Disclaimer: No me pertenecen los personajes de "Sorcerer Stabber Orphen"
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Duerme esta noche conmigo
Capítulo 11: "¡Una tarde juntos!"
Finalmente los tres habían partido hacia la ciudad vecina que se encontraba a no más de media hora de viaje del pueblo donde habían pasado los últimos dos días.
El hechicero y el chico iban conversando sobre las lecciones de magia de Majic mientras que Cleao iba unos pasos más atrás.
Cleao: Quizá hoy sea el último día que estemos juntos, debo irme lo antes posible pues sigo posponiéndolo y pronto el embarazo se empezará a notar –miró a sus amigos que iban unos paso más adelante hablando alegremente y no pudo evitar sentir tristeza- Los extrañaré –Pensó-
Majic¿Cleao que te sucede? Estás muy callada y pronto llegaremos a Uhrie.
Cleao: - Forzándose a sí misma a sonreír- ¡Bien! Me muero por llegar.
Orphen: Entonces acelera el paso porque así no llegaremos jamás.
Cleao¡Voy, voy! –Dijo apurándose-
Al cabo de diez minutos se encontraban frente a una pequeña pero muy colorida ciudad. Había guirnaldas de todos colores decorando las calles, atravesándolas de lado a lado, y colgadas de ellas unas grandes lámparas. En el suelo había regados papelitos de colores y las paredes de las casas y negocios estaban decoradas alegremente.
Cleao: - Admirando el ambiente festivo del lugar dijo muy animada- ¡Que bonito!
Majic¿Verdad que sí¡Cuanta gente y qué colores!
Orphen: Bah –Bufó ante las actitudes de sus compañeros- Busquemos primero un lugar para quedarnos.
Una vez registrados Majic se retiró a toda prisa pues había quedado de encontrarse con Eris cerca del mediodía y ya se le había hecho tarde.
Orphen se encontraba recostado cuando la rubia se le acercó y parada junto a la cama lo miró fijo.
Orphen¿Qué¿No ibas a la feria?
Cleao¿Quieres decirme que te quedarás aquí durmiendo?
Orphen: Si, eso planeaba hacer hasta que te paraste junto a la cama y empezaste a fastidiarme.
Cleao¡Oh no! No te quedarás aquí holgazaneando, vendrás conmigo.
Orphen: No gracias.
Cleao¡No te lo estaba pidiendo! Ven vamos –Y de un tirón lo saco de la cama y comenzó a arrastrarlo hasta afuera-
Estaban recorriendo las calles principales de la ciudad, la decoración era igual que cuando llegaron solo que abundaban en mayor cantidad las guirnaldas y eran de colores más variados. A lo largo de la calle había puestos con juegos de tiro y regalos, también había pequeños lugares para comer y espectáculos.
Orphen¿Podemos ir a comer al menos? Me estoy muriendo de hambre Cleao.
Cleao: - Feliz- ¡Claro¿Qué quieres comer? Elige donde...
Orphen: Aquí- Dijo pasando por un lugar donde vendían todo tipo de comidas- Y se sentó en la mesa más cercana –Cleao lo acompañó-
Una vez tomados los pedidos el mesero se retiró y ambos notaron que se encontraban solos. Aquella situación les era incómoda lo que resultó en un largo minuto de silencio.
Cleao: - Fue la primera en decir algo- ¡Qué bonito día! No como ayer, llovió mucho.
Orphen: - La miró, parecía muy feliz- Eso creo...
Cleao¡Vaya otra vez estás callado! –Una duda le invadió y aunque sabía que su pregunta sólo haría más incómodo el momento le preguntó- Hartia... ¿Te dijo cual era el efecto de la poción?-
Orphen: - Recordó las palabras de su amigo pero no podía dejarle saber a ella lo que le había dicho Hartia- No, supongo que tuvo problemas con los ingredientes. Lo único que importa ahora es que ya estás bien.
Cleao: - Desvió la mirada- Si –le dijo pues sabía que él ignoraba que, hasta hace poco, aún vomitaba y se mareaba, aunque no se debía a ninguna poción sino a que una pequeña vida se estaba gestando en ella- Tienes razón.
Orphen: Cleao... sobre lo que me preguntaste una vez yo...
Pero en ese momento sus palabras fueron interrumpidas por el mozo que se acercaba a la mesa con las órdenes de ambos. El tema no volvió a tocarse, simplemente comieron y continuaron paseando por la ciudad. La chica de pronto se detuvo frente a un puesto, en él había un blanco y varios dardos, en el mostrador detrás del hombre que atendía había muñecos de todos los tamaños y colores.
Orphen se paró junto a ella e inmediatamente entendió las intenciones de la chica.
Cleao: Lo intentaré ¿Me esperas?
Orphen: - Suspirando impaciente- Está bien.
Cleao¡Oh! Fallé de nuevo –dijo enfadada tras el quinto intento de acertar al centro del blanco-
Orphen: - Negando con la cabeza- Porque lo haces mal. Mira... –Y tomó el dardo que le ofrecía el hombre del mostrador y de un solo tiro acertó- Es cuestión de muñeca ¿Entiendes?
Hombre: Tome señor su premio –Y le entregó un gran muñeco de felpa en forma de perro de color azul-
Orphen: Toma –Y se lo entregó a la chica-
Cleao: - Mirando a Orphen con ternura y luego al muñeco- Se parece a Leki –dijo inclinando la cabeza para verlo mejor- ¿No crees?
Orphen: - Imitó la conducta de la chica y moviendo la cabeza de la misma forma le contestó- Pues tiene un aire.
Mientras caminaban Cleao iba mirando a Orphen quien andaba distraído con la vista fija en los puestos que iban pasando, a su manera él había tenido un bonito gesto con ella y eso Cleao lo apreció. Atravesaban un puesto de golosinas cuando la rubia se detuvo y le señaló al hechicero algo en el mostrador.
Cleao¡Mira Orphen, monedas de chocolate! –Vio que el muchacho la miraba desentendido- ¿Nunca las has comido?
Orphen: - Mirando hacia otro lado- No.
Cleao¿Cómo es posible?
Orphen¿Tengo que recordarte que crecí en la torre de los colmillos?
Cleao: - Lo miró sonriendo- Vaya que tristeza, no es posible que jamás hayas probado una. ¡Ven! –dijo y tomándolo de la mano lo arrastró hacia la tienda de golosinas-
Orphen¡No quiero! –Orphen dijo mientras miraba a la chica comprar las golosinas, algo en ella le causó una extraña ternura-
Cleao: Toma, son siete –Le dijo entregándole unos discos dorados del tamaño de una moneda de oro- Tienes que pedir un deseo por cada una.
Orphen¡Que tontería es solo una superstición!
Cleao: Lo mismo pensabas del Raimugai rojo y nos ayudó a salvar a Azalie ¿Recuerdas? No sean tan malhumorado.
Orphen: - En ese momento las escenas de aquella vez vinieron a su mente; Cleao empapada pues había estado buscando el crustáceo para él, la discusión, la mano de la chica depositando el caracol en su mano y todo lo ocurrido luego -. Simplemente le sonrió y comió una, el dulce sabor del chocolate se derritió en su boca- Pues debo admitirlo son deliciosas.
Cleao: Te lo dije –dijo llevándose otro de los chocolates a la boca y con la otra mano agitaba al pequeño muñeco Leki, como ella le llamaba- Tienes chocolate allí- Le dijo señalando una pequeña mancha marrón junto a la boca de él-
Orphen: - Intentó limpiarla pero errando constantemente al lugar- ¿Desapareció?
Cleao: - Rió con un cierto toque de inocencia- No, déjame a mí –Y extendiendo la mano con el dedo índice le limpió la mejilla del chico, aquello hizo que ambos adquirieran un color rosado en sus rostros- Ya está.
Orphen: Gracias... –Dijo casi en un susurro-
Cleao: Vayamos al carrusel ¿Sí?
Orphen¿Por qué?
Cleao¿Cómo que por que? Porque es divertido, por eso. No me dirás ahora que nunca fuiste a un carrusel tampoco –por la mirada del muchacho pudo decir que la respuesta era no- Con razón estás siempre de tan malhumor.
Orphen¿A quien le dices malhumorado? Pues tú eres una niña caprichosa y malcriada.
Cleao: - Con una amplia sonrisa en sus labios- A ti hechicero de pacotilla.
La tarde llegaba a su fin y el cielo había adquirido un intenso color rojo debido a la puesta del sol.
Cleao¡El atardecer! Que bonito... –Sabía que cuando llegara la noche y todos se fueran a dormir ella se alejaría de Orphen para siempre. Pensó- Es la despedida perfecta –con tristeza- Despedida...
Orphen¿Cleao?
Cleao: Oh disculpa –le sonrió- Es que me despisto.
Orphen: Eres una causa perdida –Le respondió con una sonrisa-
Cleao¿Podemos sentarnos un segundo? Me duelen los pies de estar caminando todo el día –le dijo señalando el suelo, se encontraban al final de una de las calles que resultaba en una pequeña colina-
Orphen: - Rascándose atrás de la cabeza- Esta bien –y apoyó su espalda contra el único árbol que había allí, bajo el que ellos estaban sentados-
Cleao: Orphen... –Comenzó mirando al hechicero quien le devolvía la mirada, sintió perderse en sus profundos ojos café- Tu amas a alguien –le dijo recordando a la chica de violáceos cabellos y ojos rojo oscuro- Eres muy intenso cuando amas ¿Verdad?
Orphen: - La miró confundido- No te entiendo.
Cleao¡Que tonta! –soltó una risita nerviosa- Claro, arriesgar tu vida por alguien, tú la arriesgaste por Azalie. Eso es amor ¿Verdad?
Orphen: - Mirándola pronto comprendió a donde quería llegar la chica con aquella pregunta- Me estas preguntando... ¿Si amo a Azalie?
Cleao: - Lo miró y al escuchar la pregunta tan directa de la boca de él sintió una terrible vergüenza- Eh... yo... Sólo te preguntaba si eso era amor, lo que tú sientes por ella digo.
Orphen: - Mirando hacia el cielo- No lo sé.
Cleao: Oh –Le dijo y con disimulo acarició su vientre. Pensando- Quizá deba decirle que... ¡No! Ni hablar, lo arruinaría todo.
Orphen¿Qué te sucede? –Al notar a la chica silenciosa-
Cleao: Nada –contestó rápidamente-
En ese preciso momento en el cielo se dibujó un círculo de luz roja que luego explotó cayendo en forma de lluvia, eran fuegos artificiales y de muchos tipos y colores.
Cleao¡Que hermoso! –Dijo casi en un susurro y sin notarlo se sentó más cerca del hechicero quien aún estaba apoyado en el suelo contra el árbol, Cleao se colocó entre sus piernas dándole la espalda a Orphen-
Orphen: - La pudo sentir muy cerca de él y al instante recordó lo que Hartia le había dicho: "La poción impulsa a quien la bebe o huele a hacer cosas deseadas pero que quizá por un motivo u otro no se atreven". Pensó- Entonces... ¿Yo quise que pasara lo que ocurrió entre Cleao y yo aquella noche? Pero eso significaría que... que para mí es más que una compañera de viaje, más que una amiga –Y entonces comprendió lo que había estado negándose por tres meses: la deseaba- Cleao...
Cleao: - La chica se volteó para encontrarse cara a cara con el hechicero, podía sentir su respiración y podía ver que se encontraba muy cerca de ella, lo intentó pero ninguna palabra salió de su boca-
Orphen: - Rodeándola con los brazos la acercó a él de modo que ella quedó recostada en el pecho de Orphen y recostando su cabeza en el hombro de él- Cleao –le susurró al oído-
Cleao: - Su voz resonaba seductora en su cabeza y sabiendo que aquella noche sería la última que lo vería no pudo evitar que una cristalina lágrima rodara por su mejilla- Yo...
Orphen: - La oyó sollozar- ¿Qué sucede?
Cleao: - Le sonrió, podía oír su corazón latir y eso la tranquilizó- No es nada.
Por la colina venía corriendo Majic quien parecía estarlos buscando. Cuando lo vieron Orphen inmediatamente alejó a Cleao de un empujón.
Cleao¡Oye¡No había necesidad de que me empujaras! Hechicero de pacotilla...
Orphen¡Malcriada!
Majic: - Quien llegaba en ese momento se encontró con la escena de ambos discutiendo- ¡Jajajaja! Ustedes nunca cambian...
