¡Hola!
¡Gracias por seguir leyendo!
Unas cositas antes del cap.
Si aquí esperan acción, misterio o qué se yo, de ese estilo; no lo encontrarán. Al menos eso digo ahora. Deben saber que, como lo dice el género de la historia, esto es un fic de Romance y Humor.
Otra cosa, puede parecer que voy muy lento, pero es que… no se, así voy. Me gusta así. No se preocupen, las clases de defensa van. Ténganme paciencia.
Nadie me ha dicho nada ni me ha reclamado, pero lo digo por prevención.
Nos vemos abajo.
Los polvos de "PoRkjus" y El Callejón Diagon.
Luna se arregló rápidamente y salió en busca de su carro. Era lindo, un regalo de su padre. El "cachivache ese", como lo llamó su padre, tenía la peculiaridad de que podía ajustarse tanto al mundo mágico como al muggle. Era mejor irse en el coche para no tener que usar la red flu. Se montó, encendió el automóvil y se puso en marcha. Había ido muchas veces por ese medio de transporte al departamento donde vivía Ginny, pero no podía dejar de observar el camino de la calle muggle cada vez que viajaba para allá. Los niños iban agarrados de la mano de sus padres hablando alegremente, sin preocupaciones, a veces los había oído hablando de un nuevo truco de magia que le enseñaron sus amigos. Ignorantes de que viven como en dos mundos, el suyo y el perteneciente a "Los verdaderos magos". Interrumpió sus pensamientos con un frenazo dado que CASI arroya a un pobre perro que cruzaba la calle. Siempre le pasaba lo mismo, se distraía demasiado, por eso frecuentaba la red flu o la aparición, aunque no le agradaran mucho. Trató de no pensar en nada más y siguió camino a su destino.
El departamento de su amiga quedaba en una residencia mágica que estaba ubicada -inteligentemente- dentro de un conjunto residencial muggle.
Todavía recordaba las discusiones que tenían Ronald y Hermione acerca de si era ese el lugar adecuado. "¡Todo estará lleno de muggles, nos descubrirán!" decía Ronald "Claro que no Ron, ellos tienen su espacio y nosotros el nuestro. ¡Ni siquiera saben de la existencia de esto! Además fue construido y diseñado por arquitectos e ingenieros muggles y magos conjuntamente. No hay nada de que preocuparse" Le decía Hermione. Esos dos siempre discutían, ella creía saber el por qué: una vez vio una gran cantidad de "ohools" rondando entre ellos. Esos eran los causantes de su mal humor, estaba segurísima. El que siempre tenía que lidiar con eso era Harry "¡Vaya que tiene paciencia! Otra cualidad…" pensó mientras llegaba a un semáforo "Además de inteligente, amable, lind…" Se recriminó mentalmente por el rumbo que estaban tomando sus pensamientos. Aunque… no era nada malo, ella también pensaba que Ronald era inteligente, amable, lindo… bueno, tal vez no sea paciente, pero estaba igual.
Si, no es nada malo.
Aminoró la velocidad cuando llegó a una verja que daba entrada a una residencia muggle llamada "Estrella Mágica" ("vaya nombre más acorde"- había dicho cuando sus amigos le dieron la dirección), se veían muchos departamentos pintados con colores pasteles, separados por unos terrenos vacíos que quedaban entre ellos, adornados con muchas plantas. Avanzó hasta la verja que en lo que se había acercado se había abierto "mágicamente"; cuando entró, ninguno de los muggles que estaban afuera en sus jardines parecía darse cuenta de que acababa de entrar una linda rubia en un auto convertible último modelo, era como si nada extraño pasara.
Y para ella aquella visita ya era tan normal que no se inmutó cuando al pasar por cada edificio muggle el jardín que los separaba desaparecía para dar lugar a unos nuevos edificios de unos colores más llamativos (N/a: hoy tengo una imaginación que da miedo xD). Luna sin hacer caso a estos detalles avanzó hasta un lindo edificio de color azul "turquesa intenso", el de sus amigos. Estacionó en el frente, se bajó del carro y se dirigió hasta el edificio que tenía en frente, subió las escaleras que daban al departamento de sus amigos, el número 22. Llegó allí y tocó la puerta, escuchó un – Ya vooy – del otro lado de la puerta. Unos pasos se detuvieron y ahora Harry (porque¡claro que le había reconocido la voz!) preguntó - ¿Quién es? -. Luna se revolvió nerviosa en su sitio, porque la voz del chico parecía de interrogatorio al mejor estilo "Oficina de Aurores del Ministerio de Magia" (N/a: xD).
- Soy yo… - dijo. Después al darse cuenta de que había sido una respuesta muy floja, añadió risueña con esa voz soñadora típica de ella -… Luna, Luna Lovegood. No te voy a hacer nada Harry, puedes abrir.
Harry abrió la puerta y allí se encontró con una chica muy linda, sonriente y con grandes ojos azules soñadores, notó que iba muy bonita también. Luna no había cambiado nada en relación a cuando estaban en Hogwarts, seguía teniendo ese aire despistado y esa mirada y voz soñadora. Además aún creía en esos animales y criaturas extrañas; pero ellos (sus amigos) ya sabían vivir con eso. Ah, pero físicamente se podría decir que "Loony" si había cambiado, ahora tenía 19 años y no era una niñita. Se dio cuenta que llevaba unos minutos observándola y que ella – extrañamente – parecía un poco turbada por este hecho aunque intentaba ocultarlo, según notó él.
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Luna se quedó en shock, nada la habría preparado para eso que estaba viendo. Harry estaba parado con una mano en la puerta y la otra con que sostenía la varita –seguramente para atacar a cualquiera (que no fuera ella) que hubiese estado tocando la puerta- estaba a su costado, iba con el pantalón del pijama y una camiseta blanca sin mangas que – no pudo evitar notar, ni tampoco evitar sonrojarse al notarlo – se le ceñía al cuerpo, además –y para rematar- llevaba el pelo negro azabache más revuelto que de costumbre, y sus intensos ojos verdes la estaban viendo de arri… Un momento¿La estaban viendo de arriba a abajo? Ahora si que no pudo con su sonrojo, así que intentó ocultar su vergüenza cosa que al parecer Harry notó porque dejó de mirarla de aquella manera. Ella agradeció eso internamente y decidió que debía dejar de hacer el ridículo y que tenía que actuar como siempre, normal. A ella esas cosas no le afectaban – o eso creía-.
Es que cuando estaba en determinadas situaciones y frente a determinadas personas podía llegar a perder esa seguridad que siempre la acompañaba.
- Buen día Harry, creo que debes invitarme a pasar porque sino los "pokjus" entrarán a la casa y armarán el caos. – dijo con la voz más natural que pudo (N/a: más natural, para ser Luna Lovegood). Harry salió de su ensimismamiento y le dedicó una linda sonrisa a la vez que extendía su brazo abriéndole paso a la chica hacia adentro.
- Buen Día Luna. Lo siento, es que aún estoy medio dormido. Estoy algo lento.- dijo mientras cerraba la puerta, sin darse cuenta de que Luna lo miraba disimuladamente.
- Ah si, ya lo noté, porque no te ha dado tiempo de vestirte y abriste así.- dijo señalándolo, con una expresión desinteresada; había vuelto la verdadera Luna Lovegood, la de los comentarios incómodos.
- Ah… Esto…- se señaló el chico algo avergonzado, alborotándose el cabello.- Eh… Luna¿quieres desayunar?- Pero Luna parecía no escuchar, es más, parecía estar en otro mundo mirando hacia el techo. Harry instintivamente miró hacia donde miraba la rubia pero no encontraba nada interesante, así que siguió llamándola- Luna¿Luna?... – Nada - ¿LUNA? – Le medio gritó el muchacho, zarandeándola por el hombro delicadamente. Ante esto fue que la chica reaccionó y volvió su mirada hacia él.
- ¿Decías Harry?
- Eh… Luna¿que hacías?... No, mejor no me lo digas.- dijo rápidamente.- Mejor dime si quieres desayunar algo- y le brindó una sonrisa – Yo lo preparo.- Añadió, como si eso fuera suficiente razón para aceptar.
- Pues, la verdad es que no he comido nada.- dijo, más para si misma que para Harry.- Pero no quiero incomodar, comeré algo en el Callejón.- la última frase fue para Harry, ya que cuando lo dijo volteó a mirarlo (había tenido la mirada fija en un punto X -nuevamente-, como si pensara en voz alta) y le dio una sonrisa muy sincera, a lo Luna Lovegood.- Gracias.-añadió y cuando se iba a sentar Harry la tomó delicadamente del brazo.
- No señorita, nada de eso.- dijo Harry, yendo hacia la cocina, arrastrando a Luna y poniéndose un delantal que lo hacia ver muy cómico.- ¿Cómo es eso que vas a comer allá¿Y si en la comida te rocían "porkjus" y te hacen caer en un sueño profundo?- bromeó Harry y comenzó a cocinar.
Luna reía con ganas.- Muy gracioso Harry. Bueno, esta bien, gracias. Pero te voy a decir varias cosas.- dijo y Harry se detuvo para mirarla, esperando que hablara.- Bueno, nº 1. Son "Pokjus", la R está demás.- dijo con una sonrisa y enumerando con los dedos mientras Harry hacía como si hiciera nota mental de todo lo que fuera a decir- nº 2. En dado caso de que hicieran eso en el restaurante, no rociarían nada, porque los Pokjus vuelan, son animales, no son nada en polvo.- y soltó una risa cuando Harry se daba un golpe en la frente y decía "¡Cómo no lo recordé!".- y nº 3. Esas criaturas no te hacen caer en un sueño profundo, todo lo contrario: crean un absoluto caos.- terminó la rubia observando a Harry que asentía vigorosamente en señal de que ya había entendido.
- Bien¿cuánto le debo por la clase privada, Prof. Lovegood?- le dijo Harry, quién había retomado su trabajo en la cocina.
- Nada, sólo te lo dije para que no andes por la calle diciendo cosas equivocadas.- dijo ella seria, en ese momento Harry reprendió a una voz en su cabeza que dijo ¡Como si fuera a andar por la calle diciendo ridiculeces! en realidad que no había nada que hacer con esa voz.- ¿Qué tanto tardará Ginny?
- Ah, pues no lleva mucho allí adentro. De seguro tarda un poco más.- dijo el moreno, ofreciéndole el plato a la rubia y acompañándola a la mesa a comer.
- Gracias Harry, esto se ve delicioso.- dijo la chica, con una sonrisa agradecida y sincera en su rostro.
Allí pasaron unos minutos hablando, bromeando y riendo mientras Loony comía. Cuando Luna ya estaba terminando su desayuno, apareció Ginny ya lista para salir. La pelirroja al ver a Luna le sonrió y fue directo a abrazarla como si no la hubiera visto en años. Harry sólo la veía y detallaba su vestimenta y el cuerpo que ésta adornaba (N/a: me refiero a Ginny, no se si me expliqué).
- Loony¿tienes mucho tiempo aquí? Lamento haberte hecho esperar tanto.- dijo Ginny avergonzada, mientras se sentaba en una silla a su lado.
- No, tranquila. He estado aquí hablando con Harry, que hasta mira….- dijo señalándole el plato casi vacío con una sonrisa.- Me hizo desayuno.
Ginny levantó una ceja y dijo: - ¿Fuiste tú quién hizo el desayuno?- le dijo a Harry, éste asintió emocionado y orgulloso, creyendo que la pelirroja le felicitaría por su comida.- Ah, pues yo creía que había sido Hermione.- dijo, con algo de decepción y un escepticismo que a Harry, que no notó la mentira en las palabras de Ginny, le enojó un poco. Iba a replicar cuando habló Luna.
- Bueno, Gin ¿Ya estás lista? – dijo Luna, cogiendo su plato vacío para llevarlo a la cocina, pero Harry rápidamente se lo quitó y ella sorprendida por la agilidad del chico se quedo quieta de la impresión, pero se recompuso y le dijo al chico.- Oh, Harry muchísimas gracias por el desayuno.
- No fue nada, sólo quería salvarte de "un sueño profundo" provocado por el "polvo" de "poRkjus".-dijo el chico bromeando para después soltar la risa junto con Luna que reía escandalosamente (típico de ella, por supuesto).
Ginny a esas alturas ya no sabía que pensar, aquellos dos tenían problemas – de seguro del tipo mentales – y serios. Los dos chicos dejaron de reír después de un buen rato y luego vieron a Ginny (que tenía cara de no entender) y estallaron en risas nuevamente. La pelirroja, que no entendía ni J de que se reían, carraspeó para hacerse notar y que dejaran de reírse. Al parecer funcionó.
- Oh, lo siento Gin. No te preocupes, luego te cuento el chiste.- le dijo todavía intentando controlarse. Luego se dirigió a Harry – Nos vemos Harry, gracias por todo.- le dijo y el chico se acercó y le dio un beso en la mejilla, ella usando todo su autocontrol logró no ponerse como boba al percibir el aroma del perfume de Harry.
- Por nada Loony. No fue nada, sólo soy buen anfitrión.- dijo, poniendo esa sonrisita de engreído que tanto exasperaban a Ginny, quien ante el gesto no pudo evitar soltar un bufido y voltear los ojos. Harry la escuchó y sonrió más ampliamente - Ah si, perdóname Gin.- le dijo a la chica y luego se acercó y le dio un beso en la mejilla igual que a Luna.
Ginny no se lo esperaba y se sobresaltó, pero luego se compuso y mostró su mejor cara de enojo. Ante eso, Harry formó su mejor sonrisa y añadió en tono seductor.- No creías que me iba a olvidar de ti ¿o si? - Como toda respuesta, ella rodó los ojos y agarró a Luna del brazo llevándola hasta la puerta y murmuró un "Como sea, Sr. Perfecto".- Hasta Luego, y ¡cuidado con los poRkjus!- alcanzó a decir antes de que la pelirroja cerrara la puerta con un portazo; después pudo oír la risa estridente de Luna en los pasillos.
Harry sonrió, había escuchado a Ginny llamarlo "Sr. Perfecto", sabía que a ella le exasperaba que el actuara arrogantemente. Por eso lo hacía. Le encantaba cuando se enojaba. Sus mejillas alcanzaban el color de su cabello y se veía realmente hermosa. Se fue hasta la cocina, para llevar el plato de Luna y de repente soltó la risa: había recordado lo de los poRkjus.
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Al cerrar la puerta avanzaron hasta las escaleras, Luna aún reía del chiste de Harry, lo cual hacía que la pelirroja se enfureciera más porque no entendía nada del bendito chiste ese. Ese "Sr. Perfecto" ¿cómo se atrevía a burlarse de ella? O sea, porque ese beso sólo había sido para burlarse de ella, porque él sabía que ella odiaba cuando el se ponía en plan de "Sirius Black el conquistador" y de "James Potter soy-lo-mejor-del-mundo". Además de que tenían meses, o años, que no se trataban tan bien y mucho menos que se dieran besitos de despedida.
La pelirroja iba despotricando contra Harry, casi sin darse cuenta u olvidando por completo que a su lado iba Luna, aunque no había diferencia si la recordara porque la rubia iba bajando las escaleras distraídamente con una mano en el pasamanos mientras tarareaba una canción que, de seguro, sólo ella conocía. Durante el trayecto hasta el automóvil lo único que se escuchaba eran frases sueltas como "Sr. Perfecto", "ese idiota", "Sr. Perfecto", "imbécil"¿qué se cree?", "Sr. Perfecto", "arrogante"… Y una infinidad de cosas que, gracias a Merlín no había niños cerca, porque no eran muy decentes que digamos.
Cuando se subieron en el carro, Luna ya había entrado en la fase pre-conducción (o sea, su preparación mental de total concentración para tratar de no llevarse por el medio a ningún pobre perrito) y se dio cuenta (Ahora, en este momento. Gracias a la concentración de la fase pre-conducción) de que el ruido que la venía siguiendo por las escaleras no era producido por ninguna criatura de las que creyó haber leído en "El Quisquilloso", sino que era Ginny que estaba diciendo pestes de Harry. Supo que era de él de quién hablaba (o murmuraba) después de haberla escuchado decir "Sr. Perfecto" por décimo sexta vez – y eso que sólo le estaba poniendo atención desde que estaban en el auto-, así que decidió hacerla callar o sino muchos perritos serían atropellados esa mañana.
- Umm… ¿Ginny? – comenzó la rubia, observándola con sus grandes ojos esperando una señal que le permitiera deducir que había sido escuchada. Dicha señal nunca llegó. Su pelirroja amiga seguía hablando para si misma, cruzada de brazos y con una expresión en el rostro que indicaba que, sin duda alguna, estaba enojada. "Ese idiota, Sr. Prefecto. "Ah, perdóname Gin" " decía la chica imitando –sin éxito- la voz de Harry "Y encima llamarme Gin, arrg" Luna la seguía observando desde su puesto de conductora, aún no entendía por qué la chica estaba así "¿Será porque no le he contado el chiste?" se dijo; "¡Pero conmigo no, Sr. Perfecto!" escuchó que terminaba Ginny toda su perorata de insultos contra Harry alias "Sr. Perfecto". Y de paso, ahora que lo pensaba (y después de haberlo escuchado tanto en menos de 10 minutos y llevarlo escuchando desde hace mucho tiempo)¿por qué ella llamaba así a Harry?. Se volteó a ver a su amiga y la vio aún cruzada de brazos y agitada después de tanto insulto.
- Gin¿por qué le dices "Sr. Perfecto" a Harry? – le preguntó repentinamente curiosa, obteniendo como primera reacción un bufido y una rodada de ojos.
- ¿Por qué? – repitió enojada y se incorporó en su lugar quedando frente a ella – ¿Por qué? – Volvió a repetir - Porque es un arrogante, idiota, engreído, estúpido, imbécil…
- Pero eso no lo hace perfecto – dijo Luna mirando hacia el cielo pensativamente, interrumpiendo a la pelirroja que ya había perdido los estribos nuevamente; respiraba furiosamente y abría y cerraba la boca como pez fuera del agua, sin saber que decir, ni como refutar ese comentario. – Sin embargo, a mi Harry podría parecerme perfecto, porque es una persona muy amable, leal, divertida, honesta; si, a veces es algo engreído pero es que él ha cambiado, tú sabes ¿no? El está más… emmm… atractivo y las chic...
- arrgg¡es que es endemoniadamente perfecto! – gritó de repente Ginny, totalmente fuera de sí, dejando callada a la rubia que iba a seguir enumerando las cualidades de Harry, aunque ya no era necesario ya todo estaba dicho por Ginny ··es endemoniadamente perfecto·· dijo una vocecita en su cabeza, movió su cabeza para sacar esos pensamientos y miró a Ginny que ahora se tapaba la boca con las dos manos y llevaba los ojos bien abiertos.
- Pues sí, lo es.- dijo simplemente Luna, encendiendo el motor y poniendo el vehículo en marcha mientras Ginny movía sus manos casi frenéticamente de un lado a otro, negativamente.
- NO, lo que quise decir, es que… bueno… él… teniendo esas cualidades que dices… esto… - miró hacia arriba como buscando en el cielo la respuesta y dijo al fin, muy segura de si misma, o al menos eso intentó- es que ÉL se CREE endemoniadamente perfecto. ¡Pero no lo es!
Luna ya no la escuchaba, necesitaba toda su concentración en la carretera porque sino… pobres perritos. Después de unos minutos en los que Ginny, cansada del silencio que tenía la rubia, encendió la radio (en volumen bajo para no perturbar a Luna) y comenzó a cantar ya más relajada; llegaron a un aparcadero donde los magos que tenían vehículo podían dejarlo sin ningún temor, dado que era anti-muggles. Así pues, estacionaron el auto y luego caminaron un poco hasta el Caldero Chorreante, saludaron a Tom rápidamente y salieron hasta donde estaba la entrada al Callejón Diagon, dieron los toquecitos con la varita en los ladrillos correspondientes y cuando éstos se hicieron a un lado para abrirles paso, entraron.
Ya no era el mismo Callejón de antes de la caída de Voldemort, ni mucho menos era el mismo que cuando estaban en medio de la guerra, con las tiendas en su mayoría cerradas porque sus dueños tenían miedo de ser atacados de un momento a otro y los que se quedaban veían como su negocio iba decayendo debido a la falta de consumidores; en fin, ahora el Callejón Diagon estaba mucho más alegre y concurrido que nunca, la gente iba y venía de tienda en tienda, hablando, riendo, las mujeres felices y los hombres no tanto cargando un montón de bolsas de las compras de sus chicas, los niños jalando la camisa de sus padres para que los lleven a la heladería o para mostrarles la nueva escoba que salió al mercado.
Al abrirse paso entre un grupo de gente que discutía la distribución de las bolsas de compras, las chicas al fin pudieron caminar tranquilas. Luna iba delante y Ginny detrás de ella, ya se había calmado por el camino y esto la ponía de mejor humor todavía, le encantaba caminar y contagiarse de la alegría de esas personas.
- ¿Qué hacemos primero? – le dijo con entusiasmo a Luna, la chica se volvió y se puso un dedo en la punta de la nariz mientras mantenía la vista en el cielo, pensando. Después de más o menos 30 segundos respondió:
- No se – dijo encogiéndose de hombros. Ginny suspiró y la miró con una media sonrisa, meneando la cabeza. - ¿Qué dices tú?-. Le preguntó la rubia.
- Yo digo que deberíamos avanzar porque aquí paradas en el medio no hacemos nada -. Acto seguido la cogió del brazo y comenzaron a andar sin un destino fijo, sólo mirando las tiendas, comprando y hablando de cualquier cosa. Hablaban de todo y de nada, la cosa es que ella no recordaba ni la mitad de las cosas que decía la rubia. Bueno si recordaba, a ver… Ya Luna le había contado lo de la nueva familia de… ¿cómo eran? ··cloushop stop. A ver si dejas de pensar en ese sueño de una buena vez y le pones atención a la chifladita, que está como loca hablando sola·· dijo esa fastidiosa voz en su cabeza "Pues es que todavía no descifro quién es el bendito héroe. ¡Como que me llamo Ginny Weasley voy a recordar quien era!"le dijo mitad angustiada mitad enojada. (N/a¿nunca se han obsesionado con recordar un sueño o algo que han olvidado? Yo si, y es muuy estresante xD).
Después de comprar como locas y llevar un montón de bolsas, decidieron que era momento de parar así que se dirigieron a comer un helado en Florean Fortescue. Llegaron al local, buscaron asiento y pidieron sus helados, Ginny de crema y caramelo y Luna de… bueno, Luna hizo una mezcla de sabores muy… extraña, excéntrica y exótica, lo que hizo reír a la pelirroja por la cara de desconcierto que puso el Sr. Fortescue. Unos minutos después apareció nuevamente el Sr. con su pedido.
- Bien, aquí tienen señoritas. ¡Que disfruten!.- dijo el hombre para luego mirar sorprendido como Luna comenzaba a comer de su helado con una expresión de gusto exquisito.- ¡Por Merlín!-. Susurró el pobre señor, estremeciéndose con un escalofrío, antes de alejarse de la mesa.
- Ese hombre es muy extraño.- dijo Luna señalando descuidadamente con su cucharilla al Sr. Fortescue.
- Creo que lo has asustado Luna.- dijo Ginny riendo y comiendo un poco de helado mientras la rubia se encogía de hombros y continuaba con lo suyo (léase: comiendo).
Pasaron unos minutos en silencio, cada una comiendo, sumidas en sus pensamientos. Luna miraba distraídamente por la ventana y Ginny miraba sin interés a las personas que estaban sentadas a su alrededor y , más de una vez, sorprendió al Señor Fortescue mirando a Luna comer su helado "mixto"; pero ya no desconcertado y asqueado sino más bien concentrado. La voz de su amiga la hizo volver la mirada hacia ella.
- Gin, ahora que recuerdo¿Qué era eso que me tenías que contar, que según tú me "voy a morir" cuando me entere?.- le preguntó la chica. Ginny la miró como perdida, no recordaba nada de eso, hizo memoria… a ver… "Ah…" ··D'uh·· "¡Lo del Sr. Perfecto!" ··Epaa… ¿Sr. Perfecto¿Y la tregua?·· "Él no está en mis pensamientos, no puede reclamarme nada" ··Uh… pues sí que lo esta Gin… Sí que lo está…·· "¿Ah? Bah, mejor cállate".
- Ah sii… ¡Te vas a morir!- le dijo a su amiga con una sonrisita.- A ver, sabes que yo voy muy bien en la Academia ¿verdad?- la rubia asintió con tranquilidad-. Bueno y también sabes que mi pequeño tormento es "Defensa" (creo que por el profesor, que la tiene contra mí) ¿cierto?-. Luna volvió a asentir.- Pues al llegar al departamento – después de buscar, como escarbato al oro, mi libro de defensa y tener una pequeña pelea con Harry por ello – Le pedí ayuda a Ron y a Herms, a ver si les pillaba algo, pero NADA. Creí que quizás un cambio de profesor me ayudaría -. Hizo una pausa para comer algo de helado, sin fijarse en que Luna a esas alturas del relato ya estaba medio dormida, con la quijada apoyada sobre la palma de su mano izquierda mientras que con la otra raspaba el fondo -vacío- de su envase de helado en busca de algún resto del mismo. Y eso que la pelirroja no llevaba ni 3 minutos hablando.
- El caso es que…
- Hace un lindo día afuera ¿verdad?- se adelantó Luna mirando sonriente por la ventana. La mirada de Ginny pasaba de Luna a la ventana. Luna y la ventana, la ventana y Luna. Nunca entendería completamente a su amiga.
- Si… Bueno… Como te iba diciendo….- comenzó nuevamente, logrando que Luna dejara la ventana y posara su atención en ella-. Mi idea de un nuevo profesor no estaba tan mal después de todo y no se cómo, ni quién fue en realidad, pero surgió la idea de que necesitaría un tutor si quería pasar la materia…
- Si, buena idea-. Dijo Luna, esperando todavía la parte en la que se supone que ella debía morir.
- Sí hasta ahí todo bien, pero después, repito: no se cómo, se les ocurrió la idea de que el mejor tutor para mí y mi salvador sería "El Gran Harry Potter". ¿Qué tal?-. Miró a su amiga esperando encontrarse con una cara sorprendida, incrédula, la boca abierta y los ojos como platos, lo normal. Pero… ¡vamos!... Luna Lovegood no es normal, así que sólo mostraba una extraña sonrisa y su mirada característica, mientras jugaba con una servilleta con la que – al parecer, por lo largo de su historia – había hecho una figura de origami. Cabe decir que la identidad de aquella figura se le hizo totalmente desconocida.
- Ejem-. Carraspeó-. ¿Qué tal¿Qué dices?
- Me parece genial, Harry es un excelente maestro-. Dijo la rubia, haciendo alusión a las clases del ED. Ginny quería echarse a llorar, no puede ser que no haya captado la esencia de la historia: "¡El Sr. Perfecto me va a dar clases! Es que acaso soy la única que le ve lo realmente terrible a la idea.".
- ¿No te parece una idea absurda? Sr. Perfecto + Ginny + clases + tutor ¿te lo explico otra vez, tal vez se me fue una parte de la historia por ahí?-. Le dijo casi desesperada-. Já, que el Sr. Perfecto me dé clases. Já.- exclamó algo exaltada.- es… increíble.- dijo, todavía sin poder creer que haya aceptado eso y que se hubiese creído lo de la bendita tregua esa. Que, irónicamente, fue su idea.
- No, increíble fuera que hubieras aceptado la propuesta. En realidad suena muy interesante la suma.- Dijo sabiamente Luna. Pudo notar como su amiga bajaba la vista ligeramente y empezaba a romper una servilleta. La rubia, sorprendida (al fin), abrió mucho los ojos y la boca. "Increíble" pensó.- ¿Aceptaste?-. Preguntó incrédula, porque sabía cual era la respuesta.
Ginny levantó la vista levemente para ver a su amiga y cuando la vio no puedo evitar pensar que su amiga era extraña; estaba sorprendidísima "Casi se muere aquí mismo; no hizo ni pío cuando le dije lo de Harry y ahora parece tan sorprendida como si le hubiera dicho que soy mitad troll" pensó. Pero debía responder la pregunta de la rubia así que bajo la mirada nuevamente mientras asentía casi de manera imperceptible.
"Bingo" pensó Luna.
- Oh, pero no se en qué momento van a estudiar si se la pasan peleando.- le dijo a la pelirroja. Ginny que, al parecer de Loony, parecía a punto de un colapso nervioso o algo así, movía sus manos revolviendo los pedacitos de servilleta que había roto, como si fueran confeti.
- Pues… es que… no se qué me pasaba por la mente cuando acepté, digo… cuando lo propuse. Pero es que….- "Oh, con ella puedo ser sincera, ella no tiene ese complejo de cupido que tiene Hermione, que me quiere reconciliar con Potter" pensó. Tomó aire y continuó.- Yo… le propuse a Potter que hiciéramos una tregua y eso… por eso mismo que dijiste.- Ya lo había dicho.
- Pues, no veo que esté funcionando tu tregua.- le dijo Luna divertida mientras Ginny la miraba confundida.- Harry te trata bien y tú le insultas durante más de 40 minutos.- aclaró y luego soltó una risita. La pelirroja la miró fijamente, seria.
- Es que, ayer… era distinto… como si fuera el mismo Harry de antes… Incluso hasta bromeamos un poco con su gran problema de autoestima, nótese el sarcasmo.- dijo riéndose con Luna.- Hablamos un rato y pues creí que esa tregua se podría extender por el bien de mis "clases".
- Gin, Harry es el mismo chico encantador que tú conocías.- le dijo la rubia-. La que cambió fuiste tú.- Ginny pensó que Hermione y Luna se habían puesto de acuerdo en decirle la misma frasecita.
- Es que no se cómo un ser puede ser tan bipolar, un día es un encanto.- dijo algo tímida.- Y al otro día vuelve con sus arrogancias-. Añadió ya más crispada y rodando los ojos.
- Eso es precisamente lo que debe estar pensando Harry.- le dijo Luna riendo. Ginny la miraba entrecerrando los ojos.- Es verdad.
- Siempre le defiendes.- dijo Ginny como niña chiquita, aunque era verdad. Luna siempre defendía a Harry de sus ataques de histeria contra él. Ante el comentario, Luna esbozó una sonrisa tranquila y mientras se levantaba y recogía sus cosas, le dijo, haciendo gala de su sinceridad:
- Siempre he sentido una extraña debilidad por Harry.- dejó en la mesa el pago de su helado y se dirigió hasta la puerta esperando a su amiga que, no sabía por qué, todavía estaba sentada y como ida.
Ginny no se esperaba esa… ¿declaración? Pero¿qué quiso decir Luna?. Salió de sus pensamientos y dejó también su pago en la mesa. Cuando alcanzó a su amiga y abría la boca para preguntarle qué quería decir con sus palabras anteriormente, el Sr. Fortescue las detuvo, agitado, había corrido para llegar antes de que se fueran.
- Señoritas, espero que hayan disfrutado sus helados.- les dijo a las chicas que asintieron sonrientes pero seguras de que el Sr. Fortescue no había corrido hasta ahí sólo pare decirles eso. El hombre al parecer lo notó, por lo que añadió-. Espero que puedan regresar. Señorita – se dirigió a Luna – me encantaría tener un helado con su mezcla en mi lista de sabores. Cuando vengan nuevamente hablaremos de eso.- y acto seguido tendió su mano a Luna, quien la apretó.
- Por supuesto que sí señor. Será un honor para mí.- le dijo la rubia y luego junto con su amiga, salieron de allí.
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En uno de los kioscos del Callejón Diagon se encontraba un chico mirando con indiferencia y aburrimiento las revistas y periódicos que allí se exhibían; de repente ve entre tantas letras y portadas algo que llama su atención. Sorprendido, coge la revista. La ojea durante unos minutos y decide comprarla rápidamente antes de que llegue su acompañante y le pregunte qué rayos hace él leyendo eso.
La dueña del negocio ve la revista, luego alza la vista y lo ve a él, lo analiza, como si estuviera algo mal en él y luego vuelve a la revista. Él se limita a mirarla con el entrecejo fruncido, coge su revista, la paga y se da la vuelta. Al hacerlo pudo ver a su "acompañante" que iba caminando hacia él.
"¡oh no! Ahí viene" pensó y miró sus manos donde tenía la revista "Piensa, piensa, piensa"… "Ajá".
··Te vas a fundir el cerebro si piensas demasiado·· dijo la vocecita burlona en su cabeza.
Antes de que se le ocurriera algo mejor, se dio la vuelta rápidamente quedando de frente a la señora que lo acababa de atender; sin importarle nada, se abrió algunos botones de su camisa con torpeza, debido a los nervios. A la pobre señora le iba a dar un infarto¿ese chico estaba loco¡Se iba a desnudar en pleno Callejón! Aunque… no estaba tan mal. Pero el chico no se iba a desnudar (para su pesar); porque en lo que pudo desabrochar el cuarto botón de su camisa metió rápidamente la revista dentro de ella y comenzaba a abrochársela con rapidez y torpeza al mismo tiempo. Justo cuando se iba a abrochar el último botón que le faltaba una mano le tocó el hombro, sobresaltándolo y haciéndolo voltear y mirar a la persona que tenía delante.
- ¡Hermione, Por Merlín! Me asustaste.- dijo el pelirrojo todavía nervioso y sonrojado, cruzando los brazos para que la chica no notara la revista que llevaba bajo la camisa.
- No exageres, Ron, si he notado que me viste venir hacia acá.- dijo, la castaña, notando a su amigo algo inquieto y con un ligero temblor en las manos.- Ron¿te sientes bien¿Tienes frío?
- ¿Ah? Si si, hace frío ¿no? - le dijo, a la chica, mirando hacia otra parte "Malditos nervios" pensó-. Bueno, es mejor que vayamos al departamento para que Harry nos asesine por no haberle dejado ni una nota informándole que íbamos a salir, qué íbamos a hacer y por qué no lo llevábamos con nosotros.
- ¡Oh! siempre exagerándolo todo, Ron.- dijo Hermione comenzando a caminar, con Ron siguiéndole los pasos-. Harry entenderá que yo tenía que entregar ese trabajo hoy sábado, muy temprano en la mañana y que no podía esperar a que él despertara, ni mucho menos. Tuve suerte que ayer tú hibernaras todo el día y que te hayas levantado temprano y ofrecido a acompañarme.- dijo y volteó a ver a su amigo que seguía con los brazos cruzados y llevaba la camisa algo abierta….- ¿Ronald?-. El aludido se detuvo y la miró-. ¿Por qué llevas el botón de la camisa abierto? - dijo señalándolo. Ron palideció y luego rápidamente la sangre le volvió a la cara; pero se concentró únicamente en sus mejillas.
- Pues… es que yo…- balbuceó. "piensa, piensa, piensa"… "Ajá eso"– Estaba… Tenía… Calor… Sí, tenía mucho calor.- dijo asintiendo frenéticamente y aún con los brazos cruzados. Hermione alzó una ceja y en su cara se reflejó esa expresión suya que hacía en sus días de prefecta cuando pillaba a algún alumno haciendo algo malo.
- ¿Calor, eh? - le preguntó poniendo los brazos en su cintura, como jarras y todavía con la ceja levantada-. ¿Y no era que tenías frío, Ronald Weasley?
- Bueno, sí. Tenía calor….- dijo, nervioso-. Pero después me dio frío…- Hermione hizo una expresión de escepticismo. Y por tercera vez en ese día se dijo a sí mismo "piensa, piensa, piensa"… "Ajá" (N/a: jaja, me encanta su expresión de triunfo al encontrar una idea xD)-. Sí, me dio frío porque cuando tenía calor me desabroché la camisa… y ahí me dio frío.- añadió convencido de que por lo menos había hecho todo lo que podía. Hermione sopesó la idea, era algo tonta la explicación pero le pareció estúpido pararse en el medio del camino para discutir sobre la camisa abierta y los cambios de temperatura corporal de Ron, así que se encogió de hombros y siguió caminando. Ron, detrás de ella sentía que dentro de él bailaba conga, él la bailaría allí mismo si la señora metiche del kiosco no lo estuviera viendo como loco todavía; así que siguió a su amiga.
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Ginny seguía con su pregunta en la punta de la lengua, atragantada. Pero ¿por qué no le preguntaba a su amiga? Sentía algo. Algo sintió cuando la rubia había dicho aquello de la "debilidad". Decidió no hacerle caso a ese "algo". Cuando iba a hacerle la pregunta a Luna, que ya iba unos metros delante de ella, divisó a lo lejos dos figuras masculinas, una la reconocía y la otra sólo la había visto un par de veces en la Academia. Y si su memoria no le fallaba a Luna no le iba a gustar nada todo esto. Corrió hasta alcanzar a Luna.
- Loony-. Le susurró a su amiga, que se detuvo y la miró expectante-. ¿No es ese el chico de la Academia que siempre te persigue?-. Le dijo señalando al un chico alto de cabellos castaños y piel blanca que iba acompañado de otro chico alto y apenas algo rellenito (N/a: Uds. Saben… algo gordito… pero lindo xD), de cabello casi negro y que llevaba en sus brazos un montón de libros y pergaminos, parecía que quería salir corriendo de la vergüenza que sentía, por alguna razón.
- Patrick Hesshem.- susurró Luna horrorizada. Ese chico desde que la vio se había encargado de hacerle imposible la existencia, cada vez que tenía la oportunidad se le insinuaba, la invitaba a salir, le decía cumplidos, en fin era todo un baboso. Y ahora (para desgracia de Luna), se estaba acercando con su estúpida sonrisita.
- Podemos correr.- le dijo Ginny viendo la cara de espanto que tenía su amiga; pero ya era demasiado tarde, los chicos ya habían llegado hasta ellas. Patrick iba directo hacia Luna y el otro chico estaba que se caía del peso de los libros.
- Hola, MI "estrellita"- le dijo Patrick a Luna, quien estaba que echaba humo. Es que acaso ese tipo no se daba cuenta que a ella le chocaba ese estúpido apodo.- ¿Qué pasó, te quedaste sin palabras o… te deje sin palabras?-. Le dijo seductoramente.
- Hola, Hesshem-. Le dijo con naturalidad, recobrando su compostura e ignorando la insinuación. Al mismo tiempo que al otro chico, que nadie conocía, se le caían todos los libros y pergaminos que llevaba, haciendo un desastre en medio de la calle. Ginny lo vio y sintió pena por el pobre chico, se veía tímido y como que quisiera que se lo tragara la tierra en ese mismo instante. Se agachó para ayudarlo a recoger todo ese desastre.
- ¡Diablos, Hans¿No puedes hacer nada bien?-. Le dijo Patrick enojado con el chico porque le había interrumpido en su "conversación" con su "estrellita".- Bueno si, los exámenes si los haces bien ¡por lo menos!- recapacitó el chico con una sonrisita de medio lado. Ginny le dio una mirada asesina a Patrick, terminó de recoger los libros y se los dio al chico que –ahora sabía- se llamaba "Hans", ahora lo recordaba. Iba en su curso en la Academia y era uno de los mejores de la clase. Recordaba haberle pedido prestado una pluma o algún otro material de trabajo, que él siempre le prestaba gustoso; recordaba que siempre (cada ves que lo veía, por lo menos) se ponía nervioso por alguna extraña razón e incluso parecía algo torpe; pero no lo recordaba nunca junto con Patrick, tal vez en algunos exámenes o los laboratorios de pociones. ¡Que casualidad!, siempre en exámenes.
- Gracias-. Dijo Hans tímidamente, luego tomó aire, como llenándose de valor y dijo-. Soy Hans… Hans Harrison.- y extendió su mano temblorosa a Ginny.
- Hola Hans, mucho gusto. Soy Ginny Weasley-. Le dijo la chica accediendo al apretón de manos y sonriendo, cosa que hizo que él chico se sonrojara. Detalle que la pelirroja no notó.
- Si, ya lo se.- se le escapó a Hans de la emoción, y volvió a sonrojarse furiosamente. A Ginny le pareció tierno que un chico de esa apariencia y tamaño se sonrojara por una simple cosa.- Digo… quise decir… vamos al mismo curso… y…
- Sí, sí, lamento interrumpir su plática pero que les parecería si vamos a comer algo al restaurante que queda por aquí. Ya es hora de almuerzo.- dijo Patrick, viendo su reloj e interrumpiendo a Ginny que le iba a responder al pobre Hans que no dejaba de tartamudear. La pelirroja miró a Luna y ésta no sabía que decir. ··Un NO quizás esté bien·· dijo la vocecita dentro de la cabeza de la rubia "Pero la verdad es que tengo hambre, y además no será tan malo si estoy con Gin. Quizás si aceptó la invitación el idiota éste deje de fastidiarme" Pensó y luego se dio cuenta que todos la veían a ella esperando una respuesta; Ginny la veía como queriendo saber lo que pensaba, Patrick ni siquiera la veía: se la comía con la mirada y Hans… bueno, Hans sólo veía sonrojado a Ginny. Decidió que era mejor responder ya, no le gustaba el suspenso.
- Pues si, tengo hambre, vamos.- les dijo tranquilamente y pudo ver que Ginny la veía como si estuviera loca y ella sólo le dio una mirada para calmarla.
- ¡Vaya eso fue dramático! Si que te gusta el drama ¡eh!-. Fue lo que dijo Patrick, Luna no pudo evitar sonreír. Ese chico no la conocía, ella odiaba el suspenso y los dramas. Vivía su vida tranquila.
- ¿Hambre? Si nos acabamos de comer un helado.- le dijo Ginny a Luna-. Bueno, el mío era UN helado el tuyo valía por TRES helados.- añadió riéndose.
- ¡Hey Pat¿podrías ayudarme con los libros?!-. Le dijo Hans tímidamente al otro chico quien sólo lo vio con desdén para después decirle:
- No tengo por qué hacerlo, fuiste tú quién tuvo la idea de traer los libros para "estudiar". Así que lleva tú tu carga-. Y dicho eso comenzó a caminar rumbo al restaurante. Ante la contestación, las chicas dejaron su conversación y vieron indignadas a Patrick, cada una cogió unos cuantos libros para ayudar a Hans, que les repetía que él podía solo, que no se molestaran.
- Si claro, si quieres llegar con la cara plana a almorzar puedes llevarlos tú solo-. Bromeó Ginny, sacándole una pequeña sonrisa al chico.
- Oye Hans¿por qué andas con ese tipo?-. Le dijo Luna refiriéndose a Patrick, mientras caminaba distraídamente.
- Pat y yo somos amigos desde que yo recuerde, estudiamos juntos en Dumstrang, pero nuestras familias son de aquí y ahora quedamos juntos de nuevo en la Academia. Además nuestras familias son muy amigas-. Dijo él.
- Pero yo no recuerdo haberte visto con él cuando va tras Luna, lo cual es casi siempre-. Comentó la pelirroja, haciendo que Hans volteara a mirarla y que por no fijarse por donde iba chocara con un enorme mago que sólo lo observó enojado y siguió andando, no sin antes decirle unas cuantas cosas nada bonitas ni armoniosas. Cabe decir que Hans a estas alturas parecía un tomate humano. Cuando se disponía a recoger sus libros éstos comenzaron a levitar por sí solos, él chico miró alrededor y vio a Luna con la varita en la mano.
- ¿Es que soy yo la única que recuerda que somos magos?-. Preguntó y los otros dos chicos se miraron y la miraron a ella para luego sacar sus varitas, hacer el hechizo y poder llevar los libros sin ninguna molestia.
- Mejor nos damos prisa, Hesshem debe estar al borde de un colapso nervioso-. Dijo Ginny haciendo reír a los dos chicos.- Por cierto ¿a que restaurante se refería¿Conocen uno que esté cerca?-. Preguntó. Luna asintió fervorosamente.
- Sí, "Tarantella"-. Dijo con voz cantarina-. Ese es el restaurante donde trabaja mi amigo César, el que conocí en Italia cuando fui con mi padre.- agregó y Ginny notó algo de malicia en la mirada de su amiga.- Para el final del almuerzo "Pat" habrá deseado no haberlo siquiera propuesto.- Ginny rió y Hans sólo veía aterrorizado a Luna.
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¿Y bien? ¿Soy un fracaso¿Los decepcioné?
Lo siento. No era mi intención.
xD…
Bien, ya en serio.
¿Qué les pareció? Mejor dicho¿qué les parecieron Patrick y Hans (¡vaya nombres!)? Díganme.
Lo de los Harry/Luna que se ven por ahí. No se preocupen. Este fic es Harry/Ginny. Además se nota que en aquella relación el interés va de un solo lado (Luna)… Y ya ven que la pobre pelirroja no haya que pensar, está confundida por su reciente tregua con el Sr. Perfecto. Y además por todas las cosas que dice Luna con respecto a él.
En cuanto a Harry, él se divierte mucho con Luna, le tiene mucho aprecio desde siempre (uds. Saben). Con las peleas de Ginny, sólo la hace enojar porque le encanta verla así. En fin, la única enrollada aquí es Ginny xD…
Quería aclarar ese punto para evitar reviews con maldiciones asesinas, diciendo que por qué rayos salen H/L si el fic es H/G.
Ron y Hermione. Estos dos son únicos, pelean por todo y por nada. Por las cosas más estúpidas. Me encantan. ¿Qué será eso que llevaba Ron? Y ¿Notaron lo pervertida que era esa señora metiche? (no se preocupen, no tiene nada que ver con el fic… xD).
Ah,
NO me he olvidado del sueño de Ginny¡eh!
LOS REVIEWS:
Sowelu: ¿¡qué más te puedo decir después de zopotocientos PM y reviews!? xD Emm… Ya arriba expliqué lo de H/L Y H/G: No te me traumes. Y aquí ha habido algo de Hr/R, en el que sigue habrá más. ¿Te gustó¿Qué te pareció¿Me quieres matar o no? Dímelo en un review. Ah y ya ves que me encantó eso de que el Rojo es el complemento del Verde. No lo sabía. xD. Ya dejo tantas loqueras. Besos, Estefanía.
Zafiro Potter: ¡Carne fresca!, digo¡nueva lectora! Jaja. Gracias por leer y dejar tu review. Me parece excelente que aunque sea hayas dejado uno en el último cap y espero que ahora si sigas con los demás ¡eh! xD… Si, yo también creo que me he ido mejorando. Si sigues leyendo, dime que te pareció. Besos, Estefanía.
xMarianaRadcliffex: Hola, gracias por tu review. Espero que este no te parezca aburridito y te guste algo más :). Besos, Estefanía.
Ginny-potter151: ¡Otra nueva lectora! Wow, voy mejorando, jaja. Espero que te siga gustando, de verdad. Gracias por atreverte a leer las locuras que escribo y por dejarme tu opinión. Besos, Estefanía.
Pottershop: ¡Hooola!, ya te respondí por PM, pero bueno. Gracias por agregarme a favoritos, ahora no tienes excusa para no dejarme review. No creas que ya no leo "Querido Diario" es que tiempo: no hay. xD. La clase, ya veremos. Eso me tiene muy nerviosa, porque esta creando mucha expectativa xD. Me alegro que te guste todo esto. Besos, Estefanía.
Blackcelebrindal: Tarde pero seguro, si señor. Ya te dije que me había extrañado no ver tu review antes. ¿Dónde están Ron y Hermione? Ya está respondido. Harry con Luna y Ginny, nope. Y las clases particulares… suspiro tenme paciencia. XD. Sólo eso puedo decir ahora. Besos, Estefanía.
Pottersita: ¡Amén! Dios te bendiga a ti también :), ooootra nueva lectora. No desesperes chica, relax. xD jaja. Aquí está el cap, ahora espero que estés tú y sigas leyendo xD. ¿Chévere? No se por qué pero siempre que veo o escucho esa palabra la asocio a Venezuela ¿eres venezolana¿eres mi paisana xD?. Besos, Estefanía.
Gracias a todas (os)
¿Les puedo pedir un favorcito? Los que no lo han hecho (o sea, esto no va contigo Gloria xD) pásense por un nuevo one-shoot que escribí. Es un H/G un poco extraño, pero muy lindo, "Realidad de sueños, sentidos y esperanzas" así se llama (o lo llaman). Espero encontrarlas (os) por allá.
Iba a poner avances del siguiente cap, pero esto está muy largo ya.
¡Qué se le hace!
Besos
●●◊est-potter◊●●
