sacrificio

Podía sentirlo en su interior, a pesar de ser verano un frío intenso recorrió todo su ser, se encogió temeroso, había algo en ese lugar que le ponía los pelos de punta, una sensación de olvido, dolor, maldad, una mezcla de sentimientos tan profundos, y a la vez tan cercanos a él. Un olor a viejo, mezclado con un ligero toque de sangre, su sangre, se hacían presentes en el templo.

Empezó a caminar hacia el altar, no dudaba a la hora de avanzar, dejó el bastón apartado, sus pasos se volvieron seguros, a medida que avanzaba, por alguna razón conocía el templo a la perfección. Su vista, vendada con múltiples venas, le impedían ver cualquier objeto o color, solo la visión de la oscuridad total lo acompañaba.

Se acercó al altar, eran altas horas de la noche, pero una fuente de luz se reflejaba en él, la luna creciente entraba por las rejillas del tejado. Iluminando parcialmente el altar. No sabia muy bien porqué vino a ese lugar, no lo lograba comprender, pero allí estaba, en ese abandonado templo, en medio de la noche. Su cuerpo se tensó, notaba una presencia muy antigua en el templo, un agudo dolor recorrió su cuerpo, se paralizaba, empezaba a temblar, pero su cuerpo no se movía, estaba estático, era el miedo...

un miedo como nunca había sentido, no era un miedo a morir, a sufrir, a volver a estar solo, era un miedo aun más irracional, era terror, terror a algo superior, algún poder supremo, que le ahogaba, que le dejaba sin respiración. El tiempo parecía no tener significado, una capa de sudor frío apareció en su cuerpo. Su gola estaba reseca. Su corazón latía desbocado, lo notaba, esa presencia maligna empezó a rodearlo, a engullirlo. Su voz no le salia, su cuerpo no reaccionaba.

-humano... - una voz misteriosa resonaba en su cabeza, era aterradora, hablaba con crueldad y repugnancia- porque vienes a mi morada...- unos gruñidos acompañaba a la aterrador voz.

Naruto se estremeció de nuevo, como Podía una esencia que no tenia ni cuerpo hacerle sentir tanto miedo, pero entonces recordó el motivo, su razón para llegar a estos extremos, una luz atravesó su cabeza, haciendo llegar a su mente miles de imágenes...

--- flashback

Naruto sentia los labios de la chica rozando los suyos, era un beso tierno, lleno de sentimientos, amor, cariño... una mano del chico se deslizó hacia su mejilla, con ternura, como protegiendo lo más preciado en su vida. La otra mano rodeando la cintura de la chica, mientras la acercaba más a el, quería sentir su cuerpo, su aroma, su ser, ser uno con ella, lo que para el representaba la felicidad.

Naruto se olvidó de su ceguera, aquel beso le transmitía sensaciones que no podía describir, un nuevo sentimiento estaba arraigando en su interior, con rapidez, un sentimiento lleno de calor, ternura, un sentimiento nuevo para él, que le daba nuevas energías para vivir.

Finalmente los labios de los dos se separaron, la pelirosa pasó ambas manos por la espalda del chico, cariñosamente y se apoyó en su pecho, Naruto rodeó a la esbelta chica con sus brazos, protegiéndola con ternura. Estuvieron así un tiempo, que les parecían horas, pero ninguno quería salir de ese abrazo, los dos se sentían seguros, felices de poder sentirse tan cerca el uno del otro.

-sakura- dijo suavemente la chica- mi nombre es sakura- Naruto sonrió tiernamente.

-sakura...- la sola mención del nombre le hizo recordar un campo llenos de cerezos- bonito nombre...- sonriendo- soy Naruto, encantado.- la chica sonrió devolviendole la sonrisa, aun así Naruto no pudo apreciar ese gesto, pero un apretón en el abrazó le dijo todo lo que necesitaba saber.

-yo...- la chica empezó a hablar, su voz se estaba quebrando,- gracias Naruto... conocerte ha sido lo mejor que me a sucedido, gracias a ti...- la chica empezó a acariciar con afecto la mejilla del chico- gracias a ti ahora se que tengo que hacer- se acercó y le besó tiernamente, apenas rozando sus labios, Naruto notó un sabor salado, la chica estaba llorando, su corazón se estremeció, que quería decir todo eso, algo no encajaba, pero no le gustaba, sentía que se estaba distanciado, el miedo se apoderó de su cuerpo,...

-porque...- las palabras parecían no querer salir, Naruto estaba en estado de shock.

-lo siento Naruto, pero es mi deber, perdoname...- y con un rápido beso se separó del chico, girándose y alejándose del chico.

-sakura!, espera... -las palabras del chico se cortaron al sentir que había llegado gente en el lugar.

-sakura-hime- dijo un hombre de pelo gris, con la cara medio tapada.- a llegado el momento. Tenemos que irnos.- la chica asintió, su mirada ya no era de resignación, ahora llevaba una determinación férrea, le había ayudado tanto, le debía tanto...

-esta bien, kakashi, vamonos. Pero antes, que dos de vosotros acompañen a Naruto hacia su casa.

-pero Sakura-sama

-nada de peros, Iruka, es una orden- sus voz no dejaba ninguna clase de replica. Dos de los recién llegados hicieron una reverencia y se fueron con Naruto, la chica se alejó de la visión del claro, unas lagrimas pugnaban por salir de su rostro, pero ahora, fuera del alcance de todo el mundo, dejó que salieran libremente, cayendo hacia el suelo, cientos de lagrimas salían de los ojos de la chica, que no hacia ningún esfuerzo en retenerlas, había abandonado la única persona que le trataba como algo más que un mero objeto, la única persona con la que se sentía segura, amada, y ella lo único que hacia era alejarla de él...

levantó la vista al cielo, parpadeando para quitar sus ultimas lagrimas de los ojos, mientras suspiraba tristemente. Era lo mejor que Podía hacer se decía a si misma, ella sufriría, pero al menos Naruto estaría a salvo. Si continuaba a su lado solo encontraría muerte y dolor, y por evitarla eso ella estaba dispuesta a sacrificarse a si misma.

Naruto por su banda estaba destrozado, había algo en las palabras de la chica que le hicieron palidecer, no entendía porqué, sinceramente, no entendía nada, ni el porqué de llamarla así, ni su dolor al despedirse. Seguía meditando en todo lo que había oído y sentido en el bosque, durante el viaje de regreso, no había dicho ninguna palabra a sus dos acompañantes, no recordaba haber llegado al tren, su mente estaba en blanco, negándose a creer que la única persona que le hacia sentir tanto le había dejado. Pero lo que mas dolor le había causado fue el perdón, sakura, le había pedido perdón, y en su voz Podía escuchar una tristeza que le dejo helado, paralizado, un dolor que no provenía de su cuerpo, su alma se retorcía al saber que Podía pasarle algo. Por ella estaba dispuesta a morir... centró su atención a la conversación de esos dos hombres, estaban ablando de sakura, al parecer tenia un poder latente, su conversación era oscura y hablaban en susurros, pero sus agudas orejas sentían minimamente la conversación.

-y entonces como salvaremos nuestro clan? Konoha está maldita...

-no por siempre iruka-san- dijo el otro hombre- sakura-sama nos salvará, así lo dijo su padre, y ella a aceptado finalmente, ella se sacrificará por la aldea, y salvará el país...

Naruto sintió esas palabras con atención, la palabra sacrificio resonaba en su cabeza repetidamente, su mente se había quedado en shock, no podía pensar en nada, una visión apareció en su cabeza, sakura, la chica que conoció aquella noche, en un altar, su vida escapándose de sus labios, de su cuerpo, y el no podía hacer nada, Naruto corría hacia sakura, pero su imagen se diluía, sin llegar a acercarse a la joven ojiverde.

--- fin del flashback

sacrificio... sacrificio... sacrificio... un dolor más intenso que el del demonio recorría su ser, el dolor a perderla, a no poder sentir nunca mas sus labios, tener su suave cuerpo en sus brazos, de no poder acariciar su suave pelo, de volver a estar solo, sin ninguna razón para vivir le recorrió su cabeza, atenuando en parte el miedo que sentía hacia esa presencia.

-yo...- Naruto luchaba por vencer ese miedo, luchaba por ella, se repetia constantemente, una visión del a chica, atravesándolo con sus ojos verdes, le dio la fuerza necesaria.- YO SOY NARUTO UZUMAKI Y HE VENIDO A POR TI MALDITO ZORRO!

El kyuubi empezó a reír, una risa demoníaca que hacía temblar el mismisimo suelo,

-tienes agallas muchacho,- la esencia del demonio se intensificó alrededor del chico, indagando en su alma, para terminar diciendo- acepto tu propuesta, pero a cambio de salvar a la chica, tu morirás. Naruto tragó el nudo que le comprimía la gola, en su mente no había duda, tenia que salvar a sakura, y si eso significara dar su vida a cambio, pagaría sin pensarlo el precio, su vida nunca había tenido ningún valor, y más aun ahora que estaba ciego. Si al menos pudiera salvar a la chica, él mismo ofrecería la vida a la mismisima muerte, por ella, por poder salvar su vida, su alma, su pureza, todo lo que el anhelaba,...

-acepto.

Una risa maléfica resonó en todo el templo, cerca del cuerpo de Naruto apareció una especie de halo, de color rojo sangre, envolviéndole, acariciándole. Un gritó gutural salió del cuerpo de Naruto, un dolor tan fuerte que hizo que Naruto se cogiera la cabeza con las manos, sus ojos lloraban sangre, en pocos segundos Naruto cayó al suelo, inconsciente debido al dolor sufrido, su mente se separó de su cuerpo, refugiándose en el olvido, un lugar lejos del dolor...

-ya empieza a recobrar el conocimiento, Tsunade. - la voz de jiraiya parecía muy debil, como lejana, un dolor agudo recorrió su cuerpo, haciendolo gemir y retorcerse en la cama.

-naruto!- la voz de Tsunade parecía lejana, pero a la vez muy cerca de él.- descansa, todo a pasado hijo mio, no te preocupes, duerme...-

Naruto volvió a caer en un sueño intranquilo, lleno de demonios en forma de zorro, con la voz de su madre adoptiva de trasfondo.

-así que a pasado... maldito seas, esa es tu venganza por haber sido derrotado por él verdad?- Tsunade lloraba abiertamente cerca de la cama del chico, jiraiya se acercó a su mujer y la abrazó cariñosamente por detras.

-tranquila, Tsunade, algo se nos ocurrirá, salvaremos al chico de kyuuby.

-como? Solamente minato sabia como hacerlo, y murió al hacerlo.

-minato se sacrificó por Naruto, su hijo, y por su madre, kushina. Y si hace falta yo haré lo mismo por ti y Naruto, no dejaré que nadie más sufra por culpa de ese demonio.

-no, no quiero tener que perder a nadie mas jiraiya, no quiero estar sin ti, casi pierdo a Naruto, no quiero ni pensar en perderte a ti.- la voz de la mujer, quebrada por el dolor de la soledad, acompañada por un par de lagrimas que salieron de sus tristes ojos. Jiraiya, que siempre estaba alegre y feliz se sentía morir por dentro. No podía ver sufrir a su mujer, por ella estaría dispuesto a morir. Intensificó el abrazo, Tsunade correspondió su abrazo, dándose fuerza para seguir adelante.

Naruto estaba en su cuarto, había pasado un par de días desde que despertó por unos minutos, ahora volvía a removerse en su cama, sus padres se acercaron, esperando que su hijo se despertara. Sus palabras hicieron girar la cabeza, aun con los ojos cerrados.

-como estás Naruto?- la voz de Tsunade era suave, su preocupación era palpable

-mmm, mejor, supongo...- sus manos se acercaron a sus ojos, llevaba una vendaje alrededor de ellos, palpó las vendas, parecían que había varias capas.

- porqué llevó un vendaje...- Naruto estaba cabreado, las palabras salían de su interior con un odio contenido, el dolor de no poder ver le hacia sufrir intensamente.

-tuviste un accidente en el templo Naruto...- Tsunade hablaba pausadamente, escogiendo las palabras adecuadas para no decir lo del kyuubi, sin saber que Naruto había aceptado por voluntad propia el demonio en su interior.- al parecer algunos vasos sanguíneos en tus ojos se rasgaron, haciendo que sangrasen.- Naruto asintió con la cabeza, aun le dolía bastante todo el cuerpo, pero lo peor ya había pasado, se tumbó otra vez en la cama para descansar. Tsunade suspiró y le acunó.

La luna estaba en la parte más alta del firmamento, iluminando la habitación del chico. Naruto estaba despierto, unos vendajes empezaron a caer al suelo, Naruto se estaba quitando sus vendas, con ambas manos, despacio, finalmente la ultima parte cayó suavemente al suelo, y Naruto abrió sus ojos. Unos ojos rojos aparecieron en su rostro, un color rubí, como la sangre, su pupila rasgada en vertical, como la de un felino, todo el iris parecía atraparte hacia una espiral infinita, unos ojos que aterraban, que te dejaban sin respiración, hipnotizantes, los ojos del demonio.

Todo su ser se tensó al abrir los ojos, un torrente de luz inundó sus pupilas, el negro había desaparecido, por su ojos veía cientos de imágenes traspuestas, parecía como si todo a su alrededor estuviera moviéndose a gran velocidad. Azul, verde, rojo, amarillo, blanco, negro, marrón, gris... todos los colores como una onda expansiva, entrando por sus ojos hasta llegar al cerebro. Un pequeño grito escapó de su boca, poniendo una mano en la cabeza, y cerrando los ojos. Esa visión le había dado dolor de cabeza. No entendía como, pero sabia que había visto, era el todo, veía todas las amplitudes de ondas, su visión se había superdesarrollado, el poder que le dio el zorro, podia ver el presente, en todo su esplendor, pero su mente no podía asimilar toda la información, produciendole esas punzadas en la cabeza. Sonrió para si mismo, no podría ver durante mucho tiempo sin sufrir un tormento, pero había podido ver, era una imagen distorsionada, atemporal, pero una visión al fin y al cabo. Una nueva esperanza hizo sonreír al joven chico, ahora podría salvarla.