Hot Ride.

Summary -Las cosas siguen adelante, ahora, un poquito de explicación acerca del por qué del OoC de Hinata y un poquito de ItaNaru (Itachi está en todo su derecho de hacer la lucha).

Capítulo dosIra justificada.

La bomba de gas casera fue arrojada con certeza entre el auto patrulla y los negocios ambulantes, de manera que los daños afectaran a ambas partes.

Hinata rodeó el área con su motocicleta una vez que la bomba dejó de emitir gases tóxicos. Se quitó el casco y de inmediato se salvaguardó con un cubrebocas. Tapó sus ojos blancos tras unas gafas oscuras y se dirigió hacia el escondite del aterrado "blanco".

-N-no, por favor –el sujeto se restregaba con la pared, pero Hinata no retrocedió.

-A la señorita Anko no le gusta esperar- Sacó una pistola y le apuntó al hombre en la cabeza- Así que tiene dos opciones: O nos comunica dónde será la fiesta de rojos, o se arrepentirá de haber nacido.

-N-no lo sé –tartamudeó el sujeto, y Hinata presionó el gatillo de manera que pareciera que iba a disparar- E-es en la avenida Sandaime, en el complejo de departamentos número 7, a las 9 de la noche. No me mate, se lo suplico, tengo esposa e hijos, y tomé este trabajo por necesidad. Créame, hago esto para ganarme la vida.

-Yo también –le contestó la Hyuuga- Por eso YO no voy a matarlo.

Hinata retiró la pistola, y en el momento en el que el hombre suspiraba de alivio, entró Deidara, mano derecha de la chica, y descargó una 45 mm en su cabeza y pecho, matándole en cuestión de minutos.

-¿Qué? –Replicó el hombre rubio mientras montaban sus motocicletas y se daban a la fuga- De haber venido la policía, nos hubiera delatado.

-Eso poco importa ahora. –Hinata se deshizo del cubrebocas y se puso de nueva cuenta el casco- ¿Irás a la fiesta de rojos?

-Seguro –Deidara sacó un minúsculo paquete blanco de entre sus ropas- No puedo dejar que la nueva mercancía se desperdicie¿vas a venir? Anko se molestaría si no la asistes.

-Entonces me las arreglaré con ella personalmente. –Hinata se desvió de la ruta y continuó por un camino poco transitado, sin rumbo alguno mientras sus pensamientos y recuerdos carcomían su mente, y, sin darse cuenta, se detuvo ante una enorme construcción- Mansión Hyuuga.

Se bajó de su motocicleta y tocó el relieve del letrero de madera, mientras sus ojos destilaban nostalgia.

FlashBack

Le gustaba observarlo. No le importaba lo que se dijera de él. Era apuesto, interesante.

Era el chico malo del barrio, y su padre, aunque le repetía mil veces al día mantenerse alejada de él, no consiguió la gran cosa. Menos cuando él, Naruto en persona, se acercó a ella y le invitó un refresco.

Claro que, siendo la primera "cita oficial", ella se sonrojó tanto que echó a correr sin rumbo hasta llegar a su casa.

Conforme pasaron los días, el contacto entre ellos, siempre en secreto, se fue dando con mayor intensidad. Ella ya no escapaba de él, y él siempre sabía donde encontrarla, al punto de aprenderse todas sus "rutas de escape".

Poco a poco, comenzó el "juego del amor", inocente para ella, entretenido para él, y cada vez, se abría paso para cruzar la delgada línea que separaba a ella de ser una niña para volverse mujer.

Un día, ella cometió la indiscreción de llevarlo a su casa, y él no se limitó al extasiarla con caricias y roces tan ardientes, de manera que, sin pensarlo, se entregó a él.

Y, negra suerte, su padre, que solo veía por las noches, regresó temprano a casa.

Gritos, insultos, palabras tajantes un padre que se respete no diría a sus hijos. En menos de quince minutos, Hinata estaba en la calle.

Pensó, de la manera más inocente que solo podría creérsele a ella, que, tan solo por esa ocasión, Naruto le ayudaría un poco, pero para cuando se lo pidió, el rubio le respondió con sorna que ese era problema de ella, no de él, y la dejó sola...

FlashBack End.

Golpeó con tal fuerza el letrero, que la madera con que fue hecho, a pesar de su grosor, crujió bajo su mano.

Con el conocimiento que tenía de las raras manías de su familia, se subió de nuevo en su motocicleta y se marchó de ahí, antes de que el portero la descubriera.

-No le suplicaré perdón –Se dijo mientras aceleraba y procuraba mantener el eje de la moto con una mano en tanto usaba la otra para limpiarse las lágrimas traicioneras que salieron de su rostro- Jamás le pediré perdón.

-.-.-.-.-

Vestía un pantalón de salir y camisa polo de seda negra. Los anillos que llevaba en sus manos brillaban con intensidad, lo mismo que sus ojos, cuyos iris rojos parecían refulgear.

-A ver, repíteme todo lo que sucedió desde que saliste como loco de aquella "reunión" y hasta este momento.

El semblante de Itachi era más duro que de costumbre, su aura mantenía alejada a todas las personas de la sala y, en el caso de Naruto, hablar suponía un gran esfuerzo, considerando que su líder estaba molesto por lo ocurrido horas atrás con su hermano.

-Ya te dije -Naruto trató de alejarse un poco de Itachi, pero este cada vez lo acorralaba un poco más- Salió de la escuela, le hice plática, comencé a ayudarle con la tarea, apareció Hinata, lo atacó y lo que hice fue traerlo al hospital. Es la verdad¡de veras!

Itachi se apartó de Naruto un momento, y paseó en círculos analizando lo que le había dicho el rubio.

-Entiendo la mayor parte de eso, pero hay algo que no cuadra -Itachi fijó sus pupilas en Naruto- ¿Le ayudaste con su tarea?

-Sí -Contestó Naruto.

-¿Un idiota que no puede distinguir entre un bache y un pozo ayudó a mi estúpido hermano menor a hacer su tarea?

-¡Oye! Eso del bache y el pozo solo fue inseguridad -se defendió Naruto e Itachi estalló en carcajadas- ¿Qué es tan gracioso, bastardo?

Itachi dejó de reír y, acercándose de nueva cuenta a Naruto, acercó su rostro hasta que su nariz rozó el cuello del rubio, y sabiendo que este aún no olvidaba lo que ocurrió entre ellos, lamió juguetonamente la zona de su yugular.

-¡¿Qué...?!

-Cállate -Itachi atrapó las manos de Naruto y las apartó para evitar resistencia del menor- ¿Nunca lo has hecho en una sala de espera?

Itachi comenzó a besar y succionar los labios del rubio, introduciendo peligrosamente su lengua para saborear el sabor de la boca de su "líder"; Naruto, sabiendo lo que se aproximaba, trató de oponer resistencia.

Por inútil que fuera esta.

-¡Maldición, suéltame! -Alcanzó a mascullar cuando los labios de Itachi dejaron su boca y se encaminaron al cuello.

-Si sigues forcejeando solamente yo lo disfrutaré -Itachi se detuvo y miró a los ojos al rubio- Pensándolo bien, me gusta cuando se resisten.

Una de sus manos se introdujo peligrosamente dentro del pantalón del rubio, buscando los puntos sensibles de este para excitarlo y lograr su cometido.

-Es-estás... ¡Demente! -Jadeó el rubio al sentir la mano experta del Uchiha tocando juguetonamente sus genitales. El mayor derribó a Naruto en uno de los sillones y se colocó de manera que su peso le dificultara el escape al Uzumaki.

Asaltó de nueva cuenta los labios de Naruto, siendo inconcientemente correspondido por el otro, y con su otra mano intentó liberar de sus ropas al menor, pero de no ser por que en ese momento una enfermera llamó a Itachi, este hubiera lo tomado en ese momento en pleno lugar público, sin resistencia por parte del rubio.

-Familiares de Uchiha Sasuke -Llamaba la enfermera- Puede pasar a la habitación 47.

-Será para la próxima -Le susurró Itachi a Naruto antes de dirigirse al cuarto donde estuviese su hermano.

Ya ahí, el doctor fue al grano dando las indicaciones que debía seguir Sasuke si lo que quería era recuperarse pronto.

-Entendido, me aseguraré de que las siga. -Itachi se dirigió al doctor que salió del cuarto- Pagaré en este momento. ¿Puedo llevármelo?

-De acuerdo, pero le recomiendo que mantenga a su hermano alejado de esa escoria -dijo el médico refiriéndose a Naruto- Esos pandilleros lo único que traen son problemas, y apuesto que ese... chamaco lo trajo solamente para evitar problemas con la policía...

Itachi observó a su hermano dormido por la anestesia. Leyó las recetas un par de veces y, cuando el doctor terminó su sermón, llamó a Naruto para que le ayudara a cargar a Sasuke.

-¿¡Por qué yo!? -Fue el reclamo hecho por el rubio.

-Veamos, si no hubieras acosado a mi estúpido hermano el día de hoy, esto no habría pasado -Itachi puso su mano entre el cuello y el hombro de Naruto- Y realmente me gustaría que lo que dejamos pendiente pasara, pero ahora es más importante Sasuke. Él quiere hacer algo con su vida y eso lo respeto. Anda, cárgalo.

Refunfuñando, Naruto se las arregló para llevar en su espalda al moreno sin lastimarlo más, en lo que Itachi se acercaba a la consternada enfermera del pabellón

-Has de cuenta que no viste nada preciosa-le dijo mientras depositaba varios billetes de alta denominación dentro de su uniforme- O me veré obligado a "comerte" tan pronto te descuides.

-Cuando quieras papacito -contestó completamente embobada la enfermera- Salgo en dos horas, por si le interesa.

La enfermera salió rápidamente de ahí e Itachi sonrió ante su nueva conquista.

-Naruto, lleva a Sasuke a casa, y no le metas mano aún -Itachi se acercó a Naruto y clavó su mirada en él de nueva cuenta- Si lo haces con él lo sabré y lo que te haré no te va a gustar nada.

-¡Idiota! -Exclamó Naruto- Tú eres el que le quiere meter mano a tu hermano, yo no haría eso sin el consentimiento de Sasuke.

Derrotado por su antiguo líder (de nuevo) Naruto se dirigió al estacionamiento por su moto y descubrió el predicamento en el que se hallaba.

-¿Cómo diablos voy a llevar a Sasuke hasta su casa si no sé en donde vive? -Y observando su motocicleta, agregó- ¿Y cómo diablos me lo voy a llevar?

Continuará (Tan pronto me sea posible) ¿Logrará Naruto dar con la casa de Sasuke? Este capítulo está dedicado a las personas que me dejaron review y, bueno, las cosas siguen un rumbo y este aún no se detendrá. ¿Le meterá mano Naruto a Sasuke o es que le tiene miedo a Itachi? Dejenme aunque sea un review y recuerden, si se portan mal, inviten (a Itachi)