El milagro que une dos almas

- Ta…Ta…Takeru… ¿que haces aquí? – no atino a decir más, no podía creer que él estuviera ahí y lo que más le afectaba era pensar que él la hubiera escuchado hablar…

- Hikari… sólo… - pero no pudo terminar la castaña comenzó a toser, Tk se acerco para ver que podía hacer, pero no tuvo mucho tiempo antes de que ella… - Hikari

- ¿Qué haces aquí? – pregunto la débil joven en los brazos del rubio, no se sentía muy bien, sentía mucho frío, de repente vio como el rubio se quitaba la chaqueta y la ponía sobre ella – gracias.

- Estaba preocupado, así que vine a buscarte, que hermoso lugar – dijo el rubio abrazándola, ella se sonrojo.

- Cuando era pequeña, mi abuelo me solía traer a este parque – dijo ella, él la miro a los ojos acentuando más el rubor en la castaña.

- Ya veo, debe ser un sitio muy importante para ti – dijo Tk sonriéndole – pero creo que escogiste un mal momento para venir aquí, esta lloviendo y tienes que cuidarte para proteger a los pequeñines.

- Takeru… - murmuro ella, luego bajo la mirada – necesitaba venir aquí… desde… ¿desde cuando estabas detrás de mí?

- Lo suficiente como para saber que debes ir a casa para cuidarte.

- Takaishi… ¿por qué no me odias? – pregunto la menor Yagami con cierta tristeza, Tk se sorprendió ante la pregunta y la miro con seriedad.

- Jamás podría odiarte ¿Cómo puedes decir cosas tan hirientes?

- Después de todo el daño que te he hecho? Después de haberme ido sin escucharte y esconderme de ti para no verte más… como es que aun me sonríes con tanta calidez y con amor, cuando te he hecho sufrir tanto… no merezco más que tu odio…

- No digas estupideces – contesto el rubio con seriedad, ella cerró los ojos, no quería saber la verdad - ¿Cómo puedes decir cosas así? No puedo odiarte Kari, jamás podría, aunque fuera la única solución para arrancarte de mi corazón no podría hacerlo, porque eres mi amiga, porque me conoces mejor que nadie, pero sobre todo porque me mostraste el milagro que nos permite vivir, que hace que dos almas se encuentren y estén unidas por siempre, me enseñaste el único sentimiento valioso que vale la pena guardar y vivir… es por eso que jamás podría odiarte Hikari.

- No sabía eso – habló ella, una sonrisa esbozo en su rostro, saber eso le ayudaba a tener más fuerzas, se sentía tan feliz… pensó en la posibilidad de hablar con él, de decirle la verdad, de confesarle sus sentimientos por él…

- Lo mejor es que regresemos – dijo Tk al ver que Hikari no decía nada, ella lo miro y se abrazó a él fuertemente, él se sorprendió – no te preocupes más por eso, jamás te odiare mi bella Kari.

- Lo siento… siento tanto ponerte en problemas, ponte tu chaqueta, de todas formas ya estoy empapada – dijo ella mirándole a los ojos, él la miro con ternura y movió su cabeza negativamente – además me gusta mojarme…

- No, debes cuidarte, esos pequeñines están orgullosos de su madre y tengo que protegerla para que los cuide y les siga dando motivos de orgullo, no todos tienen una madre tan bella y tan buena como tú – dijo él sonriendo mientras ella se sonrojaba.

- Gracias – dijo ella, él se puso de pie y le extendió la mano par ayudarla a parar, ella la tomo, pero el pasto estaba tan resbaloso que la hizo deslizarse para caer de nuevo en el piso trayendo consigo al rubio, quien quedo sobre ella, no pudo evitar sonrojarse y el rubio no lo paso desapercibido, pero ninguno de los dos hizo nada por separarse, parecía que lo querían así.

- Te ves hermosa – pronuncio Takeru, ella se ruborizo más lo que le causo gracia al rubio, no podía evitar dejar de mirar sus profundos ojos azules, sin pensarlo dos veces o beso, como hace mucho tiempo cuando le había dicho sus sentimientos.

Tai miraba de nuevo el reloj, en esta ocasión eran las 7 en punto, tomo su chaqueta y se dirigió a la puerta, Sora lo tomo del brazo y con un movimiento negativo le indico a Tai que tuviera más paciencia, él bajo al mirada y tiro la chaqueta al suelo, Naomi jugaba con los niños mientras Mimi miraba por al ventana por si los veía venir, Matt caminaba de un lado a otro, su hermano no había llevado sombrilla y la verdad con ese aguacero podían enfermarse gravemente, Tai volvió a mirar el reloj, las 7 y un minuto abrió la puerta…

- Saldré a buscarlos.

- Tai… espera un poco más

- ¿esperar? Que he estado haciendo todo este tiempo

- Todos estamos preocupados, pero no podemos ser impulsivos, tenemos que aguardar

- No puedo seguir esperando Sora! Es mi hermana la que esta allá afuera mojándose

- Tai, sabemos que Kari esta allá afuera, pero ella no es tonta seguro se está resguardando, tenemos que espera que se comuniquen – dijo Mimi tratando de calmar a Tai.

- Matt – dijo Sora, este seguía caminando de un lado para otro, Mimi lo tomo del brazo y este se asusto, ella le sonrió y el intento forzar una sonrisa, la cual no salió, luego miro a Sora - ¿por que no llamas a Tk? Tal vez ya la encontró o nos puede decir donde cree que al puede encontrar.

- Tienes razón – dijo Tai que había recuperado los ánimos al oír la sugerencia de su esposa.

- Si… tienes razón –dijo Matt sacando su celular y marcándole a su hermano.

Los dos se separaron, un celular estaba timbrando, Kari al reflexionar lo que había sucedido se sentó apartándose de Takeru, quien miro su celular, era su hermano, por un minuto quiso apagar el celular y volver a besar a Kari, pero al ver que la castaña parecía confundida, decidió contestar, maldijo a su hermano por interrumpir su felicidad, Matt se oía algo preocupado, Kari podía escuchar la conversación, cuando Tk les contó que había encontrado a Kari, se escucho como si algo hubiera atacado a Matt y Tai hubiera tomado su lugar, quien no hacia más que llenar a Tk de preguntas; después de un largo rato, el rubio colgó y suspiro.

- Es mejor que volvamos – dijo un sonriente Takeru, ella forzó una sonrisa, por su cabeza pasaban miles de razonamientos, menos el de regresar a casa, se puso de pie y se alejo del rubio.

- Vamos, deben estar muy preocupados –dijo ella evitando al mirada de su acompañante, quien volvió a suspirar.

- Supongo que se rompió la magia – murmuro Takaishi feliz, después de todo no se podía quejar, al menos había podido volver a besarla. Caminaron juntos el camino de regreso, para distensionar el ambiente y sacar a la castaña de sus pensamientos hizo bromas durante todo el camino, la lluvia no cesaba, aunque caía menos fuerte que antes, Hikari se reía de las bromas de su amigo; pronto llegaron a la portería del edificio donde Sora los esperaba, al verlos en semejante estado, corrió hacia ellos amparándolos con la sombrilla.

- Por dios! Donde diablos estabas Kari… menos mal soy yo al que te vino a recoger, sino tu hermano se pondría furioso, nos tenías a todos con los pelos de punto – dijo la pelirroja, Hikari solo asentía con al cabeza mientras observaba a Takeru, el rubio intentaba secar al menos un poco su pelo despelucándose, Hikari se sonrojo al pensar cuan lindo se veía Takeru así.

- Bueno, lo mejor será que me vaya… nos veremos en otra ocasión – dijo Takeru sonriendo, Hikari trato de hablar, pero parecía que las palabras no le salían de la boca, no podía emitir ningún sonido.

- Vamos Tk, entra – lo invito Sora, al ver la reacción de su amiga.

- No… tengo que arreglar lo de mañana par el trabajo, por salir a pasear creo que descuide mis cosas – dijo riendo, Hikari solo lo miraba mientras buscaba la fuerza suficiente para hablar.

- Tu hermano te puede ayudar e inclusive Tai, vamos, entra y te tomas un chocolate caliente, lo necesitas, estás empapado y muy frío, te ayudará a calentarte – dijo Sora haciendo un último esfuerzo para que el rubio aceptara al invitación.

- En verdad me encantaría, sabes que cocinas delicioso, pero hoy debo rechazar tu invitación – dijo Takeru y luego miro a Kari, que aun no había podido hablar y tomo una de sus manos – no sabes cuanto te agradezco esta día, la pase espléndidamente bien, tu compañía siempre será la más agradable y la mejor de todas y eso pequeñines… cuídalos mucho, te necesitan… dales mucho amor… ojalá nos podamos volver a encontrar – dijo besando la mejilla de la chica, ella se sonrojo, Tk soltó su mano y emprendió su camino, ella intento tomar su mano peor no la pudo agarrar.

- Takeru… Tk… - dijo ella, peor él empezó a correr, ella intento seguirlo, pero Sora la detuvo con el brazo y la condujo adentro de la portería – debo alcanzarlo.

- Kari…esta fue su despedida, para él esto fue lo mejor, pero él entiende que tal vez para ti fue algo muy confuso todo.

- Sora tengo que alcanzarlo – repitió ella, Sora la miro con ternura.

- Esto es muy difícil para él, él te ama y el saber que tú…

- Tengo que decirle la verdad Sora – dijo Kari quien estaba llorando – tengo que decirle que lo amo.

- Kari… - pronuncio Sora.

- Sora… lo amo… aun lo amo – dijo ella y sora la abrazo dejando que ella desahogara toda la confusión que sentía.

- Tranquila… tranquila.

- Quiero verlo y decirle que lo siento y que…

- No me lo digas a mi… díselo a é, ve y alcánzalo – dijo Sora sonriéndole, antes los ánimos de su amiga, Hikari salió de la portería y corrió en dirección hacia el parque – pero… llévate… el paraguas…

Sora solo veía a la castaña correr hacia el parque, suspiro, Tai la iba a matar, pero sonrió… ya que todo parecía aclararse, así que subió las escaleras para encontrarse con unos preocupados hermanos. Por su parte Hikari corría en dirección distinta a la que había tomado Takeru, iba hacia el apartamento que habían comprado, en el cual habían vivido juntos por tanto tiempo, pronto llego y paso la portería sin anunciarse, subió rápido las escaleras y con las llaves que nunca dejaba abrió la puerta, todo estaba oscuro, decidió entrar, examino de nuevo cada cosa y le parecía revivir cada momento, cada recuerdo compartido en ese lugar, luego entro en la habitación y miro aquella mesita de noche que mantenía tal cual como la había dejado, las fotos de los dos juntos, las cartas… todo lo que había dejado estaba ahí, se arrodillo en el suelo para revisar la mesita mientras esperaba que Tk arribara a casa.

Tk dejo de correr un buen trecho después, ya no podía correr más, siguió caminando, aun no quería regresar a su casa, así que empezó a dar vueltas, no podía dejar de pensar en ese beso y en los momentos de ese día que había pasado junto a ella, no sabía que hacer, lo que más deseaba era estar a su lado, pero ella estaba muy confundida, lo pudo notar de regreso a la casa de Tai, aun así, no dejaba de pensar en su belleza y en sus sonrisas, de pronto se detuvo al ver una pareja mirando un vestido de novia, ella le sonreía al joven mientras él la miraba con ternura, luego siguieron su camino.

- Mira que hermoso es ese vestido de novia…

- No más hermoso que tú.

- Tk…

- No miento – había dicho él atrayendo a la castaña hacia él, ella se recostó en su pecho.

- Si lo usara… ¿tú crees que se me vería bien?

- Claro que si, todo en ti se ve hermoso – dijo él y ella se sonrojo.

- Dime la verdad, no juegues más… ¿en verdad piensas que lo usaré algún día?

- Claro que sí – había dicho él y como si estuviera viviendo ese momento repitió las mismas palabras que había pronunciado en esa entonces – ya verás que lo usarás y te quedará precioso y serás la novia más bella y yo seré quien tenga el deleite de estar junto a ti.

Si ahora lo pensaba, simplemente ya no podría ser, movió su cabeza de manera negativa como regresando a la realidad, y aunque ya no veía la imagen le parecía escuchar la voz de Hikari Yagami llamándolo, sus risas y su voz cuando intentaba distraer su atención. Cansado ya, decidió regresar a su apartamento, cuando introdujo la llave y la puerta se abrió sin quitarle el seguro supo que algo raro pasaba, aunque todo estaba oscuro, la puerta estaba sin seguro y eso no estaba bien, entro y se quitó los zapatos, luego vería que era, primero tenía que secarse así que fue a su cuarto en busca de una toalla.

- No prendas la luz – escucho una voz familiar que provenía del cuarto – Tk… necesito hablar contigo

- Kari? Kari… - fue lo único que pudo pronunciar al entrar al cuarto y observar a la castaña parada junto a al ventana.