···Fotos viejas, platos rotos, trapos sucios... y, al final, siempre tú···
- Epílogo: Y al final… siempre tú -
Ya había oscurecido casi por completo a pesar de que no serían más de las 8:30. La brisa suave de la tarde se había convertido en un viento demasiado fresco que lograba que cada exhalación se transformara en una frágil nube de vapor. Pero por fin habían llegado ha su destino.
Ichigo paró su marcha cuando se encontraron frente a la puerta de la residencia Arisawa. Sus manos se separaron, y una extraña sensación de vacío se extendió desde el frío que intentaba cubrir la anterior calidez que las acariciaba.
-Bueno... pues... ya hemos llegado- dijo Kurosaki metiéndose las manos en los bolsillos.
-Sí... Gracias por acompañarme, supongo, porque ya te he dicho que no era necesario- concluyó Tatsuki con fingida insolencia. El pelirrojo le contestó con una mueca y luego ella le sonrió –Hasta mañana Ichigo.
De pronto, cuando la vio girarse, sin darle tiempo siquiera a pensar, el shinigami sintió la necesidad de retenerla, así que adelantándose un par de pasos la abrazó por la espalda. –Tatsuki, tú eres mi amiga del alma.
Cuando ella sintió la voz susurrante de Ichigo decirle eso al oído... se erizó toda su piel. Se sintió demasiado, demasiado extraña... pero ya estaba curtida, sabía disimular, así que a pesar del suave tiritar de su cuerpo entero, contestó con la voz más indiferente que fue capaz -Lo sé, ya me lo has dicho... pero no esperes que yo te diga algo parecido- Él la abrazó más fuerte aún y sonrió contra su aterciopelado pelo negro. -Yo nunca haría eso, no soy como esas chicas cursis...
-Eso yo también lo sé- contestó Ichigo entre risas. Ni siquiera entendía como es que él sí lo hacia¿él diciendo ese tipo de cosas? Realmente algo entre ellos había cambiado.
-Entonces perfecto-. Dio un paso al frente y salió del abrazo de Ichigo, pero su calor permanecía en ella, siempre había permanecido en ella.
-Tatsuki, no has respondido a mi pregunta.
-¿Eh?- dijo girándose un poco, lo suficiente para dirigirle una mirada confusa.
-¿Qué soy para ti?- de pronto Ichigo se había dado cuenta de que realmente necesitaba una respuesta.
-Y dale...- dijo poniendo sus ojos en blanco –¡que pregunta más estúpida! Mira que no te creía capaz de ser tan ñoño Kurosaki... ¿quién lo diría?-. Viendo que Ichigo no cambió su cara de seriedad, ella por fin se giró del todo para quedar frente a él y le mostró su sonrisa traviesa y divertida, esa que siempre llenaba a Ichigo de alegría y que, en secreto, guardaba dentro de su memoria como uno de sus mayores tesoros. -Tú eres Ichigo, y "siempre" serás Ichigo¿que otra cosa ibas a ser para mi?
En ese instante, y para su sorpresa, el pelirrojo no pudo evitar pensar: "Respuesta correcta". Ella se dio la vuelta dispuesta a irse, llego hasta la puerta y la abrió, pero de golpe se giró, como si acabara de recordar algo –¡Oh sí!, se me olvidaba- en un par de rápidos pasos se acercó hasta él, apoyó una mano en su hombro, se puso de puntillas y le beso. Un beso corto, humilde, lleno de espontánea sinceridad. Tal como empezó, ya había acabado. Luego se fue corriendo, antes de cerrar la puerta asomó la cabeza y dijo muy sonriente -hasta mañana "Ichigo".
Él aún se quedó un momento allí de pie, sin reaccionar. Luego se llevó la mano a los labios y una sonrisa surcó su cara, pero era una sonrisa diferente... –Esto no se va a quedar así..., no señor-. Y por primera vez deseo con ansias que llegara el nuevo día, no precisamente por una batalla... Bueno, quizá sí, pero esta lucha sería diferente.
...FIN...
N.A.: Pues aki está el final de este fic tan estupendo!! Jeje Espero q hayáis disfrutado tanto como yo ideándolo. Un saludo a todos los que habéis llegado al final de la historia, os agradezco mucho la paciencia y el buen corazón.
Gracias a todos, y en especial a ti, Mariloli, los rr me hacen feliz, aun q cueste creerlo.
Un saludo, Marie.
