Hola!!
Este es un especial de navidad... seee se que no es navidad pero este fic ya lo tenia escrito desde hace tiempo asi q... buno jeje
Disfrutenlo.
Sus pasos eran algo lentos y torpes debido a la espesa capa de nieve que cubría la acera; si, nieve
Sus pasos eran algo lentos y torpes debido a la espesa capa de nieve que cubría la acera; si, nieve... nevó bastante fuerte la noche anterior y ahora se podían observar las consecuencias: Todo la ciudad estaba cubierta por un manto blanco que relucía con la escasa luz solar que se colocaba entre las nubes grisáceas, las calles estaba algo congeladas por lo que eran pocos los coches circulaban por ellas y los que lo hacían iban bastante despacio, de los techos de los edificios se podían apreciar estalactitas de hielo. De cierta manera un paisaje hermoso.
Soltó un suspiro formando una nube de vapor frente a sus labios. Se acomodo la bufanda, los guantes y la gabardina negra, que Seto le había prestado, o mejor dicho él la había tomado prestado. Rió internamente.
Miro de rojo hacia su derecha y observo al sujeto que lo acompañaba, un sujeto de al menos unos 28 años, cabello negro intenso bastante largo amarrado en una coleta baja que le llegaba casi hasta la cintura, unos ojos imposibles de definir un color debido a los lentes oscuros que portaba, haciendo juego con su traje negro, zapatos y corbata del mismo color y camisa blanca. La expresión del hombre era tranquila y algo seria; caminaba un poco más atrás del rubio mientras cargaba unas cuantas bolsas de algunas tiendas.
El sujeto giro un poco la cabeza para toparse con una mirada miel. -¿Sucede algo, Joey-san?- Pregunto tranquilo.
El aludido solo sonrió y negó con la cabeza. -/No, no pasa nada, Daren./-
Daren Yukoishi, anterior guardaespaldas principal de Seto Kaiba y actual guardaespaldas de Joseph Wheeler. Así es, Seto le había asignado a Daren como guardaespaldas personal ya que era de los pocos en los que en verdad confiaba el CEO.
Joey le había rogado y suplicado a Seto que lo dejara salir de la mansión mientras él estaba en el trabajo porque tenia algo que hacer , su castaño le había dicho que ira con el después pero él se empeñaba en ir solo ¿Por qué? Pues porque quería comprar los regalos de navidad y si iba con Seto no podría hacerlo. Al final logro convencer al castaño pero con la condición de que fuera acompañado de Daren y que NUNCA se despegara de él.
Suspiró. Realmente no le molestaba estar con Daren ya que era amable, atento, leal y cervical, eso y también que el conocía el lenguaje de las señas por lo que podía tener una "conversación" con él sin ninguna preocupación.
-¿A que otro lugar desea ir, Joey-san?- Pregunto sonriendo un poco, la verdad era que disfrutaba el servir de guardaespaldas al rubio ya que, a pesar de no poder usar su voz, siempre le sacaba temas de conversación interesantes y divertidos e inclusive le preguntaba su opinión cuando iba a comprar algo, al principio eso lo desconcertó un poco pero logro acostumbrarse a ello.
El rubio adquirió una expresión pensativa. -"Veamos... ya tengo el regalo de Yami, Jack, el de Seto..."- Numeraba con los dedos. -"También le compre algo a Daren sin que se diera cuenta, solo me falta... Mokuba".- Su mente se detuvo en ese nombre y un recuerdo golpeo su mente, el recuerdo ocurrido hace unos días...
El día que Mokuba lo beso, aun lo recordaba con cierta pena, desde ese día no había vuelto a hablar con el menor de los Kaiba. Después de haber unido sus labios con los propios, Mokuba se había separado de él rápidamente murmurando un "lo siento" y con la cara roja; se levanto y salió corriendo en dirección a la mansión.
El rubio no le había dicho nada a Seto por miedo a que este se enojara con él o con Mokuba y ciertamente no quería ser el que provocara una riña entre los hermanos Kaiba, además, estaba seguro de que a Moki se le pasaría rápido este... ¿Cómo decirlo? ... ¿Enamoramiento?... No, ¿Atracción? Si, eso... Eso era lo más probable.
-¿Joey-san?- La voz de Daren lo saco de sus pensamientos. -¿Le sucede algo?-
-/No, nada./- Sonrió tranquilo. -/Solo me falta un regalo y después comemos ¿Esta bien?/-
-Como guste, Joey-san.- Le devolvió la sonrisa.
El prometido del CEO se fijo en las tiendas por las que pasaba y veía una buena cantidad de gente haciendo las compras navideñas de ultima hora, después de todo esa noche es Noche Buena y mañana Navidad.
Cerró su laptop con algo de violencia para después recargar sus codos en su escritorio y comenzar a masajear sus sienes con ambas manos, estaba exhausto y frustrado, pero sobre todo molesto; si, estaba molesto y mucho. Dentro de dos meses se sacaría al mercado una nueva serie de reproductores de música de su compañía, un innovador diseño, práctico, funcional y todo eso, pero había habido problemas con los últimos diseños y el proyecto amenazaba con atrasarse, además de que también habían surgido problemas con los nuevos sistemas de "hardware" y también surgieron problemas con la promoción de la nueva consola de juegos de video que se supone saldrá al mercado el próximo año.
-Eso es lo que me gano por trabajar con un montón de estúpidos e incompetentes.- Susurro molesto.
Un tono musical bastante familiar lo saco de sus pensamientos y movió sus orbes azules hasta el lugar de donde provenía aquel sonido, junto a su computadora portátil un celular plateado tipo folder con las letras "KC" grabadas en la parte de atrás y un pequeña medalla con forma de dragón blanco con dos zafiros por ojos colgando de uno de los costados, sonaba y se movía por el vibrador.
Tomo el aparato y observo la pequeña pantalla exterior donde se podía leer: "Nuevo Mensaje. Cachorro" Sonrió para después abrir el aparato y observar la pantalla principal y leer el mensaje de texto que decía:
Seto!! Hola! nn
¿Cómo estas? Muy ocupado supongo.
Solo te escribía para decirte que ya casi acabo de hacer lo que necesito hacer y me voy a la casa nn
Te veo esta noche para la cena ¿Vrd?
Te amo! n/n
Joey!
El castaño soltó un suspiro, esa era exactamente la razón por la cual se encontraba tan molesto por tanto trabajo, le había prometido a su cachorro que ira a celebrar noche buena con él, su primo y hermano, pero tanto trabajo lo estaba atorando en la oficina.
Volvió a suspirar para después comenzar a responder el mensaje y presionar en "Enviar"; una vez que su mensaje fue enviado cerro la tapa de su celular lo dejo sobre su escritorio y volvió a abrir su laptop. Si quería llegar a cenar esa noche, tendría muchas cosas que hacer; sin más se puso a teclear con rapidez.
Le dio un pequeño sorbo a su café americano y soltó un cansado suspiro, se sentía algo cansado ya que encontrar el regalo de Mokuba le tomo un poco más de tiempo, pero al final lo pudo encontrar y ahora estaba comiendo en una pequeña cafetería en el centro de la ciudad junto con Daren.
Tomo un trozo de pastel de chocolate con su tenedor y lo llevo hasta su boca para saborearlo y pasarlo con otro poco de café. Una música animada llamo su atención y una extraña sensación en su bolsillo lo obligo a meter la mano en este y sacar un celular negro tipo "slide" con las letras "KC" en el reverso y un pequeño dragón negro de ojos rojos de plástico colgando de una de las esquinas.
Miro la pantalla que decía: "Nuevo Mensaje: Seto nn" Sonrió al ver que su prometido le había contestado.
Estoy bien, algo ocupado pero nada que no pueda resolver.
Nos vemos esta noche y por favor no te separes de Yukoishi.
Te amo.
Su sonrisa se amplio un poco, aunque Seto no fuera tan comunicativo sabia expresarse de manera clara. Cerró el celular y alcanzó a ver la foto que tenia de fondo de pantalla: Salían él y Seto sentados en el jardín con Taiyo sobre sus piernas y Kage acostado a un lado del castaño.
-Joey-san- Llamo el moreno. -Sera mejor irnos, se hace tarde y no es bueno que este fuera a esas horas.- Le dio un ultimo sorbo a su café y se levanto para después dirigirse junto al rubio y mover su silla para que pueda levantarse.
Joey agradeció el gesto de caballerosidad con una sonrisa y se levanto y tomo las bolsas de las compras mientras que su guardaespaldas se ocupaba de pagar los dos cafés y el pastel de chocolate.
Una vez pagada la cuenta, Daren se ofreció a llevar las bolsas y el rubio no tuvo más que aceptar ya que según el moreno su trabajo es "Cuidar de Joey-san".
Ambos salieron del local y se dirigieron al estacionamiento del mismo para abordar la camioneta negra en la que venían.
Daren le abrió la puerta trasera a Joey después de haber colocado las compras en la cajuela. Una vez que el rubio subió cerró la puerta y se dirigió hacia el asiento de conductor y arranco en dirección a la mansión Kiba.
Joey se acomodo en su asiento y se dedico a ver el pasar del paisaje. Iba a ser un camino algo largo ya que la mansión estaba a las afueras de la ciudad.
-¿Algo de música Joey-san?- Pregunto el moreno sin quitar su vista del camino.
El rubio asintió en respuesta y Daren encendió el equipo de sonido de la camioneta y la música lleno todo el vehículo. El sonido de una guitarra y una batería sonó antes de que se empezara a escuchar la voz de una mujer.
There was a game we used to play
We would hit the town on Friday night
And stay in bed until Sunday
We used to be so free
We were living for the love we had and
Living not for reality
It was just my imagination
It was just my imagination
It was just my imagination
¡Ey! Él conocía esa canción, era una de sus favoritas. La tarareaba en su mente mientras seguía viendo al pasar del paisaje; los árboles en los parques escasos de follaje, todas las casas y edificios cubiertos por una capa de nieve y hielo y con alguno que otro adorno navideño como luces en las ventanas, algún dibujo iluminado o un árbol sencillo.
There was a time I used to pray
I have always kept my faith in love
It's the greatest thing from the man above
The game I used to play
I've always put my cards upon the table
Let it never be said that I'd be unstableIt was just my imagination
It was just my imagination
It was just my imagination
No tardaron mucho en llegar a los suburbios, estaban a las orillas de la ciudad. Las casas en esta parte eran más grandes y más bonitas y la mayoría estaban bellamente adornadas con el espíritu navideño.
Luces de colores alrededor de los maracos de las ventanas, en la orilla de los techos, iluminando los árboles en las calles; muñecos de nieve falos de plástico que brillaban y tenían un letrero que decía" Merry Christmas", también había pingüinos, renos y osos polares con gorros del clásico personaje navideño: Santa Claus; algunos estaban sobre los techos y brillaban o hacían alguna gracia. Estrellas brillantes o coronas de adviento colgaban en las puertas de cada casa, algunas sencillas y otras más impresionantes con luces blancas o de colores. Sin duda alguna, todo un espectáculo.
There is a game I like to play
I like to hit the town on Friday night
And stay in bed until Sunday
We'll always be this free
We will be living for the love we have
Living not for realityIt's not my imagination
It's not my imagination
It's not my imagination
Not my...
Ya apunto de salir de los suburbios, Joey observo a un pequeño niño castaño de ojos del mismo color, completamente cubierto con ropa abrigadora, que estaba tomado de la mano de un joven adulto castaño de ojos verdes. Al parecer el mayor le estaba ayudando a hacer un muñeco de nieve autentico; parecía como si el castaño más alto fuera el padre del más chico.
Sonrió un poco triste y nostálgico, el jamás había echo algo así con sus padres ya que ellos siempre estaban muy ocupados, no recordaba ni una sola navidad con ellos; solo él y su hermana Serenity, sus padres siempre estaban tan ocupados que no podían pasar mucho tiempo con ellos. Joey adoraba la nieve y le encantaba jugar en ella pero siempre que nevaba sus padres estaban muy ocupados o no estaban y siempre salía a jugar solo o con su mejor amigo Tristán o su primo Yugi cuando podían visitarlo, que no era muy a menudo en esas fechas; también estaba su hermanita con la que pasaba mucho tiempo pero por su condición siempre delicada nunca podía salir a la nieve; pero él siempre se levantaba temprano bajaba al patio y hacia muñecos de nieve, ángeles en la nieve y escribía mensajes en la misma para que cuando Serenity se asomara a la ventana los viera.
Una extraña punzada de dolor le oprimió el corazón. Su familia... Era ciertamente doloroso recordarlos. Sacudió su cabeza y coloco una sonrisa en su rostro, no tenia porque deprimirse de esa manera, no recordaría eso; tenía otras cosas en las que pensar, como en... Seto... Quizá ya no tenía a su familia a su lado pero, pues, quizá y podría tener esa familia junto a su castaño. Una sonrisa aun más amplia adornó su dorado rostro y una sensación cálida, en su pecho.
El resto del camino a la mansión Kaiba fue un poco más rápido, al parecer un poco de la nieve se había derretido facilitando el camino un poco. Cuando por fin llegaron, Daren detuvo la camioneta frente a la entrada de la mansión y bajó para después dirigirse hacía la puerta trasera y abrirla para que Joey, que todavía no se acostumbraba a tantos tratos, bajara. Jack, siempre servicial y atento, ayudo con las compras y se adentro a la mansión junto con el rubio; Daren se excuso ya que tenia que ir a estacionar el coche.
-¿Dónde quiere que deje todo esto, joven Joey?- Pregunto el peliblanco.
-/Aquí esta bien, gracias Jack./- Respondió con una sonrisa.
-Como guste.- Deposito las bolsas sobre la mesa de la sala de entrada.
-/Gracias./- Antes de que Jack pudiera contestar el rubio tomo las bolsas y salió disparado hacia su habitación, ante la curiosa mirada del peliblanco y de Yami que recién ingresaba a la sala y alcanzo a ver como el rubio le saludaba con la mano mientras pasaba corriendo a su lado.
-Un chico bastante curioso.- Dijo el tricolor.
-Y que lo diga, señor.
Joey abrió la puerta de la habitación que le correspondía y se metió para después cerrar la puerta con seguro. Dejo las bolsas aun lado de la cama y se sentó estilo indo sobre esta, agradeció internamente que aun no compartiera habitación con su prometido ya que hacia podía evitar que entrara mientras envolvía los regalos, en realidad también había otras razones pero esa era la que más importaba ahora.
Miro rápidamente hacia la cabecera de su cama y sonrió al ver el peluche del dragón negro y después dejo su celular en la mesita de noche; antes de tomar varias bolsas y sacar las cosas, entre ellas, bolsas de regalo, papel para envolver, moños y papel de china, además de una engrapadora y cinta adhesiva.
Después de una hora y varios accidentes con la cinta adhesiva como el que se le pegara a la cara un cacho de esta con papel para envolver o que se le pegaran sus dedos en un regalo ya envuelto, pudo sonreír feliz viendo los regalos perfectamente envueltos.
Tomo toda la basura y le tiro en un boto junto a su escritorio, después coloco los regalos sobre el escritorio y se dejo caer sobre la cama con pesadez, tomo su peluche y lo abrazó mientras se acurrucaba un poco. Estiro la mano hasta la mesita de noche y tomo el cular para abrirlo y ver la hora: "5:32" ya era un poco tarde, pero todavía le quedaba algo de tiempo antes de que llegara Seto.
Dejo el peluche, se levanto y tomo algo de ropa de una bolsa que había sobrado, había aprovechado y compro un cambio especial para esa noche.
Se metió al baño anexado a su habitación y dejo la ropa en un pequeño mueblo de baño para después dirigirse a la regadera y abrir la llave.
Cuando el agua estuvo a una temperatura agradable, se quito toda su ropa y se metió bajo el agua dejando que esta se deslizara por su cuerpo y lo relajara.
Después de unos minutos de la clásica rutina de enjabonarse y enjuagarse , salió y se coloco su ropa interior para después ponerse unos pantalones de mezclillas ligeramente ajustados de la parte de arriba y acampanados de la parte de abajo, una playera de manga larga blanca con el torso gris claro y en cima un sweater rojo con franjas negras, bastante abrigador; para finalizar unos converse clásicos negros. Se arreglo un poco el cabello y una vez satisfecho salió con todos los regalos en brazos.
A mitad del paisillo sintió como los regalos se le estaban resbalando e intento sostenerlos con una de sus piernas pero todo en vano, seguía sintiendo como se le estaban cayendo.
Dando por perdido su intento cerró los ojos pero los abrió al dejar de sentir cierto peso sobre sus brazos y vio a Yami sosteniendo los regalos que se le estaban cayendo.
-Debes tener más cuidado, Joey.- Dijo con una pequeña sonrisa. -Déjame ayudarte, vas a llevarlos a la sala principal ¿no es así?-
El rubio solo sintió con una sonrisa, incapaz de responder.
Caminaron hasta llegar a la sala principal de la mansión Kaiba, era bastante grande y elegante, pero ese día lucia aun más espectacular con el árbol de navidad dorado que casi tocaba el techo, con todos sus adornos plateados con pequeños toques de rojo y una enorme estrella dorada y plateada y las luces brillaban hermosas.
Todo el resto de la sala estaba exquisitamente decorado con guirnalda verde con toques dorados y plateados, además otros toques navideños que la hacían ver simplemente espectacular.
Joey y Yami dejaron los regalos debajo del árbol y el rubio observo anonado el árbol, siempre que lo veía quedaba sorprendido, jamás había visto un árbol navideño de ese color; según Seto le había dicho, ese árbol fue un regalo de un de las compañías de chocolates más famosa de toda Europa y América, en agradecimiento a promocionar sus chocolates en Japón.
-Aun falta la estrella...- Dijo el tricolor mirando la copa del árbol. -¿Quieres ponerla?-
El rubio lo miro con un brillo en sus ojos. -/¡SI!/- Hasta su expresión había dicho la respuesta.
Yami rió levemente. -Bien, entonces vamos a ponerla.- Pero antes de poder hacer algo, Joey lo interrumpió.
-/Antes, necesito hacer algo. ¿Esta bien?/
-Seguro, no te preocupes.
El rubio sonrió, tomo la caja más pequeña de las que habían traído y se apresuro entre los pasillos de la mansión.
Después de diez minutos de haber caminado encontró lo que buscaba, una puerta de caoba. Toco tres veces de manera suave y acompasada esperando respuesta, no pasó ni un minuto para que la puerta se abriera y dejara a un joven moreno con un pantalón de mezclilla y una camisa sencilla blanca y desfajada.
-¿Joey-san?- Pregunto el moreno algo sorprendido. -¿Sucede algo?-
El rubio negó rápidamente con la cabeza. -/Solo venia a hablar contigo rápidamente, espero no estés ocupado./-
-¿Eh? No... por supuesto, estaba terminado de alistarme para irme.- Dijo mientras lo dejaba pasar a su sencilla habitación.
-/Es verdad, te vas con tu familia./
-Así es.- Sonrió al recordar a su familia. -¿En que puedo ayudarlo?-
En ves de responder, el rubio le extendió el regalo que traía, una pequeña caja envuelta con un papel de tema navideño y un pequeño moño verde.
-¿Eh?- Tomo el regalo aun sin entender.
-/Es para ti, feliz navidad./- Sonrió.
-Yo... Muchas gracias, Joey-san, yo... no se como agradecerle.- Veía con fascinación el regalo.
-/No tienes que hacerlo, solo ábrelo./-
Sin esperar más rompió la envoltura y abrió la caja para encontrarse con un sencillo reloj plateado, pero muy elegante. No era muy caro ni mucho menos, pero en verdad que era precioso.
-Yo... Muchas gracias.- Alzó la vista del objeto y sonrió de forma cálida. -Muchísimas gracias, Joey-san.-
-/No es nada./- Abrazó efusivamente al moreno y se separo rápidamente. -/Ahora, si me disculpas, tengo algo más que hacer./- La sonrisa no lo abandonaba.
-Por supuesto, Joey-san.- Le abrió la puerta permitiendo que saliera. -y feliz navidad.-
El rubio solo sonrió en respuesta y se apresuro a acabar lo otro que tenía que hacer: hablar con Mokuba.
Sus paso lo guiaron a la que sabia era la habitación del menor de los Kaiba, toco algo nervioso y espero a que abrieran.
-¿Si?- La voz del menor se congelo en su garganta al ver al rubio parado frente a él. -Jo... Joey...-
-/¿Podemos hablar?/.- Movió sus manos lentamente ya que Moki aun no entendía bien ese sistema.
-Se... seguro, pa... pasa.- Lo dejo pasar y cerro la puerta. -Sie... siéntate donde quieras.-
El rubio asintió y se sentó en la cama, el moreno lo imito. Se formo un silencio incomodo y molesto, Joey no estaba seguro de que "decir" y Mokuba estaba sonrojado y cohibido.
-Joey, yo...- Los ojos miel lo miraron esperando la continuación de esa frase. -Lo... lo siento.-
-/Mokuba, yo/- Fue interrumpido cuando las manos del aludido sostuvieron las suyas.
-Déjame terminar.- Espero hasta que el rubio asintiera para poder continuar. -Yo, siento mucho lo que hice, esta mal, jamás debí de hacerlo, pero... me... me guastas... mucho.- Joey no supo que hacer. -Y ... se ... se que jamás me veras mas que tu cuñado o... bueno...-
Joey lo miro atentamente, de echo el lo consideraba como su hermano menor, después de todo, técnicamente lo era.
-Por eso... quiero pedirte que... pues que... olvidemos todo lo sucedió...- Suspiro. -Empezar de nuevo ¿Te parece bien?- Sonrió levemente.
La clásica sonrisa del rubio volvió a él y abrazó a Mokuba que se tenso instantáneamente, pero después se relajo y correspondió el abrazó. El moreno alcanzo a sentir como los labios del rubio se movían cerca de su oreja y pudo alcanzar a entender un "Te quiero"
Se separo del menor de los Kaiba y miro a Moki sonriendo. -/Seto no tarda en llegar y aun falta poner la estrella ¿Vamos?/-
-Hai!- Respondió el moreno.
Ambos se levantaron y salieron de la habitación en dirección de la sala principal.
Cuando por fin llegaron vieron a Yami cómodamente sentado en uno de los mullidos sillones de la elegante sala.
-Chicos.- Dijo el tricolor cuando recayó en su presencia.
-Es hora de poner la estrella.- Dijo Mokuba mirando a Joey y después a Yami, este asintió y se dirigió hacia el árbol y tomo una caja blanca y la coloco sobre uno de los sillones, le quita la tapa y dejo a la vista algo que hizo que Joey quedara boquiabierto.
Una hermosa estrella de seis picos echa de metal y pintada de plata, además de que por dentro tenia una pequeña lámpara blanca; cada detalle de la estrella era simplemente hermoso.
-Bien.- El tricolor saco la estrella de la caja y se la entrego a Joey. -Es hora de ponerla, pero ten cuidado.-
El rubio miro al primo de su prometido y después al hermano, sonrió y asintió feliz para después dirigirse hacia el árbol y subirse en una silla que estaba junto al mismo, lo más probable es que haya sido utilizada para colocar los adornos.
Se estiro lo más que pudo, incluso se puso en puntillas y aun así le costaba trabajo poder poner la estrella en el pico del árbol. Tomo la estrella con una mano y con la otra se recargo en el árbol y estiro aun más la mano que sostenía la estrella. Coloco la base de la estrella en el pico del árbol y moviéndola un poco la acomodo para que quedara perfecto.
Sonrió feliz y se hizo un poco para atrás para poder ver la estrella, pero su equilibrio no le ayudo mucho y desapareció, haciéndolo caer de espaldas. Pensando que lo siguiente que sentiría seria el suelo, cerró los ojos, pero el suelo nunca llego, de hecho sintió que chochaba contra algo firme y cálido y unos brazos que lo atrapaban y rodeaban en un abrazo.
Abrió los ojos aun algo aturdido pero antes de que pudiera reaccionar bien sintió un cálido aliento en su oreja que le susurraba:
-Debes tener más cuidado, cachorro.- La ultima palabra fue susurrada con un toque sensual.
-Se... seto...- Murmuraron silencioso los labios del rubio mientras su mente asimilaba lo que pasaba. -SETO- Si Joey pudiera hablar, ese nombre se habría escuchado por toda la mansión.
El rubio se dio la vuelta y abrazó a su castaño por el cuello.
-Hola, cachorro, lamento llegar tarde.- Le dijo suavemente mientras lo abrazaba por la cintura, atrayéndolo a su cuerpo. Lo que el CEO obtuvo por respuesta fue un suave y delicioso beso por parte de su cachorro. -Me alera saber que no estas enojado.- Sonrió divertido.
El rubio solo se sonrojo y escondió su rostro en el pecho del mayor.
-Ehem...- Una toz claramente falsa irrumpió en aquel momento. -Lamento interrumpir, pero... ¿y si pasamos a cenar?- Pregunto Yami sonriendo un poco.
-La cena ya esta lista, señor Seto.- Dijo Jack amablemente.
-¡NO!- Exclamo Moki llamando la atención de todos. -Mejor primero abramos los regalos!-
La idea pareció encantarle al rubio.
-No.- Dijo el castaño firme, pero noto como su rubio había alzado sus ojos miel observándolo con suplica. -No, cachorro.- El rubio se acerco hasta los labios de su prometido y los rozó suavemente con los propios. -... No...- Joey volvió a repetir la acción que se entendía como un "por favor". -Nh... No...- Por inercia cerro los ojos y estrecho la cintura del rubios con sus brazos, mientras el rubio seguía con su suplica. -Nh... nh...- Respondía las caricias con reticencia. -Esta bien...- Soltó cuando ya no puedo negarse.
Los ojos de Joey brillaron de emoción y felicidad y eso, para Seto, fue magnifico, además de que en compensación recibió un dulce beso por parte de su futuro esposo.
-¡SI!- Mokuba se emociono y como si fuera un niño pequeño corrió hasta los regalos al igual que el rubio, ambos veían los regalos decidiendo cual era el primero que se abriría.
Seto y Yami se sentaron en uno de los sillones para esperar a que los "pequeños" empezaran a abrir regalos.
Joey fue el primero tomar un regalo y entregárselo a alguien, en este caso fue a Yami. El tricolor lo recibió con una sencilla sonrisa y lo abrió, encontrándose con una bufanda negra con morado y unos guantes a juego.
-Gracias, Joey.- Dijo el primo de Kaiba, recibiendo por respuesta una sonrisa.
Después fue Mokuba quien tomo un regalo y se lo entrego a su hermano. -Espero que te guste, hermano.- Seto solo abrió el regalo que resulto ser un relicario con el dibujo de un pequeño perro dorado, dentro había espació para dos pequeñas fotos.
-Gracias, Moki.- Dijo revolviéndole los cabellos al menor.
-¡Ah!- Exclamo el moreno. -También quiero darte el tuyo, Joey.- Le extendió un bolsa de regalo con un tema navideño.
El rubio lo tomo con emoción y lo abrió sacando un cuaderno de dibujo con un curioso dragón blanco en la portada, además de un juego de lápices para dibujar.
-/GRACIAS!/.- El rubio abrazó a Moki con emoción y se dedico a ver su regalo.
Seto simplemente lo veía bastante asombrado e interesado. A su parecer ese regalo era bueno, pero no tanto, pero Joey lo veía con un brillo en los ojos, como si fuera lo más hermoso del mundo; realmente le gustaba la sencillez con la que su cachorro gustaba vivir.
Esa noche empezó entre risas y sorpresas. Regalos se daban, regalos se recibían, incluso Jack recibió un reglo por parte de los hermanos Kaiba, de Yami y de Joey.
Para Joey, esa había sido simplemente la mejor navidad de su vida; se la pasaba sentado en el regazo de su novio cuando abría un regalo o cuando se detenían para platicar, la verdad el ambiente era simplemente agradable y fabuloso.
Al final quedaron solo dos regalos. Uno era una caja no muy grande envuelta con un papel de un brillante azul oscuro con el estampado de un muñeco de nieve sosteniendo una escoba y sonriendo, un moño rojo grande y brillante y con una pequeña etiqueta que decía: "De: Joey. Para: Seto" y también había otro regalo que era una bolsa tamaño medio, color roja con el dibujo de un árbol de navidad y muchos regalos, tenia un moño verde brillante y sobresalía un poco de papel celofán verde y la etiqueta debajo del moño decía: "De: Seto. Para: Su cachorro."
Joey estaba de píe sosteniendo el regalo que le iba a dar a Seto y viceversa.
-Nosotros nos adelantamos a la mesa.- Dijo el tricolor, algo le decía que esos dos necesitaban intimidad.
-¿Eh? Pero... Yo...- Antes de poder seguir protestando el tricolor lo saco jalándolo de la camisa y lo dirigió hasta el comedor seguido de Jack.
El rubio se sonrojo un poco y le alcanzó el regalo a Seto. El castaño se sentó en el suelo, dejo la bolsa de lado y tomo el regalo que le ofrecían. Joey imito su acción y se sentó frente a él mirándolo de manera insistente. Seto agarro la bolsa con su regalo y se lo paso a Joey que lo tomo con algo de nerviosismo.
El castaños fue el primero en abrir su regalo con cuidado. Dentro de la caja había una chaqueta negra de un esquisto diseño, una bufanda de un negro liso con una franja azul cielo en cada punta y unos guantes negros con azul en la parte de las muñecas; todo un hermoso conjunto. Algo más llamo la atención del castaño, era una pequeña caja azul oscura, la tomo y la abrió para dejar ver hermoso brazalete de plata sencillo con una pequeña plateada con una placa rectangular con un trozo de ónix a cada lado y con las letras "S & J" Grabadas.
-Gracias cachorro, me encanta.- Sonrió como casi nunca lo hacia, de manera sincera y encantadora. -Es el mejor regalo que jamás he recibido, además de ti, claro esta.- Antes estas palabras el rubio se sonrojo. -Ahora abre tu regalo.
El rubio miro la bolsa y comenzó a abrirla ante la atenta mirada azulina.
A Seto le había costado mucho trabajo encontrar el regalo perfecto; había pensado en muchas cosas pero ninguna le gustaba. Había pensado en una colonia muy fina, pero le encantaba el olor de su cachorro tal y como era, ropa costosa tampoco, su cachorro tenía gustos muy sencillos y sabía que no le gustaba atiborrarse de mucha ropa.
Los ojos de Joey se abrieron de la impresión y sus ojos se llenaron de lagrimas, levanto le vista y miro a Seto con gratitud infinita. En sus manos había un hermoso relicario redondo con la palabra "Joey" grabada en él, pero lo que le encanto al rubio fue que en uno de los lados había una hermosa foto de su familia, su mamá, su papá, su hermanita y él... no sabia de donde la había sacado pero no le importaba.
Antes de que Seto dijera algo, Joey se le aventó, lo abrazó, lo beso, le agradeció mudamente. Seto solo lo abrazó y le murmuro en el oído. -Te amo... y quiero que tu y yo tengamos una familia así.- Y beso los ojos del rubio, su nariz, sus mejillas y finalmente sus labios.
El beso fue profundo, romántico, pasional, excepcional, tierno, cariñoso, amable, dulce y mucho más... simple fue... increíble.
-Feliz Navidad, Cachorro.- Se coloco detrás de Joey y le coloco el relicario y le beso el cabello dorado que tenía a su alcance.
-/Feliz navidad, Seto./- Recargo su espalda en el fornido y masculino pecho de su prometido y se dejo abrazar y mimar.
Ambos veían el árbol disfrutando de la compañía ajena, dulce y cálida, necesaria y vital. De pronto escucharón una música que venia del comedor.
-Mokuba ya debe haber puesto.- Guardo silenció un momento sin moverse. -Esa es una canción navideña clásica en América.-
On the first day of Christmas,
my true love sent to me
A partridge in a pear tree. On the second day of Christmas,
my true love sent to me
Two turtle doves,
And a partridge in a pear tree. On the third day of Christmas,
my true love sent to me
Three French hens,
Two turtle doves,
And a partridge in a pear tree. On the fourth day of Christmas,
my true love sent to me
Four calling birds,
Three French hens,
Two turtle doves,
And a partridge in a pear tree.
-/Esa muy bonita./- "Dijo" con una sonrisa. -/Sera mejor ir al comedor./- Hizo el ademan de levantarse pero unos brazos lo detuvieron, por inercia se aferro a estos y se dio cuenta que en la muñeca de uno de ellos había un brazalete plateado, sonrió.
-No tan rápido, cachorro. Quedémonos aquí un ratito más ¿ok?- El rubio asintió y se acurruco en el pecho del mayor, disfrutando esa navidad junto a su ahora nueva familia.
On the fifth day of Christmas,
my true love sent to me
Five golden rings,
Four calling birds,
Three French hens,
Two turtle doves,
And a partridge in a pear tree. On the sixth day of Christmas,
my true love sent to me
Six geese a-laying,
Five golden rings,
Four calling birds,
Three French hens,
Two turtle doves,
And a partridge in a pear tree. On the seventh day of Christmas,
my true love sent to me
Seven swans a-swimming,
Six geese a-laying,
Five golden rings,
Four calling birds,
Three French hens,
Two turtle doves,
And a partridge in a pear tree. On the eighth day of Christmas,
my true love sent to me
Eight maids a-milking,
Seven swans a-swimming,
Six geese a-laying,
Five golden rings,
Four calling birds,
Three French hens,
Two turtle doves,
And a partridge in a pear tree. On the ninth day of Christmas,
my true love sent to me
Nine ladies dancing,
Eight maids a-milking,
Seven swans a-swimming,
Six geese a-laying,
Five golden rings,
Four calling birds,
Three French hens,
Two turtle doves,
And a partridge in a pear tree. On the tenth day of Christmas,
my true love sent to me
Ten lords a-leaping,
Nine ladies dancing,
Eight maids a-milking,
Seven swans a-swimming,
Six geese a-laying,
Five golden rings,
Four calling birds,
Three French hens,
Two turtle doves,
And a partridge in a pear tree. On the eleventh day of Christmas,
my true love sent to me
Eleven pipers piping,
Ten lords a-leaping,
Nine ladies dancing,
Eight maids a-milking,
Seven swans a-swimming,
Six geese a-laying,
Five golden rings,
Four calling birds,
Three French hens,
Two turtle doves,
And a partridge in a pear tree. On the twelfth day of Christmas,
my true love sent to me
Twelve drummers drumming,
Eleven pipers piping,
Ten lords a-leaping,
Nine ladies dancing,
Eight maids a-milking,
Seven swans a-swimming,
Six geese a-laying,
Five golden rings,
Four calling birds,
Three French hens,
Two turtle doves,
And a partridge in a pear tree!
