Cuarto capitulo Up!!
-Y Bien
-Y Bien!?- Ambos pelinegros se encontraban discutiendo, al menos uno de ellos, el otro simplemente lo ignoraba o le contestaba con monosílabos y frases cortantes. -Viste a mi Naru-hermanito?-
-mhn... no...- Miro al otro moreno con cierto fastidio. -... y deja de llamarlo "Naru" solo yo le puedo decir así.-
-Celoso.- Fue lo único que dijo el chico extraño que se tapaba hasta la nariz con una bufanda.
-mhn.- Un gruñido fue lo único que se escapo de la boca del moreno.
-Vamos, Sasuke... no seas tan celoso, es mi hermanito.-
-No, no lo es.- Afirmo con cierto fastidio.
-Bueno, es cierto, pero yo lo he nombrado como mi hermanito menor...-
-Ya cállate, Kiba.- Sentencio el azcabache.
-Ya, ya... no te pongas de malas.-
-¿Cuál es el plan ahora?- Hablo el cejudo.
El moreno miro hacia el horizonte observando el sol del alba, comenzando a avanzar hacia el cielo desde el horizonte, parecía como si saliera del mismo mar; ese sol le recordaba a aquellos orbes rojos que se topo esa noche... tan extraños y únicos, pero tan familiares a la vez... había algo en esos ojos que se le hacía bajamente familiar pero jamás tuvo tiempo de demostrarlo. -Hacia Lan Hei-
-¿Estas seguro?- Kiba miro atento al Uchiha que parecía perdido en su mundo.
-Si...-
-Bien... Shino! Comanda la nave hacia Lan He!- Exclamo eufórico el cabeza de tazón.
-Lee...- Una venita salio en la frente del aludido.
-Nos veremos pronto mi niño y espero verte pronto kitsune... necesito saber quien eres realmente...- La oscura mirada observo como el sol comenzaba a dar inició a un nuevo día, una nueva esperanza, un nuevo anhelo.
El sol del medio día iluminaba cada rincón del palacio dándole un aspecto y un ambiente completamente opuesto al que lo inundaba la noche anterior. Todos seguían con la conmoción pero este era otro día, no había que preocuparse por lo que se oculto entre las sombras, ahora solo importaba que había llegado un nuevo y brillante día...
-... "Desde tiempos lejanos la magia, los sellos, el chakra han estado presentes en el desarrollo de las personas que han sido bendecidas con esos dones"...- La luz del sol se filtraba por una de las tantas ventanas de palacio iluminando a un hombre que leía en voz alta con una profunda concentración. -... "A través de estos dones podemos cambiar las cosas, defendernos, atacar, hacer lo inimaginable para cualquier mortal... todo bajo los cuarto pilares que son la base de la magia: agua, fuego, tierra y viento... la naturaleza y la magia siempre han estado íntimamente conectados dando así un equilibro que jamás debe ser alterado"...- La ultima frase sonó como una amenaza. -"Pero inclusive dentro de la magia el orden existe dando una jerarquía divina: El sol y la luna... astros soberanos sobre la magia, cada uno con su propio reino y descendientes. El sol, astro rey de fuerza y poder, padre del fuego y la tierra, abuelo de la arena, de las plantas, del calor... La luna, emperatriz de la noche, madre del agua y el viento, abuela de la corriente, el hielo y las tormentas... Todos los principios y elementos de la magia descienden de estos astros, inclusive nuestros propios sellos, los símbolos bajo los que nacimos y nos dan nuestro poder único, descienden de un gobernante del cielo, además de pertenecer a alguna de las cuatro familias, los cuatro pilares"...- Hizo una pequeña pausa para recuperar el aliento. -... "Aquellos sellos definen nuestra familia mágica, el elemento que nos une a al magia, ya sea agua, fuego, viento o tierra, estos sello siempre serán únicos en cada persona, dándole una técnica especial, algo que los hace diferentes inclusive de los que ya son diferentes al resto de los mortales..."-
-Ejem...- Una tos, claramente falsa, hizo que el peliblanco despejara su mirada del libro y la dirigiera hacia la puerta.
-Iruka, ¿Qué sucede?-
-Em...- Miro la habitación. -¿Qué... qué se supone que estas haciendo, Kakashi?-
-¿Cómo que, que hago?- Cerro el libro que llevaba por titulo "Origen y forma de la magia". -Le estoy dándole una pequeña lección sobre magia al joven príncipe.- Terminó poniendo su ojito feliz.
-Kakashi... em...- Una enorme gota caía sobre la nuca del castaño. -Ya... ¿Ya te diste cuenta de que el lugar esta... vació?- Señalo la habitación que tenia algunas sillas y bancas de madera, todas vacías.
-Ese... encima de que me tomo la molestia de enseñarle algo útil, se escapa de clase... ese...- Suspiro y se relajo. -Bueno, no importa, así tenemos tiempo para nosotros.- Se acerco hasta el castaño y comenzaba a acurrucarse muy mimosamente en su pecho.
-Kakashi!! No es tiempo para eso!!- Respondió completamente rojo.
-Oh... vamos Iru-chan... solo un poquito ¿si? Rápido, unos minutitos.- Decía aun mas meloso.
-Ejem!- Una tercera voz hizo saltara a ambos del susto. -¿Interrumpo?- Pregunto divertida una rubia.
-NO!!- Contesto Iruka, antes de que el peliblanco dijera algo embarazoso. -Cielos Ino, nos asustaste.-
-Disculpen.- Rió bajito. -Estoy buscando a mi hermano, pensé que estaría aquí, pero...-
-No, aquí no esta.- El Hatake se cruzo de brazos con aire de resignación. -El muy mal agradecido no le tomo importancia a las clases que le estoy dando.-
-Em... si, claro...- Iruka e Ino miraban al otro individuo con un goterón sobre sus cabezas. -¿Saben donde puedo encontrarlo? Es que...- Se ruborizo levemente. -Necesito decirle algo importante.-
-No su alteza, no se donde se encuentra.- Iruka medito unos segundos. -Aunque quizá pueda encontrarlo en... bueno usted sabe...-
La chica suspiro, ¿Cómo no se le ocurrió ese lugar?
Miraba el intenso azul que se expandía hasta el horizonte reglando la imagen del sol que se alzaba en el cielo completamente despejado. Se recargo en el barandal del balcón y dejo que el aire revolviera sus blancos cabellos, necesitaba pensar.
Sus ojos, llenos de la experiencia otorgada por los años y acompañada del dolor y la tristeza, se concentraron en un punto sin rumbo, haciendo que su mirada observara el paisaje completamente perdida.
El golpeteo en la puerta de la habitación lo saco de su meditación para contestar con un cansado adelante.
-¿Me llamaste padre?- Pregunto la figura que se adentraba en la habitación para cerrar la puerta tras él.
-Si...- Contesto sin siquiera voltear a ver. -Ayer... ¿Dónde estabas en la noche?- Pregunto sin rodeos.
-Eh!? Pues...- La pregunta lo tomo por sorpresa. -... estaba en la ciudad haciendo mi ronda, pero...-
-Ayer en la noche capturamos al líder de los Hebi.- Interrumpió con su mirada aun en el horizonte.
-Sasuke Uchiha...- Susurro agradeciendo que su padre estuviera volteado y no notar la preocupación reflejada en sus ojos.
-Así es, pero eso no es todo.- El menor trago saliva disimuladamente. -El kitsune se infiltro en el castillo y lo ayudo a escapar.-
-Me he de suponer que no lograron capturarlos.-
-Supones bien, hijo.- Apretó los puños que se recargaban sobre el barandal. -Ahora dime... ¿Dónde carajo estuviste anoche?-
-Ya te lo dije, en la ciudad...-
-Maldita sea! ¿¡ No se supones que deberías estar tras esa pequeña rata!?-
El joven frunció el ceño con algo de molestia. -Discúlpame, padre-
Suspiro por parte del rey. -No, yo lo siento... a veces me dejo llevar, es solo que...- Su mirada se torno melancólica. -... le prometí a tú tío que...- Una sigilosa lagrima resbalo por su mejillas.
-Padre...- El joven salio hasta el balcón hasta colocarse junto al mayor. -Se lo que sea que le hayas pedido a mi tío, yo se que tu lo cumplirás, y yo te ayudare a hacerlo.- Sonrió.
-Sai...- Pronunció antes de enderezarse y recobrar su compostura clásica. -Te lo agradezco, hijo.-
El moreno solo se limito a sonreír y mirar el horizonte. -¿Ya hablaste con Ino?-
Jiraiya sonrío. -Ya... estoy muy feliz, pero tengo que hablar con Shikamaru muy seriamente.- Agregó muy serio lo que provoco una risa por parte del menor.
-Solo no seas muy duro con, ella lo ama.-
A la orilla de un risco, desde el cual se podía observar el mar en toda su belleza e imponencia, se encontraba un hermoso árbol de cerezo, en su florecimiento, en su propia primavera. Era el único cerezo de todo el lugar, el único árbol que se podía observar en varios metros a la redonda.
Junto al bello árbol se encontraba sentado un joven recargado en el cerezo, abrazando sus piernas y con la azulina mirada mezclándose perdida en algún punto del azul paisaje.
Cualquiera que pasara por allí quedaría prendado ante aquella imagen que podría ser, fácilmente, denominada como... "divina". Un hermoso joven de, fácil, 17 años, su cuerpo perfectamente moldeado entre fino con musculatura sutilmente marcada, era solo parte de su mayor atractivo; piel ligeramente bronceada, su cabello rubio que caía por su rostro hasta tocar sus mejillas hacían resaltar su azulina mirada, tan pura como el mismo cielo y mar juntos, brillante como si fueran dos zafiros, además de 3 tres ligeras maracas en cada una de sus mejillas dándole un aspecto zorruno y una hermosura inigualable y única. Su cabello relucía como oro por las ligeras líneas de luz solar que se infiltraban entre las hojas del cerezo.
Sus rosados labios se movían suavemente tarareando una inaudible canción. Su mente divagaba perdiéndose en el horizonte que mezclaba cielo y mar en un azul perfecto únicamente comparados con los ojos del joven.
Unos pasos se acercaron con velocidad hasta el joven deteniéndose al ver que se encontraba sumido en sus pensamientos y recuerdos. Se acerco suavemente hasta quedar sentada junto a el.
-Te estaba buscando...- Hablo suavemente la chica después de unos minutos.
El rubio se volteo para encarar una mirad clara observándolo con cariño. -Nii-chan- Sonrió sinceramente. -Me asustaste.-
La rubia acerco una mano hasta el rostro del menor y removió con cariño unos cuantos mechones del bronceado rostro y colocarlos tras su oreja. -¿Cuánto hace que estas aquí?-
La mirada azul se volvió distante antes de que su dueño se acurrucara en el cuerpo de su hermana. -No lo se... hacer rato...-
Suspiro por parte de la chica. -Naru... Sabes que no me gusta verte triste.-
-Solo necesitaba pensar y este es el único lugar donde puedo hacerlo, no te preocupes Ino, estoy bien.- Sonrió zorrunamente.
-Bien, si tú lo dices.- Guardo silencio y se dedico a mirar el bello paisaje al tiempo que jugaba con los mechones rubios del menor.
-Y tu ¿Para qué me buscabas?-
Ino sonrió. -Es que, te tengo una fabulosa noticia.- Se ruborizo.
-¿Una noticia? ¿Qué es? Dime, anda dime.- La ilusión brillo en los ojos azul celeste.
-Bueno, veras... yo...- Se acerco a susurrarle algo al oído.
-¿¡Qué!?- El rubio se abalanzó sobre la chica en un efusivo y cariñoso abrazo. -Eso es fabuloso!! Ino!! ¿Lo sabe Shikamaru? ¿Papá lo sabe? Yo se lo digo, también hay que decirle a Nii-sa...-
-Naruto!- Llamo la chica entre risas. -Ya lo sabe Shikamaru y también nuestro padre.- Sonrió al ver la efusividad de su hermanito. -Y sobre Sai... Si ya se lo dije, aunque creo que no fue una muy buena idea.-
-¿Por qué lo dices?-
-En cuanto se lo dije comenzó a fastidiar al pobre de Shikamaru, por muy amigos que sean creo que uno de estos días Shikamaru terminara matándolo.-
-jeje... es cierto, nii-san puede ser muy molesto algunas veces- Se levanto y ayudo a la chica a pararse. -¿Hien, ya lo sabe?-
-No, aun no le hemos dicho, es que no se como se lo tomara.- Respondió algo afligida.
-Le encantara la noticia.- Sonrió animando a su hermana. -Se va a emocionar mucho al saber que pronto va a tener un hermanito...-
-... O hermanita...- corrigió la rubia.
-Si, es cierto.- Guardo silencio. -¡Ya se! Vamos a decirle que pronto su mami le va a dar un hermanito o hermanita.- Se apresuro hacia el sendero siendo seguido por la mirada de la joven. -¿Vienes?-
-Eh? Ah! Si ya voy...- Comenzó a caminar hacia el sendero pero se detuvo después de un par de pasos para darse le vuelta y mirar el árbol. -Cada día se parece más a ti, madre.- Terminó de decir con cierto aire de nostalgia.
-Ino!! Apúrate!!- Llamo el menor de los Uzumaki.
-Ya voy!- Se apresuro hasta alcanzar a su hermano, que le hacia señas con las manos, no sin antes lanzarle una ultima mirada al árbol donde se podía apreciar una inscripción finamente tallada que decía...
Irumi Uzumaki
1549-1574
Hija, Amiga, Esposa, Madre
La fortuna gobernó sus días, la paz vivió en su corazón y las estrellas cuidaron de ella y ahora la conducen a la vida que se espera después de la muerte. ¡Bendita sea, Madre, Esposa, Hija y Amiga, que siempre vivirá en nuestra memoria!
-Ven papi! Vamos.- Un niño de 4 años con el cabello oscuro y mirada clara jalaba a un sujeto que traía atado su cabello en una coleta alta.
-Tsk... de acuerdo, pero no me jales.- Dijo algo cansado.
-Papá!- Reclamo el menor. -Prometiste que jugaríamos!-
-Lo se, que problemático.-
El niño se cruzo de brazos con molestia y miro a su padre. -Si no quieres no y ya.-
-Hien...- El sujeto se hinco y revolvió el oscuro cabello. -Eres idéntico a tu madre.-
-¿Tu crees?- El menor lo miro con molestia. -Siempre dices lo mismo, no con eso vas a hacer que olvide la promesa que me hiciste-
-Por eso digo que eres idéntico a tu madre.- Murmuro antes de dejarse caer pesadamente hacia tras.
El niño solo suspiro antes de acostarse junto al que llama padre y recargar su cabecita en el pecho del mayor. El silencio perduro durante un largo rato hasta que una alegre voz irrumpió en el lugar.
-HIEN!!-
El aludido levanto su cabeza de su "almohada". -Tío Naru!!- Se levanto y corrió hasta donde el rubio para después abrazarlo. -¿Quieres jugar con migo Naru-chan?-
-Por supuesto que si, pero antes tu papá y mi Nii-chan te tienen una sorpresa.- Sonrió zorrunamente.
-¿¡Qué!?- Shikamaru se levanto de golpe y miro a Ino que venia junto al rubio.
-Naruto!- Regaño la rubia.
-¿¡Una sorpresa!? ¿Cuál, cual?- El pequeño jalaba la mano del rubio para que le dijera.
-Pues...- Naru miro a su hermana y cuñado pero los dos parecían expectantes de lo que el kitsune diría. -Que dentro de poco tendrás un hermanito o hermanita.-
-¡SIIIIII!- El niño corrió y abrazo a sus padres efusivamente. -Genial!! ¿Cómo se va a llamar? ¿Va ser niño o niña? ¿Voy a poder cuidarlo? ¿Voy a poder jugar con el?-
-Jejeje... Dales un respiro a la pareja enamorada, peque.- Un moreno se acercaba a pasos tranquilos.
-¡SAI!- Reclamaron ambos esposos con las mejillas ardiendo.
-Jeje...- Se posiciono junto al rubio y coloco su mano sobre su hombro.
-¿Sucede algo, Nii-san?- El rubio miro con esos enormes y bellos espejos azules al mayor.
-Ven, necesito hablar contigo.- Comenzó a dirigir al rubio hacia otra parte de los jardines.
-¿Algo malo?- Preguntó un curioso kitsune cuando estuvieron ya algo alejados. Pero en lugar de recibir respuesta sintió los brazos del mayor rodear su cintura por detrás y el mentón del moreno se posiciono entre el hombro y el cuello del menor. -¿Sai?-
-Dime algo, ¿Dónde estuviste anoche?- Pregunto casi en susurro, cosa que puso aun más nervioso al rubio.
-Yo, em... pues... en mi estudio, dibujando.- Desvío la mirada hacia el suelo.
-mmm...- El mayor comenzó a jugar con los mechones dorados. -Dibujando... siempre dibujas y nunca me enseñas lo que dibujas... ¿Es que ya no confías en mi?-
-No, por supuesto que confío en ti, Nii-san... es solo que...- Se ruborizo. -Me da pena que vean mis dibujos.-
-Dibujos... ¿Cómo este?- Saco de atrás de su capa una pequeña hoja de lienzo blanca donde se alcanzaba a ver el dibujo de un joven recargado en un árbol con una pose de indiferencia, el dibujo era totalmente a lápiz y lo único que rompía el esquema de blancos y negros era una leve tonada de azul marino en el cabello del chico y en los ojos del mismo que los hacían parecer más profundos y llenos de secretos.
-Sai!!- Naruto intento quitarle el dibujo al mayor pero este estiro su brazo haciéndoselo inalcanzable. -Sai! Dámelo!- Coloco su mano sobre el hombro de Sai e intento alzarse utilizándolo de punto de apoyo, pero antes de que pudiera alcanzarlo, el brazo del moreno rodeo su cintura atrayéndolo a un fuerte abrazo.
-Sasuke Uchiha...- El rubio se paralizo. -Es tu... "príncipe"... ¿No es así?- El menor solo se limito a aferrarse a la camisa del mayor y enterrar su rostro en el pecho del mismo.
-Dámelo...- Susurro casi inaudiblemente.
-Naruto... Se que lo conociste en el viaje que hicimos a Lan He.-
-Dámelo...- Su voz se quebraba poco a poco.
-¿Hace cuanto que fue eso... 6 meses?- El abrazo se forjado por ambos brazos del moreno. -¿Desde entonces no has podido olvidarlo?- La única respuesta que obtuvo fue un ligero sollozo. -¿Qué fue lo que sucedió?- Solo lagrimas empapando su chaleco de cuero. -¿Te... enamoraste de él?- La ultima pregunta la realizo lentamente como si le costara trabajo el formularla.
-No...- Una palabra ahogada entre sollozos y lagrimas.
-¿No? ¿Estas seguro?- El mayor hablaba calmadamente.
-No... no puedo enamorarme de él...-
-¿Por qué?-
El rubio miro a su hermano mayor severamente. -Tu sabes porque!! Es el líder rebelde!! Es un hombre!! Papá jamás lo aceptaría!! Y el... el... el... no me ama... solo me quiere...-
-Naru...- Miro tiernamente a su hermanito. -Yo no le veo el problema... si es un lidera rebelde, bueno... tendrás historias interesantes que contar, sobre lo de que sea hombre... pues no le veo ningún problema...-
-De... ¿De que hablas? ¿A qué te refieres?- Los orbes azulado mostraban una clara confusión.
-Nada... y por el viejo Jiraiya, no te preocupes... yo me encargo de él- Sonrió divertido.
-Sai! Basta!- Empujo bruscamente a su hermano aun con lagrimas brillando en sus ojos. -Aun que tuvieras razón, él no... no... no me corresponde...-
-El que haya venido hasta acá poniendo en riesgo su persona ¿Significa que no le importas?-
-¿¡Tu que sabes!? El no me... el no...- Los sollozos ahogaron sus palabras nuevamente haciéndolo caer de rodillas.
-Naruto, tu mismo te quieres convencer de eso para no... terminar lastimado...- Abrazo a su hermano. -Me duele mucho decirte estas cosas, ¿Sabes?- Su mirada se volvió nostálgica como una sombra que avanza sin rumbo.
-Sai...-
-Tu... eres todo lo que me queda...- Abrazo con fuerza al rubio.
-Eso no es cierto, tienes a Ino y Shikamaru y también Hien y...-
-Ellos tiene sus propia vida y yo no formo parte trascendental en ella... solo me quedas tu y ahora te has enamorado y me vas a dejar solo...-
-Eso no es verdad! Siempre estaré contigo!- Intento mirar los orbes negros pero su cuerpo se mantenían entre el fuerte abrazo de su Nii-san impidiéndole su movimiento.
-Naru... yo quiero verte feliz, tu sonrisa es de las pocas que se contagian, y eso para mi es el mas grande tesoro.- Sai se separo un poco y lo miro directo a los ojos. -Aunque eso significa perderte para que encuentres a la persona que amas...-
-Sai...- El rubios se abrazo al mayor y comenzó a sollozar en su pecho, convirtiendo ese amargo sonido en el único presente.
Poco a poco las lagrimas se fueron acabado hasta que el cansancio llevo al pequeño kitsune a un profundo sueño. Sai se recargo contra un árbol con el rubio recostado en su regazo, su mano acariciaba las hebras doradas con suavidad, temiendo despertarlo.
-Si... eso es lo que más temo, Naru... el perderte, pero si ese tal Sasuke es capas de hacerte feliz, pues bien... que así sea, lo prometí y pienso mantener esa promesa.- Miro al cielo antes de cerrar los ojos y comenzar a recordar...
-Tía!! Dile a Sai que me lo devuelva!!- Sollozaba un pequeño rubio que corrió hacia una joven pelinegra que se acercaba a ambos niños.
-Naruto...- Acaricio la suave cabellera del niño que no pasaba de los 6 años.
-Vamos Naru... era solo una broma, toma...- Le extendió un pequeño cuaderno de dibujo antes de agachar la mirada algo afligido. -Yo solo quería ver tus dibujos, nunca me quieres enseñar.-
Ante la afligida mirada del mayor, Naruto se abalanzó contra el y le deposito un suave beso en la mejilla. -Es por que quiero que sea una sorpresa.- Sonrió zorrunamente.
-U... una... sorpresa?- Repitió completamente rojo por la acción del rubio.
-Sip!- Se separo del moreno y comenzó a hojear hasta detenerse en un hoja en especifico, lo dudo un momento pero después se la mostró dejando a la vista el dibujo de un niño moreno de aproximadamente 10 años sentado bajo un árbol leyendo un libro.
-So... soy yo?- Preguntaba aun más rojo.
-Aja... quería dártelo para tu cumpleaños pero...- Arranco la hoja con cuidado y se la entrego. -Quiero dártelo ya.-
El mayor tomo el dibujo con sumo nerviosismo y lo miro con atención, no era exactamente un trabajo profesional, pero si de admirársele a un niño de 6 años. -Yo... gracias...- Miro al rubio le dio un fugaz beso en la frente, pero se separo rápidamente con un intenso color rojo en sus mejillas.
-De... de nada.- Respondió algo avergonzado y es que Sai no suele actuar así.
-Es un dibujo realmente hermoso.- Dijo la joven con una tierna sonrisa. -Pero vine a decirles que ya es hora de su entrenamiento.-
-Genial!! Te reto a una carrera, Nii-san, el primero en llegar al campo gana!!.-
-Sai te alcanzara en un momento.- Hablo nuevamente la joven acariciando las hebras doradas. -Tengo que hablar un momento con el.-
-Esta bien...- Respondió algo decepcionado antes de comenzar a caminar. -Te espero en el campo Nii-san, hasta luego Tía.- Termino antes de marcharse.
-¿Sucede algo, madre?- Pregunto el pequeño.
-Nada malo...- Sonrió y miro el camino por el que se fue el moreno.
-¿Cuando le vamos a decir que soy su...- Se mordió el labio inferior. -Su primo...- Termino casi en susurro dolido, como si le doliera esa verdad.
-Será mejor dejarlo así, se ha adaptado bastante bien a la idea de tener un hermano mayor, alguien que lo proteja...- Su azulina mirada se volvió algo nostálgica.
-No te preocupes madre, yo lo cuidare siempre, lo juro.- Dijo con decisión.
-Lo se y te lo agradezco.- Miro al cielo. -Cada vez se parece más a Kaseiyo, pero creo que su carácter lo saco de Irumi.- Río levemente. -Hermano... estarías orgulloso de tu hijo.-
-Madre.- El pequeño moreno abrazo a su madre. -No te preocupes, seguramente lo esta.-
La joven mujer sonrío. -Si.- Acarició la cabellera de su hijo con cariño. -Se lo difícil que es para ti, que sea como tu hermano...-
La negra mirada se desvió hacia el suelo. -No importa, de todas maneras es mi primo...- Termino de decir con un gran dolor en el pecho. -Pero aun así lo voy a proteger y encargarme de que sea feliz.-
-Lo se, se que lo harás.- Abrazó a su hijo el cual comenzó a sollozar disimulada y silenciosamente.
-Señorita Denenji.- Llamo una mujer de la servidumbre. -Su majestad la busca.-
-Gracias, iré en seguida.- La mujer de servicio hizo una reverencia y se retiro. -Bien, tu padre me busca será mejor irme, ve con Naru.-
El menor asintió con un cabeceó y se retiro de hacia el lugar donde deberían entrenar con Kakashi-sensei, suspiro, Naruto era un poco revoltoso y descuidado cuando se trataba del uso del chakra y su sello y eso era algo de cuidado siendo un poder tan... único...
-Sai!- Una pequeña masa rubia se aventó contra el moreno llevando a ambos al suelo. -¿Por qué tardaste tanto? ¿Estas en problemas? ¿Estoy yo en problemas?- Las incesantes preguntas del menor no se hicieron esperar sacando a flote una sonrisa por parte del mayor que se limito a acariciar la rubia cabellera y aspirar aquel dulce olor que emanaba, como a... cerezos...
-No...- Fue la única respuesta de parte del moreno antes de levantarse. -Será mejor que vayamos con Kakashi-sensei antes de que se enoje.-
-Nee... Ka-chan es muy irresponsable y probablemente no ha llegado, mejor juguemos algo tu y yo- Sus ojitos se abrieron enormemente colocando en ellos un brillo de ilusión logrando poner la clásica carita de cordero degollado o "Naru-técnica" como suele decir Ino y es que lo que sabia cualquier miembro de la familia real sabia que era IMPOSIBLE resistirse a esa mirada, aunque muchos dudaban que la hiciera apropósito.
-Naruto.- La voz de Sai sonaba algo serio, pero es porque se había dado la vuelta completamente ruborizado.
-Bien, ¿Pero luego juegas con migo?- De nuevo esa "técnica".
-Si, pero vamos.- Se dio la vuelta y continuó su camino hasta que sintió que como unos baratitos pasaban alrededor de sus cuello. -¿Naru?- El rostro de Sai estaba inundado de un intenso color carmesí.
-Nii-san me carga ¿Si?-
El moreno suspiro, pero mantenía una sonrisa en su rostro. -Bien, date prisa.- Acto seguido, Naru se colgó del cello de Sai y este sostuvo las piernas del rubio con sus manos cargando a Naruto que parecía un Koala pegado a su espalda. -Te quiero.-
-Kyaaa!!- El pequeño parecía bastante emocionado por la actitud de su hermano mayor. -Yo también te quiero, Nii-san.- Restregó su mejilla contra la del mayor.
-"Pero no como yo, Naru, no como yo a ti..."- Pensó amargamente.
i Es el nombre de otra de las tres islas principales de Konoha.
