Duerme esta noche conmigo
Capítulo 14: "¡Querida Stephanie!"
Una chica de anteojos y largos cabellos negros se encontraba sentada en el sofá de su casa descifrando unos antiguos escrito mágicos cuando llamaron a la puerta. Su esposo dormía y no quería molestarlo así apartó su lectura y se dirigió a la entrada.
Stephanie: ¿Quién es?
Orphen, Cleao y Majic: ¡Nosotros!
Stephanie: - Reconociendo las voces como familiares y con una amplia sonrisa abrió la puerta- ¡No saben cuanto me alegra verlos muchachos! –Hacía dos meses y medio desde la última vez que habían estado juntos- Entren, siéntanse en su casa. Les serviré algo de beber.
Cleao: - Se acercó la cocina donde se encontraba Stephanie- Quiero decirte algo.
Stephanie: ¿Sucede algo malo?
Cleao: Sucedió –pero al ver la mirada de su amiga agregó- pero estoy mejor, no te preocupes. Perdí el bebé, un monstruo nos atacó en el bosque y me hirió –le comentó con tristeza- Eso fue hace tres días.
Stephanie: ¡Oh niña lo siento! –Le dijo abrazándola-
Cleao: Yo también, ya me estaba agradando la idea del bebé ¿Sabes? –Le confesó y una mueca de dolor se dibujó en su rostro- En fin, sólo quería agradecerte por todo lo que hiciste por mí, por cuidarme. Gracias Steph.
Stephanie: De nada pequeña –le sonrió- ¿Cómo te sientes?
Cleao: Bien... supongo. Orphen y Majic me han ayudado mucho.
Stephanie: Me alegra escucharlo nunca lo dudé de ti, eres fuerte.
Cleao: Eso creo –agregó y volvió a la sala junto con sus amigos, cuando pasaba al lado de una gran lámpara de pie, tropezó y cayó al suelo-
Orphen: ¡Mira que eres torpe!
Cleao: ¡No soy torpe! La lampara... estaba en mi camino, eso es todo –le respondió poniéndose de pie-
Orphen: Claro, ahora la culpa es de la lampara.
Cleao: No Orphen, la culpa es tuya.
Orphen: ¿Y ahora por qué mía? Yo no la puse ahí.
Cleao: No, pero estás siempre fastidiándome.
Orphen: Ah porque viajar contigo es un regalo.
Cleao: ¡No sé que hago viajando contigo!
Orphen: Yo tampoco, dime –le dijo con una mirada pícara y cierto brillo en los ojos- ¿Qué haces aquí?
Cleao: ¡Ya te lo dije! Vine a ver a Stephanie.
Orphen: No, me refiero ¿Qué haces aquí viajando con nosotros? Digo... dijiste que nos seguías por la espada pero ese asunto ya terminó y a pesar de que podrías haber regresado a casa sigues aquí.
Cleao: - Lo miró enfurecida, la tenía acorralada y sospechaba que esa era la intención del hechicero. De pronto recordó algo- ¡Bien! Yo te diré porque sigo viajando contigo pero luego de que tú me expliques porque volviste a Totokanta luego de salvar a Azalie, sabiendo que Majic estaba en la torre.
Orphen: - Sintiéndose arrinconado por el cuestionamiento de la rubia se dio vuelta y con un gesto de la mano salió por la puerta- Voy a caminar –dijo y desapareció-
Stephanie: - Quién llegaba e ese momento con una bandeja con cuatro tazas de té y un plato de galletas miró alejarse a Orphen y soltó una risita- ¡Vaya! Nunca cambia –dijo mirando a Cleao quien aún sostenía la mirada en la puerta de entrada-
Cleao: ¡Bah que se vaya! –Dijo mirando enfadada hacia otro lado-
Stephanie: - Entregando una taza de té a cada uno y dejando en la mesa la taza destinada para Orphen se sentó junto a Majic y tras beber un sorbo le susurró sólo para que él pudiera oír- Parece que Orphen tiene la cabeza perdida últimamente-
Majic: - Sonrió entendiendo lo que insinuaba Stephanie- ¿Será eso verdad?
Caminaba despistado por las calles de la ciudad, su mente envuelta en sus pensamientos lo guiaba a tientas por Alenhatam. Sabía exactamente a qué se había referido la chica con eso. Aquella vez en el lago, luego de que los tres se separaron él había vuelto a Totokanta pero no esperaba ver a su aprendiz allí pues sabía que estaba con Hartia estudiando.
¿Había ido buscando a Cleao? No eso no podía ser ¿O sí? Pensó para sí mismo.
Cleao: - Habiendo decidido salir al jardín de la casa de Stephanie para tomar un poco de aire levantó la vista para notar que ya estaba anocheciendo- Tonto ¿Dónde podrá estar? Siempre soy yo la que huye, no él –acarició su vientre y una pequeña y frágil lágrima escapó a sus ojos- ¿Qué hubiera sido? –Se preguntó- ¿Qué hubiera si te hubiese tenido? Supongo que no era el momento... –Agregó con tristeza- Siempre tendré ese lugar en mi corazón para ti pequeño.
Orphen: Cleao ¿Qué haces aquí afuera? –Le preguntó con el ceño fruncido-
Cleao: ¡No seas tan vanidoso! No te estaba esperando, solo salí a tomar aire.
Orphen: Como sea, yo nunca dije que estuvieras esperándome, fuiste tú.
Cleao: ¡No te estaba esperando!
Orphen: Bien... No te pongas así no he dicho nada. Iré adentro, está refrescando. Quizá deberías hacer lo mismo.
Cleao: En un rato, me quedaré unos minutos más.
Una vez dentro de la casa se encontró con su amiga quien se encontraba sentada en el sofá mirándolo.
Orphen: ¡¿Qué?!
Stephanie: -Sonriendo- Olvídalo.
Orphen: Bien, entonces me voy a dormir.
Stephanie: Nunca pensé ver este día.
Orphen: ¿Y qué día es ese?
Stephanie: El día en que huirías, a pesar de haber luchado y desafiado a los seres más poderosos, le huyes a una chica, o mejor dicho, a tus sentimientos.
Orphen: ¡Tonterías! –Y se alejó en dirección al cuarto, subiendo la escalera se volteó para admirar a Cleao por la ventana-
Stephanie: ¡Cleao! Despierta.
Cleao: ¿Mmm? ¿Qué sucede?
Stephanie: ¿Quisieras acompañarme a ir de compras? Verás Tim y yo tenemos una fiesta y necesito comprarme un vestido.
Cleao: - Levantándose de golpe- ¿Dijiste compras? Sabes que me encantaría.
Stephanie: Eso pensé, ven vístete y vámonos. Iré a avisarle a Tim que él tendrá que preparar el almuerzo hoy.
Cleao: ¡Bien! –Una vez que su amiga dejó la habitación tomó su vestido amarillo, que hacía demasiado no usaba, se vistió y bajó corriendo las escaleras- ¡Estoy lista! –Le dijo alegremente y ambas salieron de la casa-
Orphen: - Quien las observó partir- Gracias a dios esta vez no es mi plata la que estará gastando.
Majic: ¡Buenos días Maestro! ¿Qué le sucede? –Lo notó distraído-
Orphen: Nada. ¿Tú crees que yo huyo?
Majic: - No entendiendo la pregunta completamente- No se a que se refiere Maestro pero sé que usted es la persona más valiente que conozco y siempre encuentra una forma de solucionarlo todo, por eso lo admiro- Y se fue a la cocina a preparar algo para desayunar-
Orphen: Debo saberlo –murmuró-
Mientras las dos chicas se encontraban en una de las tiendas más importantes de vestidos de la ciudad. Cleao revisaba entre las prendas buscando el vestido ideal y Stephanie se probaba los que la rubia le entregaba.
En ese momento se encontraba vistiendo uno de color rosa pálido, ajustado al cuerpo y largo hasta los pies. Dos pequeños tirantes lo sujetaban a los hombros de la chica y tenía un pequeño frunce a la altura de los pechos, abultando el vestido y resaltando los atributos de la morocha.
Stephanie: - Aún dudando- ¿Qué te parece? –Corrió la cortina para dejarle ver a la rubia el vestido-
Cleao: -Maravillada- ¡Vaya es hermoso! Y te sienta perfecto, seguro a Tim le encantará. Te queda precioso, en serio.
Stephanie: ¿Te parece?
Cleao: ¡Claro que sí!
Stephanie: Gracias Cleao –le dijo a la chica quien sostenía un pequeño vestido azul en sus manos- ¿Por qué no te lo pruebas?
Cleao: Oh, no. No tengo dinero y no creo que yo fuera capaz de usar un vestido así.
Stephanie: ¡Sólo pruébatelo!
Cleao: - Mirando el vestido- Bien e intercambió lugares en el probador con Stephanie. Se quitó la vestimenta que llevaba y tomando el vestido lo pasó por su cabeza hasta amoldarlo a su cuerpo. Corrió la cortina- ¿Qué te parece?
Stephanie: Vaya... estás hermosa –le dijo admirando el precioso vestido que la chica llevaba y como le asentaba a su cuerpo- Llévalo.
Cleao: No puedo.
Stephanie: Claro que sí. Yo te lo compraré en agradecimiento por ayudarme a escoger el mío.
Cleao: ¿Estás segura?
Stephanie: Mas que nunca. Ven vamos.
Cleao: Gracias Steph –Le sonrió-
Tim preparaba la comida y con la ayuda de Majic pronto tendría todo listo para recibir a las chicas, mientras Orphen merodeaba por la casa como si fuese un perro enjaulado. Iba con la mirada perdida y la mente ausente vagando de aquí para allá.
Tim: ¿Está bien? –Le preguntó al rubio señalando al hechicero-
Majic: Si, no te preocupes. Parece que mi maestro anda despistado últimamente. Me pregunto por quien será –Dijo sonriendo suponiendo la respuesta a su propia pregunta-
Finalmente la comida estaba lista y servida en la mesa. Los tres se encontraban sentados en sus respectivas sillas, Tim había dejado un lugar vacío junto a él para su esposa y entre Majic y Orphen había otra silla vacía reservada para Cleao. La puerta se abrió y ambas entraron sonriendo, dejaron rápidamente lo comprado en sus cuartos y se sentaron en sus lugares.
El almuerzo fue muy agradable a excepción de un par de discusiones, no fuera de lo comunes, por parte del hechicero y la rubia. Insultos como: "Malcriada" "Hechicero de pacotilla" "Malhumorado" y "Caprichosa" se escuchaban a menudo pero ninguno le dio importancia y la comida procedió tranquilamente.
Luego de haber comido los tres se despidieron de la pareja y retomaron su rumbo.
Cleao: ¡Suerte Steph está noche en la fiesta! –Le gritó mientras la saludaba agitando la mano, en la otra cargaba al cachorro de Dragón Lobo-
Orphen: - La miraba de reojo, sabía lo que debía hacer y en cuanto la oportunidad se diera hablaría con ella- ¿A dónde pretenden ir ahora?
Majic: Bueno hay una ciudad no muy lejos de aquí, podríamos ir si lo desean.
Orphen: Sí.
Cleao: ¿Y ahora por qué tan decidido? Por lo general te da lo mismo a donde vayamos.
Orphen: ¿Quién te entiende? Siempre te disgustas porque no decido y ahora te quejas porque lo hago. ¡Fastidiosa!
Cleao: ¡Malhumorado!
Majic: Aquí vamos de nuevo –suspiró- ...al menos me alegra que estén de ánimos para discutir. Será un viaje ruidoso, definitivamente.
