Chapter 2: New City, new life…
-¡Ash!
Despierta, el avión se detiene.- dijo Stacy.
-¿Qué? ¿Dónde
estamos?-pregunté confundida.
-En el avión, acabamos de llegar a
Oakland.-contestó esta.
-Cierto… se me había
olvidado.-agregué.
Vuelo finalizado, se les ruega a los pasajeros
que aborten el avión.
Abandonamos el avión, luego fuimos en
busca de nuestros bolsos.
-Mientras ustedes dormían, me di el
tiempo de llamar a Katie, pero solo yo viviré con ella.-agregó Seth
luego.
-¡Y donde piensas que vamos a vivir nosotras!-exclamó
Stacy, después de el raro comentario de Seth.
-Déjenme
continuar.-respondió.-Hay un lugar cerca de la casa de mi prima, ahí
arriendan una casa y creo que sería apta para ustedes dos.
-Eso
está mejor.-agregué. Fuimos a la casa de Katie, golpeé la puerta y
ella amablemente nos abrió.
-¡Seth! No te esperaba tan
temprano.-dijo esta al instante. Pasen.
-Gracias.-dijimos al
unísono.
Entramos a su casa, era muy acogedora, caminamos hacia
el living, sentándonos en el sofá.
-¿Quieren tomar
algo?-Preguntó dulcemente Katie.
-Si no es
molestia…-contesté.
-¡Seria estupendo!-respondió
Stacy.
-Bueno, esperen, regreso en unos minutos.-agregó esta
dirigiéndose a la cocina.
Tardo solo siete u ocho minutos en
regresar, con unas limonadas.
-Tomen, aquí tienen, espero que sea
de su agrado.-dijo esta sonriendo, se notaba que era una persona muy
agradable.
-Bueno y donde se quedarán a dormir.-pregunto luego
Seth.
-No lo sé, este lugar no lo conozco muy bien…-Quedé
pensativa.-mejor dicho, no lo conozco.
-¿Estamos en…?-dijo
Stacy, sin completar la frase.
-Berkeley.-respondió Katie.
-No
sé ustedes, pero yo voy a buscar un lugar donde vivir, lo antes
posible.-solo dije, dejando el vaso con limonada, en la mesa de
centro, dirigiéndome hacia la puerta.
-¡Ashley espera!-dijo
Stacy tomándome de un brazo.
-Iremos juntas, no pienso quedarme a
dormir en la calle.-dijo esta riendo.
-Entonces vamos.-agregué
sonriendo.-Seth, ¿Nos acompañas?
-Que crees.-dijo este riendo.
Es mi obligación.
-No estás atado a nosotras.-respondió
Stacy.
-Claro que no, pero quiero asegurarme de que buen lugar
elegirán.-continuó.
Nos despedimos de Katie, luego salimos de
la casa, subiéndonos nuevamente al auto de Seth. Este condujo hacia
#877 Heinz Avenue, dirección dada por Katie, en ese lugar vivía una
tal "Sra. Smith". Llegamos y tocamos el timbre. Nos Abrió una
señora de bastante edad, era algo, baja y delgada, tenía el pelo
blanco y mas o menos corto, un poco mas arriba de los hombros,
figuraba una señora anciana.-¡Hola! ¡Buenas noches! ¿Se les
ofrece algo?-preguntó esta al instante.
-¡Buenas
noches!-respondió Seth, queríamos saber sobre la casa que usted
arrienda.
-¡Ah! Me lo supuse.-contestó.-Pasen, no esperarán que
conversemos en el frío de la noche. Nos miramos y reímos. Pésimo
comentario, el de esa señora.
Entramos a su casa, nos quedamos
solo en la sala de estar.
-Bueno, ¿Que desean saber?-Preguntó la
sra. Smith.-No sé para que les digo eso, sería mejor que la vean
ustedes mismos.
Cambiamos los bolsos, al compartimiento del auto.
La sra. Smith y Stacy subieron a la parte trasera de el coche, Seth y
yo adelante. La sra. Le indicaba cada paso, cada calle por la que
tenía que pasar a mi amigo. Hasta llegar.
-Aquí es, #1039 Second
Street ¿Qué les parece?-agrego esta.
La casa se veía bella y
amplia y en realidad lo era, tenia una escalinata a la entrada, que
hacia que se diferenciara de las demás casas de la calle. Nos
bajamos de el auto, la sra. Smith sacó las llaves de el bolsillo de
su chaqueta y luego abrió cuidadosamente la puerta.
-Bueno,
aquí esta, díganme si no es maravillosa.-agregó la señora.
-Es
linda.-respondí.
-Lo mismo digo.-continuó Stacy.
-¿Viene con
todos los muebles?-pregunte
asombrada.
-Claro.-respondió.
-¡Excelente!-exclamó
Stacy.
-Tiene: cocina, living, sala de estar…-la Sra. Smith,
seguía nombrando cada parte de la casa, cosa en lo que tome la
mínima atención, comencé a recorrer la casa sin importarme los
comentarios que hacia. Camine viendo cada habitación,
afortunadamente tenia dos, no podía ser mas justo, estaba ideal para
Stacy y yo. Dentro de un rato volví hacia donde se encontraban los
demás.
-¡Me gusta!-dije al llegar. Todos me miraron extrañados,
era raro que me gustase tanto algo.
-A mi igual.-contestó Stacy
luego.
-Entonces, es suya.-agrego la señora con una
sonrisa.
-¿Cuánto es?-Preguntó Stacy.
-Da
lo mismo, pagará Seth.-respondí riendo. Este me quedo mirando con
una cara de: ¡Estas loca, que tengo que ver yo en esto!
-Bueno
muchacho es…-quedaron conversando en un lugar apartado, con Stacy
fuimos en busca de nuestras cosas al auto de Seth. Volvimos a
organizar todo en cada habitación, escogida claramente por
nosotras.
Camine por la casa, al sitio en el que se encontraba una
habitación, que había visto antes, no tenía nada en especial, pero
simplemente me encantaba. Las paredes eran de un color matizado a
rojo, tenia, un solo ventanal de moderado tamaño, a una esquina
había un armario, en el cual dedique el tiempo en ordenar mi ropa,
no me tomo mucho tiempo. Luego regresé donde estaba Seth y la sra.
Smith.
-Terminé.-dije.
-Que bien.-agrego Stacy llegando
segundos después.
-Jovencito…
¿Sería mucha molestia si me llevara de regreso a casa?-preguntó
esta viejita. Seth solo nos miraba, nosotras no parábamos de reír,
pero intentábamos disimular.-Responda pues.
-Si claro, yo la
llevo.-respondió mi amigo al fin.
Salieron, de la casa, Seth por
supuesto no con mucho ánimo.
-Que hacemos ahora.- pregunto
Stacy.
-No se tu, pero yo voy a tomar una ducha y luego me iré a
dormir, estoy agotada.-respondí dirigiéndome a mi habitación. Hice
lo propuesto, me duche, después fui a mi habitación y me recosté
sobres las sabanas. Desde la ventana se alcanzaba a divisar la luna
que iluminaba y hacia que mi habitación sea algo mas clara, eso
también era algo por lo cual la había elegido. La quede mirando
detenidamente. Varios pensamientos raros se me vinieron a la cabeza.
Sentía emoción de estar en un lugar completamente distinto al
anterior, un sitio donde no conocía a nadie, pero pretendía
hacerlo. Estar lejos de mi familia me llenaba de alegría, no tener
ni a mi madre ni a Jen cerca, era maravilloso. Apoyé mi cabeza en la
suave y blanda almohada y en pocos segundos, caí en un profundo
sueño.
