Bleach no me prtenece, ni ninguno de sus personajes y bla bla bla… el caso es que espero que os guste esta maraña de recuerdos que he planeado (no muy) cuidadosamente.
···Fotos viejas, platos rotos, trapos sucios... y, al final, siempre tú···
-Prólogo: Amiga del alma-
El sol comenzaba a filtrarse por el horizonte, y sus rayos, paulatinamente exiguos, aún tenían la fuerza suficiente para acariciar con elegancia las oscuras aguas del río.
Las sombras se dibujaban en la hierba, que se movía al compás de la suave brisa vespertina, y apenas se percibía el débil crepitar de las hojas secas que se mecían sobre ella.
Era otoño, pero pronto llegaría el invierno, y este paisaje de colores dorados y cobrizos, no tardaría en convertirse en un trozo de hielo con detalles blancos y negros. Así, como ella... como se estaba congelando una parte de su corazón, la parte que él estaba dejando vacía.
No sabía cuanto tiempo llevaba ahí de pie. Últimamente perdía la noción del tiempo con facilidad, cosa que nunca antes le había pasado... excepto en los entrenos. Pero es que le daba por pensar, por ponerse a recordar... y se daba cuenta de muchas cosas. Cosas que antes no encajaban y que ahora tenían sentido. Cosas como que él cada vez estuviera más lejos, como que la dejaran de lado, como que cada vez se distorsionara más su lugar junto a él.
Y ahí seguía, contemplando el río en su inexorable correr. Pensando en todo y en nada a la vez... Entonces su mente voló hacia el pasado, recordando un momento que ella guardaba como un doloroso secreto en su memoria, hasta el día en que se lo contó a Orihime.
El silencio fue interrumpido por el sonido cadencioso de unos pasos que se acercaban. Ella reconoció enseguida al dueño de ese caminar.
Una vez llegó hasta donde estaba ella, los dos guardaron silencio por unos instantes, hasta que Tatsuki se decidió a hablar.
-¿Sabes? Recuerdo cuando paseabas por aquí como si estuvieses buscando algo que habías perdido...-, hablaba suavemente, casi en susurros, pero él la entendió perfectamente, aún que le extrañó mucho la confesión -ya no queda nada de aquel Ichigo...- Esto lo dijo más para ella que para que él la oyera, pero también lo escuchó, y se quedó de piedra, no solo por lo que decía, sino por la forma en la que lo decía. La miró a la cara por primera vez desde que había llegado, pero ella seguía mirando hacia el frente. -Cómo también recuerdo que en aquél entonces, pensé que ya no quedaba nada de aquel niño llorica, pero risueño, al que apaleaba en los entrenos de karate...
-Eh! que tampoco era para tanto... no siempre me ganabas- dijo intentando soliviantar el ambiente.
-Ichigo...- pero ella no deseaba animarse, no quería cambiar de tema. Por una vez le echaría en cara todo lo que llevaba dentro desde niña. Por una vez sería valiente también en esto... -Has cambiado tanto... pero tú...- No sabía cómo continuar, si era totalmente sincera, quizás las cosas nunca volverían a ser iguales...
A Ichigo este silencio le incomodó. No le gustaba nada ver a Tatsuki tan seria, tan... triste. Así que le urgió para que hablara, sabía que fuera lo que fuese lo que le ocurría, tenía que ver con él -¿Qué¿Yo, qué?
-Tú nunca has contado conmigo...- al final optó por la brusca sinceridad, era más su estilo, y de todos modos las cosas hacía mucho tiempo que no eran "iguales".
Siempre la había dejado al margen de todo, porque era el único resquicio de neutralidad que le quedaba.
No solo era por protegerla, no solo por eso... había una razón más profunda, más egoísta... y es que ella era su apuesta segura. Siempre lo había sido. A pesar del tiempo, a pesar de las circunstancias, a pesar de todo..., ella seguía siendo Tatsuki Arisawa. Con su carácter fuerte, con su mal genio explosivo, con su vitalidad inagotable... con su sonrisa traviesa y su pelo revuelto..., como la primera vez que la vio, como la primera vez que lo dejó estirado en el tatami. Como él la recordaba desde siempre.
Ella tenía razón. Él había cambiado. Su vida estaba en constante movimiento. Y cuando deseaba encontrar paz, cuando necesitaba recordar quien era él en realidad... no un hollow, no un shinigami, no un simple humano, sino, quizá, todo a la vez... pero simplemente Ichigo... entonces, era cuando acudía a ella. Volvía a centrarse en Karakura, volvía al colegio..., pero, sobre todo, volvía a ella. Su amiga de la infancia, su primera rival... La que desde siempre estuvo a su lado pero nunca llegó a entrar en su mundo. Porque él no podía permitírselo... porque él necesitaba que así fuera. Porque Tatsuki era el nombre que daba equilibrio a su vida.
-No es que no sepa que puedo contar contigo...- dijo el pelirrojo apartando la mirada.
-¿Entonces?
-El problema es que lo sé demasiado bien.
-¿Qué quieres decir?- respondió contrariada.
Ichigo se metió las manos en los bolsillos y empezó a caminar.
-¡Ichigo!- gritó la morena -¡Ichigo mírame!- empezaba a enfadarse. -¡Te estoy hablando!
Ichigo paró pero sin darse la vuelta –No pienso involucrarte en todo esto.
-¡Ah!. ¿No piensas involucrarme...?- ironizó incrédula -¿Y qué hay de Orihime?. ¿Qué hay de Sado y de Ishida?
-Yo no les he metido en esto-. El shinigami hablaba con pasmosa frialdad, cosa que hacía aumentar la crispación de la chica.
-Puede que no, pero yo soy la única que está al margen de todo. ¡De todo!. ¿Por qué ellos sí pueden y yo no?- gritó exasperada.
-Ya te lo he dicho- dijo mostrándole su perfil. -Yo no les he metido en esto. Además, tú misma lo estás diciendo, ya tengo suficiente con preocuparme por ellos. ¿No pretenderás que también esté pendiente de ti...?
-¿Qué estás insinuando?- dijo dejándole casi con la palabra en la boca. -¡Que soy una carga?. Te lo advierto Kurosaki¡ni se te ocurra pensarlo! Sabes de sobras que yo soy fuerte.
-¡Ja ja!- acompaño la fría carcajada con una mueca que no le hizo ni pizca de gracia a la morena -No, no lo eres.
-¡¡Sí lo soy!!
-¡¡¡Pues no lo suficiente!!!. ¡Maldita sea!- estalló el pelirrojo dándose la vuelta del todo para encararla.
-Ichigo...- siseo Tatsuki con una mezcla de seriedad y rabia, -¿cuánto es "lo sufienente" para ti?
Ichigo giró la cara rehuyendo esa mirada tan penetrante y cristalina.
-Nunca será lo suficiente¿verdad? No, tratándose de mi...- apretó los puños con fuerza, clavándose las uñas. –Si no me quieres a tú lado dilo claro.
Kurosaki la miró con la incredulidad patente en su mirada -¿Cómo puedes ser tan torpe, Arisawa? No has entendido nada... Pero en una cosa sí que tienes razón, nunca será lo suficiente tratándose de ti.
Tatsuki encajó los dientes con rabia, y sin decir más, ahora era ella la que se dio la vuelta para marcharse. Pero, antes de poder dar más de tres pasos, una mano poderosa se posó en su hombro deteniéndola en seco.
-¿Por qué eres tan cabezona? Me alegra que en todos estos años no hayas cambiado, pero a veces no resulta tan práctico...
-Sí que he cambiado Ichigo, hay cosas que han cambiado...- la voz le temblaba -pero tú no quieres darte cuenta.
No le vio la cara, pero tampoco le hizo falta para saber lo que ocurría... –No, de eso ya me he dado cuenta, porque Tatsuki Arisawa llorando, no es algo que jamás hubiera imaginado presenciar.
Ella se restregó los ojos con fuerza y se giró hecha una furia -¡¿Quién está llorando, idiota!?- Pero entonces vio a Ichigo sonriéndole, una sonrisa que distaba mucho de su usual mueca de arrogancia e ironía. Una sonrisa genuina en la que, por un segundo, creyó ver reflejado a SU pequeño Ichigo. Hacía tantos, tantos años que no veía una igual...
Entonces él agachó su rostro hasta hacer que sus frentes chocaran -¿Crees que puedo, ni siquiera pensar, en la idea de perder a mi amiga del alma?
Por si Tatsuki no estaba lo suficiente sonrojada, ahora el calor que arrasaba sus mejillas creía que la iba a derretir, y lo peor es que no había forma de disimularlo ante esos ojos de ámbar que la miraban a escasos centímetros.
Se apartó de golpe, e intentando no tartamudear, dijo –¿Tú-tú que? No seas ridículo Ichigo...
Pero él simplemente amplio su sonrisa, y para mayor sorpresa de Tatsuki, le cogió de la mano y empezó a caminar –Vamos, que te acompaño a casa.
-A... ¿a casa?- intentó digerir aún perpleja, dejándose arrastrar por Ichigo.
-Sí, te acompaño hasta tu casa. ¿No querrás pasar aquí la noche?
Emprendieron el camino, y ninguno de los dos decía nada, a pesar de que por dentro llevaban un mar de caos. Demasiadas dudas y pensamientos confusos, y demasiadas respuestas que daba miedo adivinar.
Aún así, Tatsuki no estaba pendiente del recorrido, y era extraño, porque ella siempre tenía que controlarlo todo, pero ahora, Ichigo podría estar llevándola en la dirección contraria a su casa que ella no se habría dado cuenta... y es que, no podía apartar la vista de su mano. De su mano entrelazada con la del pelirrojo. Él no la había soltado, pero ella tampoco quería soltarla.
De pronto recordó el nombre que le había dado Ichigo, y no pudo contenerse, quería saber a qué se refería. -¿"Amiga del alma"?- demando suavemente, casi con timidez, algo que a Kurosaki le sonó extrañamente adorable en ella.
Él detuvo la marcha y se llevo la mano libre a la nuca –Bueno... no tengo muy claro el concepto... pero sé que eso e lo que eres tú para mi–, entonces se giró a mirarla –mi amiga del alma.
Ella se volvió a sonrojar furiosamente y esto provocó que Ichigo sonriera de nuevo.
-Oye, Tatsuki¿qué soy yo para ti?
-Pues no lo sé. Yo no pierdo el tiempo pensando en esas tonterías...- mintió.
-Ya...- susurró algo decepcionado. Y siguieron con su camino.
N.A.: Esta claro el tema¿no? Lo que sigue a este cap son una serie de pequeños retales de lo que podrían haber sido momentos entre ellos dos. Momentos inventados por mi, por supuesto, pero que no tienen pq no encajar en la historia original. Claro que el final será a mi gusto, cosa evidente también¿verdad?
Visto lo visto en mis anteriores fics de Bleach... no creo que reciba muchos RR, pero de todos modos, os animo a que me deis vuestra opinión.
Un saludo, Marie.
