Disclaimer: No me pertenecen los personajes de "Sorcerer Stabber Orphen".
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Duerme esta noche conmigo
Capítulo 5: "Efectos indeseados"
Una vez en la entrada de la tienda se dispusieron a entrar cuando ella se paró en seco y sin mirar al muchacho susurró unas palabras casi imperceptibles para él.
Orphen: - La miró con curiosidad- ¿Cleao que sucede¿Por qué te detienes?
Cleao: Yo... no sé si quiero entrar.
Orphen¿Qué¿¿Por qué??
Confundido ante la reacción examinó a la chica en busca de señales que le indicaran el porqué de tal decisión. Tenía su mirada fija en el suelo y jugueteaba con la pequeña botella que llevaba entre sus dedos, sus manos temblaban.
Orphen: - Tomándola de la mano- ¡Ven vamos! Sé que estas nerviosa pero todo estará bien.
Cleao, ruborizada, retiró con velocidad la mano de la de Orphen y asintió levemente con la cabeza. Aclarado esto ambos entraron en la tienda en busca de la anciana vendedora.
Él no entendía por qué pero aquel roce le había provocado un sutil escalofrío que pronto se extendió a todo su cuerpo, aquella situación era en extremo incómoda.
Vendedor¿Señor? – repitió por tercera vez esperando alguna respuesta del hechicero- ¿Desea algo?
Orphen: - Volviendo en sí- Ah si –miró a Cleao quien permanecía en silencio junto a él y nuevamente se dirigió al hombre- Buscábamos una vendedora, una anciana que le dio a ella esta poción - dijo entregándole la botella con el contenido de color Carmesí-
Vendedor: - El hombre lo miró confundido- Señor aquí no atiende ninguna anciana.
Orphen¡¿Qué?!
Cleao: - Quien había permanecido en silencio hasta el momento comenzó a hablar levantando cada vez más su tono de voz- Eso... eso no es posible ¡Ella me la dio¡¡Fue ella quien me dio la botella!!
Vendedor: Lo siento señorita pero es verdad, aquí no hay ninguna vendedora con tal descripción.
Orphen¡Díganos! –Perdiendo el control de sí mismo- ¡¡¿Qué es esta poción¡¡¡¿Alguna clase de afrodisíaco¡¡¡¿Una poción de atracción, un veneno acaso¡¡¡Conteste!!!
Cleao: - Cuyo rostro había enrojecido tanto que parecía un tomate intentando calmar al hechicero- ¡Orphen tranquilízate!
Vendedor: Señor no sabría decirle, como le dije no hay una vendedora aquí, solo yo y recuerdo haberles vendido a usted y su joven aprendiz un par de libros pero no recuerdo haber atendido a la señorita –pensando- Aunque... quizá
Orphen¡¿Qué?! Dígamelo.
Vendedor: Verá hay una anciana que solía tener una tienda de pociones en esta misma calle pero sus artículos siempre ocasionaban problemas y traían efectos secundarios por lo que terminó cerrando la tienda por falta de clientela. Aún así continuó vagando por estos alrededores y ya me ha pasado un par de veces que logra escabullirse aquí y regala a mis clientes muestras gratis de sus pociones.
Orphen¡¿Qué¿Y donde podemos encontrarla?
Vendedor: Lo siento señor pero no lo se. No tiene hogar fijo, lo perdió todo luego del cierre de su tienda y simplemente se dedica a vagar de ciudad en ciudad intentando vender. Por lo que sé puede tardar semanas o quizá más antes de que venga por aquí.
Cleao: -Desesperanzada- No puede ser...
Vendedor: Lo siento, en verdad.
Sin decir una palabra más y sin siquiera mirarse salieron cabizbajos del local y comenzaron a caminar de regreso al hostal. De pronto comenzó a sentirse mal, una extraña sensación de cansancio recorrió su cuerpo y todo comenzó a girar. En ese preciso instante el hechicero volteó para ver el justo momento en que Cleao perdía el conocimiento y lograr atraparla antes de que golpeara el piso.
La tomó entre sus brazos y rápidamente la cargó de regreso al hostal. Entró en su habitación y la depositó delicadamente en la cama.
Orphen¡Demonios Cleao! Despierta, responde –y de repente recordó las palabras del vendedor y la botellita que la joven aún sostenía en la mano- Efectos secundarios... ¡Maldición!
Orphen se quedó allí sentado por aproximadamente quince minutos hasta que finalmente la muchacha recobró la conciencia. Adolorida miró a su alrededor y luego fijó su vista en Orphen.
Cleao: Que... ¿Qué sucedió?
Orphen: Te desmayaste –dijo serio- ¡Han de ser los efectos secundarios de esa maldita poción! –enfureciendo-
Cleao: Me duele todo y me siento agotada –dijo girándose evitando la mirada del hechicero- ¿Y ahora qué haremos? Ni siquiera sé que tomé. ¡Dios¿Cómo puede ser tan torpe?
Orphen: Tienes razón –dijo en un tono calmado y frío- Fuiste muy descuidada y no sabemos si eso puede ser nocivo para tu salud o no. Pero... –dijo suavizando el tono- ya encontraremos la forma.
Majic¡Maestro, Cleao! Estaban aquí. Cleao espero que no te moleste pero anoche tomé a Leki y se quedó dormido junto a mí así que lo deje quedarse en mi cuarto, además, hoy quiso acompañarme a la ciudad –En ese momento miró a sus dos compañeros y notó miradas serias en sus rostros- Eh... ¿Sucedió algo?
Cleao: - Intentando olvidar todo lo sucedido por un segundo respondió- No, claro que no me molesta que hayas tomado a Leki.
Orphen simplemente se paró sin decir nada y salió por la puerta en dirección a su cuarto. Majic, confundido, lo miró marcharse y volvió la vista a su amiga quien se encontraba recostada en la cama acariciando a Leki quien había saltado y se había acurrucado junto a ella.
Recostado en su cuarto Orphen no podía dejar de pensar, mil preguntas invadían su mente perturbando su tranquilidad. Pero no era aquello lo que más le molestaba. A pesar de no recordar nada de lo sucedido la noche anterior una imagen asaltaba en ese instante su cabeza, el cuerpo desnudo de Cleao.
Orphen: -Pensando- ¡No puede ser¡¿Que me ocurre¿Cómo es posible que no recuerde nada de lo sucedido y sin embargo esa imagen este allí grabada? Estúpida poción, quizá sean efectos residuales de ella. Pero... yo no la bebí.
Majic: Maestro aquí andaba. Quería preguntarle ¿Hacia donde iremos ahora?
Orphen levantó la vista a su aprendiz quien se encontraba parado junto a su cama y pensando un segundo sólo se le ocurrió un destino, y aunque él tenía cierto rechazo sabía que allí era el único lugar donde podía obtener respuestas.
Orphen: A la torre de los colmillos.
Majic¿A la torre de los colmillos maestro¿Por qué quiere ir? –Preguntando intrigado ante el nuevo destino de viaje-
Orphen: Tengo unas cosas que hablar con Hartia –contestó y se paró nuevamente para salir de la habitación-
Majic: - Quien miraba alejarse a Orphen pensó con extrañeza - ¿Y ahora que sucederá? El maestro está actuando muy raro y ahora que lo pienso Cleao también.
En el jardín del hostal...
Cleao¿Qué haces aquí afuera? –Mirando hacia la rama baja de un árbol-
Orphen: Necesitaba tomar aire –y de un salto bajó de aquella rama para caer frente a ella- Prepárate, iremos a la torre de los colmillos.
Cleao¿A la torre?
Orphen: Allí podremos saber qué es lo que bebiste. ¿Te sientes mejor?
Cleao: Si, sólo fue un mareo.
Orphen: Bien.
A la mañana siguiente los tres partieron decididos hacia a la torre. Era un largo camino pues la ciudad de Ednhar se encontraba bastante alejada de la sede de los hechiceros.
Majic: Maestro ¿Cuánto nos tomará llegar allá?
Orphen: Pues, si el clima nos favorece quizá en una semana y media.
Cleao¡Vaya! Será un largo viaje. Menos mal que hice las compras necesarias para seguir viajando –sonriendo orgullosa-
Majic: Ya hace medio día que estamos viajando ¿No cree conveniente que paremos a descansar, a comer?
Orphen: Si no seguimos ahora el viaje se hará demasiado largo.
Majic: Pero maestro... Cleao no parece sentirse bien.
Orphen: - Volteó a mirarla y notó que su pálida piel estaba más blanca de lo normal- ¿Estás bien?
Cleao: Si, no es nada –dijo forzando una sonrisa- Puedo seguir, en serio –pero al decir esto sintió que el cuerpo le pesaba y las piernas no le respondía, aferrándose a un árbol se sentó en una roca se encontraba junto al camino- Mejor... descansemos.
Orphen: - Suspirando en resignación- ¡Vaya¡Mira que eres testaruda! Siéntate mientras Majic prepara la comida.
Majic¿Y usted que hará Maestro?
Orphen: Iré a caminar.
Majic¡Que perezoso es! Siempre soy yo quien tiene que hacer todo el trabajo –Dijo suspirando, a lo que sintió un duro golpe en la cabeza-
Orphen: - Quién acababa de golpear a su alumno- ¡Te escuche muchacho! –Y simplemente se retiró para adentrarse entre los árboles de aquel bosque-
Luego de un rato los tres viajeros se encontraban sentados en unos troncos almorzando. Tanto la chica como el hechicero comían sin siquiera levantar la vista para evitar chocar con la mira del otro. Aquello Majic no lo notó pues se encontraba pensando en quien estaría en la torre de los colmillos y a quien podría ver. Un nombre se deslizó por su mente y sintió su corazón oprimirse contra su pecho: Eris, aquella chica que había conocido en su estadía ahí y había robado su corazón.
Ya estaba atardeciendo y aún seguían en aquel lugar por lo que, muy a pesar de sus deseos, el hechicero decidió que lo más prudente sería permanecer allí y pasar la noche acampando.
Orphen¡Vaya ya hemos perdido un día de viaje!
Cleao: - Añadió con tristeza- Lo siento.
Orphen: Olvídalo, ya no hay nada que podamos hacer.
Majic: El Maestro tiene razón Cleao. No tiene sentido afligirse, mejor descansemos.
Y sin decir más prepararon el campamento y cada uno recostado en su bolsa se dispusieron a dormir. Los sacos de Cleao y Orphen se encontraban enfrentados mientras que el de Majic estaba atravesado en medio de los dos.
La noche estaba completamente estrellada y tranquila, aún así Orphen no podía conciliar el sueño.
Orphen: -Pensando- Aún sigue aquí, esa imagen. Su cuerpo... yo... ella y yo. No entiendo como pasó, ni siquiera lo creo posible. Pero esa imagen... y ¡Maldición¿Qué me ocurre? Es algo que no puedo entender y menos controlar –Pensaba mientras intentaba identificar una sensación extraña entre aquella confusión. Podía sentir como si dos poderosas fuerzas lucharan en él, lo extraño (esos sentimientos desconocidos) y lo seguro (aquello que sí podía controlar, esa constante rutina en la relación con su compañera de viaje). Pero no le sería fácil aferrarse a aquello que podía controlar pues la rutina había sido rota y ahora lo invadían esos pensamientos como espinas en su cuerpo-
Al parecer el hechicero no era el único que no podía dormir pues en otro saco de dormir se encontraba la muchacha rubia, con la mirada perdida.
Cleao: - Sumida en sus pensamientos- ¡Qué torpe que soy¿Cómo he podido tomar algo desconocido? Hasta lo que sé incluso podría haber sido veneno. Quizá veneno no hubiese sido tan malo... ahora no sé como ver a Orphen a los ojos después de lo que ocurrió y perdí algo tan preciado, tan preciado para mí, sin siquiera saberlo –Con tristeza miró el cielo- Además de que todo es tan extraño entre nosotros dos, tan diferente ahora. No me siento bien... son otra vez esos efectos del brebaje, quizá tomé de más, ella dijo: "Solo una gota bastará". Mejor duermo, me estoy sintiendo débil otra vez.
