Disclaimer: No me pertenecen los personajes de "Sorcerer Stabber Orphen".
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Duerme esta noche conmigo
Capítulo 12: "Huida y malas noticias"
La habitación estaba a oscuras, ella estaba sentada a un lado de la cama mirando por la ventana. Con delicadeza acarició su vientre, depositó las cartas: ambas con respectivos nombre en los sobres, en una se leía: "Majic" y en la otra aunque no tan prolijo escrito y con algunos manchones de tinta (por las lágrimas) se podía leer: "Orphen".
Ya todos debían estar durmiendo fue su pensamiento y colocándose la mochila al hombro salió de la habitación con extrema cautela. Llevaba un delicado vestido rosa hasta las rodillas, por la naturaleza de la tela se podía notar sutilmente la panza redondeada de Cleao. Sobre los hombros se colocó una especie de tela que le cubriera la cara por si llegase a topar con alguien de rostro familiar. Su corazón comenzó a latir con mas velocidad al ver que Orphen no estaba en la cama sino despierto y merodeando por la sala de estar, algo le molestaba, pero ella no podía detenerse.
Pasó junto al hechicero, él estaba tan sumido en sus pensamientos que no notó a la extraña figura. Ya estaba afuera, había pasado el peligro y se encontraba en la calle, Leki quien se escondía en la mochila de la chica salió de un salto.
Cleao: - Miró hacia atrás cuando se alejaba de la posada y vio la silueta de Orphen aún deambulando cerca de la entrada- ¿Por qué tenías que hacerlo más difícil¿Por qué simplemente no estabas dormido? –Susurró entre sollozos-
Una vez fuera de la ciudad corrió sin mirar atrás lo más rápido que pudo hasta llegar a un bosque no muy lejos de allí. Penso en pasar la noche en aquel lugar pero luego tal idea se desvaneció.
Cleao: Seguro me buscarán cuando sepan que me fui... no puedo detenerme ahora –se dijo limpiándose las lágrimas del rostro- Además no parece un buen lugar para quedarme sola. ¡Vamos Leki! –Le dijo a su mascota quien la seguía de cerca- Una vez fuera de aquí podremos descansar.
En el hostal el hombre de la recepción miraba al castaño dibujar círculos en el suelo con cada pasa. Se acercó a él y le preguntó si quería un té pero fastidiado le dijo que no y se retiró a su cuarto. Pasando por el de Cleao notó algo extraño, la puerta estaba entreabierta y no había luz que indicara que la chica estuviera allí. Entró y minuciosamente con la mirada analizó cada rincón del cuarto hasta toparse con dos extraños sobres en los que se veían escritos, con la letra de Cleao, sus nombres. Las cosas de ella tampoco estaban.
Orphen: Majic ¡Majic! Despierta - entró corriendo a su cuarto y comenzó a sacudir con violencia al rubio-
Majic: - Entreabrió los ojos y observó extrañado a su maestro- ¿Qué sucede? –Murmuró-
Orphen¡¡Majic¡¡Cleao se fue!!
Majic: - Se sentó de golpe en la cama y con los ojos bien abiertos miró a Orphen- ¿Qué? No es posible que ella...
Orphen: - Lo miró confundido- ¿Sabes algo?
Majic¡Maestro debemos buscarla ya!
Y ambos salieron corriendo de la habitación, al llegar a la recepción le preguntaron si había visto a Cleao salir.
Recepcionista¿La señorita? No la vi pero sí vi a una muchacha encapuchada salir hace más o menos veinte minutos, quizá era ella.
Orphen¡Demonios¿Cómo no la vi? –Se maldijo recordando que él estaba en el lugar en el mismo instante que ella huyó- ¡Vamos Majic!
Saliendo de la ciudad empezaron a correr en la dirección que Cleao podría haber huido, la ruta que llevaba a Totokanta, hasta que se toparon en el camino con un gran y oscuro bosque.
Majic: No Cleao...
Orphen: Dime que no entraste allí –Se dijo y se introdujo a toda velocidad en el bosque seguido de cerca por Majic- Cleao ¿Dónde estás? Niña tonta ¿Por qué te fuiste?
Majic: Maestro oí algo por allá –le dijo señalando entre unos grandes árboles-
Orphen¡Cleao! –Gritó y al pasar los árboles se encontró en un claro donde en una piedra descansaba una chica encapuchada- Cleao...
La chica se giró a mirarlo y vio en ella los profundos ojos azules de Cleao, con suavidad dejó caer la capucha permitiendo ver su pálido rostro, evidentemente había estado llorando.
Orphen¡¿Cómo se te ocurre irte así en medio de la noche?! –Le gritó enfadado, no estaba enojado sino más bien preocupado- ¡¡¿Por qué lo hiciste Cleao?!!
Cleao: - Lo miró y el llanto se hizo más fuerte- Yo...
Entonces se oyó un grito desgarrador pero no provenía de ninguno de los tres viajeros sino de una cueva unos metro más allá de donde ellos se encontraban. En ese momento apareció una monstruosa criatura con forma de zorro pero de un tamaño descomunal.
Orphen¡Quédense atrás! –Les gritó a Majic y a Cleao quienes veían horrorizados a la criatura, ambos retrocedieron-
¡Adelante espada de la luz! –Gritó y un rayo de luz blanca fue disparado al monstruo quien lo evadió sin mayor problema- ¡Maldición¡Espada de la luz! –Repitió, pero la criatura nuevamente evadió el hechizo de Orphen y contraatacó golpeando al hechicero y haciendo que cayera de espaldas al suelo- ¡Alzo la espada del demonio! –Y ante esto una espada de luz violeta surgió de si mano y al nuevo ataque del zorro le cortó en un costado, la criatura gimió y de un zarpazo golpeó a Orphen contra un árbol- Oh... –Tocándose el costado, estaba sangrando- Mal... di... ción –y cayó de rodillas al suelo-
El zorro arremetía contra él golpeándolo en cada paso más y mas y haciendo que la herida sangrara.
Cleao: - Lloraba desconsolada ante tal imagen; Orphen moriría y por culpa de ella- ¡¡¡NOOO!!! –Gritó y al tiempo que la criatura embestía para terminar con la vida del hechicero la chica saltó delante de él y recibió de lleno el golpe del zorro- Cayó de espalda en los brazos de Orphen-
Orphen: Cleao no... –La miró aterrorizado, estaba herida- ¡¡¡Maldito!!! –Gritó y de sus manos surgió una poderosa luz que acabó con el monstruo y los árboles de alrededor- No, Cleao no quédate con nosotros –Y con delicadeza la tomó entre los brazos y la llevó a toda velocidad al médico del pueblo-
En diez minutos habían llegado donde el doctor con Cleao en brazos.
Orphen¡Ayuda¡¡Ayuda!! –Gritó y al ver al médico empezó a explicar a toda velocidad lo ocurrido. La colocó en la camilla que él le indico y se retiraron a la sala de espera-
Majic: Maestro tranquilo, no es culpa suya.
Orphen¿Cómo no la vi salir? La hubiera detenido...
La espera se hizo demasiado larga y la noche se hizo día. Aún el médico no aparecía y Orphen comenzaba a impacientarse, Majic sentado junto a él se había quedado dormido unos minutos antes.
Finalmente la puerta se abrió y el hombre salió, su bata blanca se encontraba ahora manchada de rojo, la sangre de Cleao.
Doctor: No se preocupen... todo está bien, está fuera de peligro.
Orphen: - Sonrió y se sintió aliviado al saber que ella estaba bien y que viviría- ¡Gracias Doctor! En verdad...
Doctor: - Poniendo un rostro sombrío, bajó la mirada y negando con la cabeza les dijo casi en un susurro- Pero el bebé... –Tomó aire y continuó- ¿Es alguno de ustedes el padre? –Preguntó alternando la mirada entre Majic y Orphen-
Majic: - Asintió con la cabeza- Él –agregó, señalando a Orphen-
Doctor: Lo siento señor –le dijo con tristeza- su bebé no ha podido sobrevivir el golpe.
Orphen: - No supo que contestar, la sonrisa en él se había borrado y ahora miraba estupefacto al médico- Yo...
Doctor: - Viéndolo tan afligido se retiró dejando solos a ambos- Iré a ver a la muchacha.
Orphen: - Se dejó caer en la silla de la sala de espera- ¿Bebé? Majic ¿De que hablaba?... –Imaginándose la respuesta-
Majic: Lo siento Maestro, yo lo he sabido estos tres meses pero ella me rogó que no se lo comentara y me dijo que ella se lo diría cuando el tiempo fuese oportuno, yo... nunca creía que haría algo así –Dijo con tristeza- Lo siento.
Orphen¿Cómo lo supiste¿Ella te lo dijo? –Pregunto entre desesperación, confusión y enojo-
Majic: No, yo la encontré un día vomitando. Ya sabe, luego de haber ido a la torre y allí me lo dijo y me hizo jurar que jamás le diría a usted.
Orphen¡Dios un bebé¿Cómo pudo no decírmelo? –Pensando- Nunca le demostré confianza, luego de aquella noche nunca más hable de ello ni le pregunté como se sentía- Es mi culpa...
Majic: Lo siento Maestro, en verdad lo siento –le dijo triste-
Doctor: - Volvió a salir del consultorio y se acercó a Orphen- Lo siento por su pérdida. Muchas personas quieren saberlo por eso le he venido a preguntar ¿Quiere saber si iba ser niño o niña?
Orphen: - Levantó la mirada, no sabía bien que contestar, no estaba seguro de querer saberlo, una vez decidido asintió con la cabeza- Por favor...
Doctor: Era un varoncito señor.
Orphen: Un niño... ¿Ella lo sabe?
Doctor: Aún no ha despertado, no sabe que perdió el bebé, no todavía.
Orphen: Pero todo está bien con ella ¿Verdad?
Doctor: No se preocupe, está fuera de peligro.
Orphen: Bien... –Y sentado allí observó al médico desaparecer tras la puerta del consultorio-
Majic: Maestro... volveré a la posada. Creo que necesita estar solo y así buscaré las cosas.
Orphen: Está bien –le dijo sin siquiera mirarlo y nuevamente se sumió en sus pensamientos- ¿Cómo no me dijiste que estabas embarazada Cleao¡Maldición!
En ese momento se escuchó un desgarrador grito seguido de un llanto intenso, indudablemente era la voz de Cleao y seguramente el doctor ya le había dado la noticia. Necesitaba verla, quería saber que estaba bien y a la vez quería respuestas.
El doctor salió y Orphen se acercó para preguntarle si estaba bien entrar a acompañarla, cuando el médico asintió sin dudarlo ingreso al consultorio. Era pequeño y la cama se encontraba junto a la pared del fondo sobre la cual había una gran ventana. Cleao estaba recostada de espalda a la entrada y con el torso completamente vendado, de la cintura al pecho. No se volteó a mirarlo simplemente se quedó allí.
Orphen: Cleao –Susurró- Mírame... –le suplicó-
Cleao: Vete... –sin siquiera girarse a verlo- Solo vete.
Orphen: No, decidí que me quedaré contigo y eso haré, me sentaré aquí aunque no quieras verme.
Cleao: -Sollozando- Por favor... Aléjate.
Orphen: No y es mi última palabra.
Luego de una hora la chica pudo oír unos suaves ronquidos tras ella finalmente se volteó y se encontró con Orphen quien dormía en la silla junto a la cama de ella.
Cleao: Que terco eres... –susurró- ¿Por qué te quedaste? –Sabiendo que no obtendría respuesta del hechicero-
