En las sombras

Cap 12


El metal frío de la llave estaba en contacto con sus manos.

Draco caminaba con algo de lentitud de regreso a la cabaña, tenía decidido hacerse del poder, el mundo conocería a Draco Malfoy y le temerían más que al propio Voldemort.

Ella, el único ser al que le profesó sentimientos nobles, nunca lo mereció, y a pesar de estar en parte vengado, se sentía peor que nunca, vacío. La amaba y sabía que era una debilidad que debía extirpar cuanto antes, o estaría perdido.


Ella corría con su alma. Había leído la nota que Anette Bortlett había escrito y guardado en el cofre de metal de su familia. Casi no podía creer lo que decía, casi no podía creer que no le importara el daño que le había causado a ella, no podía permitir que le sucediese algo… no a él. Además estaba Harry y ella lo salvaría.

Rogó al cielo que llegara a tiempo, mientras la frase de la madre de Vanessa resonaba en su mente.

"Fue muy sencillo construir esta historia de pistas y secretos en torno al sello de magia; Lily y yo tuvimos que sacrificar lo que más queríamos, nuestros hijos.

La otra parte de la historia desconocida por Voldemort es que yo era espía de Dumbledore y conocía muy bien a Lily Potter.

Él, Lily y yo armamos esta historia para destruirlo. Ciertamente el poder existe, pero esta sellado precisamente porque el mundo mágico no está en condiciones de soportar tamaña energía y mucho menos un ser como él.

En el momento en que lo abra… morirá y con él todos los que se hubiesen acercado a recibir del poder. Espero Vanessa que comprendas lo que intentamos hacer y no te sientas utilizada, aléjate del sello, déjalo creer que ha triunfado y estará perdido"


-Mi lord- siseó Draco cuando estuvo listo para encontrarse con el señor oscuro.

-La llave- dijo él con voz grave mientras terminaba de absorber la luz azul del cuerpo de Harry que se deshacía por el dolor.

Draco le mostró la llavecita y esta fue atraída hacia el cuerpo de Harry por una fuerza desconocida.

Voldemort se concentró en terminar lo que había comenzado, su expresión denotaba una extrema concentración.

Draco permaneció a un lado con la mirada fija.

La puerta de la cabaña se abrió con violencia e ingresó Hermione aún en el cuerpo de Vanessa, con un moretón en el rostro y algunas cortaduras en las manos. Sus ojos rojos denotaban un profundo padecimiento.

-¡Alto!-gritó desesperada.

-¿Qué haces aquí?- gritó Draco empuñando su varita al igual que ella.

Hermione sabía lo que debía hacer.

Draco le lanzó un hechizo que hizo que cayera al suelo, mientras él se daba vuelta y se acercaba a Voldemort.

Cuando el Señor Oscuro termino de absorber la energía se separó de la cama de Harry e hizo levitar la llave.

Hermione se levantó a duras penas y lanzó un hechizo que hizo que el cuerpo de Harry saliera despedido por una ventana rompiendo el cristal y haciéndolo chocar contra un árbol a varios metros de ahí.

Ni Voldemort ni Draco hicieron algo al respecto, Harry había dejado de ser importante para los planes de ambos.

Las últimas palabras de Voldemort mientras apuntaba la llave con su varita y descargaba en ella la energía extraída de Harry fue lo que hizo que Hermione reaccionara y sin importarle el futuro se lanzó hacia Draco dispuesta a todo por protegerlo.

Una explosión fue lo último que se escuchó.


Sentía un fuerte dolor en la cabeza, un palpitar constante y punzante que por momentos lo aturdía.

Tenía los labios resecos y la piel áspera. La respiración se le hacía difícil ya que sentía el aire denso.

Su espalda estaba adolorida y su pierna seguramente fracturada.

Aún con los ojos cerrados pudo ver a cámara lenta todo lo vivido, desde su secuestro, su pérdida de conciencia; recordaba escenas de la vida de su madre y de otras personas incluida Hermione, sabía por todo lo que había pasado, su trasformación, su venganza su rabia, tenía lagunas del dolor de Ginny y lágrimas comenzaron a caer de sus ojos. Podía recordarlo todo, lo vivido y lo no vivido y sintió una gran opresión en el pecho.

Fue abriendo los ojos lentamente y con el dorso de su mano limpió restos de cristales de sus párpados. Divisó la copa de un árbol cuyas hojas marchitas se precipitaban con lentitud contra el suelo.

Se sentó lo más rápido que pudo esperando ver la cabaña, a Hermione, a Malfoy; pero no vio nada en pie… el suelo estaba cubierto de pequeños trozos de madera y restos de vidrios, sin ningún rastro de Hermione, y se desesperó…


Escupió los trozos de vidrio que tenía en la boca e inmediatamente buscó a Draco con la mirada. Estaba boca abajo, por lo que hundiendo los dedos en la tierra intentó levantarse cosa que no consiguió. Tenía ambas piernas severamente fracturadas y para hacer las cosas más graves no encontraba su varita por ningún lado. No sabía que había sucedido, solo recordaba que luego de interponerse entre Draco y el sello había sentido algo cálido cubriéndola.

Levantó el torso lo más que pudo y divisó un cuerpo no muy lejos. Con los brazos consiguió arrastrarse hasta llegar a él, cortándose la piel de las piernas más aún. Sabía que no era nada de lo que una vez fue, pero no importaba en ese momento. Lo amaba, Merlín, lo amaba con su alma y temía que hubiese muerto.

-Draco- gritó cuando lo vio tendido en la tierra, y bañada en lágrimas se colocó ligeramente sobre él en un afán protector.

Lo movió ligeramente y analizó sus facciones, seguía a sus ojos igual de atractivo que siempre, a pesar de los profundos cortes en su rostro. No quiso ver su cuerpo, porque sabía que estaba destrozado, peor que el suyo propio.

-Draco- susurró contra sus labios derramando lágrimas en sus heridas. –Despierta por favor-

Hermione recordó sus propias palabras deseando la muerte de él, enardecida y se culpó infinitamente por lo que sucedía.

Ella acarició con cariño su mejilla y lo abrazó mientras lloraba en su pecho. Para muchas mujeres sería falto de orgullo luego de la bajeza que él cometió contra ella, pero realmente… ¿De qué le serviría mantener esa firmeza ficticia mientras sabía que el ser que más había amado estaba muriendo en sus manos? De nada.

Poco a poco sintió como el brazo de él se movía hasta tocarla.

Ella alzó la vista y pudo observar sus profundos ojos grises, algo nublados por el dolor. Sintió por un instante un miedo terrible de ser rechazada por él, pero supo que dijese lo que dijese ella no se apartaría.

Draco no la reconoció del todo, hasta que segundos después se percató de quien era, Hermione Granger. Esta vez con su cabello castaño enmarañado natural porque la poción había dejado de tener efecto. Trató por todos los medios de empujarla, pero sus brazos más pesados que nunca eran imposibles de mover.

Solo pudo fijarse en sus ojos bañados en lágrimas y fue ahí que supo que fuera como se llamase era la misma con la que compartió tanto en las últimas semanas.

-Draco, vamos, levántate- le dijo con cariño.

-¿Por qué?- preguntó sin rencor en su voz y más bien algo de indiferencia.

Ella entendió perfectamente qué le preguntaba. -Mi alma estaba muerta y quise vengarme de todo el daño que me habían hecho, pero todo eso se perdió cuando comencé a quererte. Tal vez no soy la fuerte Vanessa Stendrak, una sangre pura hermosa, pero aún así y aunque me cueste decirlo ahora... te amo Draco Malfoy, así tu me odies por siempre-

-¿Realmente me quieres?- preguntó el con sequedad y algo de burla.

-Hubiera dado mil veces mi vida por ti- le dijo ella con total sinceridad.

-¿Qué tengo digno de ser amado?- preguntó él con un sentimiento que le oprimió el pecho a ella.

-No lo sé. Te amo más allá de mi lógica, más allá de lo que es bueno y malo- le dijo con cariño dándole un suave beso en los labios.

-Me alegra saberlo- dijo él cerrando ligeramente los ojos.

-No me dejes ahora por favor- suplicó ella.

-No llores más por mí y perdona lo que te hice- susurró él.

-No tengo nada que perdonarte-

-Esto es cursi- dijo Draco intentando sonreír mientras iba relajando su expresión.

Ella sonrió de vuelta, más que palabras románticas esa sola sonrisa le hizo saber que él verdaderamente la amaba. A pesar de todo. Y por eso mismo sabía que lo que tenían juntos era realmente especial.

-No me dejes- murmuró ella contra sus labios mientras derramaba sus lágrimas sobre las mejillas ensangrentadas de él, al tiempo que veía la paz de la muerte asentarse en su rostro.

-Nos veremos algún día- le susurró él mientras se perdía en un cielo nuevo.

Hermione enterró la cabeza en su pecho y lloró como nunca antes lo había hecho.


Tiempo después una voz familiar susurró su nombre cerca a ella. -Hermione-

El dolor la había hecho perder parte de la conciencia.

-Harry- dijo ella en un hilo de voz al reconocerlo.

Él la levantó con cuidado de el cuerpo de Draco temiendo que en cualquier momento perdiera el sentido y la abrazó delicadamente. Ella acarició su rostro en un gesto fraternal.

-Me alegra que estés bien Harry, ya no esta más Voldemort, eres libre se ser feliz. Ginny te espera, todos te esperan,-

-Nos esperan- corrigió él con lágrimas en los ojos, feliz de verla nuevamente.

Ella le dirigió una sonrisa triste y le acarició la mejilla. -No puedo dejarlo Harry- le susurró ella.

Él derramó las lágrimas que había intentado controlar. -Él ya está muerto, tú podrías, puedo salvarte...-

-Ya es muy tarde Harry, quiero seguirlo- le pidió con cariño obligándolo a depositarla nuevamente sobre el cuerpo de Draco.

-Por favor Hermione-

-Ve con Ginny y sean muy felices, vivan por nosotros-

Harry le dio un beso en la frente y la dejó partir.


Ginny se levantó en una cama extraña por los ruidos provenientes del jardín y saltó de la esta recordándolo todo. Su instinto le dijo que se asomara por la ventana y al hacerlo no pudo evitar llorar ante lo que veía.

Saliendo del bosque prohibido un cuerpo herido que ella reconoció como Harry se acercaba al castillo ante la sorpresa de todos. Ella se precipitó hacia fuera lo más rápido que pudo sin comprender aún que sucedía.

Cuando su hermano la vio atravesar un corredor sin ver a nadie y atropellando a quien se le pusiera en frente salio corriendo tras ella sabiendo que algo importante sucedía.

Ginny sentía el corazón en la garganta, tantos sueños que se reconstruían ante sus ojos, tantos fragmentos vueltos a unir…

-Por favor- suplicó sin detenerse. –Por favor que sea él-.

Cuando ambos se encontraron en el jardín lo único que atinaron a hacer fue abrazarse, sabiendo que la vida les estaba dando una última oportunidad. Se miraron sonriendo y se besaron, bajo la sombra del mismo árbol en el que Hermione fue besada por Draco por primera vez…


Hermione contemplaba la escena de Harry y Ginny con una sonrisa radiante. Su cabello castaño caía brilloso y ondulado y sus ojos estaban más encendidos que nunca.

Dio unos pasos para intentar acercarse hasta ellos pero una mano firme la detuvo.

-Hermione, tu perteneces a las sombras- le dijo una voz profunda.

Ella asintió sin borrar su sonrisa mientras se recostaba en el pecho de él.

-Espero que sean muy felices- dijo con cariño.

-Si eso te hace feliz a ti, yo también lo espero- afirmó él mientras entrelazaba sus dedos con los de ella.

-¿Preferirías que siguiera siendo Vanessa Stendrak?- preguntó Hermione con una mueca.

-No me importa cómo te llames o cómo luzca tu cuerpo, solo que seas tú y que estemos juntos el resto de la eternidad- le dijo él atrayéndola más hacia si.

-Creo que regresamos a lo cursi…- murmuró ella en voz baja. Draco sonrió para ella. -Realmente no me importa serlo contigo- le dijo antes de girar el rostro al bosque a sus espaldas.

Ella asintió entendiendo su mensaje y le dio un beso en los labios.

-Suerte chicos-


Harry abrazó a Ginny por la cintura y contemplando el bosque prohibido le pareció ver dos sombras desaparecer en la verde inmensidad…

-Gracias- dijo en un susurró que se llevó el viento.

"En este mundo no existen los amores imposibles, tal vez sí los improbables; pero si bien la historia de Draco y Hermione no fue una precisamente romántica, ellos demostraron que el sentimiento más puro que conoce el hombre puede nacer incluso en las sombras…"

La vida es como un baile… un baile de disfraces…

FIN


Un agradecimiento especial a todos mis lectores (con nombre o anónimos), aprecio muchísimo que me acompañaran durante la publicación de este fic. Su apoyo me impulsó a continuar publicándolo, realmente espero que disfrutaran leyendolo igual que yo escribiéndolo.

Gracias,

Kate