
-¿Qué sucede, pequeña? – inquirió el hombre dirigiendo su mirada a Mukuro.
-Señor… usted¿Usted conocía a mis padres? – preguntó la niña finalmente. En ese momento, el semblante de Hiei se entristeció un poco.
-Sí, éramos viejos amigos… - respondió en un murmullo, pero audible para Mukuro.
Una niña cercana a los seis años observaba el atardecer desde la ventana de su habitación, en el palacio real. Tenía el cabello azul claro recogido en una coleta alta y ojos amatista, y la piel blanca. Llevaba puesto un elegante kimono rosado con detalles en lila, y miraba distraídamente todo el mundo que se extendía desde su ventana. Estaba en profundo silencio, hasta que una mujer muy airada entró a la habitación, cerrando la puerta tras de ella.
-¡Ese sinvergüenza! – exclamaba alterada la mujer.
-Keiko¿qué sucede? – preguntó la niña.
-Oh… No sé si deba decirle, princesa, no creo que tenga la edad… - la mujer dudaba en responder.
-¡Por favor, dímelo! – exclamó Botan Daioh, hija del emperador de Japón Enma Daioh y hermana del príncipe y heredero al trono, Koenma.
-Oh… De acuerdo. – dijo Keiko, resignándose – Verá, princesa, esta tarde ha llegado al palacio un hombre pidiendo comprometerse con usted. Hablaba de un compromiso largo, para casarse cuando usted cumpliera dieciocho años.
-¿QUÉEEEEEE? – exclamó horrorizada, la princesa - ¡Yo no me quiero casar!
-No se preocupe, su padre rechazó la petición del hombre apenas había sido formulada. – dijo Keiko, un poco más tranquila – Pero el hombre enfureció mucho y salió del palacio diciendo que la tendría a usted a como diera lugar.
-Keiko¿Qué voy a hacer? – preguntó la pequeña Botan, preocupada - ¿Y si viene ese hombre como en los cuentos y me secuestra¡No quiero que eso pase!
-No se preocupe, Alteza, su padre nunca permitiría que eso pasara – dijo la mujer tratando de tranquilizar a Botan, fingiendo una sonrisa. La verdad es que ella también estaba asustada de lo que el hombre aquel pudiera llegar a hacer. Un enfermo mental, tratando de comprometerse con una niña catorce años menor que el… donde se ha visto!
Keiko se apresuró a salir de la habitación de la princesa antes que su patrona notara su ausencia, pero Botan la detuvo con una pregunta.
-Oye… y ¿cuál era el nombre del hombre que quería casarse conmigo?
-Eh… creo que era
En una casa en las afueras de Tokio, un hombre de ojos rojos se tumba finalmente en su futón. Kurama y Mukuro se encontraban dormidos después de todo, y ahora era el turno de Hiei para descansar.
Un último pensamiento se cruzó en su mente antes de caer víctima del sueño:
"Algún día… esa chiquilla será mía, junto con el trono"
Hasta aquí llega el primer capítulo de "Solo Tú y Yo" nn ya verán porque el fic se llama así en capítulos posteriores.
Como habrán notado, hay muchos cambios, sobre todo en los parentezcos nnU deséenme suerte! es el primer fic que publico de mi querido kurama.
VIVA KURAMA Y ABAJO EL YAOI!!! como se nota que odio que degraden de esa forma a Kurama y a Hiei, verdad?
Bueno, esto es todo por ahora, y si quedaron con la intriga, entonces dejenme MUCHOS REVIEWS!!! nn mientras más reviews reciba, más pronto actualizo!!
Y si ya se están casando de leer mis idioteces, pues dejenme un review y me despido, Matta-ne!
