Cacería de Brujas
Cap 10
1.
Se observó con más atención y pudo verse nuevamente. El cabello castaño enmarañado, la expresión de insufrible que la caracterizaba; pero aún así no se reconoció. No era la misma Hermione Granger de antes. No era nada. Tal vez un reflejo muerto.
Se asustó de si misma.
Ahora podía comprender como era que los demás la veían. Terminó de girar la cabeza y vio directamente a la enfermera.
-Fue injusto lo que hizo con todos, señorita Granger- dijo con reproche.
-Mal… Malf…¿él lo sabe?- preguntó Hermione dejando traslucir su preocupación.
-El señor Malfoy no llegó a verla, ha pasado un día aquí y no se le permitieron visitas-
Hermione agradeció eso último mentalmente.
-Creo que debe dar una explicación - dijo refiriéndose a su aspecto.
Hermione se sintió algo culpable, no era igual el estar en su cuerpo, eso hacía que el peso del que se liberaba siendo Vanessa volviera a caer sobre ella.
-Es una poción - dijo Hermione atemorizada.
-¿Como una Multijugos?- preguntó la enfermera.
Hermione asintió.
-¿Piensa decir algo?- preguntó Hermione con un nudo en la garganta.
-Es necesario que la directora se entere- dijo -¿Dónde está la verdadera señorita Stendrak? Es un asunto de cuidado así que iré a informar en este instante.
Hermione sintió una punzada de rabia. ¿Todo acabaría así? No, no lo creía. Volvió a adoptar su postura fría solo que esta vez en su imagen normal.
-Creo que no Madam Pomfrey- susurró Hermione lo suficientemente alto como para que la enfermera se diera vuelta.
Una luz iluminó la habitación y una mirada de asombro y un grito ahogado quedaron suspendidos en el aire.
Pansy.
Era en lo que había estado pensando desde que la dejó en la enfermería. Draco había pasado el primer día pendiente a la puerta, pero luego recordó que Pansy había sido la razón por la que Vanessa estuvo en peligro, y se propuso vengarse.
La había seguido los últimos corredores y la había visto rechazando a un Hufflepuff de sexto. Un cierto Hufflepuff que se veía harto de sus burlas. Un Hufflepuff que sería de utilidad…
Hermione sentía el sabor del peligro en la boca. Lo había hecho. Madam Pomfrey debía estar en esos instantes padeciendo un dolor de cabeza insoportable. Pensaría simplemente que le dio de alta a un paciente y se quedó dormida, no recordaría ni a quien ni porqué. Un pequeño hechizo que aprendió hacía poco y que ahora le había servido de mucho.
El aula de Transformaciones estaba cerca y quedaba poco tiempo para comenzar la clase, tal vez le serviría ir e intentar distraerse.
Cuando cruzó el umbral pudo divisar una bochornosa escena que la hizo sonreír cruelmente, a pesar de saber que eso significaba que estaba de vuelta en su pequeño disfraz.
Un par de horas antes Pansy se encontraba hablando con Juliet Brontë, una pelirroja Slytherin que se había unido a su casa ese año, cuando recibió una nota.
Pansy,
Lamento lo sucedido, quiero verte diez minutos antes de Transformaciones… en el aula.
Draco
Los ojos de Pansy brillaron al leerla, y se sintió extremadamente superior. Se exaltó a sí misma frente a todas las demás Slytherin que se encontraban en la sala común. Justo como lo sospechó, él volvería a ella.
Efectivamente, diez minutos antes de la clase Pansy hacia su ingreso apresurado con una enorme sonrisa en los labios.
La habitación estaba a oscuras. Cosa extraña ya que hacia un hermoso sol afuera y no había motivo para que las cortinas estuvieran corridas.
Distinguió una figura entre las sombras, y sabiendo que era Draco le pasó los brazos por la espalda.
Él la giró y la alzó en brazos hasta sentarla sobre el escritorio de la profesora. Sintió unas manos, algo… húmedas subirle por las piernas pero se lo permitió convencida que era Draco quien había recuperado su interés por ella. Fue presionada contra ese cuerpo algo más fornido de lo que lo recordaba. Se sintió besada, con una fuerza que la lastimo. Intentó separarse, pero desistió rápidamente de su idea.
Las cortinas se abrieron tan velozmente que Pansy no tuvo tiempo para darse cuenta de lo que sucedía. La figura frente a ella se removió con velocidad y sus ojos prácticamente se salieron de sus cuencas al ver a un ser despreciable frente a ella.
Todos los alumnos seguidos de la profesora hacían su aparición. La mirada horrorizada de la profesora y las caras incrédulas de algunos y burlonas de otros se reflejaron en sus rostros.
Un joven de cabello negro intenso, parecido al de un ex profesor de pociones, de contextura robusta y cara redonda, con un atractivo totalmente nulo, que cursaba el sexto año abandonaba el aula luego de excusarse con la profesora, dejando a una Pansy aún sentada en el escritorio, con la blusa abierta, la falda levantada y los labios hinchados.
-Señorita Parkinson, retírese de mi clase- dijo la profesora ni bien hubo salido el alumno de sexto.
En ese momento Hermione se unió al grupo, no entendiendo bien que sucedía.
Los Gryffindor rompieron en carcajadas, sobre todo por parte del público femenino, mientras que las Slytherin se limitaban a mirarla con sorna.
Se bajó la falda velozmente y pudo distinguir a Vanessa y a Draco con el resto de Slytherin. Se acomodó la blusa y salió a toda prisa, recibiendo un par de palmaditas y comentarios morbosos.
-Adiós Pansy…- susurró Hermione con una sonrisita malvada.
Draco se sentó detrás de ella y ninguno le dirigió la palabra al otro.
La profesora realizó su clase con normalidad luego de haber superado ese momento incómodo, aunque los murmullos no cesaron y pronto el castillo entero se enteró del incidente.
El sol se apagaba en el horizonte y Hermione caminaba apresurada con un grueso libro contra el pecho. Había evadido a Draco, no tenía deseos de enfrentarse a él. Estaba más llena de dudas que nunca.
Como era costumbre en ella analizó la situación y se horrorizó de la rapidez con la que se habían dado las cosas con él, jamás imaginó que se encontraría así.
Hermione dobló en una esquina y se sintió arrastrada hasta detrás de una estatua. Draco Malfoy se encontraba frente a ella.
-No puedes seguir escapando- dijo él.
-Es difícil hacer frente a todo esto- replicó ella mirando hacia un lado.
-No entiendo porqué regresaron tus dudas- espetó con impaciencia.
-Pues a diferencia de ti tengo muchas cosas en las que pensar, y no estoy segura si deseo que esto continúe así- dijo pasando por su costado sin mirarle.
-Vanessa- siseó él peligrosamente caminando a su lado.
-Malfoy, todo debe regresar al principio. Nos ayudaremos y conseguiremos venganza, es todo- dijo ella mientras caminaba en dirección a la puerta principal del castillo.
-Vanessa- repitió él sujetándola del brazo. -¿A qué le temes?- peguntó sin mostrar su acostumbrada arrogancia, sino más bien con cierta preocupación disfrazada.
-No le temo a nada, simplemente no deseo involucrarme contigo más de lo necesario-
El le alzó el rostro -¿porqué no?-
-Porque cuando me miras no se que esperar de ti- le dijo ella sin pensar. Cuando se percató de lo dicho se soltó rápidamente y continuó su camino.
-Para- ordenó él y ella sin saber muy bien el motivo se detuvo.
-Eres igual a mi- dijo como si de una confesión importante se tratase.
-¿Debo considerarlo un halago?- preguntó ella con sarcasmo.
-Nunca he considerado a nadie mi igual- le dijo él en voz baja.
-No entiendo que relación tiene con lo que te dije. Mi existencia está relacionada con mi venganza, no deseo concentrarme en nada mas- La fr5ustración se traslucía en sus ojos.
Él se colocó frente a Hermione y la miró fijamente. Estaban cerca de la puerta principal.
Draco levantó una mano y deslizó un dedo por el contorno de su rostro.
-Tal vez cuando terminen nuestras venganzas…- dijo él.
-Tal vez…- susurró ella sosteniendo su mirada.
El sonido de la puerta al abrirse hizo que ambos voltearan el rostro hacia la entrada.
Dos figuras se alzaban a unos metros.
Un joven de cabello rojizo y piel pálida vestido con el uniforme de Gryffindor sostenía a una más delgada, pálida y ojerosa, de expresión cansada y ojos perdidos. Eran Ron y Ginny Weasley.
Hermione ahogó una exclamación y se recordó mentalmente que ella no conocía a ninguno de los dos, por lo que derramó una lágrima interiormente y contuvo sus impulsos de acercarse.
Draco no dijo nada.
Ginny parecía una figura de cristal, tan frágil, tan sin vida; había perdido la esencia que la caracterizaba y a consideración de Hermione se veía peor que cuando lloraba inconsolablemente, lanzaba objetos y se cortaba los brazos con un vidrio roto; estaba resignada a no verlo nunca más.
Sintió la amargura de la culpabilidad, Harry estaba vivo, en el castillo y ella podía verlo cuando quisiera; pero Ginny no lo sabía y se había derrumbado por ignorarlo.
Oyó una voz aguda y unos pasos. Lavender pasó por su lado sin verla y se lanzó a los brazos de Ron quien en ese momento se percató de la presencia de ella y de Draco.
Vio un brillo extraño en su mirada y no compendió.
Le oyó decir a Draco que fueran a la torre, y la realidad impactó en su rostro como últimamente sucedía. Había recordado el motivo de su odio y sintió que había traicionado a su pasado, pero no había reparación posible, solo podía seguir con lo que había comenzado, seguir…
-Ron-
-Ron-
-¡Ron!- gritó ella mientras lo sacudía ligeramente.
-Lavender- dijo él como despertando de un trance.
-Estoy tan feliz de verte nuevamente- dijo sonriente, -¿Me extrañaste¿Cómo esta Gin?-
-¿Ron?- preguntó ella comenzando a molestarse por su indiferencia.
-¿Quién es ella?- preguntó Ron.
-¿Quién es quién?- preguntó una confusa Lavender dándose vuelta hacia donde él miraba.
El gesto de Lavender se deformó y una mueca de desprecio apareció en su rostro.
-Stendrak, una Slytherin que comparte la torre de premios anuales con Malfoy y francamente es…- había comenzado a decir, pero cuando se volvió hacia Ron observó que él se alejaba conduciendo a su hermana hacia la torre de Gryffindor.
Su pregunta la había irritado y no pudo evitar maldecirla en voz baja.
Hermione se paseaba intranquila por su habitación, su conversación con Draco había sido más confusa que la situación misma y eso ya era decir mucho. Había vuelto a ver a Ginny y a Ron y eso había despertado sus recuerdos…
Se cuestionó un momento acerca de ambos. ¿La reconocerían? Realmente no lo creía, así estuviera en su propio cuerpo sabía que sería imposible, cuando se había visto en la enfermería se dio cuenta que su cambio iba más allá de lo que imaginó.
Pero sabía que fuera de lo que le sucedía a ella, tenía que ayudarla, se sentía en deuda con Ginny por haberla privado de sus últimos instantes con él, por no poder decirle que estaba vivo y sabía donde, por poder verlo y ella no.
Hermione se detuvo violentamente, había encontrado una solución aceptable, tal vez no la ideal, pero era lo mejor que se le podía ocurrir en esos momentos.
Cuando atravesó el Retrato de la Dama Gorda acompañado de Ginny, los Gryffindor que se encontraban en la sala común detuvieron sus conversaciones para concentrarse en los jóvenes que habían ingresado.
Nadie dijo nada.
Ron hizo un asentimiento con la cabeza a modo de saludo y Ginny se mantuvo estática a un lado de su hermano, mientras este la sujetaba ligeramente.
Neville fue el único que se atrevió a acercarse.
-Ron- dijo en voz baja y algo aguda.
-Hola Neville- saludó con voz cansada.
Lavender acababa de ingresar y se colocó al lado de Ginny.
-Ron querido, no te preocupes yo llevaré a Gin a su habitación-, dijo con una sonrisita tonta mientras sujetaba a Ginny por el otro brazo.
Parvati se acercó.
-Pobre Gin, esta tan demacrada, tu también Ron- dijo la chica.
-Vamos Gin, tenemos mucho de que hablar- dijo tirándola del brazo.
La pelirroja continuó con su mirada perdida, pero se soltó con violencia del agarre de Lavender y caminó a paso lento hasta perderse por las escaleras.
-No la molesten- dijo Ron como recobrando el sentido.
-¿Esta mejor?- preguntó Lavender.
-Si a eso se le puede decir "mejor", pues lo está- dijo él mientras miraba con una expresión triste las escaleras.
-Bueno, por lo menos no lanzará nada y no nos podrá volver a dar en la cabeza- dijo riendo como tonta, mientras era secundada por Parvati.
-Nos vemos luego- dijo Ron lanzándole una mirada dura, para luego irse a su dormitorio, aumentando la tensión del ambiente.
Neville se limitó a volver al sillón donde se encontraba antes de la llegada de los hermanos Weasley.
Ambas pararon de reír al instante.
Luego de horas de insistencia y sin haber podido conseguir moverla de la ventana, las compañeras de dormitorio de Ginny la dejaron sola.
Ella no movía ni un músculo mientras que sus ojos enrojecidos delataban su sufrimiento. No lloraba únicamente porque ya no tenía lágrimas para derramar.
Había pensado tantas veces en acabar con su vida, pero sabía que así lo hiciera nunca volvería a estar con él.
Abrió ligeramente la ventana recibiendo el viento fresco en el rostro y vio una sombra deslizarse por los arbustos del jardín, esa figura dejó volar una lechuza desde su mano hasta la ventana de ella. El ave le mostró una nota.
Ella miró la lechuza y continuó con la mirada en el horizonte.
El animal picoteo su mano, pero no le hizo caso hasta que su palma comenzó a sangrar. Ginny tomó la diminuta nota y la leyó.
Dos palabras… eso fue todo lo que ella necesitó para que el brillo de la esperanza regresara a su mirada.
"Está vivo"
Se apresuró e intentó ver nuevamente a la figura pero esta había desaparecido, así como el ave. La nota que tenía entre las manos se hizo cenizas y ella comprendió el mensaje…
Nadie podía saberlo.
2.
Opresión.
Un líquido caliente se deslizaba por su abdomen y piernas. El correr suave y tortuoso la estremecía, más aún porque a pesar de sus esfuerzos no conseguía ver nada en esa oscuridad.
Una ráfaga de luz iluminó el lugar y pudo distinguir a sus padres a lo lejos cayendo muertos, a Ron saludándola con una mano mientras perdía la vida; pero nada le dolió más que ver el cuerpo de Draco, desfigurado, colgando de la rama de un árbol.
Intentó gritar, con su alma, pero ningún sonido salía de sus labios.
Al verse a sí misma observó el cuerpo de Lucius Malfoy encima del suyo, bañándola con su sangre mientras sus ojos la miraban fijamente, vidriosos por el peso de la muerte con su sonrisa retorcida suspendida en el tiempo.
Oyó una risa cruel tan lejana que no la distinguió bien. Sedas rojas la rodearon, cabellos… las voces infantiles, el trinar de las aves… Draco y Lucius habían desaparecido.
Olía la hierba a sus espaldas pero no podía moverse, aún sentía esta tibieza sobre ella… y cuando deslizó sus ojos pudo ver aún la sangre húmeda…
Se sintió succionada a la nada, mientras miles de Harry reían de ella. Sus gritos se perdían en el silencio y el perfume de Vanessa inundó sus fosas nasales; las lágrimas saladas caían por sus mejillas.
Y despertó.
Su camisón negro estaba pegado a su cuerpo por el sudor mientras que sus mejillas aún se encontraban humedecidas por sus lágrimas.
-Una pesadilla- susurró con la voz a punto de quebrarse.
Hermione se levantó de la cama temblando. No sabía que esperar. Había sentido pánico, verdadero terror en su sueño. No de perder lo que antes amó, sino temor de no volver a ver a Draco jamás…
Vio el cielo a través de su ventana, oscuro.
-¿Qué hacer?- se preguntó mientras llevaba una mano hasta su frente.
La respuesta ya la conocía.
Los alumnos de Hogwarts comentaban en voz baja los últimos incidentes, afortunadamente para Pansy, el colegio dejó de murmurar sobre ella para concentrarse en la llegada de Ginny Weasley, mientras más rumores circulaban.
No bajaría a comer ni iría a clases, había dicho Ron haciendo que los comentarios se diseminaran con mayor rapidez, lo último que esperaban sería verla entrar esa mañana vistiendo el uniforme.
Ginny había despertado sintiéndose mejor consigo misma. Todo ese tiempo había estado perdida en su mundo de recuerdos, pero ahora, gracias a esa misteriosa nota había vuelto a despertar y encontraría a Harry fuera como fuera.
Pero sabía perfectamente que la única manera de lograrlo sería a través de la persona que le envió la nota, y si quería encontrarse con él o ella debía ganar su confianza, lo que significaba seguir representando su papel.
Cuando cruzó las puertas del gran comedor con la expresión vacía de siempre, sintió las miradas clavarse en ella como dagas, pero avanzó sin voltear a ver a nadie para luego sentarse en la mesa Gryffindor.
No supo que esa misteriosa figura que la noche anterior le había devuelto la vida, se encontraba sentada en otra mesa mirándola como tantos otros y decidiendo que hacer respecto a ella.
Si bien había pasado la mayor parte del día en clase, podía afirmar que Draco no había asistido a ninguna de ellas y estaba casi segura que se encontraba con Harry en otro de sus interrogatorios.
La imagen de Ginny en el Gran Comedor venía a su mente como un recuerdo presente de lo que estaba traicionando con su proceder, pero no tenía alternativa.
Cuando atravesó el retrato sintió escalofríos al contemplar la habitación vacía y el alma se le vino a los pies mientras dejaba que la crudeza de los hechos la terminara por descontrolar.
Tenía que encontrarlos. A Draco y a Harry.
Volver a ese lugar no había sido precisamente intencionado, aún no podía creer lo que había sucedido pero estaba seguro que ambos pagarían por ponerlo en esa situación.
Muy caro.
Se encontraba nuevamente en esa mohosa habitación. La limpió con un movimiento de varita, mientras colocaba el cuerpo sobre una cama de madera. Utilizó el mismo hechizo de la última vez para evitar que se moviese y molesto por su actitud se giró decidido a dejarlo ahí, para indicarle lo sucedido a Vanessa.
Cuando vio una sombra en el vidrio de la ventana seguida de un fuerte sonido y unas pisadas que se alejaban con velocidad.
-Pansy, ahora si estas muerta- susurró Draco saliendo de la cabaña tras ella con una expresión temible.
Hermione caminaba por los pasillos intentando encontrar rastros de Draco. Era preferible evitar que alguien supiera a quien buscaba por lo que no hizo preguntas.
Su andar falto de concentración le produjo una caída luego de haberse tropezado con alguien.
-Lo siento- oyó decir, y al levantar la vista confirmó sus sospechas, era Ron.
Vio un cambio de expresiones rápido y se puso de pie sin contestarle, no sabía porque en ese momento no sintió deseos de decirle nada y sin pronunciar palabra pasó por su costado.
Ron quedó en el medio del pasillo, sumido en sus propios pensamientos.
-Debí estar loco cuando creí que se le parecía- dijo en un susurro para luego continuar con su camino.
Las ideas se iban agolpando en su cabeza mientras intentaba formarse una idea más clara. Sospechaba que a él se le hubiera ocurrido regresar a Harry a la vieja cabaña, era algo descabellado considerando el trabajo que había tenido que realizar para llevarlo al castillo, pero si no era eso… algo grave les había sucedido a ambos…
No pudo contenerse y abrió las puertas del castillo con violencia para salir corriendo en dirección al bosque prohibido.
No muy lejos de ahí, para ser más específicos en una ventana, una joven de mirada ausente y piel pálida la observaba mientras se perdía en la verde inmensidad.
-¿Quién es esa Slytherin?- preguntó con voz seca a una de sus compañeras de habitación.
La joven se acercó rápidamente a la ventana, ya que en los dos días que Ginny tenía en el castillo no había pronunciado palabra.
-Me parece que es Stendrak-, dijo Lavender intentado reconocer a la figura de cabello negro.
-Stendrak- repitió Ginny mentalmente.
El sonido de sus pasos era violento, el crujir de las hojas secas, las ramas al partirse y su respiración agitada resonaban amplificadas en el bosque.
Sabía que estaba siendo perseguida, que era una presa de él y que si no conseguía llegar al castillo pronto moriría.
Intentó aumentar la velocidad de su andar, pero sabía que sus fuerzas estaban por extinguirse y detuvo el paso hasta hacer los crujidos se hicieron casi imperceptibles.
No le llevaba mucha ventaja así que debía ser cuidadosa. Observó un árbol espeso de raíces protuberantes y se escondió detrás de él, doblando las rodillas y colocándolas contra su pecho, con los brazos pálidos alrededor.
-Calma Pansy- se susurró a si misma, -tenemos que llegar a Hogwarts y conseguiremos lo que deseamos-
Un sonido a la distancia comenzó a intensificarse y pudo reconocer la voz de Draco rasgando el aire al gritar su nombre con furia.
Tembló.
Lo oyó detenerse cerca, peligrosamente cerca.
-¡Pansy!-
Crujidos…
-¡Pansy!-
Unas ramas rotas…
Ella casi podía sentir su respiración en su cuello y siguiendo un impulso se levantó intempestivamente y comenzó a correr como si la vida se le fuera en ello.
Draco no tardó en alcanzarla y hacerla caer de rostro contra la tierra.
Ella emitió un chillido lastimero al sentir el impacto y comenzó a sollozar.
-Cierra la boca- gritó él dándole la vuelta y golpeándole el rostro sin darse cuenta de su estado.
-¡Draco!- gritó Hermione entre los árboles sorprendida por la escena y sacando su varita.
-¡Ayúdame!- dijo Pansy entre lágrimas.
-¿Qué se supone que haces, vengarte nuevamente o violarla?- preguntó Hermione mordaz.
-Deja de gritar Vanessa, esta zorra me siguió y ahora sabe del paradero de Potter- dijo Draco mirando a Pansy por primera vez, adoptando una expresión de horror.
-¿Qué pasa?- preguntó Hermione mientras Pansy seguía gritando.
Hermione se acercó y comprendió cuando vio la roca filosa ensangrentada.
-Debe morir, o ambos estaremos en peligro- siseó Draco.
-¡No puedes hacerme esto¡Tú me amas!- gritó Pansy.
Hermione sintió náuseas por la escena y se llevó una mano a la boca.
Draco sujetó con un brazo a Pansy impidiéndole el movimiento y con la otra la apuntó con su varita.
-Hasta nunca- le dijo en voz baja.
-Para- dijo Hermione conteniendo el mareo.
-¡No podemos dejarla ir!- le gritó Draco.
-No lo haremos- espetó Hermione con dureza viendo a Pansy.
El grito de Pansy fue intenso.
-Así que Blaise estuvo a punto de descubrirte- dijo Vanessa.
-Efectivamente-
Hermione asintió con la cabeza sintiéndose mal por sus absurdas suposiciones.
-¿No llegó a ver nada verdad?- preguntó ella.
-No- dijo Draco mirando el fuego de la chimenea. –Pero sospecha-
-No dirá nada, es cobarde- dijo intentando convencerse de lo dicho.
-Por eso mismo, si lo sabe, hablará-
Hermione se puso en pie.
-Vamos a comer-
Draco solo la siguió.
Cuando ingresaron al Gran Comedor sintieron el sonido de los rumores mientras son esparcidos y automáticamente voltearon sus rostros hacia un espacio vacío en la mesa de Slytherin.
-Ya lo habían notado-
Ambos se fueron a sentar por su cuenta.
Hermione se colocó al lado de Juliet Mills, compañera de habitación de Pansy la cual conversaba con otras Slytherin.
-¿Sabían que Pansy desapareció durante toda la tarde?- preguntó Juliet.
-Qué habrá estado haciendo…- dijo Andrea Le Montt de sexto mientras sonreía divertida.
-Oí decir a uno de primero que estaba en la enfermería- dijo una rubia.
-Pues yo se más que eso, la encontraron desnuda y desfigurada en la entrada del bosque prohibido- dijo con una sonrisa fría.
Las jóvenes presentes profirieron una exclamación.
Hermione miró directamente a los ojos a Draco.
La mañana siguiente fue lluviosa.
Hermione no mencionó nada al respecto y Draco evitó sacar el tema a relucir. El rumor se había esparcido por el castillo. Ninguno estaba muy seguro de cómo sentirse por ello.
Si bien los hechos habían sido tergiversados, no podían negar que en parte ella lo merecía.
Nunca esperaron que los sucesos que se desencadenarían por ello.
Mientras todos los alumnos de Hogwarts desayunaban en el gran comedor, incluidos Draco y Hermione, un grito estremecedor resonó en el castillo.
Los alumnos detuvieron sus conversaciones para ver la puerta. Una joven con una mano cubriendo su rostro ingresó corriendo a la estancia mientras profería agudos alaridos. En la otra mano llevaba un espejo roto. Sus pies descalzos corrían por la fría piedra, mientras que el camisón blanco desgarrado se le caía a pedazos.
El cabello rubio lacio caía desordenado.
-Deténgase- se oyó decir a alguien.
Pero la figura continuó caminando hasta dar contra una pared.
El silencio reinaba.
-Pansy- se oyó decir a alguien, y todos voltearon a verla. –Cálmate¿Qué ha sucedido?-
-¡Por qué a mí!- gritó mientras se apartó el cabello de la cara, mostrando un profundo corte desde la frente hasta el mentón y el ojo derecho vaciado.
Todos contuvieron la respiración.
Hermione bajó la mirada incapaz de continuar viendo la escena. Draco prefirió fijar su mirada en la directora.
Pansy lloró amargamente mientras se arrancaba cabellos y se terminaba de desgarrar la bata.
Madam Pomfrey entró rápidamente, pero antes de poder sostener a la joven esta había echado a correr nuevamente.
Nadie dijo nada cuando ella salió despavorida rumbo a las afueras del castillo. Y nadie comentó cuando su cadáver apareció bajo un árbol.
Hermione no pudo encontrar paz durante esa mañana, y menos aún cuando se supo del suicidio de Pansy, no sabía porqué sintió compasión por ella.
Se encontraba recostada sobre una estantería de la biblioteca, concentrada en sus pensamientos cuando la vio entrar.
Ginny Weasley se dirigió directamente hacia donde ella se encontraba. Hermione no movió ni un músculo.
La pelirroja tomó el libro que estaba a la derecha de su cabeza y se inclinó imperceptiblemente hasta sacarlo, lo colocó contra su pecho y le dijo en un susurro profundo.
-Se lo que hiciste Stendrak-
Fin del cap
