¡Hola a todos! Bueno, aquí va el tercer capítulo... espero que os guste...

Quiero dar las gracias a todos los que nos habéis dejado un comentario (R.S.Black, ValeriRah, Fresa y Melissa Black de Potter) y esperar a que los demás lectores se animen... jeje... si tenéis un segundito, claro.

Pues eso, espero que no os decepcione:

Fascinating Melody (Isa)

Mañana puede ser demasiado tarde

A partir de aquel día, empecé a cambiar. Cumplí mi promesa e intenté salir de aquel profundo hoyo al que James me había arrastrado. No puedo decir que fuese fácil ya que, cada vez que le veía en el comedor o por los pasillos, mi pulso se alteraba y mis piernas se convertían en gelatina. Sin embargo, pronto aprendí a controlar mis emociones y a adaptar una máscara de fría indiferencia cada vez que su nombre era mencionado. A veces, incluso decidía tomar los caminos más largos hasta clase para evitar encontrarle y que me mirase con una de sus caras de cachorro abandonado que yo casi no podía resistir y que amenazaban con quebrantar esa máscara que tanto me había costado perfeccionar.

Pero tengo que admitir que también tuve mucha suerte ya que desde aquel día en el que rompí con él, James no volvió a acercarse a mí y estoy segura que, de haberlo hecho, mis defensas no hubieran aguantado mucho tiempo y me hubiese podido convencer fácilmente de lo arrepentido que estaba y de lo mucho que me quería.

No obstante, la suerte se desvanece enseguida y sabía que no podría pasar mucho tiempo antes de que James volviese a intentar persuadirme. Lo que no esperaba es que pasase tan rápido.

-¡Lily!- No reconocí la voz hasta que me giré y mis ojos se encontraron con los suyos. Ya era demasiado tarde para disimular pero, igualmente, me giré rápidamente y seguí andando, ignorando sus gritos. -¡Espera!

Aceleré el paso en dirección a la torre de Gryffindor pero James fue más rápido y me agarró el brazo bruscamente antes de que hubiese podido doblar siquiera la esquina.

-¡Lily¿Se puede saber que diablos pasa contigo¡No me digas que no me oías llamarte!- Se notaba que estaba enfadado y...decepcionado. Pero intenté ocultar mi propia tristeza fingiendo molestia por los alumnos que observaban con curiosidad la escena que estabamos empezando a montar.

- Potter, este no es el momento.- Afortunadamente, mi voz se mantuvo firme y distante así que intenté volver a marcharme sin darme cuenta de que su mano seguía aferrada fuertemente a mi brazo. El contacto me produjo un escalofrío que intenté disimular sin mucho éxito.- Suéltame.

-¡No Lily¡No te pienso soltar hasta que hablemos y me aclares qué está pasando!- Su voz sonaba firme y decidida pero sus ojos estaban plagados de dudas.

- No sé de que hablas. Aquí no estaba pasando nada hasta que me agarraste y me empujaste contra la pared.- ¿En serio se creía que iba a admitir mis dudas delante de un corro de alumnos cotillas? – Y te agradecería que dejaras de llamarme Lily. Eso sólo lo hacen mis amigos.

En cuanto esas palabras salieron de mi boca, su mano soltó mi brazo como si le quemase y sus ojos dolidos se clavaron en los míos. Y luego, con una voz tan fría como la mía me respondió:

- Tienes razón, Evans. ¿Por qué te vas a molestar en hablarme cuando simplemente puedes odiarme?

Y se giró para marcharse por donde había venido dejándome como una imbécil mirando su espalda mientras se perdía entre los estudiantes. Genial. Temblando, me marché en dirección opuesta, ignorando los comentarios a mí alrededor, concentrada tan solo en llegar cuanto antes a la soledad de mi habitación.

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Sabía que no podía permitir que su comentario me afectase, que debía permanecer fuerte e ignorar el dolor de mi corazón. Después de todo, no era culpa mía. ¿Quién había sido el que se había liado con Anne a mis espaldas¿Quién merecía sufrir? James. No yo. Debía mantenerme firme y seguir con mi vida. Necesitaba olvidarme de él y... volver a sentirme querida. ¡Buena idea! Aunque tampoco puedo decir que fuese a ser fácil ya que primero tendría que...

-¿Señorita Evans?- Una profunda voz masculina me despertó de mis maquinaciones y juraría que pegué un salto en el pupitre.- ¿Sigue con nosotros?

Mi vista se centró por fin en el rostro amable y envejecido del profesor de historia de la magia que me observaba preocupado con sus inquietos ojillos azules. Rápidamente, me incorporé en mi asiento y le sonreí, aún un poco despistada.

- Sí, sí... Disculpe profesor. Sólo me sentía un poco mareada- Mentí inocentemente. No era muy apropiado explicarle qué me estaba pasando exactamente...

- ¿Esta segura de que no necesita ir a la enfermería?- sugirió el hombre, visiblemente alterado por el estado de una de sus alumnas estrellas (modestia aparte.)

Asentí efusivamente y el mago no insistió más sino que volvió a su detallada descripción sobre la vida de algún respetado mago de hace siglos.

- ¡Lily¿Se puede saber dónde estas¡Casi te pilla pensando en las nubes!- De nuevo, volví a pegar un salto en mi asiento cuando oí aquel susurro a mis espaldas. Me giré sobresaltada para encontrarme con unos ojos turquesas que me miraban demasiado intensamente. Echándose hacia atrás un largo y oscuro rizo, Blanca me fulminó con la mirada y sentí como me encogía en la silla bajo la intimidante visión de mi amiga.

- Pero no me ha pillado¿o sí?- susurré de vuelta.

Mi amiga puso los ojos en blanco, exasperada para luego revelarme en tono confidencial:

- He tenido una idea fantástica para que dejes de quedarte embobada en clase y pares de pensar en él. He encontrado la forma perfecta de vengarte de James Potter.

No pude evitar una pequeña sonrisa mientras me giraba de nuevo. Definitivamente, Blanca me conocía muy bien. Ahora ya teníamos dos planes para herir a James tanto como él me había herido a mí.

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Aquella noche, James no bajó a cenar lo cual resultó ser una gran ventaja para el plan que Blanca tenía en mente. Un plan que todavía no me había revelado aunque ya me había aclarado que no estaría mal que dejase de verle, para ir olvidándome de él hasta el día en que pondríamos el plan en marcha.

- Vale... ¿soy la única aquí que no sabe en qué consiste el maldito plan?- pregunté ofendida.

Mis amigas me miraron con cara de culpabilidad pero sin decir nada.

- Bueno... es que parte del plan es que tu no sepas cual es el plan hasta el final, - me explicó Blanca dibujando una inocente sonrisa en su rostro a la que se unieron las otras dos.

- Sí pero... no te lo tomes a mal, Lily. Es un buen plan por asombroso que parezca- dijo Eva mientras Blanca la fulminaba con la mirada. Sonreí a mi pesar. Si Eva confiaba en el plan, no sería tan malo.

- Bueno pues entonces me subo a estudiar para que podáis discutir sobre el "gran" plan- me despedí sarcástica sin dejar de sonreír. Un coro de "adiós" me acompañó mientras me levantaba de la mesa y salía del Gran Comedor, no sin antes echar una rápida mirada a mis tres amigas y comprobar que discutían enérgicamente sobre algo, sus cabezas muy juntas en señal de conspiración.

Con un suspiro resignado, me dirigí a la biblioteca donde planeaba pasar un tranquilo rato de estudio antes del toque de queda. Pero no me había alejado mucho del comedor cuando una mano me agarró suavemente por detrás y me obligó a girarme de nuevo. Definitivamente, ese era el día oficial para dar sustos a la pobre Lily. Me volví asombrada para encontrarme con la persona menos esperada. Aparte de James.

Remus Lupin, con su cabello castaño y sus encantadores ojos claros, me miraba con una tímida sonrisa en los labios mientras soltaba mi mano y se colocaba delante de mí.

- Hola Lily- me saludó con amabilidad. -¿Tienes un segundo? Me gustaría comentarte una cosa...

-Claro.- Asentí.- ¿Qué pasa?

Remus era una chico inteligente y el más simpático de los merodeadores (por los menos ahora) y aunque no tuviera mucha confianza con él, hablamos bastante ya que me sentaba al lado suyo en clase de transformación.

- Verás... -empezó.- Es sobre James.

Le miré atónita, sin dar crédito a lo que acaba de oír.

- ¿James te ha mandado para que hables conmigo? -escupí.- Pues dile que si quiere algo, que me lo diga a la cara.

- No, no... Él... James no sabe que he venido.- Me confesó finalmente.

Tengo que admitir que eso me relajó un poco y miré a Remus impacientemente, esperando a que se explicase.

- Mira Lily, él no entiende nada. Está muy confundido.- Me explicó muy serio el merodeador. -Hace un mes, os queríais con locura y ahora de repente le odias sin ninguna razón aparente. ¿Podrías aunque sea hablar con él? Hablar de verdad, me refiero, no discutir como esta mañana. James es muy cabezota pero si fueras a hablar con él, estoy seguro de que intentaría arreglar todo.

Negué silenciosamente con la cabeza y miré fijamente a Remus.

- Me parece muy bonito lo que estas haciendo por James. Ya sé que es tu amigo y eso pero... – no quería herir también los sentimientos de Remus así que me decidí por unas palabras más amables de las que tenía en mente.- Él sabe perfectamente lo que ha pasado y sí quisiera arreglar las cosas de verdad, vendría ha hablar conmigo. Sabes Remus... yo también tengo orgullo.

Una sombra de tristeza tiñó los ojos de Remus cuando oyó mi respuesta y se dispuso a marcharse pero no sin antes decirme:

- Lo entiendo, Lily. Pero que sepas que James te quiere y que te estará aguardando si cambias de idea. Sólo espero que no sea demasiado tarde.

Y con un saludo de la mano, se giró de nuevo y desapareció por las puertas del Gran Comedor.

La conversación con el merodeador me había quitado completamente las ganas de estudiar así que decidí salir en vez a los terrenos del castillo. Necesitaba aclarar mis ideas.