El milagro que une 2 almas
3. Un encuentro inesperado
Pero Kari y Sora no eran las únicas que habían salido a hablar, Matt estaba sentado en un café hablando con su hermano menor y tratando de explicarle por que no habían llegado al lugar que él le había dicho.
- Por que me mentiste Matt, gritaba el menor enfurecido.
- Yo no te mentí… solo que… que Tai cambio a última hora de parecer y no tuve tiempo de llamarte, dice Matt nervioso, no le gustaba mentirle a su hermano, pero esta ocasión era diferente.
- Pudiste haberme llamado y no digas que no porque para eso tienes un celular, dice Tk.
- Se le acabo la batería, dice Matt buscando excusas.
- Si? Entonces por que contestaste mi llamada, dice Tk.
- Cuando llamaste ya lo había cargado, dice Matt.
- No sigas buscando excusas, simplemente no me llamaste y me dejaste esperar por largo tiempo en ese lugar como si nada, dice Tk volviéndose a sentar un poco más calmado.
- Esta bien, lo siento, si es verdad que no te avise lo del cambio de planes, pero se me olvido, además entre más lejos estés de la familia Yagami mejor, dice Matt.
- Quizás tengas razón, pero no me sentiré bien hasta no explicarle la verdad a Kari, todo el mundo la conoce menos ella, dice Tk.
- No puedes hacer nada si ella no te quiere ver, Tk arma tu vida y deja que ella arme la suya, dice Matt, mientras ellos tomaban un café cerca de donde vivía Tk, Kari y Sora estaban llegando al departamento…
- Kari ¿estas segura de esto? Lo más probable es que él este adentro, dice Sora.
- Si lo estoy y sé que él no esta ahí, por eso me atreví venir, dice Kari abriendo con lentitud la puerta.
- Como tu digas, pero vamos entra, dice Sora entrando al departamento.
- Sigue igual, murmura Kari observando detalladamente el lugar.
- Tk no ha cambiado nada por más que todos le insistimos, dice Sora.
- La sala, los muebles, la cocina, todo esta intacto, dice Kari revisando cada una de las cosas.
- Para él este lugar es muy importante, dice Sora, Kari lentamente camina hacia su cuarto, los recuerdos invaden su mente, sus ojos se llenan de lágrimas, pero ella no las deja salir, cierra los ojos y entra a la habitación, al abrirlos no pudo contener más las lágrimas.
- Todo esta tal cual como lo deje, dice ella entre lágrimas sentándose en la cama.
- Tk cuida mucho este cuarto, mira (señala la mesita de noche cerca de Kari) supongo que esa era tu mesita de noche, tiene todas las cosas que dejaste, tiene tus fotos y tus cartas, para él, es como un lugar sagrado, dice Sora acercándose a Kari.
- Por que? Por que después de tanto tiempo él no me quiere olvidar, dice Kari.
- Por esa misma razón, dice Sora, - porque te quiere, te ama, te adora Kari, no entiendo por que no quieres escucharlo, por que no quieres hablar con él, dice Sora.
- Lo que me hizo no se lo he podido perdonar, dice Kari.
- Pero lo que en verdad sucedió fue…
- No trates de defenderlo Sora, lo que pasó ya paso, dice Kari poniéndose de pie y saliendo del cuarto.
- Kari esperame, dice Sora alcanzando a Kari.
- Vamonos ya, es probable que ya venga para acá, dice Kari saliendo del departamento junto con Sora.
Mientras ellas salían del departamento, Matt y Tk habían terminado su café y estaban conversando un poco, entre risas y burlas, Tk miro el conjunto donde él vivía y le pareció ver dos personas muy familiares.
- Matt ellas son… ellas son… son Sora y… y… ¿Kari?
- Pero que estas diciendo hermanito, Kari no está en Japón, dice Matt asombrado ante lo que decía su hermano.
- Claro que si, míralas, dice Tk señalando a Sora, Matt observa detenidamente y efectivamente eran Sora y Kari, tenía que hacer algo rápido, no podía fallarle a la promesa de su amigo.
- Cierto esa es Sora, pero quien esta con ella no es Kari, tu amor por ella te esta haciendo malas jugadas, ya hasta la ves en todas partes, dice Matt en forma de burla, Tk suspiro y miro a su hermano mayor.
- Quizás tengas razón, dice el menor y regresa a su estado de melancolía.
A todas estas Kari y Sora ya habían regresado a casa, los niños siguieron jugando, mientras Kari se encerró en su cuarto a llorar, nadie noto eso, pues estaban muy felices con el regreso de ella y estaban celebrando eso…
- Tai, cariño, Tai, ven un segundo, dice Sora intentando a hablar son su esposo.
- Que sucede Sora, dice Tai preocupado por la cara que tenía Sora.
- Creo que ya es hora de que acabe esta fiesta, dice Sora.
- ¿pero que dices? Si apenas está empezado, dice Tai.
- Pero ella no se siente nada bien, dice Sora abriendo una puerta, Tai mira y escucha el llanto de alguien, la habitación estaba oscura, por lo tanto se le dificultaba ver quien estaba llorando, forzando un poco más la vista lograba quien era.
- ¡Oh dios mío! Que tiene Kari, dice Tai preocupado.
- Se puso a recordar, Tai lo mejor es que todos se vayan y Kari pueda descansar, dice Sora cerrando la puerta.
- Tienes razón, tal vez esta cansada y el recordar la puso peor, dice Tai.
- Chicos, chicos, chicos, Kari esta un poco cansada y se quedo dormida, lo mejor es que se acabe esta fiesta, mañana será otro día, dice Sora apagando la música.
Todos se fueron poco a poco, pronto la casa quedo sola, referente a los invitados, ya era tarde, la familia Yagami se fue a dormir, Kari acostó a sus hijos y les contó un cuento para que se durmieran…
- Mami ¿Por qué lloras?
- No es nada mi pequeño, no es nada, ahora duerme ya, dice Kari cobijando a su hijo.
- Es otra vez papá el que te hace llorar? Te hace tanta falta mamita, dice Daniel.
- Por que dices eso Daniel, dice Kari asombrada ante el comentario de su hijo.
- Porque cuando yo me despertaba te escuchaba llorar por papá o al menos eso pienso ¿Cuándo vendrá a vernos? Quiero conocerlo, dice Daniel.
- No lo sé mi chiquito, no lo sé, dice Kari abrazando a su hijo y dándole un besito en la frente.
Ella se acostó al lado de su hijo y apago la luz, antes de eso guardo un pequeño sobre en la mesita de noche que se encontraba a su lado, miro a sus pequeños dormir tranquilamente a su lado y miro al techo, no podía dormir, mirando el techo se quedo dormida.
- Buenas noches ¿Dónde encuentro al señor Takaishi?
- Debe estar en su oficina.
- ¿Me podría indicar en donde queda?
- Claro en el tercer piso la última, casi nadie lo viene a buscar.
- En serio? Que raro.
- Te pareces a la chica de las fotografías que tiene Takaishi en su oficina.
- Tiene fotografías mías en su oficina? Que tierno.
- Son novios, familiares, amigos.
- Soy… soy una amiga de él.
- Ya veo, supongo que para venirlo a buscar es algo urgente, así que no le quito más tiempo señorita, hasta luego.
- Gracias y que tenga buena noche.
Diciendo esto ella toma el ascensor y sube al tercer piso, lentamente se acerca a la oficina de él, algo la detiene, él no esta solo, tiene compañía, o al menos la risa que oía lo hacia parecer, siguió caminando, no escuchaba bien que era lo que él estaba hablando, muy cerca de la puerta ella se detuvo, tenía miedo de saber que pasaba allá adentro, su corazón latía rápida y fuertemente, abrió lentamente la puerta y…
Kari y Tk se despiertan sobresaltados, no entendían que era ese sueño, Tk volvió a recostarse, estaba temblando ¿Qué había significado ese sueño? Parecía tan real, como si lo hubiera vivido, quien era la que lo estaba buscando y que habría visto, muchas preguntas llenaban su mente, pero pronto volvió a dormirse, por su parte Kari se levanto y fue a la cocina a tomar un poco de agua, aquel sueño le hacia dar escalofríos y estaba sudando frío cuando despertó, regreso al cuarto de nuevo y volvió a recostarse, los niños seguían dormidos, ella no sabía si podría dormir otra vez, le daba miedo cerrar los ojos y soñar con eso de nuevo, pero era tal su cansancio que pronto cayo profundamente dormida.
Pronto amaneció, Kari se levantó y salió a la terraza, tantos buenos momentos que había vivido ahí, recordaba muy bien el encuentro con gatomon, cuando descubrió que gatomon era su digimon acompañante y comenzaron sus aventuras juntas en el digimundo, el sol brillaba con gran esplendor y el viento que soplaba esa mañana era cálido y acariciaba suavemente los cabellos de la chica, ella dirigió su mirada al conjunto de enfrente y subió la mirada hasta el décimo piso, allí estaba parado enfrente de la sala acabando de levantarse y tomando su café matutino, como siempre, ella sonrió dulcemente y una lágrima rodó por su mejilla.
- Después de tanto tiempo y no nos hemos podido olvidar, ni tú ni yo hemos sido capaces de borrarnos del corazón, por que, es lo único que me pregunto, murmura ella aun mirándolo de lejos, pero pronto salió de sus pensamientos…
- Mami ¿ya es de día? (bosteza) tengo hambe, dice una tierna niña en la puerta que da a la terraza con un osito de peluche en la mano y sobandose los ojos para quitar el sueño.
- Así es mi pequeña ¿tu hermano ya despertó? Mira que hermoso día ha comenzado, dice Kari alzando a la pequeña para que viera toda la ciudad iluminada por el tibio sol de la mañana.
- Que lindo, Daniel ya se despertó, pero fue al baño, tenía urgencias, dice Laurita mirando el hermoso paisaje que le proporcionaba la ciudad.
- Bueno, vamos adentro, nos arreglamos y vemos que vamos a hacer hoy, dice Kari caminando, efectivamente Daniel había ido al baño, pues cuando Kari y su hija entraban a la sala él salía del baño, pronto los tres se arreglaron…
- Tengo hambe, tengo hambe, dice Daniel.
- Yo también, dice Laurita.
- Que les parece si salimos a desayunar, dice Kari abriendo la puerta de la casa.
- Vale! Vamos a desayunar afuera, dicen los dos pequeños a coro.
Y así fue, sin hacer mucho ruido salieron de la casa y se dirigieron al Mcdonals que había cerca de allí y se sentaron a comer su desayuno, Tk también se había despertado temprano como Kari y los niños y al igual que ellos tenía hambre, pero le daba pereza hacer su desayuno, estaba en vacaciones, debería darse el gusto de desayunar por fuera y así fue, antes de salir de casa recordó los ricos y deliciosos desayunos que Kari y él hacían, se le hacia agua la boca solo de recordarlos, pero también le daba nostalgia recordarla, pensando en el tiempo que pasaba con Kari salió de su departamento, recorrió un buen rato el parque y luego se tomo su tiempo buscando donde desayunar, otro recuerdo le vino a la mente, cuando les daba pereza hacer el desayuno iban a Mcdonals y así fue, entro al mismo Mcdonals donde se encontraban Kari y sus hijos, pero ellos ya habían terminado de desayunar y se alistaban para irse, mientras Tk pagaba Kari y los niños salían del lugar…
- Bueno y ahora que quieren hacer, dice Kari.
- No she, comamos otra vez, dice Daniel.
- Juguemos! Juguemos, juguemos, juguemos, repetía Laurita sin parar.
- Que les parece si conocemos a Odaiba, dice Kari entusiasmada.
- Odaiba? Y esho con que she come, dice Daniel confundido.
- Siempre pensando en comida, eso no es una comida es un juguete, dice Laurita.
- No claro que no, no es ni una comida ni un juguete, dice Kari riéndose ante las ocurrencias de los niñitos.
- A no? Tonces que es, dicen a coro los dos pequeños.
- Odaiba es el lugar en el que nos encontramos, dice Kari.
- No tabamos en Japón mami, decídete, dice Daniel.
- (ríe) Claro que estamos en Japón, pero Odaiba es un sector de Tokio, la capital de Japón, dice Kari.
- No entiendo, dice Daniel.
- Muy fácil estamos en algún lugar de Japón, dice Laurita.
- Si, algo así, dice Kari, - pero que me dicen ¿les gusta la idea o no?
- Si vamos a conocer Ocaiba, dice Laurita.
- Ocaiba no, Odaiba, dice Kari.
Y así se fue la mañana para ellos, conociendo a Odaiba, Kari les iba señalando a sus hijos cada lugar en los que había vivido sus aventuras con gatomon, mientras les contaba la historia de cómo la habían encontrado y las digievluciones mega, los niños estaban felices viendo los lugares y escuchando la historia de su mamá.
Por su parte Tk acabo de desayunar y se dirigió de nuevo a su departamento, lo arreglo y limpio toda la mañana; se acercaba la hora del almuerzo, no quería ponerse a cocinar a así que salió a comer por ahí; terminando su recorrido por Odaiba, entraron a almorzar y luego de eso, Kari llevo a los niños al parque…
- Niños no se alejen mucho de aquí, jueguen cerca, dice Kari mientras los niños salían a correr por todo el parque y a subirse a todos los juegos.
Kari se sentó en una banca a verlos jugar y así pasaron 2 horas, Kari miro al cielo, el sol brillaba fuerte y emitía calor, cuando bajo la mirada de nuevo al parque no había rastro de sus hijos, se puso de pie asustada y empezó a buscarlos pensando que no estarían lejos y que seguro estaban ahí, mientras Kari los buscaba, Daniel intentaba seguir a su hermanita que estaba persiguiendo un pajarito, cuando lo fue a atrapar…
- Te tengo, dijo la pequeña tirandose encima de él, pero este se le escapo y ella quedo tendida en el suelo, pronto empezó a llorar, alguien se acerco a ella y la ayudo a ponerse de pie.
- Por que lloras pequeña? Que pasó.
- Es que me caí intentando coger un pajarito, dice Laurita.
- Hermanita te dije que tuvieras cuidado, dice Daniel acercándose al lugar.
- Donde está su mamá? Déjenme y los llevo hasta donde está ella.
- Gracias por ayudar a mi hermana señor, dice Daniel, pronto llegan donde estaba Kari, los dos niños corren hasta donde está su mamá y la abrazan.
- Donde estaban mis pequeñines, me asustaron, no vuelvan a hacer eso.
- Lo sentimos mamá, pero gracias a este señor regresamos, dice Daniel.
- Gracias, gracias, dice Kari abrazando a sus hijos y sin mirar al señor.
- No puede ser, eres tu Hikari, eres tú, mi dulce Kari, dice él y ella se paraliza, sería posible que fuera, lentamente alza su mirada y se encuentra con esos ojos que desde pequeña le encantaba mirar.
- No, no, no puedes ser tú, Takeru, murmura Kari viendo a Tk frente a ella.
