HOLA!! Aqui el segundo capi!!
Un hombre castaño caminaba tranquilamente por la calle esa fresca mañana, el cielo estaba ligeramente nublado y amenazaba con soltarse en lluvia muy pronto, pero eso no le importaba, el hombre caminaba sujeto a sus pensamientos y a un estuche para guitarra, de un color negro con naranja, al hombro.
-Hola Iruka...- Una voz algo grave lo llamo desde sus espaldas, haciendo que se volteara inmediatamente.
-Kakashi...- Fue lo único que atino a decir el castaño mirando al hombre de 30 años frente a él, cabello plateado amarrado en una coleta baja con varios mechones cayendo por su cabeza, una pequeña cicatriz en el ojo izquierdo que además vestía un sweater de cuello alto negro con las magas grises y un pantalón de mezclilla negro ligeramente ajustado y una bufanda morada con negro que le cubría la boca, un regalo de Iruka. -Hola.-
-¿A dónde vas tan temprano?- Pregunta algo curioso el peli plata.
-Voy a ver a Naruto.- Respondió sencillamente.
-Oh! Que casualidad! Yo también!- Respondió mostrando sus ojitos felices y con un pulgar levantado.
-Entonces no me estabas siguiendo... de nuevo?- Una pequeña gotita resbalaba de la cabeza del castaño.
-Oh! Pero que cosas dices Iru-chan!- Dijo con un expresión de asombro. -Solo quiero ver como esta Naru y ya que los dos vamos al mismo lugar ¿Por qué no vamos juntos?-
-Si... supongo que no hay ningún problema.- Iruka comenzó a caminar junto a Kakashi, ambos con dirección al hospital. El castaño miro de reojo al peli plata y se mordió el labio inferior. -Oe, Kakashi...-
-¿Si?- El peli plata, que caminaba con sus manos detrás de su nuca, lo miro de vuelta.
-Tu... tu sabes que le paso a Naruto?- Pregunto agachando la mirada, ya sabia la respuesta a esa pregunta, pero no perdía nada por intentarlo.
Solo se escucho un suspiro. -Sabes que no puedo decirte, esos son asuntos personales de Naruto y si el no te los dice, entonces yo no puedo...- Agacha su mirada. -Lo siento.-
-No... no te preocupes.- Su mirada se ensombrece. -Es solo que...- Comienza a hablar bajo la atenta mirada del peli plata. -Me gustaría ayudarlo un poco más... es casi como un hijo para mi y yo...- Aprieta con rabia sus puños. -No quiero perderlo y quiero estar para él, pero...- Se calla al sentir unos brazos rodeándolo.
-Lo se... Naruto, también es casi un hijo para mi... pero... hay cosas que no podemos hacer.- Siente como las manos del castaño se aferran a su sweater y unas lagrimas comienzan a mojar el mismo.
-Kakashi... No se...- Su voz se ahogaba por el sweater del peli plata. -No se que relación sea la que tengas con Naru... pero para él eres algo así como su sensei y el te aprecia mucho... ¿No podrías cuidarlo?.- Se separo un poco del hombre y alzo la vista mirándolo con los ojos humedecidos. -Por favor... si algo llega pasarle yo...- Se ve interrumpido por un sollozo que se apodera de él.
-No te preocupes, Iruka.- Coloca una mano sobre la húmeda mejilla del castaño y la acaricia con el pulgar. -Yo lo protegeré, así como te protejo a ti...-
-¿Eh?- Los ojos del castaño se abrieron ligeramente y un rubor acudió a sus mejillas.
-Te protejo porque...- Se callo al sentir como el castaño lo empujaba y desviaba la mirada al suelo.
-Te... te lo agradezco Kakashi...- Se dio la vuelta y comenzó a caminar. -Sera mejor que nos apresuremos, ya sabes lo inquieto que se pone Naruto.
-Si...- Se mordió el labio inferior viéndolo alejarse. Inconscientemente agarro con fuerza la punta de la bufanda que caya sobre su pecho y sin quererlo un recuerdo afloro en su mente...
-Naruto!- Grito el peli plata mientras seguía a su alumno. -Devuélveme eso!- Exigió.
-Jejejeje... primero tendrás que atraparme.- Dijo divertido sacándole la lengua a su sesnei mientras continuaba corriendo por toda la habitación que rentaba.
-Naruto!!- Se lanzo contra su pupilo intentando recuperar su adorado libro, Icha Icha Paradise, pero el rubio fue mas rápido y logro evitar a su sensei provocando que éste se estampara contra la pared.
-Naruto!- Una voz con un marcado tono de preocupación se escucho del otro lado de la puerta para después abrirse. -¿Qué sucede aquí?-
-Oh! Iruka!- El rubio miro al sujeto castaño. -Este yo... veras...-
-Oh!- El recién llegado corrió hasta quedar junto al peli plata que seguía algo aturdido. -¿Te encuentras bien?- Kakashi no respondió. -Ayúdame Naruto.- Al instante el rubio fue a ayudar a Iruka para incorporar al sujeto de cabello plateado.
-Ay...- Se quejo un poco.
-¿Cómo estas?- Pregunto el castaño colocando su mano sobre la frente del hombre.
-Uh... bie... bien... aunque algo mareado.- Parpadeo un par de veces antes de intentar enfocar la bien su mirada. -Gara...- Su lengua se paralizo y su garganta se seco al ver a la persona que tenía enfrente: Un joven que no pasaba de los 30 años, cabello castaño largo y amarrado en una sencilla coleta baja, una piel clara pero no demasiado, unas facciones maduras pero con un toque delicado y fino, además de una simpática cicatriz en la nariz... en otras palabras todo un ángel caído del cielo.
-uh? Estas bien?- Pregunto Iruka al ver que el peli plata no se había movido.
-Ahora que estoy contigo, si...- Le dijo de manera insinuante una vez que había salido de su embobamiento.
-Eh?- Un notorio sonrojo pinto las mejillas del castaño haciendo resaltar aun mas su cicatriz.
-Y dime... ¿Cómo te llamas? Me encantaría saber el nombre del ángel que me ayudo.- Tomo las manos del castaño entre las suyas.
-Eh... yo... me... lla...- Un torpe balbuceo es lo que salía de sus labios.
-Iruka!- Hablo el rubio haciéndose notar. -Umino Iruka.- Agrego con una sonrisa zorruna.
-Así que Iruka...- Acerco su rostro al del castaño. -Un hermoso nombre...- La mano del peli plata se poso sobre el pecho del castaño.
PLAF!
-Lo... lo siento...- Hablo muy bajito Iruka, completamente rojo, con sus manos sobre su boca. -No.. no fue mi intención... fue... fue un re... reflejo.- Hablaba con nerviosismo mientras que el rubio veía todo con un goterón en su cabeza.
-Oh.. no... no te preocupes.- Coloco sus dedos en su mejilla donde se podía notar una marca roja de una mano, cortesía de la cachetada bien pronunciada de Iruka. -E... esta bien.-
-Um... Kakashi-sensei ¿Se encuentras bien?- Naruto se acerco a ver la marca bien pronunciada en la mejilla de su maestro. -Aunque no lo parezca Iru-chan tiene mucha fuerza.- Sonrió con inocencia.
-Si.- Apoyo el peli plata con una sonrisa que no pudo evitar sacar a flote.
-Se... será mejor que me retire...- Iruka se levanto aun con el sonrojo de la pena en su rostro.
-No... no te preocupes Iruka, yo... ya me iba.- Dijo mientras guardaba su inseparable libro en su gabardina negra y se acomodaba el largo cuello de su sweater para que le cubriera la boca y la nariz y se ajustaba un poco la banda que le cubría el ojo izquierdo.
-Espera!- Hablo Iruka ganándose la mirada del peli plata y el rubio por lo que se cohibió un poco pero aun así hablo. -E... Esta haciendo frio...- Se quito una bufanda con franjas negras y moradas y se la entrego al peli plata. -Es... es lo menos que puedo hacer por ti... Kakashi...- Desvió la mirada con un enorme color carmín tintando sus mejillas.
-Gracias.- Dijo suavemente el sensei tomando con cuidado la bufanda y colocándosela alrededor de su cuello. -En verdad... Gracias...-
-Kakashi- Una suave y familiar voz frente a el lo saco de sus recuerdos. -¿Te encuentras bien?-
Un sonrojo involuntario acudió a sus mejillas al notar el rostro de Umino tan cerca suyo, por lo que desvió su mirada. -Si! Por supuesto!!-
-De acuerdo.- Lo miro algo extrañado. -Sera mejor que nos apuremos.- Dicho esto se dio la vuelta y comenzó a caminar a lo que el peli plata únicamente asintió con una carita feliz y se apresuro a tomar el mismo rito del castaño.
Un joven rubio se encontraba tranquilamente en su habitación mientras miraba a fresca y nublada mañana a través del cristal de la ventana mientras tarareaba una ligera y relajante canción. Su mente viajaba a viejos recuerdos, suceso irrelevantes que ocurrieron en su vida, las aventuras que había compartido con Kakashi, los buenos momentos con Iruka, Garra y Kiba, todo le parecía tan extraño... pese a tener a personas que se preocupen por él todavía sentía un extraño hueco en su pecho que, cada vez que lo recordaba un escalofrío lo recorría... de cierta manera se sentía vacio...
-Naruto?- Una voz cerca de la puerta lo saco de sus cavilaciones. -¿Te encuentras bien?-
El rubio enfoco su mirada en la persona que recién había entrado en la habitación para toparse con una curiosa mirada negra. -Oh... Ita-chan...- Sonrió. -Si... estoy muy bien.-
El doctor se acerco al rubio y lo miro. - He estado tocando la puerta y no me respondías.- Le reprocho pero sin ningún tono molesto en su voz.
-Gomene... estaba algo distraído.- Se rasco la cabeza mostrando una sincera sonrisa zorruna, lo que provoco un ligero rubor en el moreno.
-Em... si... bueno... vengo a hacerte el chequeo.- Dijo mientras miraba distraídamente la ficha del paciente.
-Um... de acuerdo.- Se acomodo en la cama.
El doctor le pido que se quitara la camisa blanca, cortesía del hospital, para poder examinarlo mejor. Los ojos negros se posaron sobre el suave y tostado torso del menor, noto las ligueras marcas de músculos en todo el torso, sin exagerar, además de la extraña y a la ves curiosa cicatriz en forma de espiral alrededor de su ombligo. Coloco el estetoscopio en sus oídos y la otra parte la coloco sobre el pecho del rubio para poder escuchar sus latidos, el kitzune se estremeció ante el contacto del fio metal.
-¿Cómo te hiciste esa cicatriz?- Pregunto el doctor cuando hubo terminado de usar el estetoscopio y prosiguió con el resto del chequeo.
-Um...- El rubio coloco una mano sobre su vientre. -No lo se... la verdad es que la tengo desde que recuerdo, al igual q las de mis mejillas.- Inconscientemente se llevo sus manos hacia sus mejillas para cubrir las marquitas.
-Yo creo que se te ven bien.- Dijo el moreno en un suave susurro. -De verdad bien.-
El rubio se sonrojo violentamente por el cumplido. -Gra... Gracias...- Su sonrojo se corrió hasta llegar a la punta de su cabello al sentir como un blanquizco dedo del moreno doctor recorrió la cicatriz con suavidad. -I... Ita...-
El moreno hizo casi omiso de la voz del rubio y se perdió en sus azulinos ojos mientras se iba acercando lentamente a los labios del rubio al tiempo que la otra mano se dirigía hacia la pierna del rubio para acariciarla. El rubio hiperventilaba y su cuerpo temblaba pero no se movía de su posición; sintió los labios del moreno posarse sobre los suyo, en un simple toque, sin siquiera presión.
Se escucho el sonido de la perilla girando y la puerta abrirse. -Doctor Uchiha, llegaron unas personas que...- La joven asistente se callo al notar la curiosa escena que sus blancos ojos veían: el rubio paciente tenía al cara más roja que la sangre, sus mirada azulina se encontraba fija en las mantas de la cama y el doctor Uchiha tenia el mismo color que el rubio, sus negros ojos estaban abiertos de par en par, su respiración estaba totalmente agitada, pero lo más extraño era que s encontrara del lado opuesto a la cama, como si el rubio tuviera algún virus mortal y contagioso. -Eh... ¿Su... sucede algo...?-
-Eh?- El doctor moreno por fin recayó en la presencia de su asistente. -Hinata, no... no sucede nada.- Recupero su compostura y su expresión seria de siempre. -¿Qué sucede?-
-Eh... pues...- Comenzó a jugar nerviosa con sus dedos índices. -Estas personas vinieron a visitar a Naruto.-
En ese momento el moreno recayó en la presencia de los dos hombre que estaban detrás de la joven, reconoció inmediatamente a Iruka, pero al peli plata no lo conocía.
-Iruka! Kakashi-sensei!- Exclamo el rubio al darse cuenta de los dos hombres que recién habían entrado en la habitación.
-Hola, Naru.- Saludo Iruka con una sonrisa.
-Naru!- Kakashi prácticamente se lanzo sobre el rubio abrasándolo posesivamente.-¿Cómo esta mi subordinado favorito?- Restregó su mejilla con la del rubio, algo que hizo que el doctor frunciera el ceño.
-Señor, le voy a pedir que por favor lo suelte, necesita recuperarse y eso no ayuda mucho.- Una sonrisa prepotente adorno su rostro, se enorgullecía de poder tomar aquel carácter frio y decisivo.
-Um...- El pali plata se separo de mala gana. -Cielos, Naru... Dile a tu novio que no sea tan celoso.- Dijo como si nada mientras mostraba su clásica carita feliz.
El comentario hizo que Naruto e Itachi se sonrojaran de sobremanera. -KAKASHI!- Exclamo un avergonzado y molesto rubio. -Deja de decir tonterías! Itachi es un mi doctor y solo quiere que me recupere!! ¡¡NO ES MI NOVIO!!- Todo este teatro lo hizo mientras agitaba los brazos con desesperación.
-Si me disculpan me tengo q retirar, tengo otros pacientes que atender, con permiso.- Dicho esto se retiro en menos lo que puedes decir "Santos Chochos!"
-Jejeje... Naru, tu tienes una suerte, no se como haces para conseguirte tan buenos.- Dijo Kakashi dándole una palmada al rubio en la espalda.
-Kakashi!- Esta vez fue el castaño que lo regaño.
-Oh vamos! Iru-chan... sabes tan bien que ese doctor se estaba echando un taco de ojo y sobre todo que este que anda enseñando, pero ya sabes lo que dicen... el q enseña, vende.-
PLAF!
-Te lo mereces por idiota.- Un color rojo cruzaba el rostro del castaño peor no era precisamente de vergüenza.
-Kakashi-sensei... ¿estas bien?- Pregunto el zorruno chico viendo como su maestro estaba con una enorme marca roja en la cara y se encontraba tirado semiinconsciente en el suelo junto a la cama.
-El esta bien.- Dijo aun algo molesto el castaño. -Ah! Es verdad! Toma.- Se quita del hombro la funda de la guitarra. -Te la traje como pediste.-
Un brillo de emoción y alegría destello en los zafiros azules al ver su confiable guitarra. -Mi guitarra!- Estiro la manos como un niño que espera a que le den un regalo de cumpleaños.
El castaño le paso la guitarra y Naruto empezó a abrir e cierre con sumo cuidado para después sacar cuidadosamente la guitarra acústica de madera pintada en negro brillante y con una correa naranja para ajustársela al hombro. El rubio se paso la correa por el hombro y se la ajusto, acaricio la madera de la guitarra con cariño; la verdad es que le tenia un gran aprecio a esa guitarra, se la había dado su Ero-sensei y le había dicho que perteneció a su difunto padre y eso le hizo agárrale mucho cariño hasta convertirse en su posesión más preciada junto con el medallón de su madre. Paso sus bronceados dedos por las cuerdas soltando unos acordes que acariciaron los oídos de los presentes.
-Naruto-kun tu...- Hinata jugaba con sus dedos mientras miraba sonrojada al piso. -¿Tocas la guitarra?-
-Hai!- Respondió con una hermosa sonrisa. -¿Quieres escuchar algo, Hina-chan?-
-Si... si no es molestia.- Respondió suavemente.
El rubio se limito a sonreír y acomodarse la guitarra y probar que la guitarra estuviera bien afinada, cerró los ojos y tarareaba una canción inaudible para los demás, después coloco su mano izquierda en el diapasón y la derecha rasgo las cuerdas frente al oído de la guitarra sacando un sonido armónico y suave, continuo rasgando las cuerdas mientras cambiaba de traste y la posición de la mano izquierda logrando un ritmo alegre y armónico. El rubio inhalo y abrió la boca para dejar escapar de sus labios la letra de la canción que fluía como el canto de un ángel, con su voz suave, ligera y rítmica, era de admirarse el talento del rubio.
Someone is there...
Waiting for my song...
I am only looking for someone who sings alongWhen all my dreams...
Finally reach yours...
We will apprise and maybe find the word truelove...
We will apprise and maybe find the word truelove.
Someone is there...
Sing a real song...
I am only looking for Someone who teachs me a song.When all this dreams...
Finally come true...
we will apprise and maybe find the word truelove.Someone is out there...
Turning with the world...
And I am only looking for someone who waiting for my love.When this two worlds...
Finally find the same way...
We will apprise and maybe find the word truelove...
certainly we will have found the world true love.
Unos cuantos acordes mas y la canción se termino, lo siguiente que se escucho fue un aplauso por parte de Iruka, Kakashi y Hinata.
-Eso fue maravilloso Naruto-kun.- Dijo Hinata que aun mantenía una expresión de admiración.
-En verdad lo fue.- Agregó Iruka con una sonrisa, algo triste, pero una sonrisa al fin y al cabo.
-Gracias.- Naruto se rasco la nuca con un ligero sonrojo adornando sus mejillas.
-Em... disculpen.- Dijo una enfermera que recién entraba a la habitación. -Hinata-san, te necesitan en la habitación 502.-
-Oh! Gracias, con permiso.- Se retiro rápidamente.
-Iruka!!- Exclamo el rubio atrayendo la atención del castaño que se había quedado viendo al peli plata de manera disimulada. -¿Ya me puedo ir a casa?-
-No, Naruto.- Se cruzó de brazos. -Aun tienes que recuperarte por completo y NO voy a aceptar pero que valga.-
-Pero...-
-No.-
-Pero, Iru...-
-No.-
-Pe...-
-No!-
El rubio se cruzo de brazos inflando los cachetes. -No es justo.- Se guio con "indignación" para que después una sonrisa zorruna y traviesa se dibujara en sus rostro; tenia un plan de escape y ere infalible.
Un rubio corría y brincaba por encima de los edificios cercanos al hospital, sus movimientos eran agiles y silenciosos, además se movía con rapidez pese a tener un peso extra colgando del hombro.
Cuando se vio lo suficientemente lejos del hospital dio un ágil salto desde el techo de un edificio para después caer suavemente en un pequeño y angosto callejón, lleno de botes de basura, ratas caminando entre las sombras que proyectaba la luz de la luna llena.
Un suspiro aliviado cruzo el lugar como un leve murmullo de noche. -Tuve suerte de escapar... al menos Kakashi tendrá ocupado a Iruka.- Una divertida sonrisa se dibujo en sus labios, siempre podría contar con su sensei cuando necesitara algo.
Salió del callejón para encontrarse a si mismo en una calle comercial con varios locales abiertos pero con casi nada de gente en las calles. Sin mucho que hacer se dispuso a caminar tranquilamente por las calles, su casa quedaba algo lejos así que tenia algo tiempo antes de llegar. Agradecía el que Kakashi le haya traído algo de ropa ya que no habría podido salir con la ropa que le habían prestado en el hospital, el peli plata se lucio, le trajo unos jeans azul claro acampanados y ligeramente ajustados, sus converse favoritos: clásicos naranjas con blanco, una sencilla playera blanca de manga corta con una espiral naranja en el pecho y una sudadera negra de gorra con as mangas y el bolsillo de enfrente naranjas.
Siguió caminando un rato más hasta que un ruido en su estomago le indico que no había comido nada desde la tarde y quizá por mera casualidad o porque así lo quiso Amaretsu, el rubio estaba parado frente a una cafetería y el olor de los postres y le café le llenaba las fosas nasales y le hacia recordar su hambre. Con dificultad aparto la vista del escaparate de postres y reviso sus bolsillos descubriendo que su presupuesto era de cero, nada, vacio, quebrado.
Unas cascaditas salieron de sus ojos. -Tengo hambre... ttebayo!- Se coloco sus manos sobre su vientre mientras este rugía nuevamente. -Um...- Soltó un suspiro pero una idea vino a su rubia cabeza. -Me alegra haber traído mi guitarra. Siempre me salva.- Se sentó en un punto cerca del local, se recargo contra la pared y saco su guitarra de su estuche, se ajusto la correa de la guitarra, dejo el estuche abierto junto a él y afino un poco su guitarra.
Respiro hondo y cerro los ojos y pensó en que canción podría interpretar, se acordó de una que había escuchado una vez con Iruka, este le había dicho que era de un musical y aunque fuera a piano, él la había ajustado a la guitarra y en lo personal le gustaba como sonaba. Abrió los ojos y comenzó a rasgar las cuerdas llenando el lugar con un tono suave, acompasado y agradable; tomo aire y abrió la boca un poco para empezar a contar con su voz suave y llamativa, logrando atraer varias miradas.
Midnight ...
Not a sound from the payment...
Has the moon lost her memory?...
She is smiling alone...
In the lamplight ... The withered leaves collect at my feet...
And the wind begins to moan... Memory...
All alone in the moonlight...
I can smile at the old days ...
Life was beautiful then...
I remember...
The time I knew what happiness is...
Let the memory live again... Every street lamp seems to beat...
A fatalistic warning...
Someone mutters ...
And a street lamp gutters...
And soon it will be morning ...Daylight ...
I must wait for the sunrise...
I must think of a new life...
And I mustn't give in ...
When the dawn comes ...Tonight will be a memory too...
And a new day will begin ...Burnt out ends of smokey days...
The stale cold smell of morning...
The street lamp dies... Another night is over...
Another day is dawning ...Touch me ...
It's so easy to leave me...
All alone with the memory...
Of my days in the sun...
If you touch me...
You'll understand what happiness is...
Look a new day has begun ...
Escucho unos ligeros y pequeños aplausos cuando hubo tocado el ultimo acorde y se sonrojo levemente mientras rascaba su nunca y agradecía en voz baja, no tardaron en irse las pocas personas que habían estado escuchando y cuando echo un vistazo a su estuche los ojos se le iluminaron y una sonrisa adorno sus labios. Había lo suficiente para una cena completa! Eso si que era buena suerte.
Se levanto y tomo el dinero para después guardarlo en su pequeño monedero con forma de rana y volverlo a meter en su bolsillo; guardo la guitarra con mucho cuidado en su estuche y se la coloco al hombro y con una sonrisa se dirigió hacia el local, pero justo cuando se disponía a abrir la puerta, esta se estampo en su cara provocando que cayera al suelo. -Itae!- Exclamo mientas se incorporaba y se sobaba la cara. -Eso dolió ttebayo.-
-¿Estas bien?- Pregunto una voz algo grave.
-Si, Gomene, fue mi culpa.- Dijo sin pensarlo realmente, pero era algo de él, siempre disculpándose por todo.
-Lo se, dobe.- Dijo de nuevo la voz.
-¿Uh?- Ese comentario hizo reaccionar al rubio. ¿Quién se creía ese sujeto para decirle dobe?, además, él tomo la culpa cuando claramente fue culpa de este tipo. -Teme.- Fue lo único que murmuro.
-¿Te vas a quedar allí sentado usaratonokachi?- Este comentario realmente hizo molestar al rubio, pero se contuvo al ver que el sujeto le ofrecía una mano paraqué se levantar.
Dudo un poco antes de aceptar la mano que le ofrecía el extraño. -Gracias... supongo...- Lo ultimo lo agrego en un leve murmullo.
-Mnh... dobe.- De nuevo el rubio se molesto y le lanzo una mirada fulminante al sujeto y fue cando se dio cuenta de que era un hombre joven que aparentaba entre 20 y 23 años, piel blanca que hacia resaltar sus profundos ojos negros y su cabello negro con toques de azul oscuro y que estaba de manera curiosa al parecer de Naruto: ligeramente alzado de la parte de atrás y con dos flecos cayéndole por cada lado de la cara; también noto el aspecto fino, apuesto y bien tallado de sus facciones, además de lo que aparentaba ser un buen cuerpo, algo difícil de saber ya que llevaba puestos unos pantalones de mezclilla gris oscuro, tenis negros con blanco, camisa negra sencilla de manga corta y una gabardina negra; pero lo que más sorprendió al rubio fue el increíble parecido que ese tipo tenia con su doctor Uchiha.
-Em... gracias...- Sonrió zorrunamente sin saber que más hacer, pero noto la mirada analizadora que le lanzaba el azabache. -¿Su... sucede algo?-
-¿Tu eras el que tocaba hace unos momentos?- Pregunto con un tono de cierta indiferencia.
-Eh... si...- Un pequeño sonrojo se apodero de su mejillas, ocurría cada vez que alguien hablaba sobre su habilidad para tocar la guitarra.
-Estuvo bien.- Agrego tranquilamente.
-Gra... gracias...-
-Ven.- Dijo el moreno dando la vuelta. -Te invito algo...-
-Eh?- El rubio lo miro atónito, no se esperaba eso. -No, no es necesario, señor... yo...-
-Además de dobe, sordo.- El moreno se acerco a el rubio y lo miro de mala gana.
-Ey! Yo no soy ningún dobe! TEME!- Se cruzo de brazos e inflo sus cachetes de manera infantil.
-Dobe...- Insistió el moreno. -Vamos, te invito algo de comer.-
-No.- Si, es testarudo, pero así es él. -Si quiere lo acompaño pero yo pago lo mío.- Miro de reojo como el sujeto se encogía de hombros y se volvía a dirigir hacia la puerta del local.
-Como quieras... dobe...- Abrió la puerta y miro al rubio. -Vamos, es lo menos que puedo hacer por un dobe como tu.-
-Teme!- Dijo molesto pero aun así entro al lugar seguido del tipo. -Ah! Por cierto, mi nombre es Naruto y el suyo?-
-Sasuke... y por favor no me hables de usted, no estoy viejo.- Dijo con tono frio y molesto que hizo sonreír nerviosamente al rubio.
-De acuerdo, Sasu-teme.- Dijo con una divertida sonrisa, por alguna extraña razón había tomado confianza con ese tipo y al parecer el moreno también, quizá ya tenia un nuevo amigo.
Ambos caminaron a una mesa que se encontraba pegada junto a un ventanal, quedando el uno frente al otro, para poder platicar mejor. El rubio miro la noche a través del cristal y se concentro en la luna creciente... se veía hermosa...Por su parte Sasuke no sabia el porque exactamente de su habitación, solo sabia que iba pedir una disculpa en cuanto le estrello la cara a alguien, pero al ver a aquel joven rubio sobándose la cara con expresión infantil, lo único que pudo salir de sus labios fue: "dobe" y por alguna razón le parecía divertido hacerlo enojar, era un chico curios, además de que le había impresionado la forma en la que toco y canto, además esta parecía una buena oportunidad para platicar con alguien, pese a que él no es de muchas palabras, al parecer el rubio si... Una invisible y sincera sonrisa apareció en sus labios... ¿Quién lo diría?... Al parecer había conocido a un nuevo amigo.
-Oe... Naruto...- Llamo el moreno para llamar la atención del rubio. -¿Qué vas a querer?-
-Pues...- Tomo el menú y un hilito de saliva salió de sus labios al ver todo la cantidad de postres y cosas dulces para comer. -No lo se...-
-¿Puedo tomar su orden?- Como si el destino quisiera presionar al rubio, apareció una mesera rubia de ojos claros, aparentemente tenia la misma edad del moreno, ya que se veía su cuerpo de mujer adulta y como no verlo si el uniforme de la cafetería consistía en una falda negra con bordes blanco que le llegaba varios centímetros arriba de las rodillas, por no decir muchos centímetros, una camisa blanca de manga larga, un chalequito negro con botones plateados y para terminar con el atuendo unas botas negras hasta un poco más debajo de la rodilla y una diadema negra y si a eso le agregas que la rubia veía peinada de dos colitas bajas, le daba un aspecto bastante... atractivo.
-Si.- Dijo el moreno sin siquiera ver a la rubia. -Un americano, por favor.-
-...un americano...- Repitió la rubia mientras anotaba la orden en una pequeña libreta. -¿Y para ti peque?-
-¿Yo? Pues... quiero un capuchino moka y ... - Se mordió el labio inferior, no quería parecer un tragón, pese a que lo era. -Unas trufas de chocolate, por favor.- Sonrió con dulzura y la mesera le devolvió la sonrisa.
-En seguida les traigo la orden.- Se alejo aun con la sonrisa.
-Es bonita...- Soltó Naru en pequeño susurro y con un sonrojo en sus mejillas.
-Así que no pierde oportunidad ¿nee?- Dijo el moreno algo divertido.
-No! No es eso.. yo solo... yo...- Se cruzó de brazos con molestia pero con las mejillas ligeramente teñidas de rojo. -Teme.-
Rio imperceptiblemente, algo extraño en él ya que nunca reía. -Dime, dobe...- Remarco la palabra "dobe". -¿Por qué estabas tocando la guitarra en la calle hace rato?-
-¿Eh?- Esa si era una buena pregunta. -Pues... porque...yo...-
-¿Si?-
-Yo... - ¿Le decía la verdad? ¿Qué estaba quebrado y necesitaba dinero? -Necesitaba algo de dinero.- Ya no importaba lo que decidiera, ya lo dijo.
-¿Necesitabas dinero?- Alzo la ceja. -¿Y eso?-
¿Les gusto? n.n OMG! Espero q si...
Ey! Antes d q se me olvide!! NO HAY CONTINUACIÓN SI NO HAY REVIEWS al menos 5 d 5 personas difentes n.n
Ah! y las canciónes q aqui presento son, la primera: Someone is there wating for my song de Aselin Debison y la segunda: Memory de Elaine Paige ó también con Epica
SilveR WOlF
n.n
