El milagro que une dos almas

16. Confusiones...

- Hay una solución muy simple a eso…

- Sé que vas a decir… que lo perdone y le de otra oportunidad.

- Si sabes que eso es lo más sencillo y el mejor camino ¿Por qué le huyes tanto?

- Tal vez… porque no sé como afrontar el hecho de que los dos nos equivocamos, que no fue solo él… yo también me equivoque al no escucharlo… no se como disculparme frente a él…

El silencio reino entre ellos, seguían observando al rubio y al castaño arrebatarles sonrisas a los pequeñines que disfrutaban del momento, Hikari no podía impedir que las lágrimas salieran de su rostro, aun recordaba tantas palabras, tantas promesas, tantos momentos con él, Matt la abrazo mientras ella se sorprendía ante el acto de su amigo.

- ¿Por qué prefieres sufrir¿Por qué te cierras tanto a escuchar a tu corazón? Te conozco Kari, no porque somos amigos de la infancia sino…

- Matt…

- Sino porque tuve la maravillosa oportunidad de estar junto a ti más que como amigo, sé como amas porque te ame y me diste un poquito de ese gran amor que sentías por él, siempre lo has amado…. Pero han sucedido tantas cosas que no te han dejado ver la realidad

- Pero tú nunca me amaste tanto como yo a ti… tú siempre la quisiste a ella, a Mimi…

- No Kari, si te ame, tal vez no como amo a Mimi, pero si lo hice…

- Si me conoces tanto como dices… debes saber cuanto me duele todo esto

- Y es por eso que te pregunto por que no te das una oportunidad más… míralo, mira su felicidad, la esperanza ha vuelto a él, la vida, la alegría de vivir regreso cuando te vio y estoy seguro que hoy has sonreído más que los días anteriores…

- Y que si fuese así… no hay marcha atrás Matt… ya es muy tarde

- Nunca es tarde para reaccionar y arreglar las cosas, por favor piénsalo… - dijo Matt y miro los ojos canela de la joven, de repente los dos miraron hacia donde estaban los niños, Daniel se había caído, Hikari se levanto rápidamente y se fue hacia él, pero Tk le gano.

- ¿Te encuentras bien? – pregunto el rubio al pequeño que intentaba no llorar, él asintió con la cabeza mientras Tk lo sentaba en sus piernas – es mejor que visualices el campo para evitar eso campeón.

- Hai – contesto el pequeño, Hikari se quedo mirando la escena, su rostro se empapó de lágrimas mientras baja la mirada para evitar que sus hijos la vieran llorar, se volteó… sus hijos necesitaban de Takaishi y ella les estaba robando la posibilidad de ser felices, Tai lo notó, Matt igual.

- Vamos niños, Tk acompáñame a buscar a Naomi con ellos, nos adelantaremos Tai – dijo Matt llevándose al rubio y a los pequeñines.

- Hermana…

- Ellos no deben verme llorar, tengo que ser fuerte para ellos.

- A veces es necesario desahogar lo que sentimos.

- No… debo ser fuerte para regalarles un futuro… debo ser fuerte para protegerlos y darles todo mi amor.

- Kari eres una buena madre, la mejor, eso no lo dudó…

- ¡No! Si lo fuera no les arrebataría la felicidad.

- Kari, si tu eres su felicidad, eres todo lo que ellos tienen

- Les arrebato la posibilidad de estar con su padre, de vivir a su lado, de ser una familia feliz…

- Kari no es tu culpa que la situación no se haya dado para que estén juntos, tienes que entender eso – dijo Tai abrazándola, el sol se ponía detrás de las montañas que se veían a lo lejos.

- Por que Tai…. Por qué lo tenía que volver a ver… porque las cosas no continuaron igual, porque nos tuvimos que volver a encontrar… - repetía la castaña mientras desahogaba en los brazos de su hermano toda la frustración y la tristeza que sentía, no veía solución, ya no entendía que estaba haciendo, no entendía nada, el cielo lentamente se nubló…

- Kari…

- No quiero… no quiero continuar así… hermano que esta pasando…. Por que ahora? Por que… porque tenía que suceder…

- Kari que ganas preguntando te eso? Solo confundirte más, es mejor que no pienses más en eso, tal vez no lo creas, pero lo mejor ahora es que te calmes un poco y deja que tu corazón decida que es lo mejor, creo que ya has decidido mucho con la razón sin pensar en él - dijo su hermano secando el rostro empapado de lágrimas de la castaña, ella intento tranquilizarse – por tus hijos, deja que tu corazón te guíe… al menos por hoy.

Si… vamos a casa, necesito descansar – dijo Kari aferrándose al brazo de su hermano que la guió hasta el carro, ella se sentó mirando el nublado paisaje que le ofrecía ahora la naturaleza mientras Tai iba por Shawn y Terry, Mimi y Sora conversaban cerca del carro, sin notar la tristeza de ella.

Pronto todos se pusieron en marcha para regresar a Tokio, los niños estaban tan cansados que se quedaron dormidos en las piernas de Kari, quien peinaba sus cabellos consintiéndolos, Tai la miraba de vez en cuando, ella parecía concentrada en sus hijos y en sus sobrinos, Sora le hablaba sobre sus compras, aunque sabía que Tai le estaba prestando más tención que ella.

- Que diablos le hizo Tk – dijo Sora al ver que su amiga no le respondía nada.

- Si te dijera que nada…. ¿me creerías?

- Claro que no! Mira como está tu hermana…. Como pretendes que me crea eso, tuvo que haber hecho algo

- Abrirle los ojos… eso fue todo lo que hizo, le recordó a Hikari que no lo ha olvidado y que ese sentimiento aun sigue ahí…

- No eras tu el de la maravillosa idea de juntarlos? Mira como terminan las ideas que involucran corazones… Tai es tu hermana, no es Yolei, no es Mimi, no puedes tratarla con tus planes locos que como pueden funcionar puede que no, ella es diferente, es Kari…

- Lo sé, pero ambos están…

- Es algo que ellos deben arreglar, no en lo que nos debamos meter – dijo Sora, miro de nuevo a la castaña, que parecía no haberse percatado de la discusión entre ella y Tai.

- Tai… - al fina la castaña habló – déjame por acá.

- ¿Qué?- dijo Tai frenando en seco.

- Los niños están dormidos, así que no habrá problema, necesito... quiero hacer algo que no puedo posponer – dijo Kari poniendo como cobija su saco sobre los pequeñitos, besó la frente de sus hijos y acarició la frente de sus sobrinos – Tai déjame aquí, es un lugar que necesito ver antes de marcharme.

- Pero… mira como esta la noche… jovencita… espera- dijo Tai mientras Hikari salía del auto.

- Por favor Tai… permíteme hacer esto – dijo ella mirándolo de frente, en sus ojos había un sentimiento de decisión y melancolía, Tai solo suspiro y continuo su camino mientras Hikari se quedaba parada viéndolos alejarse.

Cuando ya no los vio, comenzó a caminar, mientras dejaba que su mente le trajera los recuerdos de su infancia y su juventud en Japón, caminaba lento, el lugar al que quería ir estaba lejos de allí, pero desde pequeña le gustaba hacer ese recorrido para llegar allí, así para cuando llegará a ese lugar estaría más tranquila, ligeras gotas de lluvia comenzaban a caer, con una larga pausa entre gota y gota, que lentamente se fue acortando hasta dejar caer el aguacero

Tai miró de nuevo el reloj, en esta ocasión eran las 6:45, la última vez que lo había mirado eran las 6:44, camino hacia la ventana de la sala donde las gotas golpeaban con fuerza como intentando entrar, no veía a nadie correr hacia el edificio, de hecho no veía gente, las calles parecían deshabitadas, entro al cuarto donde su hermana estaban durmiendo los niños, parecían no sentir las fuertes gotas caer en la ventana y dormían plácidamente en la cama, como si no supieran que estuviera pasando, Tai apagó la luz y cerró la puerta, miro de nuevo el reloj, solo dos minutos habían pasado, parecía que el tiempo se hubiera detenido, Sora no soltaba el celular y esperaba que el desesperante pito dejara de sonar y que contestaran el celular, pero nada, al parecer no quería contestar o no lo escuchaba.

- Maldición – dijo Tai golpeando la mesa del comedor, Sora lo abrazo.

- Kari no es tonta, debe estar resguardándose de la lluvia.

- Si solo contestara para ir a recogerla… ¿Por qué diablos la deje bajarse del auto? – dijo Tai que miraba la lluvia caer, de pronto el timbre de la puerta sonó, Tai se abalanzó hacia esta y abrió – KARI?

- Hola Tai – dijo Matt mirando extrañado a su amigo quien regreso a su estado de nervios caminando de un lado a otro, Naomi y Mimi entraron seguidas de Tk, quien se quedo cerca de la puerta.

- ¿sucede algo? – pregunto Mimi Naomi se sentó en el sofá y prendió el televisor después de pedir permiso a Sora.

- Parece que tiene que ver con Kari – dijo Matt y Tk bajo la mirada, estaba preocupado por ella, en el parque no la había visto muy bien, ni siquiera se habían podido despedir.

- No aparece – contestó Sora la ver que Tai miraba el reloj y caminaba hacia la ventana sin dar respuesta.

- Desde las 5:30 que al dejamos no ha llamado, no se ha aparecido, es como si estuviera perdida, no nos contesta el celular, no sabemos donde pueda estar y ese aguacero… ¡rayos! Donde te metiste Hikari – dijo Tai poniendo su frente en la ventana, Matt miro a su hermano, pero ya no estaba, la puerta estaba abierta y sin rastro del menor.

- Diablos… Tk! – dijo Matt acercándose a la puerta.

- La buscaré – escucho la voz de su hermano en dirección de las escaleras.

- Por Dios…. Que la encuentres pronto.

Tk salió rápido del edificio, miraba hacia todas partes, buscando algún indicio que lo pudiera conducir a la castaña, lo primero que se le ocurrió fue buscar en el parque. Mientras todos se preocupaban por ella, Hikari caminaba bajo la lluvia como una niña pequeña, saltando de charco en charco, de vez en cuando corría y daba vueltas bajo la lluvia, sonreía a veces como a veces lloraba, se reía o simplemente caminaba en silencio, no había nadie a su alrededor, pues nadie parecía estar dispuesto a mojarse, así que las calles estaban solo para ella, de vez en cuando uno o dos carros pasaban mojándola más, lentamente se acercaba a su lugar favorito, los árboles imponentes se alzaban en los suburbios de la ciudad, su verde follaje resaltaba en la oscuridad, lentamente se fue adentrando en ese mágico parque, la verdad quedaba algo retirado de su casa y le hubiera quedado más fácil ir al que estaba enfrente al conjunto de Tai, pero ese era especial… ¿Por qué? No tenía una razón concreta, solo sentía que en ese lugar podría hallar solución a su problema, en frente de un inmenso roble se sentó, era el mismo que visitaba cuando pequeña, en silencio dejo que sus lágrimas se confundieran con las gotas de agua que caían del cielo.

Tk seguía caminando el parque una y otra vez, empezaba a sentir frío y la lluvia no se detenía, si él sentía frío… Kari debía estar peor, así que preocupándose más comenzó a caminar de nuevo, de repente, sintió como si reconociera algo, comenzó a caminar sin saber el destino, sin saber el camino, pero algo le decía que la encontraría pronto, así que se dejo guiar. No demoro mucho cuando escucho una voz familiar…

- ¿qué esta pasando? No entiendo por que ahora que todo estaba mejor volví a sentir esto, no tiene sentido, hace tiempo que olvide que es ese sentimiento, hace mucho tiempo que deje de creer en eso, mi vida son mis hijos y ahora de la nada el vuelve a entrar a mis planes… después de todo lo sucedido entre nosotros… no puedo simplemente… lo extraño tanto… hoy fue tan lindo, fue como volver a los viejos tiempos, a los buenos tiempos… lo ame y lo amo tanto…

Tk se acerco al lugar y observó a la castaña sentada debajo del árbol, aunque sabía que no debía hacerlo escuchaba lo que la castaña iba diciendo, sonreía mientras se acercaba a ella lentamente, ella no lo notaba.

- Abuelo… cuando veníamos juntos a pasear siempre te hable de él… ahora que no estas y que yo ya no vivo aquí… las cosas han cambiado tanto, pero quisiera retroceder el tiempo y evitar que las cosas sucedieran como…

- Hikari… - la castaña volteo asustada a mirar a su alrededor quedando atrapada por los ojos azules que al miraban desde lejos con dulzura

- Ta…Ta…Takeru… ¿que haces aquí? – no atino a decir más, no podía creer que él estuviera ahí y lo que más le afectaba era pensar que él la hubiera escuchado hablar…

- Hikari… sólo… - pero no pudo terminar la castaña comenzó a toser, Tk se acerco para ver que podía hacer, pero no tuvo mucho tiempo antes de que ella…