Diclaimer: No me pertenecen los personajes de "Sorcerer Stabber Orphen".
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Duerme esta noche conmigo
Capítulo 15: "Una propuesta indecente"
Era de noche ya y aún se encontraban viajando, no parecía haber un hospedaje en kilómetros y los tres necesitaban descansar. Era el séptimo día desde que habían dejado atrás el consultorio médico y lo ocurrido allí y hacían ya cuatro días de su visita a Alenhatam. Orphen poniendo en medio un par de ramas preparó con hechicería una fogata mientras Majic y Cleao se encontraban descansando, sentados en un tronco, hablando. Miraban extrañados la gentileza de Orphen de haberse ofrecido para preparar el campamento aunque aún así Cleao había insistido en que fuera Majic quien preparara la cena pues el hechicero no era muy diestro con la cocina, ella tampoco lo era por lo que terminó en una nueva discusión. Como resultado dejó enfadada el campamento y el hechicero se vio obligado a salir a buscarla.
Finalmente la encontró sentada en un árbol caído, distraída meciendo hacia tras y adelante sus pies colgantes. Se acercó a ella y sin que se diera cuenta se sentó a su lado. Cuando notó que había alguien más allí se asustó pero al ver quien era se relajó.
Cleao: Oh, eras tú. ¿Qué quieres?
Orphen: Vine por ti.
Cleao: -Extrañada- Pues, sería la primera vez.
Orphen: Quería hablar contigo.
Cleao: - Aún más confundida, no parecía normal en él aquella conducta- ¿Te sucede algo? –Luego miró las manos de él, no las dejaba quietas- ¿Estás nervioso?
Orphen: - Apoyando las manos en el tronco e inclinándose unos centímetros hacia atrás, como para vislumbrar el cielo- ¡Claro que no!
Cleao: Bien ¿Qué venías a decirme? Ya iba de regreso al campamento, por si venías a buscarme.
Orphen: No es eso.
Cleao¿Y entonces qué querías decirme?
Orphen: - Sin tomar aire entre palabra y palabra soltó- Estuve pensando ¿Repetirías lo de aquella noche conmigo?
Cleao: - Poniéndose de pie de inmediato- ¡¡¡¡¿Qué¡¿Ahora te aprovechas de mí?! Pues no me acostaré contigo –Y oyéndose decir tales palabras su corazón comenzó a latir deprisa y enrojeció por completo-
Orphen: Escucha, no puedo borrar lo ocurrido. Todo lo que me dijiste esa noche en el consultorio. ¿Cómo explicaras que no recuerdas como perdiste tu virginidad¿Cómo se verá? Tú misma lo dijiste. No, no puedo hacer desaparecer lo que pasó es noche (y después) pero puedo al menos arreglarlo. Hacer las cosas bien.
Cleao: Lo miró asustada, él había aclarado un punto y sabía que tenía razón- ¡No quiero! No así, no por lástima.
Orphen¡No lo hago por lástima! –le dijo enfadado ante la interpretación errónea de la Cleao-. Sé que para ti era algo importante. Entiendo que no será lo mismo, quizá no lo que tú querías.
Cleao: Si no es lástima... ¿Entonces por qué?
Orphen: - No podía responder a eso, no aún pues él mismo no estaba seguro de qué era aquello que sentía- Yo quiero hacerlo –Le dijo dando un paso hacia ella-
Cleao: - Ante tal respuesta la chica sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, bajó la vista para evitar sus intensos ojos marrones- Debemos volver.
Orphen: Bien –dijo rendido- Vamos.
Majic¡Ah Maestro, Cleao! Volvieron. Vengan la cena ya está lista.
Se encontraban comiendo sentados en círculo alrededor del fuego armado por el hechicero, Cleao y Orphen se encontraban enfrentados mientras que Majic estaba sentado a un costado del fuego, en medio de ellos dos.
No podía apartar sus ojos de él y aún la propuesta de Orphen le martillaba en la cabeza. Seguía sonrojada lo sabía y aunque sentía que quería hacerlo tenía miedo. Miedo pues esta sería como su primera vez para ella (ya que no recordaba nada de lo sucedido aquella noche) y miedo porque sabía que amaba a Orphen pero los sentimientos de él hacia ella no estaban claros y temía salir lastimada.
El chico sintió la penetrante mirada de Cleao sobre él y levantó la vista en su dirección, ante esto ella bajó la vista.
"Buenas noches" fueron sus palabras antes de irse a dormir y sin mirar a nadie Cleao se puso de pié y se introdujo en su saco de dormir. Imitando a la chica ambos hechiceros apagaron el fuego y se acostaron.
Cleao: - Miró hacia el saco de Orphen, parecía tan tranquilo dormido, sonrió- Yo... –Murmuró. Estaba dudando, armándose de valor se paró y se arrodilló junto al rostro del hechicero- Orphen –Le susurró pasando su mano por el rostro de él- ¡Orphen!
Orphen¿Mmm¿Cleao?
Cleao: Quiero hacerlo... –le dijo y sintió su estómago retraerse-
Orphen: - La miró con los ojos abiertos de par en par. Le sonrió- Bien, ahora vuelve a dormir.
Cleao: - Indignada y avergonzada pues esperaba alguna otra reacción ante confesión de tal magnitud y no un simple murmullo diciendo: "Vuelve a dormir", se volvió a meter a su bolsa y tras meditar un par de minutos más se durmió.
Se despertó, se encontraba en una gran cama de sábanas blancas. Estaba desnuda, eso notó y alguien dormía junto a ella. Lo sintió por el roce de las pieles y al voltearse a ver se encontró con Orphen. Lo miró unos segundos pero él se desvaneció. Miró alrededor de la habitación pero él no estaba en ningún lugar y al salir de la cama se encontró con una mancha de sangre en medio. ¡No podía ser¿Acaso se habría lastimado? Recordó las palabras del doctor y comenzó a sentirse mareada.
¿¿¿???: - Alguien le hablaba- ¡Cleao¡¡Cleao!!
Cleao: - Poco a poco la imagen se hizo clara y unos ojos verdes estaban sobre ella, la miraban asustado- ¿Majic?
Majic: Estabas gritando –le comentó su amigo- ¿Estás bien? Parecía que tenías una pesadilla.
Cleao: - Se sentó- ¿Dónde estoy? –preguntó desconcertada-
Majic: En el campamento ¿Recuerdas?
Cleao: - Recorrió el lugar con la mirada- ¡Oh cierto¡Que tonta! –le sonrió- No te preocupes, solo fue un mal sueño.
Majic: Ten te preparé té - y le entregó una taza entre las manos-
Cleao¿Y Orphen? –Preguntó al ver que no se encontraba en los alrededores-
Majic: Fue a buscar más agua y venía, eso dijo.
Cleao: Ah... y poniéndose de pie le entregó la taza a Majic y tomó su ropa- Ya vengo, me cambiaré –Y desapareció tras unos arbustos cercanos-
Orphen: Majic aquí está el agua ¡Prepárame un café¿Quieres muchacho?
Majic: Si, maestro –Le contestó. Pensando- Me siento más su sirviente que su aprendiz- Suspiró-
Orphen: - Mirándolo con el entrecejo fruncido- ¿Y ahora por qué suspiras?
Majic: Nada ¡Nada Maestro! Enseguida se lo preparo.
Cleao: - Quien aparecía en ese momento ya vestida se dirigió al rubio- ¿Mi té?
Majic: Oh, está sobre ese tronco –le señaló y volvió a lo suyo-
Cleao: - Vio la taza de té en el mismo tronco en el que estaba sentado Orphen, tragó saliva y se acercó- Gracias Majic... –murmuró-
Orphen: Buenos días Cleao.
Cleao: -Nerviosa- Si, buenos días Orphen –le dijo y luego un pensamiento la abordó- ¿Recordará lo que le dije anoche? Quizá no, estaba muy dormido –pero algo en la mirada de él le decía que sí sabía, aún así conservó la duda-
Orphen: Pronto partiremos así que Majic, prepara el equipaje.
Majic: - Rezongando- Si Maestro.
Orphen: Tú también Cleao, agarra a Leki y tus cosas.
Cleao: Esta bien –le sonrió-
Cleao se encontraba confundida y a cada segundo estaba más convencida de que Orphen no había oído lo que ella le había susurrado aquella noche. Él se mostraba con ella como siempre, como si nada de lo conversado hubiese ocurrido y el tema no se volvió a tocar. Llevaban dos días viajando desde que ella había aceptado su propuesta y aún así él actuaba dentro de lo normal.
Cleao: - Bajando la mirada- Quizá se arrepintió –pensó- O quizá no me oyó, yo no le diré nada.
Orphen: - Susurrando sólo para que ella lo oyera- ¿Estás bien? –Le preguntó-
Cleao: - Comprendió que no había olvidado el asunto y levemente se ruborizó- Sí
Orphen: Si no quieres...
Cleao: - Lo interrumpió- Ya te lo dije.
Orphen: Está bien –le sonrió- solo decía.
Continuaron caminando un largo rato, el hechicero analizaba con la mirada cada movimiento de ella, luego desvió la mirada a su aprendiz. ¿Cómo haré para alejarlo por una noche? Se preguntó. Ya vería como quitarlo del medio, no le gustaba hacerlo parecer un estorbo pero quería que todo fuese perfecto, para ella.
Por fin comenzaba a vislumbrarse la ciudad de Jioh. Era magnífica, una de las más grandes del continente, al menos de las que se encontraban junto al mar. Las casas eran grandes y en general predominaba en las paredes el color blanco. A ambos lados de las calles había preciosos árboles con pequeñas flores celestes y el ambiente en el aire era relajado.
