El milagro que une dos almas
15. La esperanza que se mantiene viva.
Mientras Tk regresaba a su niñez con Daniel y Laurita, Hikari intentaba pensar claro la situación, tal vez la vida le estaba dando el momento adecuado para arreglar las cosas, no lograba poner orden a sus pensamientos, los recuerdos estaban invadiendo su razón y ya no sabía que era lo correcto de lo que estaba haciendo, se sentía muy confundida, pero el momento que estaba pasando, tenía que admitir que no lo cambiaría por nada.
Los niños se acercaron a ella, Kari miro a Daniel en los brazos de Takeru, eran iguales, el niño era el retrato del rubio, ella sonrió y sin notarlo sus ojos se llenaron de lágrimas, jamás las cosas serían así, pero… ¿Por qué se aferraba tanto a no intentar amar de nuevo? Ella alzo a la pequeña Laurita.
- Bien es hora de buscar a su tito – dijo ella.
- No aun no! Queremos jugar más con Takeru-san!
- Pero mi pequeña, su tío debe estar buscándonos como loco
- Pero no quiero irme aun – dijo Daniel que estaba muy feliz.
- Es lo más cerca que estarán de su padre… - pensó Kari por un momento.
- Si quieres puedes llamarlo desde mi celular, así le dices donde estás y ya.
- Gracias Takeru, pero creo que…
- Mami por favor, solo un ratito más
- De acuerdo – dijo ella sonriente, después de todo ella tampoco quería marcharse – me convencieron, pasearemos con Takeru un tiempo más.
- Si ven, les dije que su mamá comprendería – dijo Tk – bien ¿y a donde quieren ir ahora?
- A un parque – dijo Daniel.
- Conozco uno que queda cerca de aquí¿les parece si vamos? – dijo el rubio.
- Pero, no conozco por aquí y tal vez…
- Vamos me bella Kari, déjame guiarte hoy, confía en mi – dijo Tk extendiendo su mano libre hacia ella, miro de frente esos ojos azules, de nuevo esa seguridad que le brindaba salía la luz, ella tomó su mano.
- De acuerdo – dijo ella, después de todo, el dolor de los dos había comenzado por no haberlo escuchado y no haber confiado más en él. Salieron del centro comercial y se dirigieron al parque, ella veía como los dos niños se divertían, jamás había pensado cuanta felicidad Takeru les traía a los pequeños, aun sin saber que él era su padre.
Daniel y Laura disfrutaban de la compañía del rubio que les llevaba todos los caprichos, Hikari sonreía, Tk sería un padre muy complaciente, tenía que ser algo inflexible en algunas cosas, de repente se sorprendió de lo que estaba pensando ¿padre¿Acaso se lo iba a decir? No… no podía, no después de todo lo que había pasado, después de haberse abstenido durante tanto tiempo, no iba retroceder. De nuevo se sintió confundida, miro las flores que tenía en si mano derecha, sonrió, hacia rato nadie le regalaba flores, él siempre había sido tan romántico, tan especial con ella. De nuevo su mente indagaba el tema ¿Por qué las cosas habían sucedido de esa forma? Tal vez ellos no debían estar juntos, tal vez su amor no era lo suficiente para soportar las cosas, pero… ¿sus hijos debían pagar las consecuencias del pasado? Ellos eran inocentes, no sabían que había sucedido ¿por qué debían terminar ellos pagando algo que no tiene nada que ver con ellos? Al ver a sus hijos en esa felicidad, temía arrebatárselas para siempre, pero no sabía como arreglar su error.
Recordó al conversación con su hermano ese día, antes de entrar al centro comercial, tal vez Tai le haya dicho la verdad sobre Takeru, tal vez él aún la amaba, tal vez aún quedaba una esperanza. Sin embargo un pensamiento nubló su mente ¿y si era mentira? Si su hermano le había mentido para ver su reacción… no era típico de su hermano, tampoco parecía una broma, pero si solo se estaba ilusionando para anda...
- Hace tiempo que deje de amar, ya no recuerdo lo que es estar enamorada – pensó la castaña mirando el suelo, ahora su vida eran sus hijos, el único amor que sentía era hacia ellos y hacia su familia, una amor maternal hacia esos pequeñines que le alegraban la vida – no, jamás podría volver a amar de esa forma, no después de tantas heridas que le cause a mi corazón.
- Mamá ¿quieres jugar con nosotros? – dijo la pequeña Laurita acercándose a ella, notó que en sus brazos llevaba una pelota, se agacho para mirar a su hija a los ojos, vio ese brillo de alegría en la pequeña, sonrió.
- ¿de donde sacaste esa pelota? – pregunto a la pequeña que sonrió ante la pregunta y señalo al rubio que le hacia cosquillas al dulce niño.
- Takeru-san nos la compró ¿no te diste cuenta mamá? – dijo al pequeña mirando con curiosidad a su madre, Kari se sorprendió y tomó la pelota en sus manos.
- Bueno, entonces vamos a jugar todos – dijo dulcemente y se acerco a ellos con la pequeña, ella corrió hacia su hermano y Takeru su puso de pie encontrándose con una cálida mirada por parte de la castaña – gracias.
- No te preocupes, no es nada – dijo Tk poniendo su mano en la cabeza y riendo un poco.
- No tenías por qué hacerlo, fue algo muy dulce de tu parte –dijo Kari.
Tk tomó el balón, Hikari se sonrojo la sentir la mano del rubio sobre la suya, lo miro a los ojos, de nuevo esa sensación que sentía desde que se habían visto, el extraño sentimiento de querer abrazarlo, rápidamente rompió aquel contacto y se alejo unos cuantos pasos de él y guió a los niños para que se organizaran, el rubio solo sonrió, había aun esperanza, aun no se podía rendir. Los niños empezaron a jugar con el balón, Hikari de vez en cuando cogía el balón y se lo pasaba a los pequeños, Takeru intentaba quitárselos mientras ellos corrían para evitar que el rubio tomara el balón, Kari disfrutaba cada momento que pasaba, cada minuto era un recuerdo para adjuntar en su memoria, se sentía viva, se sentía feliz.
Tai y Matt observaban a los jóvenes jugar con los chiquitines, Matt sintió un alivio al ver a su hermano sonreír de tal manera, era como regresar el tiempo y ver a su hermano menor jugando con sus amigos, al menos había podido ayudarlo a tener algo de felicidad, Tai solo veía mientras molestaba a su amigo. Tai poso su mirada en Mimi y en Sora, estaban fascinadas viendo las vitrinas del lugar, parecían no darse cuenta de nada más a su alrededor, Naomi, Shawn y Terry estaban sentados en la heladería deleitándose con un helado, la tarde estaba saliendo muy bien, las cosas no podían ir mejor.
- ¿crees que hicimos lo correcto? – pregunto Tai a su amigo, esta vez el moreno tenía una mirada diferente, su vista estaba fija en el horizonte y sus ojos expresaban duda, Matt cerro los ojos.
- No lo sé, tal vez hicimos algo malo – dijo el rubio y miro a su amigo para ver su reacción, sin embargo su compañero se mantuvo en la misma actitud.
- Si ellos no están juntos ¿no será por que se lastimarán si lo están?
- Tai, deja de decir incoherencias.
- No quiero verla sufrir de nuevo Matt, toda su vida… toda su vida ha soñado con su felicidad, sus sueños eran al lado de tu hermano, pero siempre la atropellaba la realidad… ahora que lo tiene todo, ahora que ha creado una nueva vida… ¿será lo correcto unirlos de nuevo?
- Tk la ama, la ama con todo su corazón, para él su vida es Hikari, él también ha sufrido, es lo mejor.
- Mi hermana tiene una nueva vida… tal vez… - no pudo terminar de hablar, su amigo lo mojo con un poco de agua de su botella, Tai lo miro algo molesto – Hey! Estaba hablando
- Estaba diciendo tonterías viejo, deja de pensar negativo, todo va a salir bien.
- Pues obvio Matt – dijo Yagami y Matt lo miro, su semblante había cambiado, de nuevo sonreía – fue un plan de mi autoría así que funcionara.
- En algo tienes razón, de que funciona… funciona, pero siempre son muy imprudentes.
- Bueno pues al menos no me quedo esperando a ver que me cae del cielo – dijo tai riéndose.
- Muy chistoso, pues es mejor que las cosas fluyan ¿para que forzarlas?
- Lo que digas lo que digas – respondió Tai intentando apartar la risa.
Tk invito a almorzar a Kari y a los niños, entraron a un restaurante cercano, disfrutaron del almuerzo mientras charlaban alegremente, los niños disfrutaban y le daban a probar al rubio todo lo que iban a comer, él comía cada bocado que los pequeños le ponían, de vez en cuando Kari probaba lo que el ofrecían, en varias ocasiones lo hacía Tk y ella no se rehusaba, Tk simplemente la observaba, hacia tiempo que no la veía y ahora que tenía la oportunidad de tenerla tan cerca no dejaría pasar el tiempo en vano, quería disfrutarlo, guardar en su memoria esos momentos para siempre recordarlos y no olvidar a su ángel, siempre la había visto como una luz en su camino, como un milagro en su vida, a pesar de las distancias entre ellos, a pesar de lo sucedido Hikari Yagami seguía metida en su cabeza y en su corazón, además de que algo le aseguraba que esos pequeños…
- Estaba delicioso – dijo Daniel terminando de comer, Kari guió a los niños para que se lavaran las manos mientras Tk pagaba la cuenta, se sentó en al mesa a esperarlos, miro su reloj.
- Ojalá se detuviera el tiempo, no quiero que termine el día, no quiero…
- Yo tampoco quisiera que se acabara el día, mis pequeños la están pasando de maravilla, no quisiera tener que dañarles su diversión – dijo la castaña sorprendiendo al rubio que no había notado su presencia.
- Kari… yo…
- No te preocupes, antes gracias por el almuerzo, espero que Tai no se enfade cuando nos encontremos.
- No lo creo, Tai siempre es muy comprensivo y muy fresco.
- Eso es cierto, mi hermano siempre ha sido el mejor – dijo Kari.
- La única cosa en la que no concordamos, Matt es el mejor hermano del mundo – dijo Tk y ella sonrió.
- No es en lo único en que diferimos
- Hikari… - murmuro Takeru, los niños salieron del baño y ella fue por ellos, luego salieron, comenzaron a caminar por los alrededores, observaban las vitrinas, los niños hacían entrar a Tk a las tiendas de juegos y ella solo observaba como Takeru regresaba a ser un niño con ellos.
- Parece que la estás pasando muy bien sin nosotras- escucho una voz muy familiar a sus espaldas, ella se volteo y se encontró de frente con sus amigas.
- Mimi… Sora… hola – fue lo único que pudo decir Kari en la situación en la que se encontraba.
- No te preocupes, es por molestar, parece que te estas divirtiendo mucho y… ¿los niños? – dijo Mimi sonriente, luego echo una mirada al establecimiento y vio al rubio jugando con los pequeños y observando los juguetes – ahora entiendo por qué tan feliz.
- No es lo que tu piensas Mimi – dijo Hikari – solo nos encontramos con él y como Sora y mi adorado hermano se perdieron, pues él se ofreció a guiarnos mientras los encontrábamos.
- Pero parece que prefirieron no buscarnos – dijo sora, Mimi se rió ante el comentario de la pelirroja, Hikari enrojeció ante esto y Mimi se rió aun más.
- Ya dije que no es lo que se imaginan – dijo Kari recobrando la tranquilidad.
- Como sea, te dejamos con ellos, nosotras estamos de compras –dijo Mimi mostrando las bolsas y sin esperar respuesta entraron a otra tienda.
- ¡Matt! – dijo tk que salía de la tienda con los niños, Kari miro en la dirección en que Takeru llamaba el rubio, efectivamente Yamato Ishida se encontraba por ahí, a su lado se encontraba Taichi Yagami, ellos saludaron y se acercaron a ellos.
- Con que aquí estabas, ya veo por que te escapaste de nosotros – bromeó Tai, Hikari le lanzó una mirada de rabia, Tai paso saliva – mejor olvida lo que dije – dijo riendo nerviosamente.
- Matt no sabía que estabas por aquí – dijo Tk, quien realmente estaba sorprendido de ver a su hermano paseando por esos lugares.
- Ah… pues había invitado a Kari a dar un paseo, pero veo que tú te encargaste de darle ese paseo, nos la robaste – dijo Matt sonriendo, Takeru entendió todo, no estaban ahí por coincidencia, sino porque Tai y Matt lo habían planeado.
- Y Shawn y Terry? No los veo –dijo la castaña buscando a sus sobrinos.
- Ni los verás por un buen rato, están con Naomi en los videojuegos, no los sacas de ahí por un largo rato – contesto Matt, Hikari rió ante la respuesta.
- Y… ¿qué estaban haciendo? – pregunto Tai curiosamente.
- Solo mirábamos con los niños los nuevos juegos que hay – contestó Tk.
- Entonces ¿podemos unirnos? Sora y Mimi están que compran cualquier vaina que se les pase enfrente – dijo Tai haciendo reír a Kari y a Tk.
- No le veo el problema – dijo Kari
- Yo tampoco.
- Bien, entonces sigamos caminando.
- Mamá volvamos al parque y que el tito Tai y takeru-san jueguen con nosotros – dijo Daniel, ella asintió con la cabeza y miro a su hermano.
- Bueno parece que cambiamos de planes ¿no?
- Eso creo – dijo Tk, Matt alzo a la pequeña Laurita y se adelanto con ella al parque, Tai tomó a Daniel y corrieron detrás del rubio, Takeru tomó la mano de Hikari, ella sintió como sus mejillas adquirían un tono rojizo, solo observaba la sonrisa de su acompañante – vamos… alcancémoslos – dijo dulcemente y empezó a correr jalando consigo a la castaña, ella se dejo llevar, no quería dañar ese momento, simplemente dejaría que ese día sucediera como el tiempo quisiera.
- Que lentos, como siempre – molestó Tai y todos rieron, Tk soltó la mano, ella estuvo a punto de decirle que no lo hiciera, pero decidió callar, luego vio como su hermano y Takeru llevaban a los niños a los juegos, quedándose ella con Matt.
- Gracias – habló Matt después de un tiempo en silencio observando a los dos hombres jugar con los niños, Kari miró con ternura a Matt, quien tenía una mirada perdida en el horizonte, un semblante algo triste.
- ¿por qué?
- Por regalarle un día de felicidad – dijo Matt y ella bajo la mirada.
- Sabes que esto no cambiara la situación – dijo Kari mirando el suelo, Matt la miro con tristeza.
- ¿Por qué te niegas a amar otra vez? No sabes cuanto tiempo mi hermano ha estado buscándote.
- Y tú no sabes por cuanto tiempo he estado intentando olvidar todo lo sucedido – contesto Hikari, se sentía cansada de escuchar como compadecían a Takeru poniéndola como la culpable.
- Olvidarlo? Para que olvidar algo que aun puedes recuperar, Tk no te ha podido olvidar porque él aun cree en ese amor que los unió.
- Y yo ya deje de creer en él... me engaño Matt, simplemente no puedo mirarlo y no recordar que mientras yo solo pensaba en él, Takaishi disfrutaba con esa… no es el hecho de que ella nos haya separado, es el hecho que él se lo buscó y me lastimó – contesto Hikari levantando la mirada, sus mejillas estaban empapadas por las lágrimas, Matt se sentó al lado de ella.
- Kari… te comprendo… en cierta forma lo hago porque se como amas, lo das todo por esa persona que quieres… pero es mi hermano.
- Pareciera que fuera el de todo el mundo – cortó Kari a Matt – todos me han replicado mi crueldad con él.
- Porque todos deseamos verlos felices, su felicidad eres tú y tu felicidad…
- ¿es él? – termino Hikari la frase de Matt con cierta ironía – alguna vez llegue a creer en eso Matt, pero hace mucho tiempo deje a un lado esos pensamientos que solo me lastimaban.
- ¿Y el futuro de los niños está marcado sin un padre¿Has pensado en esos chiquillos tan solo un momento? Ahora tienen 3 años, pero cuando crezcan y nunca vean a su padre que les dirás… ¿Qué lo dejaste por una confusión y le arrebataste la felicidad de ser una familia feliz?
- Ya te dije que Takaishi no es el padre – mintió Hikari.
- ¿a quién engañas con eso?
- ¿te has detenido a pensar por qué lo oculte tanto? – pregunto Kari y Matt calló – no ¿cierto? No sabes cuanto dolor me da el solo pensar que le diré a mis hijos cuando comprendan que su papá jamás regresará a casa.
- Hay una solución muy simple a eso…
- Sé que vas a decir… que lo perdone y le de otra oportunidad.
- Si sabes que eso es lo más sencillo y el mejor camino ¿Por qué le huyes tanto?
- Tal vez… porque no sé como afrontar el hecho de que los dos nos equivocamos, que no fue solo él… yo también me equivoque al no escucharlo… no se como disculparme frente a él…
