El milagro que une dos almas

- Porque siempre supe que el amor es algo por el cual debemos sacrificar todo y soportar cualquier adversidad… pues es la única forma de que los milagros se hagan realidad – dijo él y ella sonrió, era cierto, él lentamente se acerco a más a ella – porque siempre supe que para poder alcanzar a mi ángel tenía que sufrir un poco para poder tomar su mano de nuevo – y diciendo esto la beso, en esta ocasión ambos estaban seguros de lo que sentían, la felicidad que se había negado por tanto tiempo estaba en él y ahora ella lo sabía.

Tai no dejaba de caminar de un lado para otro y no dejaba de revisar el reloj, las 10 de la noche y no aparecía, Matt por su parte miraba por la ventana intentando divisar algo y movía sus manos constantemente y si hubiese sido por él ya se hubiera tirado por esa ventana de los nervios, Naomi se había quedado dormida en el sofá mientras Sora y Mimi conversaban, una puerta se abrió provocando al reacción inmediata de todos los presentes, de nuevo la pequeña salía a preguntar por su mamá, tenía sus manos en sus ojitos, tenía mucho sueño, pero deseaba ver a su mamá antes de dormir.

-Y mami… ¿no ha llegado? – pregunto inocentemente la niñita, Tai se acerco a ella y la abrazo.

- Aun no regresa pero no demora, te lo aseguro

- Eso me dijiste antes – dijo la pequeña, Tai peino el cabello de Laurita y escucho como la puerta principal se abría – ¡mamita!

- Hija – respondió la castaña mientras la pequeña corría hacia ella y la abrazaba.

- Me tenías preocupado hermana, por casualidad sabes que horas es ¿verdad? No pensaste en tus hijos, no pensaste en que eso no era buena idea… no, te pudo haber pasado algo

- No lo creo – dijo Tk entrando – yo hubiera estado ahí para protegerla

- Takeru – musito Tai al ver al rubio, después miro a su hermana, que seguía abrazando a la pequeña y mimándola, mientras Tk se arrodillaba al lado de Kari.

- Hermano! Que susto me diste, pensé… pensé de todo de verdad… trata de avisarme donde estas en momentos así, que tal si a Kari…

- Pero no sucedió nada Matt, así que tranquilízate – dijo Sora acercándose a Tai y mirando a Matt – es mejor que te cambies esa ropa Kari… con todo lo que su pudieron haber mojado esa ropa debe estar demasiado húmeda.

- Si, gracias.

- Te mojaste mami…

- Un poquito no mucho

- Señor Takeru… buenas noches.

- Hola pequeña Laurita.

- Tu hermano esta despierto chiqui? Por favor ve por él – dijo Kari dándole un beso en la mejilla a la niña- o mejor espéranos en el cuarto con él.

- Hermana me tenías muy preocupado – dijo Tai abrazando a Kari - ¿Dónde te metiste?

- Estaba hablando con Tk… arreglando lo que había dejado incompleto – contesto ella y Tai la miro confundido – Tai, tengo algo que contarte… o mejor dicho tenemos.

- Me estas asustando Hikari – dijo Tai y se acerco a Sora, quien sonreía pues parecía saber cual era la noticia.

- Primero siéntense y descansen un poco, luego nos dicen lo que nos van a contar – dijo Mimi que estaba sentada en el sofá consintiendo a su hija.

- Si, es mejor que sigan – dijo Matt secundando la idea de su esposa, los dos jóvenes se sentaron y las miradas de los presentes no se apartaban de la pareja.

- Pero… ¿podrían responder donde diablos estaban?

- En el apartamento de Tk… y mío.

- Ya veo – contesto Matt algo aliviado ante la respuesta, suspiro y miro a su hermano – así que estuvieron hablando sobre algo en especial? Sería bueno saberlo.

- Estuvimos hablando y tomamos una decisión… después de todo lo que paso ya era justo que arregláramos esta situación y… - Kari termino de hablar y Mimi grito de la emoción provocando que Naomi se despertara y los hijos de Kari salieran a ver que había sucedido.

- Que pasó mamá… por que el señor Takeru esta aquí – pregunto el pequeño Daniel y su madre fue hacia a él abrazándolo.

- Niños entren al cuarto que debemos hablar con ustedes – dijo Tk acercándose y alzando a Laurita, Kari tomo la mano de Daniel y los cuatro entraron al cuarto mientras Sora y Mimi iban a la cocina a preparar algo de comida para los recién llegados.

- Mamá… es verdad que nos vamos después de mañana? Dime que no – pidió el pequeño abrazando a su mamá- aun no hemos visto a papá

- De eso quería hablarles mis pequeños, de su padre- dijo ella algo nerviosa, sus ojos se llenaban de lágrimas, ahora que tenía que decirles la verdad tenía miedo y no sabía como decírselos.

- ¿lo has visto¿va a venir a vernos? Mami dinos – dijo inquieta la pequeña Laurita, Kari acaricio la mejilla de su hija y la acerco a ella.

- Si, ya hable con él, él quería verlos tanto como ustedes a él, los ha extrañado mucho, pero…

- ¿Qué pasa mamá? – pregunto Daniel con curiosidad.

- Él se acerco a ustedes para conocerlos… niños… su papá – Kari contuvo la respiración no se sentía capaz de decirlo, peor la sentir la mano de Tk en su hombro sintió algo de calma – Tk… Takeru…

- ¿Es papá?- pregunto Laurita y miro a Tk con ilusión, él se arrodillo para quedar car a acara con la pequeña- ¿tú eres papito?

- ¿Te gustaría que lo fuera? – pregunto Tk con una sonrisa y ella asintió con la cabeza – porque yo soy tu papá

- Papá – musito Daniel con algo de sorpresa – ¡papá viniste a vernos! Como mamá lo prometió – dijo Daniel y abrazo a Tk

- ¿Por qué no habías ido a Londres a visitarnos papá? Siempre habíamos querido jugar contigo como hoy – dijo la pequeña acercándose tímidamente al rubio quien la abrazo junto con Daniel.

- Me hubiera encantado ir a visitarlos, pero antes de eso debía arreglar las cosas con su mamá- respondió Tk y miro a la castaña que los observaba en silencio – pero de ahora en adelante estaremos juntos

- De verdad? No estas mintiendo papá – pregunto Laurita con inocencia.

- Se los prometo – dijo él y comenzó a jugar con ellos, Kari solo miraba en silencio, no apartaba sus ojos de aquella escena tan conmovedora, las lágrimas recorrían sus mejillas, al ver la felicidad que tenían ellos tres se sintió algo culpable por haber guardado silencio por tanto tiempo, por haber guardado ese secreto y haberles robado a los tres un poco de felicidad. De pronto sintió como alguien la abrazaba y miro a su lado a Tk

- Se ven tan felices

- Y es gracias a ti, si no me hubieras dicho ese secreto no sería tan feliz como lo soy ahora – dijo Tk y la miro – lo que más deseo es ahcerlos felices a ustedes tres… mi familia – y diciendo esto beso a la castaña tranquilizándola un poco.

Es invierno ya, la nieve caía en la ciudad y cubría todo con su blanco color, ella miraba por la ventana mientras terminaba de escribir una carta, estaba sola en el estudio, ese siempre había sido su lugar favorito, ahí podía ser ella y concentrarse en su trabajo, la noche ya había caído y lograba escuchar las risas en las afueras del estudio, ella termino y dejo el esfero en la mesa releyendo la carta. La puerta se abrió de improviso.

- Mamá no vas a venir- pregunto una dulce niña de pelo café que asomaba su rostro en la puerta.

- Ya voy, solo estoy terminando algo – contesto ella a la pregunta de su hija, puso la carta en un sobre y la dejo encima de la mesa, miro de nuevo hacia la ventana y sonrió, cerrando la puerta vio a aquel rubio jugando con los dos niños y sonrió.

- Mamá! Ven, hay que abrir los regalos faltan pocos minutos para las 12, ven mamá – dijo un dulce niño acercándose a la castaña, el rubio levanto la mirada y al verla ahí sonrió y se acerco.

- Mi bella Kari ya terminaste? Los niños y yo te hemos estado esperando – dijo él y la beso, ella sonrió.

- Si, espero que todos puedan venir para ese día – dijo ella

- Estoy seguro de que si podrán venir al menso mi hermano si vendrá.

- Y el mío también vendrá, será el primero en llegar, como es de apresurado Tai – contestó Kari sonriente.

- Ven mamá, vamos a abrir los regalos – dijo la niña con ternura, ella la miro sonriendo aun y luego miro a su hijo, ambos ya tenían 4 años, habían pasado 6 meses de su regreso a Londres y la familia estaba reunida para la navidad.

- Bueno, no hagamos esperar más a los niño te parece – dijo Tk y la abrazo, los niños corrieron hacia el árbol y tomaron los regalos.

- Esta va a ser la mejor navidad – dijo Laurita y miro a sus padres – porque por fin estamos todos juntos – Kari miro a sus hijos y las sonrisas que tenían, lentamente abrieron los regalos.

- Y cual es el regalo que querías para esta navidad – pregunto Tk mientras los niños abrían más regalos, ella lo miro y le dio un dulce y cálido beso.

- Ya lo tengo, estar a tu lado y con mis hijos, verlos sonreír es mi mejor regalo.

- Entonces me alegra ser parte de ese regalo.

- Ella sonrió y lo beso de nuevo, luego miro hacia la ventana para ver la nieve caer, se sentía feliz, plena y tranquila, a pesar de todo lo que había pasado entre ellos estaban juntos y eran felices, a pesar de todo el amor, aquel milagro que ata los destinos de dos personas triunfó, ella era feliz y su felicidad se la debía a él, a aquel rubio que le robó el corazón siempre… que la enamoro.

- Te amo – dijo la castaña recostándose en el pecho de su amado, él le dio un beso en su frente y sonrió.

- También te amo- dijo él mientras veía a los niños destapar los regalos.

FIN


Este es mi regalo de navidad, algo tarde pero bueno, ojala les guste a todos.
Muchas gracias a todos los que leyeron este Fic, en verdad sus comentarios me ayudaron mcuho a continuar esta historia y en verdad espero que el final les guste. Mucha suerte y Feliz navidad!