N/A: Minna-san, eh aquí la última parte. Espero que les guste…
¡¡MUCHAS GRACIAS POR SUS REVIWS!! Iwagakure No Konata-chan, Fersha Tsuki Ryukaze-chan (Hola otra vez! Domou!!!), vikii-chan (o.ó lo sé, maldita anestesia) midori-uzumaki-chan (Tu review me gustó más que el fic XD) Eidan-san, beteperei-chan, omtatelo-chan (mou ikai, nee? Domo!) Iria-chan, Tomoko Uzumaki Hyuuga-chan (Kimi mo, También otra vez, domou!), Shikamita-chan!
Espero que hayan visto Robin Hood owo… ya saben… solo por si las dudas.
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El idiota que abrió la puerta
Parte II
Itachi estaba muy concentrado leyendo su revista "Feliz como tortuga" mientras Kisame le miraba culpablemente. Kisame buscaba las palabras exactas para disculparse o siquiera retomar el tema. Se evadió de la situación e hizo ademán de tararear, pero la idea era no irritar más a su compañero.
Pero, seguramente, si no se disculpaba después sería peor. Le reclamaría lo poco educado que era. Kisame estaba contra la espada y la pared. Si se disculpaba, mal; si no, mucho peor.
De acuerdo con la jerarquía de "mal" a "mucho peor", la primera estaba exenta de dejarlo inconsciente.
Así que…
— ¡Vamos, Itachi-san….! No fue TAN malo.
Itachi seguía hundido en su revista. Pasó tres hojas, mientras el ventilador hacía un ruido incómodo.
Después Itachi bajó la vista y miró resentidamente a Kisame, sin voltear la cara. Negó una vez y volvió a donde se había quedado.
—Es…
— ¿Eh? —Kisame parpadeó dos veces. Itachi iba a decir algo.
—Es como el osito que se cayó del columpio.
—…. ¿Cómo?
Itachi bajó de nuevo la revista y volteó hacía donde los ojitos confundidos de su compañero le miraban.
—¿Te dio risa?
Veamos…
Un osito.
Un columpio.
Puck. Suelo.
Kisame no tenía un GRAN sentido del humor, pero estaba acostumbrado a reírse de las desgracias ajenas. Un osito que se cae de un columpio….
Era una desgracia.
Entonces daba risa.
Hasta que vio en los ojos de Itachi que un "Si" traería una consecuencia negativa hacía su integridad física.
—…N-No.—respondió muy a su pesar. Después de todo, Itachi quería metaforizar su sentir.
—¡Pues al osito tampoco!—gritó, para regresar a su lectura.
Kisame suspiró y continuó pensando en si una vida más larga acortaría la muerte.
Esperaron dos horas más. Tiempo en el que se respiraba hostilidad.
Se escuchó el rechinar de la puerta cuando Deidara salió. Se veía bastante molesto… caminó frente a ellos sin mirarlos, pero tanto Kisame, como Itachi le seguían el paso estoicamente. Para Deidara no era nada fácil sostener un algodón en el lugar donde antes había estado su muela.
Pasó, y como si fuese algo estrictamente protocolario, voltearon al unísono a la puerta de donde procedía el artista.
Ahí estaba Kakuzu, con una lista en la mano y una sonrisa irregularmente feliz.
—Uchiha Itachi-san.—llamó, fingiendo papeleo.
Itachi se paró, antes pidió una afirmación a Kisame.
—Dozo.—invitó, apartándose desde la puerta.—Sólo Uchiha-san.—dijo cuando Kisame intentó entrar.
—Viene conmigo.
Entraron. Había unos pañuelos en el piso manchado con sangre.
—Esperen un momento, por favor.
Los dejó.
Itachi miró los pañuelos y luego a Kisame.
—No te preocupes, Itachi-san. Él cree saber lo que hace.—Itachi asintió, un poco consolado.
Esperaron cinco minutos. Lapso en el que tuvieron un encuentro del tercer tipo con el reloj-colgate. Itachi juró que una manecilla le había visto maliciosamente.
—Entonces, ¿Cuál es el problema?
Kisame esperó un permiso para preceder en las pupilas del Uchiha. Él asintió.
—A Itachi-san le duele la cabeza… sufrió un golpe muy fuerte.—explicó culpablemente a Kakuzu.
—Aja… ¿Se dieron cuenta de que soy un dentista?
—Sip.
—¿Y que sólo atiendo dientes?
—Si.
—¿Entonces?
—Sigues siendo un médico y aprovechando…
Kakuzu les miró atentamente.
—Está bien. Pero les costará el triple.
Kisame de nuevo buscó la aprobación del Uchiha. Este asintió. Luego, Kisame le asintió al doctor.
—Muy bien. ¿Hay alguna causa en específico que pudo haber causado el dolor?
Itachi soltó algo parecido a un gruñido y miró asesinamente a Kisame.
--Sí, si lo hay.—dijo por primera vez Itachi.
Flash Back
--No te entiendo, Kisame. ¿Para qué detener a Deidara?
Si lo decía, seguramente no le ayudaría. Bueno… precisamente no ayuda, más bien era una solidaridad desentendida.
--Después te lo explico.—dijo, mientras caminaba hacía el lugar del buzón "quejas/sugerencias"
--Pero yo sí quiero chicas en Akatsuki. Estoy cansado de buscar un lugar en la agenda de Deidara.—explicó Itachi, notablemente fastidiado ante un mal recuerdo.
Aunque hubiese sido Itachi que apostó a dejar el maldito papelito, Kisame recibiría los castigos.
Tarde o temprano, Pein descubriría quien era la mente criminal detrás de la acción de Deidara, y todo indicaría a Itachi pero de castigarlo a él o a Deidara, mejor a Kisame.
Al final del largo pasillo había una puerta a la habitación del buzón. La cual estaba abierta y dejaba ver a Deidara y a una Konan molesta interfiriendo con el asunto.
Kisame tenía que actuar rápido.
Debía quitar a Deidara.
Pero aun estaba muy lejos como para llegar a tiempo.
Fue entonces cuando trazó su meticuloso plan, recurriendo a la física: tenía que aventar algo. Estrellaría ese algo contra la puerta, abriéndola lo suficiente para llevarse a Deidara con ella.
Vio lo que tenía a la mano: Itachi o una roca.
Difícil decisión.
¿Qué tendría mayor potencial para llevar a cabo semejante misión?
¿Itachi o una roca?
Itachi o la roca…
…
Itachi.
Tomó a Itachi (quien estaba admirando la preciosa obra de arte que la naturaleza había creado tallando la piedra del techo y no se dio cuanta de nada y ni le dio tiempo de decir "Qué demo---") del cuello de su capa y lo lanzó. Respetando la resistencia del viento, el cuerpo (o más específicamente la cabeza) del Uchiha produjo un golpe seco contra la puerta. Que, como el plan marcaba, se llevó al artista.
Kisame se sintió aliviado.
…Hasta que se dio cuenta, conscientemente, de que había lanzado a Uchiha Itachi contra una puerta.
Miró nerviosamente a ambos lados, verificando la ausencia de testigos.
Metió sus manos en la bolsita de su pantalón y abandonó la escena del crimen.
.Fin Del Flash back.
--¡Ah! Entonces fue Itachi el idiota que abrió la puerta.—comentó Kakuzu como si su vida volviese a tener sentido.
--No. Teóricamente fue Kisame.
--¿Quién hizo el contacto con la puerta?
--Yo pero…
--¿Quién abrió físicamente la puerta?
Itachi meditó un segundo el asunto.
--Tu cabeza. Te pertenece. Tú abriste la puerta. Eres un idiota.
--¡¿Quién dice?!
--Deidara.
…Itachi estaría muy ocupado esa noche.
--Bien. Empecemos.
Kakuzu reclinó el asiento en el que Itachi ya estaba sentado.
--Bien. Di A.
--…la cabeza, no la boca.—protestó Kisame.
--Todos los males tienen su origen en la boca.
Mentira o no, Kakuzu sonaba muy convencido de ello, tanto como Hidan cuando hablaba de Jashin-sama. Así que, para Kisame, era más sencillo creer la mentira.
Examinó unos minutos, luego Kakuzu retiró la mano y miró seriamente a Itachi mientras se sentaba.
--Itachi-san, ¿Puedo hacerte una pregunta muy personal?
--…Ya que.
--Itachi-kun.—comenzó, condescendientemente.--¿Solías chupar tu pulgar cuando era pequeño, tierno e inocente?
El Uchiha le miró. Pasó la mirada, nervioso, de Kakuzu a Kisame. Luego evitó cualquier contacto visual. Cada segundo que pasaba le iba cortando la respiración.
--Eh… no.—declaró al final.
El médico y Kisame compartieron una mirada suspicaz, después de escudriñar el nerviosismo del paciente.
--¿Estás seguro? ¿No quieres que recurramos a queridísima madre?
"Sí, claro. Recurrir a ella. Hace mucho que está muerta, par de…" Eso habría pensado Itachi. El Itachi-normal. Pero ahora Itachi atenía una contusión en la cabeza y no tenía ganas o, más bien, no podía ser tan Itachi.
Entonces, gracias a esta situación, muchos recuerdos se agolparon en la atrofiada mentecita del Uchiha…
Los días de verano, la academia, su casa cuando Sasuke le admiraba, cuando ahogaba sus galletitas en lecha fingiendo torturarlos como espías descubiertos, la carita de Shisui mientras se ahogaba…. Sí, buenos recuerdos.
Pero…
También recordaba las presiones y el orgullo que su padre le demostraba y a su madre…
Su madre que jamás se acercó él en todos los flash backs que Sasuke tuvo de su niñez.
Kakuzu y Kisame se dieron cuenta de que habían llegado muy lejos cuando los ojitos negros de Itachi se humedecieron.
--I-Itachi-kun…
Luego, se mordió el pulgar y tomó su oreja izquierda.
--Mami… mami siempre quiso más a Sasuke que a mí.
….
Eso explicaba muchas cosas.
--Bien. Itachi está curado. Aprovechando, Kisame.
--No, yo estoy bien.
--Una revisión rutinaria no te costará...—Kakuzu rectificó.—…mucho.
--No, yo…
--Vamos. No estaría mal verificar que todo está bien.
--No, en serio…
--Sí, vamos, Kisame.—dijo forzadamente Itachi desde un rincón obscuro de la habitación, con un tono macabramente hostil, con la amenaza sobre puesta de: "Si no lo haces, tal vez no vivas para navidad." Y Kisame adoraba la navidad, pues que remedio.
Con todo el dolor de su corazón, se sentó en la silla que Kakuzu reclinó.
Kisame miró nervioso el buffet de armamento bucal preparado para su "revisión rutinaria"
--Veamos… No me gusta como se ve ese diente de ahí. Tendremos que quitarlo.
--¡¿Quéj?! ¡¿Por quéj?!
--No me gusta, ya te lo dije.
Kakuzu retiró la mano y empezó a buscar entre sus cajones.
--Pero….
--¿Sí? ¿Algún problema?
--Tengo un tipo de dentadura poco común… si me lo quitar, volverá a salir ¿Tienes idea de cuantas filas de dientes tengo?
--No… pero lo averiguaré.—dejó de esculcar los cajones y miró seriamente a Kisame.--… no hay presupuesto para anestesia así que… Itachi-kun, sostenlo muy bien para que no se mueva.
Itachi, ya más Itachi, esquivó su deber y dijo indiferentemente:
--¿No tiene suna enfermera para eso?
Se hizo un silencio extraño. Luego Kakuzu suspiró y observó lastimeramente a Itachi.
--Sí, tenía. Pero Hidan me la robó.
--¿Qué? ¿Era muy guapa?
--Si. Ii ko da.
Itachi se encogió de hombros. Era por el bien de su compañero.
--Tranquilo. No te dolerá nada… hasta que te arranque el diente. Avísame si te lastimo.
--….Au….Au….¡Auuuu! ¡Me duele, desgraciado!
--Dije que me avisaras, no que haría algo respecto. Bien, será de un tirón… uno…
--o.o
--dos… ¡Tres!
--O.O …. ¡¡AHHHHH!!
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Deidara estaba molesto. Muy molesto.
Primero su muela y luego se le habían adelantado en secuestrar a la enfermera del médico. La vida no era justa con él
Pasaron Kisame e Itachi frente a él. Uno con una cara no muy feliz y el otro con una sonrisa de satisfacción. Kisame y Deidara compartieron una mirada lastimera.
Pasaron.
Se fueron.
No regresaron.
Después llegó Hidan, con una preocupación inusual en él. De hecho, Deidara era la primera vez que le veía preocupado. Se hizo un poco del rogar, pero al final se sentó junto al artista, queriéndole confesar algo.
--¿Je tienejs, unj?
--…verás…--El Jashinista lucía bastante afligido.
--¿Je?
--… Espero que no te enojes, Deidara-chan.
--Hjaré loj quje me plajca conj mijs sentimienjtos, unj.
Hidan miró al techo, intentando digerir la frase.
--En fin, como sea. Verás. Después de secuestrar a la enfermera de Kakuzu, la llevé a mi cuarto y…jugamos a algo que involucraba cadenas y… bueno… después de morder algo escuché un tronido en mi mandíbula… ¿Crees que deba ir al dentista, Deidara-chan?
Deidara le miró un momento. Luego le dio dos palmaditas condescendientes en la espalda.
Sí, claro. Al dentista.
Owari
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Sou, Minna-sama, espero que se hayan divertido un ratito siquiera.
Shikamita-chan: tal vez no sea una victima directa, pero Hidan salió todo lo que pude involucrarlo. Suman o.o
Jaa, Matta nee…
