Diclaimer: No me pertenecen los personajes de "Sorcerer Stabber Orphen".

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Duerme esta noche conmigo

Capítulo 4: "Brusco amanecer"

Unos furtivos rayos de sol se escabullían por entre las cortinas golpeando de lleno en la cara de Cleao. La chica sintió el abrazador calor y poco a poco fue abriendo los ojos, su mirada se perdió en la ventana. Aunque intentara levantarse de la cama el cansancio era demasiado para ella, por lo que finalmente decidió permanecer recostada allí un rato más. De pronto se sorprendió al notar que estaba completamente desnuda y que en su espalda podía sentir el roce de una piel extraña, había alguien con ella en su cama.

Se volteó asustada y su corazón pareció detenerse cuando vio junto a ella dormir a Orphen, quien también parecía estar desnudo, aunque las sábanas solo dejaban al desnudo el pecho del muchacho. Rápidamente se cubrió con las sábanas y se quedó allí inmóvil mientras veía como él despertaba.

Orphen la miró y se sorprendió al ver que aquel no era su cuarto y que no se encontraba en su cama pero ¿Cómo había llegado allí?. Se volteó para evaluar la situación cuando sus ojos se cruzaron con los confundidos ojos azules de Cleao.

Orphen¡Cleao¿Qué...? –Cuando finalmente comprendió donde se encontraba-

Cleao: - Bajó la mirada para ocultar el tono rosado que había adquirido su rostro ante tal descubrimiento y buscó con desesperación al cachorro de Dragón Lobo, pero no se encontraba allí- Yo...

Ambos recorrieron la habitación con la vista evitando mirarse directamente a los ojos. Por más explicaciones que intentaran encontrar ante lo sucedido no parecía haber otra forma de interpretar los hechos.

Orphen: -Pensando- ¡Demonios no recuerdo nada ni sé como llegué aquí! Pero no es posible que ella y yo... que nosotros...

Cleao: - Sumida en sus pensamientos- ¿Qué sucedió y por que Orphen está aquí¿Cómo es posible que no sepa que pasó anoche? Pero...

El silencio era realmente incómodo entre ellos y ninguno parecía poder explicar aquella situación en la que se encontraban.

Cleao: No es posible que nosotros... –dijo finalmente ella-

Orphen: No, claro que no... –Agregó él-

Pero aquella pequeña esperanza se desvaneció en un instante cuando descubrieron en las sábanas blancas una mancha de sangre seca que, efectivamente, confirmaba que el hecho había sido consumado. El corazón de Cleao comenzó a latir con mas velocidad y sintió un estremecimiento arrebatarle la fingida tranquilidad. Esa era su sangre, su inocencia había sido tomada y ni siquiera podía recordarlo. Intentó parecer serena pero simplemente no pudo y se recostó nuevamente cubriendo con las sábanas su rostro.

El hechicero aprovechando que la chica no observaba salió de la cama y se vistió lo más rápido que pudo.

Orphen: - Miró el bulto de telas que era Cleao y casi en un susurro, como si su voz se perdiera en el espacio le dijo- Yo... mejor... debo irme.

Y salió del cuarto cerrando la puerta tras él. Ella se quedó allí, sola, sin poder explicar como aquello había podido pasar y porqué era que no recordaba nada de lo ocurrido la noche anterior.

Orphen entró a su habitación cuidadosamente para no despertar a Majic y se recostó en su cama.

Orphen: -Pensando- No es posible que yo haya hecho... –Pero le resultaba imposible terminar aquellas frases, todo esto era muy extraño- ¿Qué pasó¡Maldición! –Dijo perdiendo el autocontrol y golpeando con el puño la mesita de noche-

Majic: - Quién despertaba tras el golpe miró a su maestro- Maestro –murmuró- ¿Qué hace despierto tan temprano¿Por qué su cama está hecha?

Orphen: - Sin voltearse a mirarlo- Me quedé dormido así y vestido anoche –mintió-

Majic: Oh... está bien.

Cleao se quedó recostada sin poder siquiera ponerse de pié. Alternaba la mirada entre el cuarto y la curiosa mancha de sangre en el centro de la cama. Se sentía extraña y no sabía como haría para enfrentar a Orphen después de lo ocurrido, sabía que ya era hora de bajar a desayunar y así poder partir pero no podía encontrar las fuerzas para hacerlo.

Majic: - En el desayunador- Maestro ¿No cree que Cleao ya debería haber bajado¿Quiere que la despierte?

Orphen: - Sabía muy bien que la rubia no iba a estar durmiendo pero no podía explicarle lo sucedido a su aprendiz así que simplemente le dijo- Déjala, ya bajará. Debe estar muy cansada y es mejor que descanse.

Majic: -Extrañado- ¿El maestro considerado con Cleao? Quizá se levantó de buen humor.

Cleao: Debo ir... debo bajar, no puedo quedarme aquí para siempre. ¿Qué pensaran? Majic notará mi ausencia y...

Finalmente decidida se levantó de la cama, se vistió, recogió la ropa regada en el suelo por la urgencia noche anterior y salió de su cuarto. Escalón por escalón bajo lentamente hasta llegar a donde se encontraban sus compañeros.

Cleao: - Sin mirar a ninguno de los dos dijo- Buenos días –y se sentó junto a Majic, frente a Orphen-

Clavó la vista en su desayuno y comenzó a comer sin levantar la mirada, Orphen la miró e imitó su comportamiento. Majic simplemente se limitó a desayunar.

Majic: Cleao disculpa que anoche no fui a avisarte a que hora partíamos, es que me quedé dormido –dijo sonriendo-

Cleao: - Lo miró- No importa Majic.

Ante el comentario Orphen recordó que él había sido quien fue a avisarle a ella a que hora debían despertarse, pero cuando entró al cuarto todo se volvía confuso y no podía recordar más.

Cleao recordó el vestido, habérselo estado probando y luego... no podía recordar nada de lo sucedido después.

Majic: Bien Maestro ¿Hacia donde iremos ahora?

Orphen: - Quien estaba totalmente disperso miró a su discípulo y respondió- Aún no lo sé, quizá nos quedemos aquí un día mas –dijo mirando de reojo a Cleao y continuó comiendo-

A pesar de que Majic parecía un muchacho bastante ingenuo no era tan tonto como para no notar que su maestro y su amiga no se dirigían la palabra. Aunque en lo único que podía pensar era en la discusión de la noche anterior como única razón.

Majic: - Pensando que quizá debiera dejarlos solos para que así pudieran disculparse se paró en seco y dijo- Yo iré a la ciudad, hay muchas cosas que quiero hacer. Luego nos vemos –y sin decir más salió del hostal dejando nuevamente a los dos solos con aquella incómoda y enigmática situación-

Ambos lo miraron como rogando que se quedara para evitarles una confrontación vergonzosa pero sin éxito, el muchacho continuó su camino.

Cleao miró a Orphen y cuando vio que levantaba la vista simplemente desvió la mirada. Podía sentir la mirada penetrante de Orphen fijada en ella, lo que hizo que se ruborizara.

Orphen: - Decidió romper aquel frío silencio- Cleao yo... ¿Tú como estas?

Sin siquiera responder se puso de pie y comenzó a correr escaleras arriba hacia su cuarto, Orphen al ver esta reacción decidió seguirla.

Entró en su habitación la cual estaba revuelta, como había quedado de la noche anterior y comenzó a revisar entre sus cosas. Orphen la observó mientras ella frenética revolvía su mochila y arrojaba su ropa al suelo.

Orphen¿Cleao que buscas? –Y de pronto una imagen apareció en su cabeza, una pequeña botella de cristal con un líquido de color carmesí- Oh... lo recuerdo.

La muchacha sacó poco a poco la mano de la mochila dejando ver entre sus dedos aquella botellita que había probado la noche anterior.

Cleao: Su sabor era dulce –dijo susurrando- Lo bebí, anoche. Yo... me lo dio aquella anciana. Recuerdo haberme sentido mareada y caí de pronto a la cama, sentía como si fuera a vomitar y luego, supongo que perdí el conocimiento porque no recuerdo más –dijo estas últimas palabras con tristeza-

Orphen: Oh, Cleao. Anoche vine a decirte a que hora partiríamos hoy y te vi... –dijo con preocupación recordando la imagen, de la noche anterior, ella inconsciente- desmayada... primero creí que estabas, estabas, bueno ya sabes y luego...

Cleao: - Lo miró, por primera vez desde que el día había empezado, expectante ante la explicación del hechicero- ¿Si?

Orphen: Y sentí una extraña sensación y, al igual que tu, no recuerdo más de lo ocurrido. Lo siento.

El chico miró con tristeza a la muchacha quien parecía a punto de llorar. Intentó tranquilizarla con suaves palabras pero ella no parecía estar escuchándolo.

Orphen: Cleao ¿Quién te dio ese brebaje?

Cleao: - Mirándolo nuevamente- La anciana, la de la tienda de Hechicería y Magia.

Orphen¡¡¿Qué¡¡¿Te dije que NO hablaras con nadie ni tocaras nada?!! –Comenzó a gritar enfurecido-

Cleao sintió que el alma se le venía a los pies y dejándose caer al piso comenzó a llorar de tristeza. Cubría su rostro con sus manos y se mecía hacia delante y hacia atrás.

Orphen: - La miró arrepentido y se acercó a ella- Lo siento Cleao, lo siento –y la abrazó con fuerza- No te preocupes, iremos a buscar a aquella vendedora ¿Está bien? –Intentando calmarla- Por favor, no llores. Lo siento.

Ella poco a poco levantó la vista hacia el muchacho que la sostenía fuerte y se sorprendió al ver en él una sonrisa que le dio paz. Él estiró el dedo y secó del rostro de ella las lágrimas con delicadeza.

Orphen: Ven, vamos –y de un tirón de su mano la ayudó a ponerse de pie-

Cleao: Si –Dijo recuperando la respiración- Gracias.

Y juntos partieron hacia la tienda donde todo había comenzado, aunque el camino fue silencioso la tensión entre ellos había disminuido.

Cleao: Por favor, no le digas nada a nadie de esto.

Orphen: - Entendiendo los motivos de ella la miró y le sonrió- No te preocupes, será un secreto entre nosotros dos.

Cleao: - Aunque aquellas palabras la tranquilizaron sabía que nada era como antes y que pasaría mucho tiempo en volver todo a la normalidad, si es que alguna vez lo hacía- Gracias.