El milagro que une dos almas

14. Afrontando el pasado de frente.

Kari, Tai, Sora y los niños estaban listos, esperaban la llamada de Matt que les indicara donde iba a comenzar el recorrido, el celular de Tai sonó.

- Matt? Hola, ya está como tarde no – molesto el moreno a su amigo

- Tai, esto debe quedar entre los dos, ya hice mi parte.

¿De qué¿a levantarte?

- No seas bobo, Tk quiere hablar con Kari y la única oportunidad que tenemos es hoy, ella se va a ir pasado mañana y debemos hacer algo por esos niños.

- Esa es una buena idea, pero… no creo que sea el momento justo…

- Tai, ninguno de los dos es feliz, ellos merecen ser felices juntos por favor…

- Seguro eres tú Matt, es que estas diciendo cosas tan incoherentes…

- Como que…

- Como apurar las cosas, no es propio de ti Matt, siempre dejas todo como salga – bromeó Tai de nuevo, escuchó el gruñido de su amigo por el celular – pero tranquilo esto quedará entre nosotros.

- Como sea Tai que más hacemos

- No hay otra opción y concordamos en algo, su felicidad, así que solo sigue lo que acordamos.

- Bien eso haré y ojala todo salga bien, bueno haré mi parte de esta forma… - Tai se alejo de las dos chicas que conversaban con tranquilidad, después de unos minutos, Tai colgó, soltó un suspiro y se dirigió a su hermana ya su novia.

- Bien, vámonos ya o si no, no nos alcanzará la tarde – dijo y bajaron al parqueadero, los niños estaban felices, Laurita escuchaba con atención las historias de su primo sobre el lugar a donde iban a ir, todo estaba saliendo a la perfección, Kari miraba con ternura la escena, una de las últimas que vería de sus amigos y su vida en Japón, un recuerdo atravesó su mente, un joven de pelo rubio, su rostro era adornado por unos zafiros azules que siempre le traína tranquilidad, su sonrisa bastaba para sentirse segura, su mano extendida dispuesta a tomar la de ella, una lágrima se le escapo, Takeru Takishi… a pesar de todo lo que había pasado, a pesar de haberse alejado de él no lograba olvidarlo, no lograba dejar de pensar en él, cada una de las palabras de Mimi y Matt le venían a la mente y aun tenía le rostro de Takaishi en su mente. Tal vez si merecía otra oportunidad, tal vez si merecía que se dieran el tiempo par hablar y aclarar las cosas, luego movió su cabeza de forma negativa.

- En que estoy pensando… ya hicimos nuestras vidas de forma diferente, un cambio ahora sería fatal en nuestra organización… ya es tarde, ya no hay marcha atrás, decidí separarme de ti y cumpliré mi promesa conmigo misma…

- Mamá ¿qué estás esperando? – pregunto el pequeño, ella lo alzo en sus brazos.

- Un milagro cariño, un milagro – dijo ella sonriéndole al niño, en el carro todos ya estaban listos, Kari se acomodó y Tai arrancó.

En el carro los niños jugaron con Kari, ella siempre tenía un carisma especial con los niños, siempre sabía como divertirlos, mientras Tai y Sora hablaban de algo, Kari alcanzó a notar que Sora no estaba muy de acuerdo con lo que le decía Tai, pero los niños hacían tanto ruido que no lograba escuchar cual era el problema, Shawn y Terry hacían trucos de magia, mientras Daniel intentaba coger el secreto, Laurita miraba divertida todo y Kari aunque trataba de entender que estaba pasando, disfrutaba de la alegría que los niños le regalaban. El paisaje era precioso, ya no se encontraban en Odaiba y parecía que tomaban rumbo para la prefectura de Kanagawa, los pequeños miraban alegres las bellezas que la naturaleza les permitía ver, ella guardaba en su corazón todo el recorrido, tal vez esa sería la última vez que vería una parte de Japón.

A medida que entraban en las zonas urbanas, Tai le decía a Kari lo nuevo que había, pronto llegaron a un enorme centro comercial, pronto todos estaban listos para disfrutar del paseo, Tai y Kari se quedaron admirando el lugar, mientras Sora y los niños se adelantaban.

- Papá nos traía mucho a Kanagawa ¿recuerdas?

- como olvidarlo, siempre nos llevaba a un sitio diferente cuando podía.

- Así es, a papá le gustaba salir en los fines de semana, aunque muchas veces su trabajo no se lo permitía.

- Recuerdo la vez que fuimos a Kyoto, nos hizo levantar muy temprano – dijo Kari y los dos Yagami rieron.

- Las cosas han tomado rumbos tan diferentes a los que soñábamos en estas playas.

- Ni que lo digas, jamás me imaginé viviendo en Italia y con todo lo que soñé.

- Y menos estar sin él- dijo Tai y Kari bajo la mirado al suelo, lo que decía su hermano era cierto, jamás planeó su vida sin Tk, siempre estaba ahí, como amigo como novio, como algo necesario en su vida y ahora que no estaba…

- Las cosas cambian – dijo la castaña recobrando el valor para afrontar el tema

- Escuche que hablaste con él.

- Solo nos encontramos en el parque, intercambiamos unas 4 palabras y nos dijimos adiós, nada más.

Pues esas 4 palabras le devolvieron el alma al muchacho – dijo Tai mirando a su hermana, ella esquivó la mirada fijándo la suya en el horizonte, se podía ver la playa y el hermoso mar adornaba el panorama.

- ¿ah? Ya veo…

- Desde que te marchaste no ha hecho más que buscarte desesperadamente, parecía un muerto viviente sin mentirte, pero ayer cuando lo vi y me dijo que te había visto, era como verlo vivo otra vez, como si la vida hubiera regresado a él.

- ¿Por qué ahora Tai¿Por qué no antes? Hasta hoy viniste a hablar sobre Takeru y es un tema que prefiero enterrar, entonces dime ¿Por qué?

- ¿Por qué? No lo sé, tal vez porque ese chico no merece sufrir así

- Entonces yo si merezco vivir atormentada – dijo Kari aun sin mirar a su hermano.

- No, no quería que pensaras así, la verdad es que quería que lo supieras… él aun te a---

- Ya me lo han dicho todos, cuanto dolor le he causado a Takeru, pero ninguno piensa en el mío, piensan que como huí dejando todo tirado, fue más fácil para mí y que no siento nada, pero se equivocan.

- Nadie ha dicho eso hermanita…

- Pero me lo han dado a entender, todos piensan que no me duele, pero es horrible volver a empezar sin tener nadie conocido a tu alrededor, volver a comenzar y con la obligación de olvidar como son las cosas aquí en Japón para acostumbrarme a vivir en Roma… tuve que acostumbrarme a sobrevivir sola, conmigo misma, tuve que estar sola cuando nacieron mis hijos, mamá llego 1 años después, cuando ya las cosas estaban mejores, pero nadie sabe el dolor que es dejarlo todo y comenzar de nuevo, la carga del pasado se hace más pesada en cuanto más tratas de olvidarlo.

- Kari… sé que todo esto también te ha afectado, pero no solo estás sufriendo tú, él también y aunque quizá tu hayas pasado por más cosas difíciles que él, eso no quita el hecho de que Tk también esta sufriendo.

- Entonces soy egoísta…

- No lo eres- dijo Tai, abrazó a la menor intentando reconfortarla.

- Lo soy Tai, estaba pensando en mi dolor y no vi el de Tk, pero ya es tarde… ya no hay marcha atrás…

- Kari estás siendo muy radical…

- Tai, es una decisión tomada, no hay vuelta atrás.

- Como digas hermanita, ahora vamos – dijo tai y guió a su hermana al centro comercial, en el lugar de las comidas, Sora y los niños los esperaban, después de un tiempo, Tai y Sora decidieron buscar unas cosas y dejaron a Kari con sus hijos, mientras Shawn y Terry entraban a jugar videojuegos.

Kari se sentó esperando que su hermano regresara para poder llevar a los niños a la zona de juegos, el lugar era nuevo y era muy fácil perderse, ella lo sabía porque no lo conocía, era la primera vez que lo veía, así que antes de tomar decisiones imprudentes prefería esperar, comenzó a ver a su alrededor, una floristería se encontraba cerca de donde se encontraba, ella se dirigió hacia ella, había todas las clases de flores que se podía imaginar, los niños la siguieron, ella se quedo observando las hermosas margaritas, que se encontraban cerca de la entrada, su aroma la inundo de recuerdos, momentos de su niñez, de su juventud, de su vida en Italia, increíblemente las margaritas habían estado en todas las etapas de su vida, noto que alguien tomaba unas margaritas junto con unas rosas rojas, pero no se fijo mucho en eso, su mente no se concentraba en otra cosa que en las margaritas que tenía al frente suyo, luego, como si hubiera despertado de un sueño se volteó asustada buscando a su hijos chocando con una persona, cuando miro al extraño se encontró con un joven rubio con unas cuantas margaritas y rosas en un lindo adorno floral.

- Ta… Takeru…

- Hola Kari, parece que perdiste algo

- Mamá! Mira es Takeru, ayer también jugo con nosotros un tiempo, es amigo del tito Tai también.

- ¿Qué haces aquí? – dijo Kari sin escuchar a los niños.

- Quiero hablar contigo.

- Ya te dije que es tarde.

- Siempre he creído que nunca es tarde- dijo él, ella lo miró y vio a ese chico que una vez la enamoro.

- Siempre mantienes la esperanza ¿no es así? siempre… - dijo ella, Tk le entrego las flores.

- Son para ti, aunque a tu lado cualquier hermosa flor se ve opacada ante el brillo de tu belleza – dijo sonriendo, Kari se sonrojo, él siempre sabía hacerla sentir bien, hacerla sentir segura,, siempre sabía como hablarle y tratarla.

- Arigato, están preciosas – dijo ella y salieron de la floristería, los niños los siguieron

- Takeru-san, hoy si jugará con nosotros un buen tiempo? Ayer nuestro tito no nos dejo jugar mucho.

- Claro que si, si su mamá me permite que los acompañe.

- No le veo ningún problema – dijo Kari, estaba confundida, pero no quería dejarlo ir, quería tenerlo cerca, aun cuando ya había tomado una decisión, estaba dudando de si era lo correcto o no, pero por esta vez quería ver esa familia que quizás nunca sería completa.

- Entonces me quedare un tiempo con ustedes – dijo Tk sonriente ante la respuesta de la castaña.

Tai, Sora, Mimi y Matt miraban el encuentro de los jóvenes escondidos, Sora no estaba muy de acuerdo con la idea, pero al ver que las cosas resultaban, cambio de parecer, los niños jugaban con los dos jóvenes, el rubio era muy amable con ellos e intercedía por ellos ante Kari para hacer las cosas, Tk los llevo primero a comer un helado y disfrutaron de éste frente la fuente principal del centro, era un bello espectáculo de luces y de efectos que decoraban al fuente y hacían de esta un lugar agradable, además de que el ambiente se volvía algo romántico. Mientras Tk regresaba a su niñez con Daniel y Laurita, Hikari intentaba pensar claro la situación, tal vez la vida le estaba dando el momento adecuado para arreglar las cosas, no lograba poner orden a sus pensamientos, los recuerdos estaban invadiendo su razón y ya no sabía que era lo correcto de lo que estaba haciendo, se sentía muy confundida, pero el momento que estaba pasando, tenía que admitir que no lo cambiaría por nada.