Disclaimer: No me pertenecen los personajes de "Sorcerer Staber Orphen".
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Duerme esta noche conmigo
Capítulo 16: "Llegada a Jioh"
Por fin comenzaba a vislumbrarse la ciudad de Jioh. Era magnífica, una de las más grandes del continente, al menos de las que se encontraban junto al mar. Las casas eran grandes y en general predominaba en las paredes el color blanco. A ambos lados de las calles había preciosos árboles con pequeñas flores celestes y el ambiente en el aire era relajado.
Orphen se giró a su aprendiz.
Orphen: Majic, lo siento –Comenzó- Tengo algo que pedirte y prometo compensarte con clases avanzadas de hechicería-
Majic: Maestro sabe que por usted haría lo que fuera –le dijo convencido el chico-
Orphen: - Le sonrió a su aprendiz- Hay una carta que debe ser entregada a Hartia lo antes posible ¿Podrías llevarla esta misma noche? Te conseguiré un caballo así puedes viajar más rápido, y puedes llevarte a Leki, eso si Cleao te lo permite –Y su vista se posó en la chica-
Cleao: Eh... claro. Así no estarás solo y él podrá cuidarte. ¿Verdad pequeño? –Le dijo con una gran sonrisa y comenzó a acariciarlo-
Majic¡Bien Maestro, no se preocupe! Gracias Cleao –le sonrió a su amiga- Volveré en cuanto le entregue la carta al maestro Hartia.
Orphen¡Bien! Gracias Majic. Ven te acompañaré a conseguir caballo. No te muevas de aquí Cleao le dijo a la chica- Ya vengo –Y ambos se alejaron en busca de un establo.
Cleao: - Se quedó ahí observando a sus amigos irse y luego comenzó a mirar la ciudad- ¡Que hermosa! –Pensó y luego una duda la invadió- ¿Acaso será verdad que debe enviarle esa carta a Hartia?
En un momento tanto Orphen como Majic habían regresado y las manos del chico rubio sostenían las riendas de un imponente caballo negro. Se montó de un salto y con un gesto de la mano y unas palabras de adiós se despidió y se alejó cabalgando.
Orphen: - Miró a la chica- Ven vamos. Debemos conseguir un lugar donde pasar la noche.
Cleao: Si –aunque esas palabras no parecían sonar igual que de costumbre-
Pasando por una gran hostería de color blanco el hechicero se detuvo, en el cartel se leía: Jioh Celestial. El lugar era inmenso, contaba con al menos cinco pisos y todas las habitaciones tenían vista al mar.
Entraron y una amable señora apareció de atrás del mostrador.
Recepcionista¡Bienvenidos al Jioh Celestial! Si no son de por aquí no deben saber que la Jioh es la pequeña flor de color celeste que abunda en esta ciudad, en los árboles y que por su bello aroma es considerada una maravilla de los seres celestiales. Ahora ¿En qué puedo ayudarles?
Orphen: Dos habitaciones.
Cleao: - Quizá lo de la carta si era verdad, pensó-
Recepcionista: Aquí tienen, sus habitaciones se encuentran en el tercer piso. Si quieren puedo llamarles a alguien para que los ayude con el equipaje.
Cleao: -Sonriendo- No, está bien. Muchas gracias es usted muy amable.
Orphen: Vamos –le dijo mientras se alejaba en dirección a la escalera-
Cleao¡Espérame Orphen!
Una vez frente a la puerta de la habitación de ella ambos se detuvieron. Orphen apoyado contra la puerta del cuarto contiguo (que era la de él) miró a Cleao quien parecía confundida.
Orphen¿Puedes venir esta noche a mi cuarto? –Le dijo casi en un susurró-
Cleao: - Lo miró y sintió su corazón latir con más fuerza. Suspiró para tranquilizarse- Sí.
Orphen: Bien, después de las diez –Y se metió en su cuarto cerrando la puerta tras él-
Cleao: - Se quedó por un instante allí y luego decidió que era hora de entrar a su propia habitación, ya estaba anocheciendo y quería darse un baño antes de ir a ver a Orphen-
Entró y cerrando la puerta apoyó su espalda contra ella. Estaba nerviosa y no sabía como calmarse, paseó por toda la habitación. Una gran cama con sábanas y frazadas de color blanco, las paredes de un color celeste similar al de las flores que habían visto al llegar. Mesas de noche a ambos lados del lecho con pequeñas lámparas en forma de flor y una puerta blanca que llevaba a un amplio baño decorado con azulejos celestes y blancos a tono con la habitación. Se imaginaba que la habitación de Orphen sería similar.
Comenzó a bajar el cierre de su vestido y lo dejó caer a sus pies, se miró de arriba abajo y entrando al baño abrió el grifo de agua caliente dejando llenar la tina. Arrojó varias sales de baño en el agua y una vez llena se metió con cuidado, su piel enrojeció con el calor. Simplemente permaneció allí recostada un largo rato antes de comenzar a lavar su cabello.
Sin darse cuenta la noche había llegado y la posición de la luna le indicaba que no quedaba mucho tiempo hasta el momento acordado. Cepilló su larga cabellera rubia y tomando el vestido que Stephanie le había regalado, se vistió y apresurada salió hacia el cuarto de Orphen. Dudó unos segundos y luego golpeó con suavidad. No obtuvo respuesta, volvió a llamar y apareció Orphen frente a ella. Tenía una remera negra (similar a las que usaba a diario), aunque esta no parecía gastada o rasgada. En general la misma ropa, aunque no llevaba su chaqueta. Tenía los cabellos mojados y alborotados como si recién saliera de la ducha.
Orphen: - Le sonrió- ¿Te quedarás allí? –le preguntó notando que ella permanecía parada en el pasillo-
Cleao: No –y bajando la cabeza entró a la habitación de él-
Orphen: - Al verla pasar una sonrisa se dibujó en sus labios, jamás la había visto así. Estaba hermosa, llevaba un vestido de tul azul. Tenía un muy sutil escote dejando entrever los atributos de la chica,
sujeto a los delicados hombros de ella dos pequeño tirantes de color negro, el color bordeaba la parte del vestido que cubría sus pechos y terminaba bajo ellos en una especie de cinta que adhería la tela al cuerpo de ella. Bajo ese detalle el vestido se soltaba cayendo con naturalidad. Y el hecho que estuviera
nerviosa le provocaba una ternura fuera de lo común- Cleao...
Cleao¿Sí?
Orphen: Estás muy linda - Le dijo desviando la mirada como para restar importancia a sus propias palabras- para ser una desaliñada -sonrió-
Cleao: - Sabía que eso, en el fondo, era un cumplido- ¡Bah! Hechicero de pacotilla.
Orphen: - Se sentó en la cama, sobre la almohada- Siéntate.
Cleao: - La chica repasó con velocidad la habitación, era idéntica a la de ella y notando que no había ninguna silla se sentó en el lado opuesto de la cama donde estaba Orphen y a la altura donde se ubicarían los pies- Bien
Orphen: No, aquí –le ordeno marcando un lugar junto a él-
La chica se paró y dudando unos segundo fue a sentarse donde le indicaba, estaba muy cerca de el hechicero. La miró y no pudo evitar sonreír al verla tan cerca de él y asustada. Sus profundos ojos azules se perdían en la mirada de él, se sentía como una niña indefensa y aterrorizada a lo desconocido.
Orphen: - Entendiendo que para ella sería como su primera vez la miró, nunca se había sentido así, a pesar de que esta no era la primera de vez de él jamás antes había estado así ¿Estaba nervioso?- Yo... –Y sin poder continuar aquella frase la rodeó con los brazos y la abrazó fuertemente-
Cleao: - Sintió que su corazón podría romper su pecho y huir en cualquier segundo- Orphen –susurró, aquello le recordó al abrazo en el consultorio-
Orphen con un gesto le indicó que no dijera una palabra más y con la palma de la mano comenzó a acariciar la mejilla de la chica, con cada roce se derretía. Por el contacto pudo sentir un escalofrío correr por su cuerpo, esto no pasó desapercibido ante el muchacho quien inclinándose hacia delante comenzó a besarla.
Los labios de él se sentían tan suaves junto a los de ella, el beso continuó así, tiernamente, por unos segundos. Con su mano en la nuca de ella presionó con más fuerza pegando los rostros aún más, poco a poco introdujo su lengua en la boca de Cleao.
Se separaron y por unos segundos Orphen la miró, ella le devolvía la mirada pero no le dijo nada. Ella sabía que quería que él continuara besándola pero no iba a hacérselo saber.
Orphen¿Estás bien? –Le preguntó mirando a la chica agitada por lo sucedido-
Cleao: - Le sonrió- Estoy contigo... –le dijo en un susurro- Tú siempre me cuidas. No te preocupes –Continuó aunque por dentro sabía que estaba más nerviosa de lo que se dejaba ver-
Orphen: - Las palabras de ella se grabaron en el fondo de su cabeza, necesitaba besarla otra vez y hundiendo su rostro en el cuello de la chica le dijo por lo bajo- ¿Estás segura de esto?
Cleao: - Temblando asintió con la cabeza- Sí.
La respuesta de la chica lo incitó a más, comenzó a darle pequeños besos en el cuello. Cleao corrió la cabeza a un lado permitiéndole mejor acceso, ante esto él se sorprendió pero deseando aún más continuar siguió besándola, ahora con mas fuerza. Podía sentir la respiración agitada de ella y verla temblar suavemente en sus brazos pero no se detuvo.
Con delicadeza comenzó a inclinarse hacia delante forzándola a recostarse en la cama y quedando él sobre su cuerpo. Continuó besándola en el cuello y poco a poco bajó comenzando a besar de su pecho, solo aquello que el vestido dejaba ver. Podía sentir los suaves gemidos de Cleao indicándole que siguiera, él quería.
Podía sentir cada roce de él, cada caricia la enloquecía y provocaba en su cuerpo sensaciones que jamás antes había sentido (al menos no que recordara). Estaba completamente rendida ante la sensualidad de él y entrega a sus juegos y aún así podía sentir en él un toque de ternura, ternura que jamás antes le había mostrado a ella.
Se sentía indefensa y al mismo tiempo protegida, siempre se había sentido segura junto a él pero jamás se había visto tan rendida a sus encantos.
Lo miró, necesitaba verlo a los ojos. Él la acarició y con dulzura le besó la boca. Sentía todo su cuerpo fuera de control, no podía explicarlo pero quería que Orphen llegara hasta el final con ella. Quería sentirlo, tan cerca de ella aunque fuese por única vez. Lo necesitaba cerca, lo rodeó con sus frágiles y temblorosos brazos y lo aprisionó contra ella. Por primera vez, desde que había empezado la noche pudo sentir la excitación de él en su muslo derecho, se tensó.
Orphen: - Notando a la chica incómoda por el roce le murmuró al oído acariciando su cabello- Tranquila.
Cleao: - Lo miró, no quería que él notara lo nerviosa que estaba. Parecería una tonta ante sus ojos. Asintió con la cabeza- Es que...
Orphen: Lo sé, esta será tu primera vez –le dijo can suavidad dándole a entender que no se preocupara y sabiendo que para ninguno de los dos la verdadera primera vez contaba pues ninguno tenía recuerdos de lo ocurrido- Para mí sigues siendo la misma inocente Cleao que me amenazó con una espada por verla quitarse la ropa-
Cleao: - Le sonrió- Esta vez no te amenazaré con ninguna espada –y lo abrazó con más fuerza sabiendo que con aquellas palabras le había dado acceso completo a todo su cuerpo-
