WOLA!! n.n
Aqui pasando a publicar el segundo capi!! Jeje n.n
Miraba el pasar del paisaje a través de la ventana de su elegante limusina negra mientras se escuchaba una ligera y cómoda tonada, pero su mente se encontraba mucho mas distante, se encontraba en momentos ocurridos hace un poco mas de tres semanas...
-Señor Kaiba.- Un hombre con un traje gris oscuro entraba en la sala.
El mencionado se levanto de golpe al escuchar la voz del hombre. -Doctor.- Miro a los ojos grises del hombre. - ¿Cómo se encuentra?-
-Se encuentra bien.- Una pequeña sonrisa se dibujo en los curvados labios. -Solo tiene un poco de fiebre pero nada de que preocuparse, solo tiene descansar, tomar la medicina que le recomendé y en un par de semanas estará completamente bien.-
-Me alegro de oír eso.- Irónicamente su rosto seguía tan serio como siempre. -¿Puedo pasar a verlo?-
-Si... pero...- El castaño se apresuro hacia su habitación ignorando olímpicamente al medico.
El CEO se detuvo unos momentos antes de entrar a su habitación esperando encontrarse al rubio durmiendo tranquilamente en su cama, pero fue grande su sorpresa al encontrarse al joven rubio sentado sobre la cama acariciando el suave pelaje de Taiyo mientras Kage entraba a la habitación después de Kaiba. Al escuchar la puerta abriéndose el rubio se volteo hacia la entrada y se topo con unos orbes azules mirándolo con detenimiento, mirada miel y azul se cruzaron por varios minutos hasta que un sonrojo se apodero de las mejillas del rubio y desvió la mirada avergonzado.
-"Es muy apuesto"- Pensó el rubio mirando al perro que descansaba junto a él sobre la cama.
-"Sus ojos... son... hermosos..."- Pensó el castaño mientras se acercaba hacia la cama donde descansaba el rubio. Se sentó en la misma silla donde se había sentado con anterioridad. -Hola.- Dijo suavemente, pero no obtuvo más respuesta que el rubio mirándolo de lado con una pequeña sonrisa y haciendo señal de saludo con la mano. -Soy Seto Kaiba, un placer.- Tomo la mano del rubio, sacándole un tono aun más rojo en sus mejillas, para después depositar un suave beso en ella. -¿y tu?- Miro al rubio.
El chico no hizo más que sonrojarse y mirar un poco más fijamente al castaño, sin embargo no dijo nada. Algo que molesto ligeramente al castaño. El rubio movió la boca como intentando decir algo pero ni un solo sonido salió de su boca.
-No puede hablar, señor Kaiba.- Una tercera voz irrumpió en la tensa atmosfera obligando a Seto a voltearse para encarar al doctor que recién entraba en la habitación. -Era lo que quería decirle, señor, este joven no habla.-
-Entonces es mudo.- Dijo el CEO en una afirmación mirando como el rubio desviaba la mirada, sin embargo alcanzo notar aflicción en su expresión.
-No, exactamente.- Dijo el doctor acercándose a Kaiba. -No tiene ninguna clase de problema, es solo que pareciera que quizá algo hizo que dejara de usar sus cuerdas vocales.- Ambos hombres notaron cono el joven apretaba la colcha café oscura entre sus manos. -También me di cuenta de que sabe el idioma de las señas.-
-Mmm...- Las grandes palabras del CEO. -Eso no será problema.- Dijo finalmente levantándose y buscando algo en su escritorio, no tardo mucho en volverse a sentar en la silla que ocupaba con anterioridad y entregarle al rubio una libreta y una pluma de color azul brillante. -Con esto podrás comunicarte más fácilmente con nosotros.-
Un brillo de emoción iluminó los ojos color miel cuando tomo el cuaderno, destapo la pluma y empezó a escribir. Unos momentos después el rubio les enseño el cuaderno con letras de molde con un aspecto un tanto infantil, algo le pareció curioso y de cierta manera tierno al castaño. En el cuaderno se podía leer: Gracias!! En verdad les agradezco todo esto.-
-No es nada.- Dijo el CEO con una ligera curvatura en sus labios indicando una sensual sonrisa que hizo aumentar el sonrojo del rubio. -Pero ahora... ¿Cuál es tu nombre.-
-Joseph Wheeler, señor Kaiba, un placer.-
-El placer es mío y por favor dime solo Seto.- Ante este comentario el rubio se enrojeció aun más.
-Gracias, Seto... pero no quiero causarte molestias, será mejor que me vaya a mi casa.-
-Eso no se puede, Joey.- El aludido se sonrojo al escuchar ese diminutivo de su nombre salido de los labios del CEO. -No estas en condiciones de salir, así que te quedaras aquí y no, no s ninguna molestia, al contario es un placer.-
-Gracias.-
-Bueno, si me disculpan, me retiro.- Dijo el doctor tosiendo un poco para recordarles a ambos jóvenes de su presencia. -Con permiso.-
-Si, doctor. Gracias.- Dijo el castaño observando como el medico salía de la habitación dejándolos solos. -Ahora.- Se volteo a mirar al rubio que se había sonrojado aun más. -Dime, Joey... ¿Cómo fue que terminaste en mi jardín la noche anterior? Si mal no recuerdo tu asististe a mi fiesta.-
La mirada de Joey se volvió ausente y triste, algo que hizo que el CEO frunciera el ceño, no le agradaba ver al rubio con esa expresión en su rostro. -No lo recuerdo.-
-¿No?- Repitió algo sorprendido. -Eso es extraño...-
-Lo siento.-
-No, no te preocupes.- Acarició suavemente la mano del rubio, lo que aumento el sonrojo en el mismo. -¿ Y que hay de tu familia?-
La mirada del rubio se apago completamente. -Murieron...- Fue lo único que logro escribir antes de que las lagrimas se deslizaran por sus mejillas mojando el papel donde escribía y provocando que la tina azul se corriera un poco.
-Joey... yo... lo siento.- Miro como el rubio apretaba la colcha entre sus delgadas manos. -No quise...- Sin saber que mas hacer lo abrazo haciendo sobresaltar al rubio.
Joey solo recargo su cabeza en el hombro del CEO mientras que las lagrimas seguían brotando de sus ojos miel, se sentía en parte estúpido, estaba llorando frente a un tipo que apenas y conoce y para empeorar las cosas lo encontró tirado en su jardín... algo bastante ridículo a su parecer, pero aun así un extraño sentimiento lo invadía, el estar con ese castaño lo hacia sentirse mejor... Por más extraño que pareciera se sentía más tranquilo, el poder desahogarse lo relajaba.
-Señor Kaiba, ya llegamos.- La voz de Jack lo saco de sus recuerdos.
-Eh? Ah, si... gracias Jack.- Bajo de la limusina y se adentro en su mansión aun con los recuerdos de todo lo ocurrido estas tres semanas en su mente, la verdad es que todo le parecía extraño, casi como un sueño... el que haya conocido a ese rubio, el que no solo haya cautivado sus sentidos si no también su corazón, porque era cierto... se había enamorado del rubio ¿Qué podía hacer? Nada, excepto estar con Joey o "su cachorro" como solía decirle, algo que al rubio parecía molestarle un poco, pero eso solo hacia que Seto disfrutara la expresión de enojo del rubio.
Justo cuando llegó a la sala principal de la mansión una enorme masa negra se aproximo veloz hacia el dueño de esa mansión ladrando de alegría. -Kage.- Dijo el castaño mientras acariciaba la cabeza del doberman, en un principio le hubiera parecido extraño que Taiyo no estuviera con él pero lo más probable es que estuviera con Joey, ambos caninos se habían encariñado con el rubio, pero sobre todo el pastor alemán, eso aliviaba al CEO en cierto sentido ya que sentía que Joey no estaría desprotegido.
Y hablando de rubios ¿Dónde el estaba el suyo? Le pareció extraño no encontrarlo ya que desde que se había podido levantar lo recibía cada vez que llega de trabajar, lo recibía con una sonrisa y una pregunta que varían desde: ¿Cómo te fue Seto? Hasta ¿Te aburriste como siempre Seto? Eso se había convertido en una rutina a la que se había acostumbrado placenteramente. Busco con la mirada el motivo de su sonrisa hasta que escucho un curioso sonido, algo parecido a un ronquido. Camino siguiendo el sonido hasta que llego a uno de los sillones color crema de la sala.
Seto tuvo que utilizar todo su autocontrol para no echarse a reír allí mismo; encontró al rubio acostado en el sillón con una pierna y un brazo colgando y a Taiyo dormido boca arriba en el piso junto al rubio ambos roncando ligueramente. Era la imagen más tierna y graciosa que jamás había visto.
-Se paso toda la tarde jugando con Taiyo y Kage y cuando se vino a la sala para esperarlo se quedo dormido.- Dijo la familiar voz de Jack que veía con una expresión paternal la pequeña sonrisa que se formaba en los labios del CEO.
Kaiba se acerco con cuidado de no despertarlo y se sentó en el mismo sillón donde descansaba el rubio para después acomodar la cabeza de Joey sobre su regazo, al instante este se acomodo inconscientemente. -Jack.- Llamo con coz liguera para no despertar al cachorro.
-¿Si, en que le puedo servir señor?- Pregunto mientas veía como Kage se acomodaba junto a Taiyo.
-Tráenos té y postres...-
-De chocolate, como siempre?- Agrego con una sonrisa.
-Si.- Contesto con una sonrisa mientras jugaba a enredar los rubios mechones con su dedo, le encantaba hacer eso.
-En seguida señor, no me tardo.- Dicho esto se alejo en dirección a la cocina.
-Joey...- Soltó en un suspiro. -Quiero decirte lo importante que eres para mi, pero parece que no quieres saber nada...- Cada vez que intentaba hablar con el rubio sobre eso, este se sonrojaba ante la cercanía del castaño y se alejaba con cualquier excusa, no lo entendía, Joey era tan enigmático... en todo el aspecto de la palabra, siempre esquivaba las preguntas como ¿Dónde vives? O ¿Con quien vives? El CEO siempre había tenido esa curiosidad pero había preferido dejarla de lado, no quería incomodar al rubio, se conformaba con los pequeños detalles que conocía de él. Cerro los ojos mientras otro recuerdo invadía su mente al igual que una sonrisa, al parecer esta expresión se había vuelto mas común en él.
-Con permiso...- Decía Jack al mismo tiempo que entraba a la habitación del CEO y veía al dueño de esa habitación sentado en la misma silla junto al rubio y a este que permanecía sentado en la cama, la libreta repleta de palabas en azul cielo lo que indicaba que el rubio y el castaño habían estado platicando todo este tiempo. -Les he traído algo de comer.- Dijo al tiempo que colocaba una charola llena de comida en la mesita noche junto a la cama. -Espero que sea de su agrado joven Joseph.-
-Gracias, pero solo Joey esta bien.-
-Como juste, joven Joey.- Le dedico una cálida sonrisa al rubio. -Me retiro, con su permiso.- Sin más se retiro de la habitación.
-Es muy amable.-
-Si, por eso es en el que más confío.- Dijo el castaño mientras veía la comida que había traído su fiel mayordomo. -¿Qué quieres probar?- La comida consistía en un poco de sopa, un ligero guisado de carne, algo de agua y para postre un helado de chocolate con una cereza en la parte de arriba; algo sencillo pero con aspecto delicioso. -Toma.- Tomo el plato de sopa y se la paso al rubio pero este negaba efusivamente con las manos, pero un rugido proveniente de su estomago delato su hambre y también lo hizo colorearse de la vergüenza. -Solo come...- Dijo el CEO al tiempo que le ponía el plato sobre las piernas.
Joey dudo un poco pero al final tomo la cuchara y le dio una probada a la sopa descubriendo su delicioso sabor. Un brillo acudió a los ojos mieles pera después devorar la sopa dejando prácticamente el plato. Una sonrisa adornaba su rostro hasta que se dio cuenta de que Seto lo miraba con ojos curioso y se sonrojo violentamente sintiéndose avergonzado por su repentina falta de modales.
Una ligera risa se escucho en la habitación lo que obligo a Joey a mirar al castaño y verlo con una expresión divertida en su rostro, a su parecer se veía aun mas apuesto de esa manera. -Se ve que tenias hambre.- Le paso la carne y el rubio empezó a comer esta vez con más cuidado en sus modales.
La comida paso entre platica entre ambos, al menos por parte del castaño ya que el rubio estaba comiendo pero asentía de vez en cuando o negaba y cuando lo ameritaba se detenía de su almuerzo y escribía algo en el cuaderno.
-¿Quieres tu postre?- Pregunto al ver como el rubio sobaba su estomago dando a entender que estaba lleno. -Es helado de chocolate, pero si quieres puedo decirle a Jack que...- Se callo al notar como el rubio miraba con un brillo en sus ojos miles el dulce y como un ligero hilito de saliva se escurría de su labio.
El rubio tomo el postre y hundiendo la cuchara saco un gran pedazo y se lo metió en la boca saboreando el dulce, todo con un brillo especial en sus ojos. Joey se ocupo de comer su postre y disfrutar cada bocado y hasta que estaba apunto de terminarse se volteo a mirar al castaño.
-Te gusta mucho el chocolate ¿no?- Pregunto con una sonrisa en sus labios.
El rubio se limito a asentir ligeramente sonrojado, pues la verdad ere que le encantaba el chocolate, era prácticamente adicto al chocolate, pero noto que Seto no había comido nada, mas que un poco de té que también había traído Jack. -¿No quieres?-
-No, gracias.-
-Vamos... solo un poco, no has comido nada.-
-Estoy bien, en serio.- Dijo algo serio pero noto como el rubio tomaba una porción de chocolate del postre con la cuchara y la estiraba hasta acercarla a la boca de Seto, al principio el castaño se resistió pero el rubio insistía con una sonrisa por lo que termino aceptando y abriendo la boca para permitir que el joven metiera la cuchara en su boca y obligándolo a saborear el dulce. -Esta realmente bueno.- El rubio se volvió a acomodar con una enorme sonrisa en su rostro. El castaño noto una pequeña y traviesa mancha de chocolate en la comisura izquierda del labio del rubio, pero lo que tomo la cuchara de la mano del rubio y también el plato donde estaba el postre y los colocó de nuevo en la mesilla de noche, después coloco su mano izquierda sobre la cama y con la derecha tomo con suavidad la mejilla del castaño y comenzó a acercarse peligrosamente. -Tienes... una pequeña mancha...- Dijo en un susurro.
El rubio comenzaba a hiperventilar y su corazón martillaba desesperado su pecho, un tinte color vino inundo sus mejillas y el sudor comenzaba a empañar su frente, su cuerpo estaba completamente paralizado pero sus manos temblaban ligeramente; su garganta de seco y se le hizo un nudo en la misma al sentir la respiración del castaño contra sus labios; cerro los ojos por reflejo y sintió como los suaves labios de Seto besaban la comisura de su labio y su lengua pasaba sigilosa por esa parte provocando que su corazón acelerara aun más el ritmo. Apretó la colcha café con sus manos al sentir como los labios de Kaiba se deslizaban hasta posarse sobre los propios y mantenerse allí por tan solo un segundo, solo un instante. Abrió los ojos al sentir como los labios del castaño se alejaban de él y se topo con la apasionada mirada azulina que tenia un brillo especial en ellos.
-Lo siento... es que tenias una mancha de chocolate...- Acarició por ultima vez la mejilla antes de retirar la mano por completo.
Joey solo asintió con su cara aun ardiendo y su corazón aun bombeando a velocidad de vértigo. -"¿Qué... qué fue esto...? No... no lo entiendo... estoy muy... muy nervioso... pero es que... me... ¿me beso?... no, por supuesto que no... eso no fue un beso... ¿o si?... Yo... yo jamás había sentido algo así..."
-Señor Seto, aquí le dejo lo que me pido.- La voz de Jack lo sacaba de sus recuerdos por segunda vez en el día.
-Si... gracias.- Le dijo al amable hombre que había dejado una bandeja de plata con una tetera que echaba vapor de su boquilla, dos pequeñas tasas y un plato de porcelana blanco repleto de diferentes galletas de chocolate; y después se había retirado. Pero algo más capto la atención del CEO, era la libreta que solía usar Joey para comunicarse con las personas pero esta vez no había ninguna palabra. Tomo el cuaderno para apreciarlo mejor, en la hoja blanca se podía observar el dibujo de un imponente y elegante dragón planco con los ojos azules como dos zafiros, penetrantes y determinados. No pudo evitar sonreír, se veía que el rubio tenia talento, era un dibujo completamente admirable, pero ese dibujo le recordó el pequeño regalo que le había conseguido a su cachorro.
Un movimiento sobre su pierna interrumpió sus pensamientos y se dio cuenta de que el rubio se empezaba a remover lo que indicaba que ya se había a despertar. -Buenos días, cachorro.- Dijo suavemente al ver como este abría los ojos con pereza y se los tallaba. Alcanzo a ver como la palabra "Seto" se formaba en los labios del rubio. -¿Si?-
El rubio desvió la mirada aun adormilada hacia donde provenía la voz y se puso completamente rojo al notar que estaba recostado sobre las piernas del CEO, en menos de un segundo el rubio ya se había incorporado. -/Hola Seto./- Las manos de Joey temblaban ligeramente mientras intentaba formar palabras con ellas. -/¿Cómo te fue?/-
-Bien, ya sabes como siempre.- Coloco uno de sus codos sobre el brazo del sillón y coloco su cabeza sobre la mano abierta adquiriendo una expresión de cansancio. Noto como la mirada miel se posaba sobre el cuaderno que aun sostenía y un color vino se acentuaba en las mejillas del rubio. -¿Esto?- Dijo con fingido desinterés. -Lo encontré en la mesa de centro ¿Tu lo hiciste?-
El rubio agacho la mirada aun mas sonrojado y asintió con un movimiento rápido y nervioso. -/Es... es.../- Sus manos temblaron ligeramente. -/Es para ti... lo hice para ti/-
-¿En serio?- Obtuvo un rápido asentimiento de cabeza por parte del rubio. -Gracias.- Se acerco a Joey y beso su mejilla con suavidad y luego coloco sus labios cerca del oído del rubio para susurrarle. -Yo también te tengo un regalo.- Se levanto rápidamente y se dirigió hacia una mesita que estaba en la entrada del la sala y tomo una pequeña bolsa de regalo azul cielo, todo bajo la mirada del rubio. Se volvió a sentar y le extendió el paquete, el ojimiel lo tomo y miro a Seto interrogante. -Ábrelo.- Dijo con una pequeña sonrisa.
El rubio prácticamente deshizo la bolsa para dejar ver el peluche de un pequeño dragón negro, que parecía estar sentado en sus patas traseras y con las dos delanteras frente a él, sosteniéndose, sus alas ligeramente abiertas, su cola que estaba ligeramente enroscada hacia el frente y tenia unos enormes y curioso ojos rojos. Joey abrazó su peluche y miro a Seto con un brillo único en los ojos. -Gracias...- Alcanzo a leer Seto en los labios color cereza del rubio.
-Para ti lo que sea...- Ante estas palabras el rubio se sonrojo violentamente. -Jack trajo algunas galletas de chocolates y algo de té ¿Quieres?- No tuvo que espera alguna de parte del rubio, el simple brillo en sus ojos le dijo el "si".
Ambos se sentaron alrededor de la mesa y se pusieron a disfrutar de lo que les había traído Jack. Se paso el tiempo entre "platica", risas, al menos por parte del rubio, regaños por parte de Kaiba cuando el rubio les daba galletas a los perros y más.
-/Vamos al jardín!/- Sugirió el rubio poniéndose de pie aun con su peluche entre sus brazos, parecía un niño pequeño.
-Ahora no cachorro.- El rubio frunció ligurmente el ceño ante el apodo pero no se quejo. -Estoy cansado.-
-/Oh! Vamos!/- Dejo el peluche sobre la mesa y se dedico a jalar al castaño del brazo intentando lograr que se levantara, sin éxito y solo con el resultado de que el rubio se callera y terminara de bruces sobre el CEO. Un intenso color rojo se apodero de ambos pero sobre todo del rubio por lo que se levanto en menos de lo que dices: "Ra" .
-Joey...- Llamo el castaño cuando también se hubo levantado pero el rubio parecía muy interesado en mirar a ambos caninos que se habían quedado dormidos. -Joey...- Se intento a acerca el rubio pero se alejo e intento retirase, pero esta vez el castaño estuvo preparado y lo tomo de la muñeca para después tirar de él y atraerlo hasta su pecho y envolverlo en un abrazó que no le permitiría escapatoria.
Sin mucha opción el rubio coloco sus manos sobre el fuerte pecho de Seto pero sus ojos miel se mantenían mirando hacia otra parte, un sonrojo se pintaba en sus mejillas y su corazón martillaba su pecho con tal brutalidad que temía que el castaño lo fuera a escuchar.
-Joey... mírame...- Pero no le hizo caso. -Por favor, tengo algo que decirte.- Ante el ligero tono quebrado en la voz del castaño, el rubio lo miro directo a los espejos azules. -Escucha Joey, yo... yo...- Se mordió el labio inferior. -Se que te puede sonar estúpido y la tontería más grande del mundo y todo eso, pero debo decirte que.. pues... yo... desde que... yo...- Se detuvo un momento y tomo aire, no estaba acostumbrado a hablar con tanto rodeo, harto de su estúpido comportamiento y decidió a hacerlo, cerro los ojos y suspiro. -Te amo.- Dijo firme y seguro.
La expresión del rubio era todo un poema, su quijada ligurmente desencajada, sus ojos abiertos como platos y con un brillo extraños en ellos, el color carmín pintando sus mejillas, cuello y orejas; su corazón haciendo un "bong" "bong" fuerte en su pecho, su cuerpo paralizado pero aun así sentía que sus piernas podían flaquear en cualquier instante; seguía sin creer lo que había escuchado.
-Joder, se que es la tontería mas grande del mundo, digo, apenas te conozco de hace tres semanas, pero es que tu eres tan... no se... me encantas, te adoro...- Cerro los ojos nuevamente, había pensado en hacer la confesión algo más románticas, pero no le salían esas cosas. -Pero es lo que siento y...- Se callo al sentir unos fríos dedos sobre sus labios.
Joey lo miraba con una sonrisa en su rostro, lagrimas brillando en sus ojos y un sonrojo, que no podía clasificase, en su rostro. -S...e...t...o...- Miraba atentamente cada letra silenciosa que se formaba en los labios el rubio. -Yo... tam... bién... te... amo...- Pese a no haber escuchado nada había captado cada mensaje, cada palaba, cada letra, mas claro que el agua, más claro que si lo hubiera dicho a los cuatro vientos.
-Cachorro.- Rodeo la cintura del rubio con uno de sus brazos y deslizo su otra mano por el rostro de Joey hasta dejarla desasnar en la roja mejilla. -Te amo.- Lentamente fue acercando su rostro al tiempo que acariciaba la piel del rubio con su pulgar y sus ojos azules se iban se cerrando.
El rubio se sentía ansioso, nervioso, desesperado, emocionado, feliz... todo eso y mas hervía en su pecho al sentir la respiración del castaño chocar contra su rostro, sus labios; cerro lentamente sus ojos hasta que sintió como se terminaba el muro de air que había entre ellos uniendo sus labios en sus simple rose estático, que poco a poco se fue encendiendo gracias al castaño que había presionado un poco y comenzaron a moverse en un abrir y cerrar, el movimiento era lento pero lograba llevarlos a la locura. El CEO estrecho aun mas al rubio contra el cuando empezó a pasar la punta de la lengua por los rojizos labios del rubio sacándole un estremecimiento y suspiro que aprovecho para adentrar su lengua en la húmeda cavidad del rubio que en un principio tembló pero que poco a poco sintió una placentera sensación; la experta lengua de Seto viajaba explorando cada rincón de la boca del rubio descubriendo un dulce y exquisito sabor .
En ese momento se escucho el timbre de la mansión pero ambos lo ignoraron olímpicamente y se concentraron el sensación de adrenalina que recorría sus cuerpos haciendo que se estremecieran por completo, que cada pequeño rose desatara una chispa que se prendía como un fuego que parecía no acabarse, al menos hasta que sintieron la necesidad de respirar; lentamente se fueron separando pero un ligero hilito de saliva quedo entre ambas bocas.
Ambos abrieron los ojos y se toparon ambas miradas, azul contra café, ambas demostrando un sentimiento puro, sin embargo, la primera en ceder fue la miel ya que el rubio se sonrojo aun más, si es que eso es posible, al darse cuenta de lo que había pasado, por lo que escondió su rostro en le pecho del castaño arrancándole una risita divertida. Pero el rubio seguía que no se lo creía, había su primer beso... si, patético que a sus 20 años no había dado ningún beso pero jamás tuvo la oportunidad de conocer a alguien para que algo así surgiera debido a los constantes viajes con sus padres y su hermana, pero no le importaba, le encantaba estar con Seto, se sentía protegido y feliz junto al castaño.
En la entrada de la mansión Kaiba el fiel Jack abría la puerta. -Buenas tardes, ¿En que puedo ayudarle?- Pregunto cortésmente al hombre parado frente a él, por su elegante traje se podría decir que alguien de muy buena posición económica.
-Buenas tardes, espero que si pueda ayudarme, vera... estoy buscando a Joseph Wheeler.- Respondió con una afable sonrisa en su rostro.
TARARA!! O.O
¿Quien sera esa persona misteriosa?
Pus... si quieren saberlo esperen al prox capi! n.n jeje
SilveR WolF
