Las Heridas Curarán

- ¿Y donde narices se habrá metido este?

- Tal vez, si nos explicases de quien hablas, te podríamos ayudar a encontrarle.

- ¡Qué no es nada! ¡Vosotras idos que ya os veo luego comiendo!

- Venga, vámonos que a este paso nos echa a patadas. Además, así tenemos más tiempo para hablar de "El Plan."

A paso lento y girando la cabeza de vez en cuando, las tres figuras se alejaron de allí para luego perderse por la esquina del pasillo. Y así me quedé, finalmente sola, a la salida de la clase de Transformaciones. Cansada, me derrumbé sobre el suelo de fría piedra. Mis amigas podían ser muy cabezotas cuando se lo proponían y, aunque esto no solía molestarme, hay veces, veces como esta, en las que una prefiere estar sola. Además parecían muy entusiasmadas (casi demasiado) con el plan que seguían ocultándome.

Suspirando exageradamente, eché un vistazo al reloj de mi muñeca y, sin darme cuenta, empecé a dar golpecitos en el suelo con mi zapato. ¿Habría salido ya y no le habría visto? No. Seguro que se había quedado hablando con McGonagall o algo... aunque ahora que lo pensaba, no le había visto volver del baño... ¿O sí?...

- ¿Lily?

Levanté la cabeza, sintiendo que se me empezaba a acabar la paciencia para encontrarme cara a cara con la persona a la que andaba buscando. Que ironía que al final me hubiese encontrado él a mí. Enseguida me levanté de un salto para centrarme en los claros ojos de Danny Smith.

- Hola, Danny. Eh... yo... te estaba buscando.

El chico alzó una ceja en señal de sorpresa que enseguida se perdió entre su flequillo caoba. Luego me dedicó una media sonrisa aunque tuve la impresión de que se reía de mí.

- No me digas que es por lo de Slughorn.- Al ver que yo no lo negaba, el chico sonrió más ampliamente y se apoyó en la pared que tenía detrás.- Ya te dije el otro día que, aunque te lo agradezco mucho, no hace falta. En serio. Ya me estoy poniendo las pilas.

En ese momento no pude evitar que se me escapase una tímida sonrisa de entre los labios, pero cuando hablé, mis palabras sonaron firmes y decididas:

- Mira, Slughorn me ha pedido que le haga un favor y, aunque tu no quieras, lo voy a hacer porque él me lo pidió.

Su sonrisa se volvió melancólica, casi triste, pero no abandonó su cara.

- Gracias Lily.- Me dijo lentamente.- Nos vemos.

Y sin más palabras, se alejó de allí a un paso relajado pero decidido. Me quedé unos segundos más donde estaba, intentando descifrar si había aceptado mi ayuda o, simplemente, había decidido librarse de mí de una forma muy educada. Para aclarar mis dudas, eché a correr tras su espalda.

-¡Eh! ¡Danny! ¡Espera!

Se giró tranquilamente para mirarme con aquella sonrisa misteriosa a la que ya me estaba empezando a acostumbrar.

- Entonces ¿eso es un sí?

Y seguía sonriendo con suficiencia.

- Es un "no gracias."

Le miré asombrada y, al abrir la boca para protestar, me cortó diciendo:

- Por favor Lily, déjalo. Es mejor así.

Su indescifrable respuesta me pilló desprevenida y esta vez no dije nada al verle alejarse por el pasillo. Danny había llegado a nuestro curso en tercero y aunque habíamos sido compañeros de clase desde entonces, nunca me había molestado en conocerle a fondo. El hecho de que sea un chico callado y enigmático no ayuda mucho a la hora de intentar hablar con él pero he de admitir que siempre he sentido curiosidad hacia un personaje tan misterioso y, tal vez, atracción por su actitud tan distante y relajada con todo aquel que se dirija a él.

Meditando sobre todos estos pensamientos, me reuní con mis amigas en el Gran Comedor y, al sentarme junto a ellas, no pude evitar fijarme en que Danny estaba sentado solo, unos asientos más allá.

- ¡Hola Lily!- Me saludó Blanca mientras las otras dos sonreían alegremente.- ¿Ya has hecho eso que corría tanta prisa?

- Hola... - Me senté al lado de Eva mientras me servía un buen plato de estofado.- Sí, aunque no me ha servido para mucho.

- Bueno entonces ya puedes dejar todo el misterio y explicarnos de que iba ese tema.- Decidió Dana, supongo que expresando lo que pensaban las tres.

- Pues, a ver... - Rápidamente las puse al corriente de todos los detalles sobre la conversación con Danny y, cuando acabé, me miraron pensativas.

- Así que, básicamente, tu sólo lo quieres hacer para quedar bien con Slughorn.- Concluyó Blanca.

- ¿Qué? ¡Claro que no!- Blanca alzó una ceja en gesto bastante amenazante.- Bueno pero no es sólo por eso. Danny es un chico muy majo y listo y no me sentiría bien si empezase a sacar malas notas...

- Claro... - aceptó Eva.- Es que ha faltado mucho últimamente. No sé que le habrá pasado...

- La gente dice que le pasó algo a su madre. Ya sabéis... rumores, aunque la mayoría de la gente no sabe de que hablan.- Opinó Dana mientras se servía más ensalada.- Como cuando llegó en tercero, que la gente empezó a decir que sus padres le habían tenido encerrado hasta que le habían encontrado prácticamente desnutrido y les habían juzgado.

Miré a mi amiga sorprendida.

- ¿En serio?- pregunté, intentando sonar lo más indiferente posible.

- Pero no vayas a creerte eso Lily, no son más que chorradas. La gente se inventa cosas- respondió Eva mientras movía el tenedor en el aire para apoyar su opinión.

- Entonces ¿cuál es la verdad?- seguí insistiendo yo.

- Eso será mejor que se lo preguntes a él.- Blanca, que llevaba mucho (demasiado) tiempo callada y pensando con la mirada perdida en algún punto lejano, me miró ahora fijamente y luego señaló con disimulo unos asientos más allá. No tuve que mirar para saber quien estaba sentado allí.

- ¿Venís?

Las cuatro nos levantamos de los bancos a la vez y nos sentamos de nuevo en otros asientos libres, alrededor de Danny Smith.

- Hola, Danny. ¿Están ocupados estos sitios?

El aludido levantó la cabeza y nos miró sorprendido. No sonrió ni dijo nada pero negó levemente así que, sin esperar más asentimiento, nos sentamos a comer al lado del solitario estudiante.

Al principio, nadie dijo nada y reinaron unos minutos de incómodo silencio. Miré a mis amigas como esperando a que dijesen algo para romper el silencio. Eva atacaba con furia las patatas de su plato sin levantar la cabeza, Dana observaba de refilón a Danny de vez en cuando y Blanca estaba ocupada lanzando miradas coquetas a algún Ravenclaw sentado en la mesa de enfrente. Con un suspiro, me di cuenta de que tendría que encargarme personalmente de romper aquel patético silencio, de forma sutil, claro está.

- ¿Tienes herbología luego?- Genial. Un tema de gran interés. Seguro que saco una conversación muy entretenida.

Danny volvió a levantar la cabeza y asintió, sin mostrar demasiado interés o, más bien, sin mostrar interés alguno.

Otro incómodo silencio.

- Y...esto...¿qué te pasó el trimestre pasado? Ya sabes... ¿todas esas faltas?

Antes siquiera de que me hubiese contestado, ya me había dado cuenta de que había metido la pata. Hasta el fondo. Tenía que haberme dado cuenta antes de que no tenemos tanta confianza. No debería cotillear en su vida personal. Pero si ya me lo reproché a mi misma, la respuesta de Danny fue mucho más precisa.

- No creo que eso sea de tu incumbencia, Lily.- Pausadamente, se levantó de la mesa y antes de irse añadió.- Que aproveche.

Genial. ¿Por qué tenía que ser siempre tan amable? Eso me hacia sentir peor. Aunque Blanca también suele ser una gran ayuda en hacerme sentir bien. Al parecer, ya había acabado de tontear con el chico de Ravenclaw y ahora me miraba entre divertida y decepcionada.

- Muy bien, Lily.- Me felicitó sarcástica.- ¡Qué tacto! Venimos acosándole y, en vez de dejarle espacio, tienes que meter el dedo en la llaga.

Luego se rió. Aunque sea lo decía sin maldad.

Pero yo no le estaba haciendo mucho caso. Estaba ensimismada viendo como la espalda de Danny se alejaba por las puertas del Comedor y, al girarme de nuevo hacia mis amigas, sentí de refilón que alguien me observaba a su vez. No me hizo falta girarme para saber quien era. Ya había reconocido la mesa de los Merodeadores y el oscuro pelo revuelto. Igualmente Dana, que estaba sentada enfrente mío, me aclaró enseguida las dudas y con una cara de asco susurró:

- Parece que Potter es un poco celosillo. Cualquiera pensaría que te quiere agujerear la espalda con la mirada.

En ese momento, me hubiese encantado girarme para ver por mi misma la cara de mí ex pero, en vez de eso, se me ocurrió un plan mejor. Sin una palabra, me levanté de un salto y salí corriendo del Gran Comedor. Cualquiera que me hubiese visto desde fuera, pensaría que estaba corriendo detrás de Danny pero, al desaparecer por la esquina del primer pasillo, cambié de dirección y subí a mi habitación, resignada a esperar a mis amigas. ¡Sí claro! Sólo me faltaba tener otra conversación con Danny. No, ya había tenido suficientes por hoy. Demasiadas metidas de pata por un día.

Tumbada sobre mi cama y acabando los deberes de Runas mientras esperaba a que subieran mis amigas, empecé a meditar y me encontré pensando que desde cuando era tan retorcida. ¿Fingir que salgo corriendo detrás de un chico para poner celoso a James Potter? ¡Por Merlín! ¿Qué estaba haciendo?

Definitivamente, decidí que necesitaba una sesión urgente de C&C (Charla y Chocolate.) Para esa misma noche, si podía ser.

Lo siento mucho. A parte de que he tardado un montón en escribirlo, este capítulo encima me ha quedado bastante mal. Pero... ¿qué puedo hacer para luchar contra la falta de INSPIRACIÓN? Hacedme caso, es muy frustrante. El próximo capítulo será obre de Kipa así que, muy probablemente, ella lo haga todo más interesante xD.

Un abrazo y gracias por leer.